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Archivo de septiembre 2010
Categoría: Lecturas
Publicado por: marco.lovon

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Cuando uno va hacia la sierra del Perú se topa con enunciados como "de Rosa su hermana, pe", "de María su hijo está viniendo", "de mi mamá en su chacra estamos yendo" que pueden resultar extraños a un castellanohablante de la costa; por otro lado, cuando uno está en Lima puede encontrar que una señora del distrito San Isidro le dice a su amiga íntima "estás regia, mujer. Vamos por el carro y nos vamos a Vivanda. Sube" o que una señora de El Cercado de Lima le diría a su vecina "Pancha, ya pes' apúrate, vamos al mercado, está bien así no más, pa' que te vas arreglar tanto, acaso vamos a ir a una pollada", formas de habla que se asocian con las categorías de clase social y género, y que llevan a catalogarlas, por este encasillamiento de estereotipos, dentro de un modo de hablar culto y un modo popular, o incluso vulgar, de la lengua respectivamente; cuando uno va al estadio a ver un partido deportivo es común escuchar a un hincha de alianza "el que no salta es una gallina" o a cualquier expectador "ganaremos duela a quien le duela", si se viaja en una combi no sorprenderá las expresiones "pisa, pisa, sube, baja", "ha subido un plomo", "no hay medio", "conductor no sea chantón", "paradero por favor", si se conversa con los amigos en el grupo mismo se pueden tratar con palabras soeces y argot "eres un pavo", "oe huevón vamo al toque", "somos barrunto", lo que no ocurriría cuando se habla a un profesor, a quien se le habla con un registro formal de la lengua. Es decir, cada una de estas situaciones marcan los estilos de habla, en unos informal, en otros no. Nos encontramos, pues, con ciertos usos habituales de una determinada región, de una supuesta clase social y de una particular situación en los que los hablantes se desenvuelven. Estos usos aceptados como el "buen uso", "la forma correcta" o "la forma apropiada de usar el lenguaje" constituyen lo que se conoce como norma.
La norma de una variedad lingüística está dada por el conjunto de rasgos lingüísticos característicos que definen al grupo de hablantes, quienes rechazan las formas distintas a las suyas. Por ello, si tomamos en cuenta los usos correspondientes a los planos espacial, social y contexual, podemos reconocer la existencia de una norma diatópica, de una norma diastrática y una norma diafásica. En otras palabras, usos seleccionados, propios y consentidos en una variedad geográfica, en una variedad social y en una variedad situacional. En este sentido, no existe una sola norma, sino un conjunto de normas que responden al entorno. La lengua no es un sistema homógeneo, sino heterogéneo. Según Coseriu, quien introdujo el concepto de "norma", "una misma lengua puede tener diversas normas"; es decir, en una lengua encontramos normas de variedades regionales, normas en los sociolectos y normas en las distintas situaciones comunicativas (en las cuales se da mayor prestigio a la norma del supuesto lugar de origen de una lengua, a la norma de los grupos económicos dominantes o con estatus social, y a la norma del estilo formal).
Estas normas, además, añade el autor, no se localizan solo en el ámbito geográfico, diastrático y diafásico, sino que también las hallamos en los diversos momentos de tiempo, en la variedad diacrónica o histórica. Así, no resulta extraño saber que una vez la norma para el subjuntivo del presente del verbo haber fue haiga y no haya, que ahora en nuestros días esta es la forma preferida y aceptada, e incluso defendida. Suele haber hablantes que discriminan a quien usa la forma arcaica "haiga", considerándose como una forma anormal de la lengua (una norma histórica desfasada, una forma que iría, en la actualidad, contra la norma sincrónica).

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¿Cómo citar esta fuente?
LOVÓN CUEVA, Marco (2010). "La norma de Coseriu” Blog de Marco Antonio LOVÓN CUEVA. Lima: PUCP. http://blog.pucp.edu.pe/item/112330/la-norma-de-coseriu
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Categoría: Redacción
Publicado por: marco.lovon

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El mundo es complejo desde cualquier punto de vista. A diario físicos, geógrafos, matemáticos, sociólogos, políticos, lingüistas, abogados ingenieros tratan de dar un respuesta clara de los fenómenos en el que está inmerso el ser humano, lo que enfrenta, y lo que repercute en él. Evaluamos, enjuiciamos y conocemos la realidad o el mundo que construimos desde diferentes miradas de estudio. Es decir segmentamos el mundo para comprenderlo y comprendernos. Un mismo fenómeno, incluso, resulta ser investigado por una misma disciplina con enfoques distintos, desde ángulos divergentes, con mayor o menor precisión. Sin embargo, para exponer nuestras formas de pensar, nuestras formas de analizar la realidad, necesitamos verbalizarlas; en otras palabras, presentarlas. Uno de los medios de difusión más atractivos para extender y publicar nuestras investigaciones es la escritura, que como uno de los artefactos al servicio del hombre, nos permite producir textos académicos. No obstante, los textos requieren de una previa planificación que facilite la organización (estructuración, jerarquización e interrelación) textual; una de las estrategias a nuestra disposición es la utilización de esquemas de contenido.

El esquema de contenido es una herramienta que permite ordenar el conocimiento e ideas, para luego redactarlas y divulgarlas. Para elaborar un esquema de contenido, se tiene que tener en cuenta un conjunto de ideas principales que definan al tema central investigado. Estas ideas principales sostienen la exposición o argumentación planteada, son ideas claves que configuran el desarrollo del contenido; las mismas que se desarrollan con el respaldo de ideas secundarias. En un esquema de contenido tenemos en cuenta estas ideas: una vez delimitado y seleccionado el tema, escribimos las ideas principales y dentro de estas las secundarias.


Ejemplo de esquema problema-solución
Tema: Estrategias para enfrentar el racismo en la sociedad peruana

Introducción

I. EXPRESIONES del racismo en la SOCIEDAD PERUANA
1.1. Racismo entre el blanco y el indígena
1.2. Racismo entre el indígena y el afroperuano

II. ESTRATEGIAS para ENFRENTAR EL RACISMO
2.1. Políticas públicas y legislación
2.2. Reforma del sistema educativo
2.3. Incorporación al sistema económico y productivo

Conclusión

Elabore su esquema de contenido sobre el desinterés electoral de la juventud limeña


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¿Cómo citar esta fuente?
LOVÓN CUEVA, Marco (2010). "El esquema de contenido para la producción de textos”. Blog de Marco Antonio LOVÓN CUEVA. Lima: PUCP. http://bit.ly/dlmLWY
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Publicado por: marco.lovon

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La RAE señala que la palabra "solo", tanto en su función de adjetivo (el de "soledad") como de adverbio (el de "únicamente"), no se debe tildar. El fundamento se basa en señalar de que se trata de una palabra grave o llana, que de acuerdo a las normas de la acentuación escrita estas no se tildan si terminan en vocal, n o s. En este caso, "solo" tiene la fuerza de voz en la penúltima sílaba y acaba en vocal, por lo que no debe tildarse.

Sin embargo, en los casos de que se corra el riesgo de que la palabra "solo" genere ambigüedad, pues se puede entender como adverbio y como adjetivo, se aplicará la tilde diacrítica que diferenciaba al adjetivo (el de "soledad") del adverbio (el de "únicamente"). De esta forma, se evita la admisión de ambas interpretaciones.

Así, la RAE coloca el siguiente ejemplo donde la tilde diacrítica permite desambigüar el adjetivo del adverbio.

Trabaja solo en este proyecto.
(Sin tilde, solo se interpreta como adjetivo: ‘sin compañía [solitario]’).

Trabaja sólo en este proyecto.
(Con tilde, sólo se interpreta como adverbio: ‘solamente, únicamente [dedicado]’).

Si no existe riesgo de ambigüedad en la interpretación del adverbio "solo", este no llevará la tilde diacrítica.

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¿Cómo citar esta fuente?
LOVÓN CUEVA, Marco (2010). "¿Sólo o solo?: Trabaja solo en ese proyecto”. Blog de Marco Antonio LOVÓN CUEVA. Lima: PUCP. http://blog.pucp.edu.pe/item/110732/trabaja-solo-en-este-proyecto-solo-o-solo
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Categoría: Lecturas
Publicado por: marco.lovon

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Cuando un estudiante me pregunta por qué debemos escribir “bien” en la universidad, me deja pensando que “bien” significa “antes no lo hice”. Cuando uno termina la escuela, egresa con prácticas de escritura ligadas al contexto escolar (la redacción de una pregunta de examen, la narración de cuentos literarios, la elaboración de una composición o un editorial, la plasmación de ideas en el papelógrafo, entre otras). Por lo general, cada uno maneja sus propias formas de redactar. Sin embargo, cuando el estudiante de secundaria ingresa a la universidad se frustra al escribir, porque siente que sus formas escriturales son observadas por los profesores del curso de Lenguaje y Comunicación; es decir, se percibe a sí mismo como un incapacitado de la comunicación escrita.

El problema no radica en las capacidades psicológicas o motoras del estudiante, sino en las prácticas de escritura que desconoce. Todos los usuarios de una lengua se desenvuelven con eficacia en los contextos comunicativos que les son habituales. Cuando uno escribe en el chat o en el celular, sabe que la variedad lingüística que se emplea es la informal (quién no ha visto ahorrarse letras de palabras completas, incluir emoticones de alegría o tristeza, soltar un comentario ofensivo). Pero en la universidad, el contexto lingüístico es otro. Escribir “bien” en la universidad significa hacer uso de una variedad académica o un registro académico en todos los contextos escriturales académicos (al responder a un examen de una profesión universitaria, resolver un cuestionario basado en problemas, escribir un ensayo o una monografía, redactar una tesis, escribir una solicitud de un préstamo del cañón multimedia a una Facultad, etc.). La universidad coloca al estudiante de secundaria en un nuevo contexto comunicativo, cuyos códigos tiene que aprender, entender y apropiarse: él se enfrenta a una nueva práctica de escritura.

Esa variedad académica empleada en la universidad exige el uso de las reglas de la ortografía, normativa y puntuación (reglas que se aprenden en la escuela, pero en la universidad se aplica a palabras y formas que se usan en una carrera profesional); empleo de conectores que permiten ordenar, establecer causas y efectos, y contrastar ideas en la producción textos expositivos y argumentativos; prescripción del tuteo, de expresiones coloquiales y de vaguedades léxicas (como la palabra ‘cosa’ o ‘algo’); empleo de la tercera persona singular y uso de construcciones impersonales; e incorporación de fuentes (citar a autores que no se confundan con nuestra propia voz). La variedad académica es un registro formal de la lengua vinculada a situaciones académicas. Estas situaciones, además, demandan la organización adecuada de los textos, que si bien tienen rasgos comunes en la distribución de la información (introducción, desarrollo y cierre), también tienen sus propias particularidades: una monografía tiene una estructura y extensión diferente a una reseña, y esta a la de un informe. En otras palabras, el estudiante no solo debe familiarizarse con los usos lingüísticos adecuados, sino también con los usos textuales específicos, que requieren, antes de redactar, la aplicación de esquemas de contenido (uno no escribe sin ordenar la información temática).

Como profesor de Comunicación le respondo al estudiante que uno debe escribir en función de las necesidades y contextos académicos; más aún si una carrera profesional, en las materias que se imparte, maneja lenguajes, estilos, métodos expositivos y cualquier tipo de producción singular. La frustración se desvanece, y los ánimos por escribir textos académicos en los espacios académicos afloran. Escribir “bien” nunca acaba, porque siempre estamos accediendo a nuevos espacios o contextos comunicativos con sus propios códigos. Y en esta tarea, los usos aprendidos, de dentro y fuera de la escuela, tienen que aportar a incorporar a los nuevos; es decir, a diferenciarlos de los ya aprendidos y posibilitar su empleo según la situación en la que se encuentre, se desenvuelva o planee envolverse el estudiante. La variedad académica se constituye como un medio para comunicar, negociar e interrelacionarnos entre la comunidad académica. Y, por ello, es de suma importancia apropiarse de ella para expresar el conocimiento, las opiniones y las críticas que uno tiene dentro del espacio académico que es la universidad.

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¿Cómo citar esta fuente?
LOVÓN CUEVA, Marco (2010). “Las exigencias de redacción son mayores en la Universidad". Boletín del Taller de Comunicación Oral y Escrita (TCOE). Lima: Universidad Ricardo Palma.
http://bit.ly/eoeLLm
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Categoría: Redacción
Publicado por: marco.lovon

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La enumeración es una estrategia discursiva que permite expresar ordenada y sucesivamente los elementos que describen un tema. Esta estrategia se utiliza para listar las diversas características de una persona o un objeto; numerar una serie de sugerencias, advertencias, causas, agradecimientos; detallar la organización de un trabajo de investigación; disponer la información en un orden cronológico. Cuando el redactor clasifica y jerarquiza los datos que va a definir sobre un tema, es común que utilice la estrategia enumerativa. Con esta, el lector fácilmente podrá visualizar y asir los elementos que ordena el redactor; y podrá anticiparse al desarrollo del contenido. Su uso es sencillo y beneficioso para la disposición y distribución de la información.


Al redactar este tipo de párrafo, se sugiere empezar con una oración temática que permita desarrollar el contenido enumerativo. Esta oración debe posibilitar el empleo de la enumeración para organizar adecuadamente la información. Una vez que se cuente con esta oración el redactor irá disponiendo el contenido ordenada y jerarquizadamente. También debe considerarse que los elementos enumerados debe estar representados en oraciones diferentes, de esta forma el redactor garantiza la apropiación e inteligibilidad rápida de cada una de las partes que conforman el todo.

Si bien es cierto que el propósito de la enumeración es presentar los elementos de forma ordenada, no hay que descuidar de colocar una breve explicación de cada elemento nombrado. Estas explicaciones buscan detallar las características que van describiendo el tema que se está describiendo. Es decir dentro de cada enumeración aparece una explicación.

Cabe señalar que en la redacción de párrafos enumerativos, se hace uso de un conjunto de conectores o marcadores textuales que ayudan a enunciar la información. Los conectores lógicos de adición y orden son los más usuales. Algunos de ellos son en primer lugar, en segundo lugar, en tercer lugar/en último lugar, en último término; primero, segundo, tercero; primeramente/finalmente; para empezar, luego, después, además/al final, para terminar, por último, etc.

Ejemplo de párrafo enumerativo:
El problema que se nos plantea no es sencillo, pues implica revisar la serie de operaciones que se pone en marcha cada vez que se apela a la idea de prevención. En primer lugar, supone recurrir a razones instrumentales (prácticas y económicas) para justificar una intervención. En segundo lugar, la causalidad contra la que se lucha tiende a devenir causa única del fenómeno en cuestión, lo cual aboca a los efectos de la simplificación o, más propiamente, del simplismo exagerado necesario para sostener ese principio de eficacia.
Tomado de © Núñez, Violeta (2007). Pedagogía Social: un lugar para la educación frente a la asignación social de los destinos. Universidad de Barcelona. p. 9.
http://bit.ly/gNy3ny

¿Cuál es tu ejemplo de párrafo enumerativo?


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¿Cómo citar esta fuente?
LOVÓN CUEVA, Marco (2010). "La construcción de párrafos enumerativos”. Blog de Marco Antonio LOVÓN CUEVA. Lima: PUCP. http://bit.ly/hftbP7
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