Las municipalidades peruanas (provinciales y distritales) se han definido como organizaciones funcionales. La Ley Orgánica de Municipalidades las define como entidades que "hacen" cosas, y no necesariamente como entidades que "generan" resultados. Por lo tanto, es perfectamente factible (y obviamente legal) que existan municipalidades que nunca generen resultados para sus poblaciones, aun cuando gasten el dinero de los contribuyentes y del Estado Nacional de manera legal, bajo las normas y eficiente. El gran problema es cómo lograr que las municipalidades gasten y actúen de manera eficaz.
La gestión organizacional de proyectos (GOP) ha brindado una ventana para poder sintetizar la gestión por resultados con sistemas operativos más coherentes para actuar desde un gobierno local. Si se define un "proyecto local", se podrá simular la existencia de un "proyecto" que tenga como "alcance" el desarrollo humano de la población, medible a través de la calidad de vida de dicha población.
En el Knowledge and Wisdom Center del PMI (la biblioteca pública virtual del PMI), he publicado (Machicao, 2004) una investigación que compara los modelos de gestión municipal existentes con el modelo peruano actual y el potencial de entender el gobierno local como un proyecto integral de aporte a la sociedad. Esto permite aplicar herramientas de gestión de proyectos directamente al quehacer del gobierno local.
Una de las conclusiones a las que llego, es que es factible enriquecer la capacidad de un gobierno local para generar resultados. Actualmente, el PMI ha publicado nuevos estándares que invitan a hacer una revisión de esta investigación a la luz de la gestión de programas y portafolios, que en conjunto con la gestión de proyectos le dan a una municipalidad un alcance mucho mayor para el desarrollo nacional.






