Me da una flojera enorme escribir este post pero el deber llama y más cuando se trata de cine y sobretodo más cuando se trata del peliculón brasilero de "Ciudad de Dios",dirigido por Fernando Meirelles,quien comenzó realizando vídeos experimentales para pasar a realizar programas de televisión y luego a la realización de anuncios.Pero el trabajazo de dirección no sólo quedó en manos del autor de cortometrajes y largometrajes como "O Menino Maluquinho"(1996) y la sobresaliente"Domésticas"(1999)sino que Kátia Lund fue la codirectora de esta fortuna cinematográfica venida directamente del garotiño Brasil.Kátia ya había dirigido varias cintas en las favelas(como asentamientos humanos en el Perú pero con el triple de delincuencia),donde contaba con amigos y contactos,aspecto idóneo para poder filmar "Ciudad de Dios".

Esta exquisitez del séptimo arte fue rodada en las peligrosas favelas de Río de Janeiro con el permiso de los narcotraficantes de la zona pues no había de otra y su reparto estuvo formado por actores no profesionales elegidos tras conformar un grupo de 110 jóvenes que trabajaron durante ocho meses en un taller especial.El auspicio y apoyo por parte del otrora cineasta brasileño Walter Salles,director de "Estación central"y la súper buena "Diarios de Motocicleta",también fue un granote de arena que sirvió de gran ayuda para que este proyecto saliera a tierra y viera la luz.

"Ciudad de Dios",candidata a 4 Oscar(mejor dirección, guión adaptado,director de fotografía y montaje)
además de ser candidata al Globo de Oro 2003 y al Premio de Cine Europeo 2002 a la mejor película extranjera
presenta una grandeza única pues expone con un lenguaje visual extremadamente rico las fracturas sociales del Brasil poco conocido,al menos por la gente que no vive ahí y que está ajeno a esta realidad que pide a gritos ser vista y escuchada.

Pero este resquebrajamiento social no es sólo mudo para los extranjeros como nosotros,muchas veces también sufre de mutismo para los mismos brasileros como lo fue para Meirelles,a quien se le atañía lejana esta realidad por su condición de clase media-alta."El libro homónimo en el que se basa el largometraje escrito por Paulo Lins, le abrió los ojos que tenia vendados, como la mayoría del entorno donde vivía, aunque había visto en los informativos y los diarios noticias a borbotones sobre crímenes brutales perpetrados por niños y adolescentes que crecían en un infierno sin salida ni posibilidad de escape. Su inmersión en tal caverna la hizo con la total convicción de testigo ocular denunciante y con la aquiescencia de ese microcosmos donde el poder de las mafias tiene la última palabra".

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