Ante esto, esas mismas autoridades junto con determinados sectores plantean que la solución a nuestras penas pasa principalmente por poner todos los esfuerzos en mejorar las cifras económicas e incluso se orienta el ansiado desarrollo solamente desde esa perspectiva. Es por tal razón que cambiar a un ministro de Economía no genera la misma atención que cuando se hace lo propio con su similar de Educación; del mismo modo, el hecho de firmar un tratado de libre comercio merece todos los debates y opiniones del caso, unos a favor, otros en contra, pero la firma de convenios educativos o los compromisos con metas educativas mundiales no llaman ni reciben las mismas consideraciones. Así también, centrar el discurso político –incluyendo mensajes presidenciales- en el crecimiento económico, los índices inflacionarios, la mejor repartición de los recursos económicos, la reducción de los niveles de pobreza y demás temas de orden económico, se comprende muy rápido y genera votos, democráticos por cierto, tantos como aquellos que se obtienen por echar la culpa de nuestros problemas al sistema, a la globalización o al modelo económico; sin embargo tratar los temas de fondo, planteando lo más adecuado -luego de analizar lo que realmente sucede- para así dedicar tiempo y voluntades en forma prioritaria a los asuntos verdaderamente importantes y no solamente a los urgentes, eso, se dice también, no vende, por lo que se hace muy poco y por muy pocos, al menos todavía.
Archivos de julio,2008
El verdadero capital
julio 28, 2008Ante esto, esas mismas autoridades junto con determinados sectores plantean que la solución a nuestras penas pasa principalmente por poner todos los esfuerzos en mejorar las cifras económicas e incluso se orienta el ansiado desarrollo solamente desde esa perspectiva. Es por tal razón que cambiar a un ministro de Economía no genera la misma atención que cuando se hace lo propio con su similar de Educación; del mismo modo, el hecho de firmar un tratado de libre comercio merece todos los debates y opiniones del caso, unos a favor, otros en contra, pero la firma de convenios educativos o los compromisos con metas educativas mundiales no llaman ni reciben las mismas consideraciones. Así también, centrar el discurso político –incluyendo mensajes presidenciales- en el crecimiento económico, los índices inflacionarios, la mejor repartición de los recursos económicos, la reducción de los niveles de pobreza y demás temas de orden económico, se comprende muy rápido y genera votos, democráticos por cierto, tantos como aquellos que se obtienen por echar la culpa de nuestros problemas al sistema, a la globalización o al modelo económico; sin embargo tratar los temas de fondo, planteando lo más adecuado -luego de analizar lo que realmente sucede- para así dedicar tiempo y voluntades en forma prioritaria a los asuntos verdaderamente importantes y no solamente a los urgentes, eso, se dice también, no vende, por lo que se hace muy poco y por muy pocos, al menos todavía.

