En dos semanas regreso a la universidad.

Sólo quería poner por escrito esta alegría sucinta y emprendedora, he empezado a construir los cimientos de esta aventura propia y siniestra, y todo fue tomando más forma cuando por la tarde arremetí con alegría frugal hacia la tienda más cercana y comí un helado largo de vainilla al lado de mi (ya) compañera de cuarto. Mis palabras tendrían más precisión, mi pasión tomaría su rumbo esperado y sin límites, mi motor inspirador andando, como dice el poema, haciendo camino al andar..

No he dejado a Julio Ramón toda la noche de hoy. Entran las tres de la mañana y el sueño agrieta mis párpados. Camino al trabajo mi día empieza con retos.

Y en mi cama, solitarios, mi cuerpo y mi espíritu, esperando la mañana para despertar y sentir este poder ciego de saberse fuerte, con los deseos volando alto, con la sonrisa puesta, con el conocimiento cediendo al mundo en sí...




ps. En menos de dos semanas debí decir.