Archivos de abril,2008

A las grandes incertidumbres se debe responder con pequeños proyectos rigurosos

abril 14, 2008
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Muchas veces me he topado con proyectos que empiezan con grandes aspiraciones, tales como el cambio cultural de una organización, o que toda la organización se contagie de una forma de llegar a las metas que no tenga retroceso. Y muchas de estas veces hemos definido con el cliente la necesidad de diversas etapas de un proyecto de gran magnitud. No todas las cosas se pueden hacer de una sola vez. A veces hay proyectos que son para entender las cosas, y su importancia no es poca.

¿Que hubiera sido de la implementación del Sistema Nacional de Inversión Pública si no hubieran habido pilotos que demostraran su efectividad en el gasto del Estado? ¿Qué hubiera sido del proyecto de modernización del puerto del Callao en la última década si no hubieran habido pequeños cambios exitosos en los años 80 y 90? ¿Qué hubiera sido de la gran revolución de la gastronomía peruana si no hubiera habido pequeños festivales de innovaciones con comida amazónica y andina hace algunas décadas?

A mi criterio existen también algunos proyectos que pueden ser llamados piloto. Yo prefiero llamarlos proyectos promotores, que son muy útiles, y que la mayoría de líderes organizacionales no les gusta llamarlos proyectos. Siempre se prefiere el concepto de proyecto para las grandes cosas y muchas veces no se llega a entender que en las pequeñas transformaciones iniciales existen proyectos que es necesario gestionar de una manera tan rigurosa como los grandes proyectos.

Por esto es importante entender la enorme utilidad de no tratar de hacer grandes cosas con grandes incertidumbres. A las grandes incertidumbres hay que responder con pequeños proyectos rigurosos que permitan disminuir efectivamente la incertidumbre. Cuando se reduce un poco la incertidumbre, se puede convocar a más financiamientos y a más voluntades en general. Es el momento en que se puede empezar a formular proyectos piloto de mediano alcance. Cuando se haya tenido ya una experiencia en el rubro que se quiere cambiar, se puede plantear los grandes proyectos, con una incertidumbre fuertemente reducida. Esto permite además, incluso, reducir el riesgo, dejando las diversas etapas bajo diversas propuestas que podrían unas corregir los errores de otras o ganar en lecciones aprendidas. Esto brinda una cierta metodología de afrontar los grandes cambios, que al final de todo, hace que esos grandes cambios que imaginamos a veces muy difíciles, se hagan más reales y posibles.