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Archivo de 26 marzo 2007
Categoría: Peru
Publicado por: liralg

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La voz de alarma está dada y aunque parezca el argumento de alguna película de ciencia ficción, muchos especialistas coinciden en afirmar que en los próximos 35 años gran parte del agua dulce que el Perú y la región andina en general usan para beber y para la producción agrícola podría desaparecer. Mientras eso sucede, la previsión es que se producirán cambios bruscos entre épocas de inundaciones y sequía.

Varias son las causas que originarían esta escasez. Una de ellas es la desglaciación. Como se sabe, el área cubierta por glaciares en los Andes tropicales de América del Sur se ha reducido en un cuarto en los últimos 30 años, sin contar que es muy posible que los pequeños glaciares que aún existen desaparezcan en los próximos años. Es precisamente este fenómeno de desglaciación el que incrementará en un inicio el riesgo de inundaciones y posteriormente la reducción de la oferta de agua.

En un articulo publicado en la Revista Agraria (CEPES) se señala que dependen del agua proveniente de los glaciares muchas ciudades grandes, como La Paz, Lima y Quito y también casi el 40% de la agricultura en los valles andinos. La pérdida de agua en la temporada seca puede llegar a afectar a 50 millones de personas en esa región.

Si bien es cierto que la escasez de agua preocupa principalmente por sus efectos en el consumo – a pesar de que un gran porcentaje de familias peruanas no tiene ni tuvo nunca acceso a este servicio básico- las consecuencias de la escasez de este recurso en la agricultura peruana serían alarmantes.

Cultivos como arroz, maíz, papa, trigo, algodón y hortalizas ocupan en el Perú más de un millón 400 mil hectáreas. Un buen porcentaje de la producción se consume en el mercado nacional, pero parte importante se destina a la exportación (cultivos como mango, espárragos, algodón y café). La agricultura consume el 80 % del total de las aguas superficiales disponibles, siendo la principal usuaria de este recurso. La amenaza de escasez de agua obligaría a una reducción significativa de la superficie sembrada, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria del país. En un escenario como ese ya sería difícil mantener las áreas agrícolas actualmente en uso y mucho más complicado aún aumentar la frontera agrícola.

Buscando soluciones

Aunque muchos especialistas coincidan en afirmar que las consecuencias del calentamiento global serán irreversibles, la responsabilidad de mitigar los efectos corresponde a cada uno de los habitantes del planeta. El Dr. Laureano del Castillo, Presidente del Instituto de Promoción para la Gestión del Agua (IPROGA) señala que por ser la emisión de gases una de las principales causantes del problema, podemos empezar a tomar medidas a nivel individual: una de ellas es evitar el uso de los productos en aerosol y otra, reducir al mínimo el uso de automóviles, sobre todo para distancias cortas. “Si podemos caminar, hagámoslo”, recomienda. Si bien estos esfuerzos pueden ser muy pequeños, sumados ayudan a mitigar los efectos negativos, en lo que el Dr. Del Castillo denomina “el efecto hormiga”.

Del castillo explica que con esas medidas no alteramos la cantidad de agua disponible para consumo humano, porque existe lo que se llama el ciclo hidrológico. Pero hay dos factores que si inciden directamente: uno de ellos es el crecimiento incesante de la población, que genera mayor demanda, y el segundo es la contaminación producida por las actividades humanas, que disminuye la oferta. “Si afectamos la calidad del agua, estamos disminuyendo la cantidad de agua que podemos usar.”

Responsabilidad del Estado

Pero más allá de lo que cada uno pueda hacer a nivel individual para aliviar esta situación, existe la responsabilidad del Estado en el mejor aprovechamiento de este recurso. El problema es que en el Perú existe una Ley General de Aguas, adoptada en el año 1969, que ha sido modificada a través de leyes colaterales que la han ido vaciando de contenidos.

Por otra parte, el diseño del Estado no es el mismo que el que existía cuando se publicó la Ley. En esa época existía un gobierno militar, encabezado por el general Velasco Alvarado, que intervenía directamente en la política y la economía. Ahora el Estado sólo interviene en economía cuando el sector privado no lo hace. En palabras del doctor Del Castillo, “teníamos una ley hecha para un Estado robusto y ahora tenemos uno famélico”.

La solución, según los especialistas, pasaría por una nueva Ley que reconstituya una única autoridad de Aguas, encargada de la administración de ese recurso natural y, por lo tanto, responsable por la definición de cuál es la disponibilidad de agua para la minería, la agricultura, la industria y el consumo poblacional. Por ahora, en el Perú lo que existe no es una crisis de disponibilidad de agua, sino una crisis de gestión.

Así las cosas, este 22 de marzo, fecha en que se celebra el Día del Agua, debe servir para la reflexión sobre el uso que le damos a ese importante recurso. Y para pensar en la importancia del agua en nuestras vidas y en la necesidad urgente de conservarla.


19.03.07 | Por Fanny Jiménez Cruz, exclusivo para Mosaico Social
Publicado por: liralg

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X PRIZE today announced registration dates and rules changes for the $2 million Northrop Grumman Lunar Lander Challenge, which will require a vehicle to simulate trips between the moon’s surface and lunar orbit.

NASA, which signed a Space Act Agreement with X PRIZE before the first year’s competition for the Northrop Grumman Lunar Lander Challenge in 2006, will once again fund the prizes through its Centennial Challenges program.

Early bird registration for the 2007 competition lasts until Feb. 28. Regular registration ends March 31, and the final day for late registration is April 30.

The biggest change in the rules will permit each team to repair its spacecraft mid-mission, as long as all tools and supplies are included on the vehicle.

“Last year, teams had to fly the entire mission essentially without any repairs, but we recognize that even in actual spaceflight there is enormous value in planning for and solving for potential problems. When you are running a mission that cannot fail, preparing for mishaps is critical,” said Tom Vander Ark, president of X PRIZE. “Being able to make adjustments and repairs under pressure that allow the mission to continue is now an important part of the challenge.”

The Competition is divided into two levels. Level 1 requires a rocket to take off from a designated launch area, rocket up to 150 feet (50 meters) altitude, then hover for 90 seconds while landing precisely on a landing pad 100 meters away. The flight must then be repeated in reverse – and both flights, along with all of the necessary preparation for each, must take place within a two-and-a-half-hour period. The more difficult course, Level 2, requires the rocket to hover for twice as long before landing precisely on a simulated lunar surface, packed with craters and boulders to mimic actual lunar terrain. The hover times are calculated so that the Level 2 mission closely simulates the power needed to perform the real lunar mission.

The Northrop Grumman Lunar Lander Challenge will take place this October in New Mexico at the Wirefly X PRIZE Cup. Final date and time to be announced.

All teams must be 90 percent privately funded, have the proper permits and be able to operate safely near the large crowds expected at the Wirefly X PRIZE Cup, which is the only annual event where the entire family can see the next generation of spaceships up close and in the sky.

NASA’s Centennial Challenges program promotes technical innovation through prize competitions. The similar mission of X PRIZE is to bring about radical breakthroughs for the benefit of humanity using a philanthropy model based on competition. Plans to return to the moon during the next decade are driving NASA’s interest in the lunar challenge.

In 2004, the Ansari X PRIZE inspired 26 teams from seven nations to compete in building the first privately-funded spacecraft. In the process, the teams spent a combined $100 million-plus on critical research and development in an effort to win the prize. The competition proved that offering a prize is an effective, efficient and economical model for acceleration breakthroughs in science and technology. Based on that success, the X PRIZE Foundation is now expanding to offer more prizes in the space industry, as well as in the areas of health, energy, transportation and education.