1.00 p m| MADRID,
16 feb. 11 (VIDANUEVA/BV).-
Se podrían contar con los dedos de la mano los católicos autóctonos que manifiestan públicamente su fe en Marruecos, Argelia, Túnez o Libia. No, no se trata de una metáfora. Los seguidores de Jesús en estos países viven en la clandestinidad, bajo nombre, cultura y tradiciones musulmanes…, o fuera de la tierra en la que nacieron. Aunque las leyes garanticen la libertad religiosa, en muchas ocasiones, se impone la tradición: las comunidades católicas son toleradas, pero el anuncio explícito de Jesús, las catequesis o las celebraciones en medio de la sociedad son algo inconcebible. Esta realidad se traduce en obstáculos y dificultades para aquellos que quieren vivir su fe fuera del islam, tal y como recoge
Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) en su último
Informe sobre Libertad Religiosa en el Mundo (ILR). Con matices, el marco social y legal es el mismo en estos cuatro países norteafricanos.
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