Por: Jorge Luis Bustamante
Red de Contactos de Ingeniería Informática
Utilizando algunos de los hábitos que nos plantea Stephen Covey en su libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” y añadiendo otros, presento una adaptación aplicada al periodo de prácticas pre-profesionales por el que todos los estudiantes solemos pasar en una (o más) empresa(s). Estos hábitos nos permitirán culminar ese periodo de manera exitosa, dejando huella, y, si se dan los factores externos, también con un contrato!
1. Ser Proactivo
La palabra proactivo es una palabra que viene del Inglés, y según el diccionario de esa lengua*:
proactive (adjective): taking action by causing change and not only reacting to change when it happens.
Es importante notar aquí dos frases claves: “tomar acción” y “promover el cambio”. Aplicando el concepto al quehacer diario de una empresa, diremos que la persona proactiva es aquella que “siempre busca hacer algo que ayude a que las cosas funcionen mejor”, no que reacciona ante los cambios, si no que va a la vanguardia de los cambios, causando que estos sucedan.
Cuando llegamos a una empresa, a un área -un equipo- seremos “el nuevo” allí. Todas las miradas estarán pendientes de lo que hagamos y de lo que dejemos de hacer, de cómo reaccionamos y, sobre todo, de cómo actuamos sin que “nadie nos diga nada”. Es este preciso momento el que debemos aprovechar para dejar huella, mostrando que no necesitamos que nos digan las cosas para hacerlas que si nos piden que hagamos A y B, nosotros haremos A, B y C. No importa que nuestros compañeros digan “que afanoso este pata”, porque nuestro jefe valorará ese afán y, tarde o temprano, nuestros compañeros de equipo también.
2. Tener un Objetivo Claro
En cada acción que emprendamos lo primero que debemos tener claro es el porqué lo hacemos y para qué lo hacemos. Muchos alumnos buscan prácticas por el simple hecho de que es un requisito para terminar la carrera o porque todos sus amigos lo hacen también, “ir a estudiar en terno da status... se ve chévere...”. Como alumno antes de empezar a buscar prácticas debo pensar primero qué deseo hacer luego de terminar la carrera, qué opciones laborales tengo, qué especialidades dentro de mi carrera hay, en cuál de ellas me quiero desenvolver. Luego de tener claro esto, debo pensar ¿en qué empresa desearía laborar?, ¿quiero practicar y quedarme luego contratado?, ¿qué quiero conseguir en ese periodo de prácticas?
Una vez enfocados mis deseos, ahora puedo apuntar correctamente hacia mi objetivo, trazar un plan de acción y no parar hasta conseguirlo: “Quiero practicar en el departamento de marketing de una empresa de consumo masivo, hacer una carrera allí de 4 años y luego hacer un MBA en una universidad europea”.
3. Ser Responsable
Ahora que he logrado ser proactivo y tengo mis objetivos claros, tengo que dedicarme al 101%. Llegar puntual al trabajo, entregar a tiempo los informes que me piden, las tareas de los proyectos en los que estoy deben cumplirse en los plazos indicados y para ello la clave es la responsabilidad.
Ser responsable implica poner nuestros cinco sentidos en las tareas que nos encomiendan. Tener el sumo cuidado y atención en lo que hacemos y dedicarnos al éxito de la tarea. Con estas cualidades de responsabilidad, puntualidad y dedicación, nuevamente estaremos dejando huella en nuestro equipo. Y, quién sabe, tal vez los “más viejos” del equipo se decidan a imitarnos.
4. Ser Cortés
La primera forma de mostrar nuestra cortesía es saludando a todos en la empresa, siendo atento con las personas, desde el vigilante que está en la puerta de entrada, un empleado de otra área que nos cruzamos en el ascensor, la recepcionista, nuestros compañeros de equipo, nuestro jefe, a todos, sin excepción. La segunda forma es siempre siendo amables en el trato. Cuando le preguntamos algo a un compañero, o cuando le respondemos a alguien una pregunta, cuando contestamos el teléfono, siempre con una sonrisa, pidiendo por favor y dando las gracias. La tercera forma es siendo prudentes en nuestro proceder y en nuestro hablar. Mantener la calma y la sensatez en los momentos de gran presión, reflexionar y no dejarse llevar por el ímpetu o el stress. Esta cualidad no sólo hará que la gente nos vea con respeto y aprecio, si no que impulsará a otros a comportarse igual.
5. Buscar primero Entender y luego Ser Entendido
Algunas personas suelen querer exponer primero su punto de vista antes de escuchar a los demás. En las relaciones interpersonales es muy importante la empatía. Esa facultad que tenemos de “ponernos en los zapatos del otro”, de entender su porqué. Si queremos que nos entiendan, debemos primero entender a los demás. Y respetar las opiniones de todos, aunque sean distintas a las nuestras.
No olvidemos que al llegar a un nuevo trabajo, nosotros somos “el nuevo” y si bien queremos demostrar nuestra valía, primero tenemos que conocer el panorama completo: las personas, la cultura, la organización, etc. Una vez que tengamos claro todo esto, recién comprenderemos el rol que nos toca y cómo seremos útiles en nuestro equipo. Ahora, una vez que entendimos y conocimos a cada uno de nuestros compañeros y personas con las que nos toca actuar y nos ganamos su respeto, recién podremos demostrar nuestro valor y el gran aporte que venimos a entregar.
6. Sinergizar
Nuestro apoyo es importante. Tal vez nosotros seamos “sólo un practicante” pero eso no significa que no podamos convertirnos en una pieza clave dentro de nuestro equipo. No minimicemos nuestro aporte. Para ello, como vimos antes, es esencial dejar nuestro sello personal en toda acción que hacemos y mostrarnos siempre dispuestos al trabajo que haya que hacer, siendo cooperativos y trabajando en equipo.
Es necesario además que creemos adecuadas relaciones interpersonales con nuestros compañeros de equipo y jefe (basadas en los hábitos 4 y 5) no importa que existan diferencias de edades, sexo, experiencia laboral... la diversidad es celebrada porque si es bien manejada es una gran fortaleza para un equipo. Como practicante debes buscar sinergizar con tu equipo y con cada integrante, para dejar de ser “sólo un practicante”, ser uno más, que no te vean “diferente”... convertirte en la pieza que faltaba para que el equipo sea mejor.
7. Ser Perseverante
"Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad". Albert Einstein.
Antes que la inteligencia es importante la voluntad, el perseverar en el camino que nos conduce a nuestro fin. Como vimos en el hábito 2, es importante tener claro nuestro objetivo y nuestro plan de acción, porque sin ellos no podremos seguir adelante ni vencer los obstáculos que se nos presenten.
Es por eso que aunque las cosas no sucedan como las tenías planificadas, debes seguir siendo proactivo, mantener claro tu objetivo, ser responsable, cortés, trabajar en equipo (empatizar, sinergizar), cambia de estrategia cuantas veces sea necesario, analiza tus errores... reinvéntate, escucha, aprende... y hagas lo que hagas, nunca te rindas!
* http://dictionary.cambridge.org/define.asp?key=63037&dict=CALD







