Archivos

Usted está viendo los archivos para 08 marzo 2010


Publicado el : 8 de marzo 2010 - 4:58 de la mañana
| Por Manuel Torres (http://informarn.nl)



“Honduras es también ciudad Juárez”, reza uno de los mensajes de una campaña que alerta sobre más de 1. 200 casos de mujeres asesinadas impunemente en los últimos seis años.

Wanda Peraza, una joven de 22 años, forma parte de esa lista de femicidios desde que fue asesinada el 15 de marzo de 2006 en San Pedro Sula, una ciudad industrial ubicada 246 kilómetros al norte de la capital, Tegucigalpa. Sus compañeras de trabajo la recuerdan como una persona amable y alegre, con “don de gentes”, y no se explican la causa de su muerte “porque no tenían enemigos, no le robaron nada…sólo la vida”. Su padre comentó que “por lo que miro, la muerte de mi hija va a quedar impune; parece que a la policía no les preocupa resolver el caso.

Yo mismo he sufrido amenazas de muerte por insistir, pero ya me quitaron la razón de mi vida ¿qué más me pueden quitar? “ Fuentes del Ministerio Público admiten que siete de cada diez de los casos denunciados no fueron esclarecidos y que preocupa el incremento de las muertes. En el 2009 se registraron en Honduras al menos 327 asesinatos, 75 más que en 2008, con lo cual este país ocupa el cuarto lugar, entre los de mayor incremento en las tasas de femicidios en los últimos años, después de Guatemala, México, y El Salvador.

La mayor parte de las víctimas son menores de 30 años, incluyendo adolescentes ejecutadas por sicarios en plena calle o cuando salen de sus viviendas. “Es difícil explicar tanta barbarie”, comenta María Luisa Regalado, una activa defensora de los derechos humanos de las miles de mujeres que trabajan en las fábricas maquiladoras del caribe hondureño.

En los últimos años crecen y se desarrollan agresivas formas de violencia contra las mujeres como la trata y el tráfico, la explotación sexual comercial, el tráfico de drogas y otras formas del crimen organizado. La gravedad del femicidio se refleja no sólo en términos numéricos, sino también por el grado de violencia y ensañamiento ejercido contra las víctimas, que incluye violación sexual, tortura y en algunos casos mutilaciones. Los casos recuerdan mucho la sordidez de las historias de Ciudad Juárez, pero no acaparan la atención mediática internacional.

En ese sentido un colectivo de organizaciones feministas, con el apoyo de Oxfam, aprovecharon el Día de la Mujer para solicitar que una comisión internacional verifique la gravedad del femicidio en Honduras. Los femicidios son el extremo de un contexto de violencia mayor en este país centroamericano que acumula más de cien mil casos de denuncias de violencia contra las mujeres en los últimos cuatro años.

Esa situación se mantuvo y agravó después del Golpe de Estado del 28 de junio de 2009, como lo constata el Informe sobre los Derechos Humanos de las Mujeres presentado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la OEA. El informe consigna agresiones físicas, detenciones ilegales, violaciones sexuales, amenazas, hostigamiento, criminalización y encarcelamiento de mujeres que se manifestaron en rechazo al derribo del ex presidente Manuel Zelaya.

Las víctimas más recientes fueron dos jóvenes madres, Claudia Brizuela, en San Pedro Sula, y Vanesa Zepeda, en Tegucigalpa, ejecutadas por pistoleros que andan libres, como asesinos en serie, y que confirman que Ciudad Juárez no está tan lejos de Honduras.

Fuente: Radio Nederland
Categoría: Di NO - ÚNETE
Publicado por: a20034394
Visto: 244 veces

Chile
Mujeres, violencia y sida

El estudio, que consiste en la recopilación de datos cuantitativos e información cualitativa respecto a salud sexual, violencia y VIH, se efectuó en Argentina por la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer – FEIM, en Uruguay por Mujer y Salud en Uruguay – MYSU, en Brasil por la ONG GESTOS con apoyo de la UNIFEM y en Chile por la Fundación EPES ‐ Educación Popular en Salud.

En este último caso, la investigación se llevó a cabo durante 5 meses del año 2009, período en que se aplicó una encuesta a 102 mujeres mayores de 18 años que viven con VIH y que reciben tratamiento a través de los servicios públicos de salud. María Eugenia Calvin encargada del estudio en Chile, analizó sus principales resultados.

¿Cuáles fueron los objetivos y alcances de este estudio?

La investigación forma parte del proyecto “Dos caras de una misma realidad: violencia contra las mujeres y feminización del VIH/SIDA en el MERCOSUR”, y su objetivo fue visibilizar las intersecciones entre la violencia hacia las mujeres y el VIH/SIDA, y promover políticas públicas que enfrenten de manera integral la atención y la prevención de ambas pandemias.

Investigamos si existe mayor vulnerabilidad ante el VIH en población de mujeres víctimas de violencia, a modo de conocer las formas en que ambas cuestiones se vinculan. Desde el ámbito cuantitativo, quisimos saber la frecuencia en que mujeres con VIH vivieron episodios de violencia antes del diagnóstico de la enfermedad; y desde el punto de vista cualitativo, quisimos conocer las creencias, percepciones, experiencias y actitudes de mujeres víctimas de estas pandemias.

En los cuatro países involucrados en la investigación se emplearon los mismos instrumentos para la recolección y análisis de datos. Sus conclusiones específicas se pueden encontrar en el sitio web del proyecto.

¿Cuáles fueron los resultados respecto de la intersección entre violencia y VIH en mujeres?

Los resultados del estudio, en los cuatro países, muestran que la experiencia de violencia previa al diagnóstico de VIH es extremadamente frecuente entre mujeres que viven con VIH: de las mujeres entrevistadas, el 62% en Uruguay, el 79% en Brasil, el 79,2% en Argentina y el 56% en Chile declararon esa situación.

La cifra específica de Chile muestra que, del total de 102 mujeres entrevistadas, 57 vivieron situaciones de violencia antes del diagnóstico de VIH; entre ellas, un 80,7% experimentó daño emocional o psicológico; el 50,9%, violencia física; el 42,1%, abuso sexual; y un 24,6% vivió una experiencia de violación previa al diagnóstico de VIH.

El hecho de que la experiencia de violencia previa al diagnóstico de VIH sea tan frecuente entre mujeres que viven con el virus es un indicador clave de que la violencia representa un factor que aumenta la vulnerabilidad de las mujeres para adquirir el VIH.

En Chile, el estudio muestra que una gran proporción de mujeres que vivieron violencia antes del diagnóstico fueron víctimas de abuso sexual en la infancia. Ello aumenta la probabilidad de violencia en la vida adulta, como también el desarrollo de conductas de riesgo.

Un dato relevante que muestra las conexiones entre la violencia y el VIH es que un 7,8% de las mujeres participantes en el estudio señalaron que su primera relación fue una violación. Esta proporción es altísima comparada con la que arrojó el estudio de comportamiento sexual realizado por el Ministerio de Salud y la Comisión Nacional del Sida (MINSAL/CONASIDA) en el año 2000, que mostró entonces un 3,3% de las mujeres que declaraban que su inicio sexual había sido una violación.

El ejercicio de la sexualidad se ve profundamente afectado entre las mujeres que viven con VIH. Se aprecia que mujeres jóvenes y adultas no mantienen relaciones sexuales, algunas de ellas incluso viviendo en pareja; otras, en tanto, se niegan a la posibilidad de establecer una relación de pareja por su condición serológica y por temor o rechazo generado a partir de experiencias anteriores de violencia. Las dificultades para ejercer su sexualidad también se relacionan con la falta de información o ambigüedad respecto de la posibilidad de re‐infección; con la no aceptación del preservativo como medio efectivo para mantener relaciones sexuales seguras; y también con los mitos sociales según los cuales, dada la condición de seropositividad, las personas deberían cesar su vida sexual.

Considerando que en Chile el porcentaje de esterilizaciones femeninas es de un 9,8%, este estudio evidenció que hay mujeres con VIH que han sido presionadas a someterse a esterilización o han sido esterilizadas sin su consentimiento. Cabe agregar que entre éstas, dos de las mujeres esterilizadas sin su consentimiento presentan un bajo nivel educativo, lo que evidenciaría no sólo el atropello a los derechos reproductivos femeninos, y la sanción social por contraer el VIH, sino además un abuso de poder presente en este tipo de prácticas, es decir, la presencia de violencia institucional hacia las mujeres que viven con el virus.

¿Hay en Chile políticas públicas para la prevención y tratamiento de VIH/SIDA dirigidas específicamente a las mujeres? De no ser así, ¿por qué cree que no se han implementado?

No hay políticas dirigidas específicamente a las mujeres. Las políticas públicas chilenas dirigidas a la prevención del VIH/SIDA se orientan por los conceptos de riesgo y vulnerabilidad, prevaleciendo en su implementación el enfoque de riesgo, ya que las acciones preventivas se han orientado a hombres que tienen sexo con hombres, mujeres que ejercen el comercio sexual, personas recluidas y mujeres embarazadas. Es mucho más reciente la inclusión de las mujeres como población vulnerable emergente. Un indicador de ello es que a la fecha no se ha desarrollado ninguna campaña de prevención dirigida específicamente a las mujeres. Esta realidad impide ver las relaciones existentes entre las construcciones sociales/culturales de género y la probabilidad de adquirir el VIH, debido a la desigualdad que se expresa en la falta de poder y control de las mujeres sobre sus cuerpos y sus vidas, producto de cómo se ha construido lo femenino en nuestra sociedad.

Si bien las políticas integran el enfoque de derechos humanos, hay una limitada consideración de los derechos sexuales y reproductivos, por lo cual no se reconocen de manera práctica las vulneraciones de derechos en el campo de la sexualidad y reproducción que afectan a las mujeres. Ejemplo de ello es que muchas mujeres consideran que es parte de los deberes conyugales mantener relaciones sexuales, como también la tácita aceptación de la infidelidad masculina.

El gobierno chileno ha suscripto la Convención Interamericana de Belem do Pará sobre violencia contra las mujeres, ¿Qué resultados arrojó esta investigación al respecto?

Efectivamente, el estado chileno ratificó la Convención de Belém do Pará. No obstante, hay limitaciones en su aplicación que se relacionan con la falta de adecuación de la legislación vigente en lo que respecta a violencia contra la mujer, puesto que la Ley 20.066 (Ley de Violencia Intrafamiliar) sólo se refiere a violencia en el seno de la familia, dejando fuera otras expresiones de violencia contra las mujeres, como aquellas que evidenció el estudio: violencia en el “pololeo” (noviazgo), violación por parte de un extraño, abuso sexual en la infancia y violencia institucional.

La falta de reconocimiento práctico de que toda violencia contra la mujer es expresión de la desigualdad y discriminación que sufren las mujeres en su conjunto, y que éstas impiden o dificultan gravemente el ejercicio pleno de sus derechos, es un obstáculo para el diseño de políticas públicas conforme a las necesidades de las mujeres, el reconocimiento pleno de sus derechos y la potenciación de la igualdad entre los sexos.

En cualquiera de sus manifestaciones, la presencia de violencia contra la mujer restringe su derecho a la libertad – un derecho humano – en diversos ámbitos. Por ejemplo, quienes viven violencia en sus relaciones afectivas ven constreñida su libertad de desplazamiento debido a las conductas de control que ejercen sus parejas. Ello limita sus relaciones sociales primarias como su participación en redes comunitarias o institucionales.

La violencia actúa como un mecanismo que perpetúa las desigualdades en el acceso y manejo de los recursos por parte de las mujeres, reduciendo las posibilidades de que puedan actuar con autonomía.

¿Qué recomendaciones se han hecho al estado chileno a fin de avanzar respecto de la violencia y mujeres con VIH?

A partir de los resultados de la investigación, un grupo conformado por 14 organismos, entre los que se encuentran redes, organizaciones sociales y organismos no gubernamentales, hemos desarrollado 16 recomendaciones para políticas que aborden la violencia y el VIH, dirigidas al gobierno, al sector educativo y al sector de la salud.

Son 11 las recomendaciones que van dirigidas al gobierno, en las que se fundamenta la necesidad de una acción de carácter efectivamente intersectorial e integral, de modo a superar la fragmentación que presentan las intervenciones ante ambas problemáticas.

En términos generales, las recomendaciones enfatizan la promoción de una mejor articulación entre ministerios y programas de VIH/SIDA, salud sexual y reproductiva y violencia contra las mujeres; el desarrollo de acciones con el Servicio Nacional de la Mujer –SERNAM, el poder judicial y otros organismos, gubernamentales y no gubernamentales; y la garantía en la implementación efectiva del Protocolo de Atención a Víctimas de Delitos Sexuales.

Además, hemos recomendado la implementación de un registro nacional unificado y sistemático de casos de violencia contra mujeres; el diseño y realización de programas para la prevención y tratamiento del VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS) en mujeres y niñas; el desarrollo de estrategias de prevención y promoción referidas a la violencia de género y a la feminización del VIH, dirigidas a mujeres jóvenes en situación de pobreza; el financiamiento de investigaciones sobre la relación entre violencia contra mujeres y niñas y el VIH/SIDA, de modo que sus resultados posibiliten el diseño de acciones eficaces; y la capacitación de personal de servicios públicos sobre la violencia contra mujeres y niñas y los vínculos existentes entre ésta y el VIH/SIDA e ITS.

Otras recomendaciones buscan integrar los servicios de prevención, prueba y consejería en VIH/SIDA a los servicios de asistencia a mujeres en situación de violencia; incluir en los servicios de consejería pre y post examen de VIH, herramientas para detectar situaciones de violencia; desarrollar estrategias comunicacionales para que el Estado cumpla su deber de informar y promover el ejercicio efectivo de derechos ciudadanos; cumplir con los compromisos internacionales suscritos por el Estado chileno en materia de derechos humanos, violencia contra las mujeres y VIH/SIDA; y cumplir con un compromiso firmado en la Primera Reunión de Ministros de Salud y Educación en 2008 para detener el VIH e ITS en Latinoamérica y el Caribe.

¿Cuáles son sus expectativas respecto de las recomendaciones surgidas de esta investigación y la orientación del nuevo gobierno chileno?

Esperamos que se dé continuidad a las políticas y programas en curso, tales como la provisión de tratamiento para quienes viven con VIH, así como también a los programas y servicios implementados para la atención de la violencia contra las mujeres.

Más allá del conservadurismo de la nueva coalición en el gobierno – ciertamente una limitante para abordar las recomendaciones propuestas –, lo importante es la concepción de derechos desde la cual se implementen las políticas, y cómo se piensan asumir los compromisos internacionales en materia de derechos humanos que el Estado chileno ha contraído ante a la comunidad internacional y que ha ratificado el Parlamento.

Mientras no haya un reconocimiento de las desigualdades que generan las construcciones de género, las leyes y políticas que se instauren difícilmente potenciarán la igualdad sustantiva de las mujeres, el pleno ejercicio de sus derechos y su libertad y autonomía, especialmente en lo que concierne a la sexualidad y a la reproducción.


Fuente: Clam.org
Categoría: Género
Publicado por: a20034394
Visto: 296 veces

Será cierto? o es un mecanismo para alentar el consumo de alcohol hasta que uno se enferme del higado.
===============
Una investigación hecha en Estados Unidos llegó a esta conclusión tras un seguimiento a 19 mil mujeres durante un periodo de 13 años.

Las mujeres que toman dos copas de vino, de cerveza o de alcohol fuerte diarios corren menos riesgos de engordar que aquellas que no toman en absoluto, reveló un estudio publicado hoy por una revista estadounidense de medicina.

Investigadores del hospital Brigham and women de Boston (Massachusetts, noreste de Estados Unidos) interrogaron a 19.000 mujeres estadounidenses sin problemas de sobrepeso, de 39 años o más, sobre la cantidad de vasos de alcohol que consumían a diario y monitorearon a estas mujeres durante unos 13 años.

En esta muestra, el grupo más importante, de 7.346 personas, estaba formado por mujeres que no tomaban alcohol en absoluto, reveló el estudio divulgado en Archives of Internal Medicine . El segundo grupo más importante, con 6.312 mujeres (cerca de un tercio del total), lo integraban mujeres que afirmaron tomar alrededor de un tercio de vaso de vino, cerveza u otra bebida alcohólica por día, mientras que 20% tomaba un vaso, 6% dos vasos y 3% más de dos.

El vaso de alcohol considerado como estándar en Estados Unidos, sea una copa de vino (15 cl), de cerveza (35 cl) o una dosis de 43 ml de una bebida con una graduación alcohólica de 80, contiene la misma cantidad de alcohol, es decir 14 gramos.

En el período de 13 años estudiado, las mujeres que no tomaban alcohol fueron las que más engordaron, y quienes tomaban lo equivalente a dos vasos diarios fueron las que más resistieron a los kilos de más.

DATOS

* El vino tinto resultó ser la bebida más eficiente contra el sobrepeso, pero el vino blanco, la cerveza o los licores, mostraron la misma “asociación inversa entre consumo de alcohol y riesgo de sobrepeso u obesidad”, según el estudio.

* Los autores del trabajo se abstuvieron, no obstante, de recomendar el consumo de alcohol como manera de luchar contra la obesidad, dados los problemas médicos y psico-sociológicos vinculados al alcohol.


Fuente: Perú21
Categoría: Género
Publicado por: a20034394
Visto: 268 veces

Por Zula ((i)) - Sunday, Mar. 07, 2010 at 10:34 PM

zula(arroba)riseup.net

El 8 de Marzo, Día de la Mujer Trabajadora, establecido por el Congreso Mundial de Mujeres Socialistas en el año 1910, ha pedido de la dirigente socialista Clara Zetkin es un día donde miles de mujeres –en todo el mundo- salimos a recordarle a la sociedad que el patriarcado y el capitalismo nos someten de diferentes formas: Convirtiendo a nuestros cuerpos en mercancía para la explotación sexual. Dándonos trabajo precario y mal pago o esclavizándonos en las maquilas para sostener las riquezas del primer mundo. Transformándonos en las más pobres entre los pobres. Asesinándonos por nuestro género. Sometiéndonos a todo tipo de violencia machista y
misógina. Condenándonos a abortos clandestinos e inseguros. Imponiéndonos cánones de belleza que oprimen y enferman. Sometiéndonos a un sistema hetero normativo que nos dice como debemos ser y a quienes podemos amar.


20100308-mujer argentina.jpg




El 8 de Marzo, Día de la Mujer Trabajadora, establecido por el Congreso Mundial de Mujeres Socialistas en el año 1910, ha pedido de la dirigente socialista Clara Zetkin es un día donde miles de mujeres –en todo el mundo- salimos a recordarle a la sociedad que el patriarcado y el capitalismo nos someten de diferentes formas: Convirtiendo a nuestros cuerpos en mercancía para la explotación sexual. Dándonos trabajo precario y mal pago o esclavizándonos en las maquilas para sostener las riquezas del primer mundo. Transformándonos en las más pobres entre los pobres. Asesinándonos por nuestro género. Sometiéndonos a todo tipo de violencia machista y misógina. Condenándonos a abortos clandestinos e inseguros. Imponiéndonos cánones de belleza que oprimen y enferman. Sometiéndonos a un sistema hetero normativo que nos dice como debemos ser y a quienes podemos amar.

El 8 de Marzo, además, es un día para recordar a nuestras hermanas que nos precedieron en la lucha, para reconstruir nuestra historia siempre invisibilizada, para recordarnos que estamos presentes en todas las luchas sociales. En esta reconstrucción de nuestra memoria surgen nombres de mujeres valientes y persistentes como el de Digna Ochoa.

Digna nació en Misantla, Veracruz, estudio derecho en la Universidad de Jalapa y trabajó en la Procuraduría de Jalapa. Integro el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez. En el año 1988; Digna, encontró una lista de militantes sociales en la Procuraduría. Luego de ese hallazgo y de denunciar este hecho fue secuestrada. En esa oportunidad, Digna, denuncio que los secuestradores fueron policías estatales y que fue violada, el hecho nunca fue investigado.

En el año 1999 Digna y otra abogada Pilar Noriega, fueron varias veces amenazadas de muerte, ellas defendían a militantes sociales. Amnistía Internacional hizo público estos hechos. Ese mismo año Digna fue nuevamente secuestrada e interrogada por sus actividades en el Centro de Derechos Humanos. El 17 de Noviembre la Corte Interamericana de Derechos Humanos ordeno medidas urgentes para proteger la vida de Digna y de los demás integrantes del Centro.

En el año 2000, fue reconocida por Amnistía Internacional con el premio “Espíritu Perdurable” en esa oportunidad expresó: “Yo inicié la carrera de derecho con la ilusión de ayudar a otros, pensando que era suficiente conocer el derecho para lograr esa meta. Posteriormente descubrí que a causa de la corrupción y la impunidad imperantes en México, no basta ser inocente, tener la razón y basarse en el derecho. Sino había que luchar en contra de toda una estructura de gobierno que defiende intereses políticos y económicos muy particulares.” A pesar del reconocimiento internacional por su trabajo a favor de los derechos humanos las amenazas de muerte continuaron, mostrando la impunidad y el poder de quienes la hostigaban, entonces debió irse a Estados Unidos.

Un año más tarde, en 2001, decidió regresar a México y junto a Pilar Noriega defendieron el caso de los hermanos Cerezo Contreras, dos estudiantes universitarios acusados de detonar bombas en bancos de la Ciudad. Al mismo tiempo, representaba a dos campesinos, Rodolfo Montiel y Teodoro Cabrera, presos en el estado de Guerrero. Estos campesinos fueron ilegalmente detenidos y sometidos a torturas por denunciar hechos que afectaban la ecología de su comunidad.

Digna era una mujer de contextura pequeña, de tez morena, su padre fue un dirigente sindical azucarero de Veracruz que fue injustamente encarcelado durante un año y luego desaparecido. Digna era una mujer que no toleraba inmóvil la injusticia y la violencia sobre su pueblo: “Bueno, algunas personas me dijeron que mi reacción era valiente. Pero yo siempre me he sentido enojada al ver el sufrimiento de otros. Para mí, la cólera es energía. Es una fuerza...Hay que ser sensitivos a las situaciones injustas y la necesidad de confrontar las situaciones difíciles que vemos diariamente, hay que enojarnos para provocar energía y reaccionar.”

Como defensora de derechos humanos, Digna, demostró su valentía y su sensibilidad ante la injusticia. Algunos de los casos en los que participo fueron La masacre de 17 campesinos por la Policía Motorizada y agentes Judiciales en Aguas Blancas, Municipio de Coyuca de Benitez, Guerrero el 28 de junio de 1995. Matanza de 45 indígenas en Acteal, Chiapas en 1997. Detenciones ilegales y ofensivas contra los Municipios Autónomos Zapatistas en 1998. Matanza de 10 campesinos por miembros del ejercito mexicano en el Charco, Municipio de Ayutla de los Libres, Guerrero el 7 de julio de 1998. Violación de dos mujeres por miembros del ejercito mexicano en Barrio Nuevo San José, Guerrero en 1998. Detención de 1000 estudiantes de la Universidad Nacional de México en el año 2000. Masacre en el Ejido Morelia, Chiapas.

El 19 de Octubre de 2001, luego de 5 años de padecer secuestros y amenazas, fue asesinada de dos balazos. Los primeros informes daban cuenta de un homicidio. Sin embargo la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal difundió una teoría de suicidio, que posibilito que no se continuara con la investigación y se cerró el caso. La autopsia indicaba la imposibilidad de que haya sido Digna quien se disparara así misma.

A veces los nombres marcan la vida de quienes los llevan, en el caso de Digna fue ella, quien con su lucha en defensa de los que no tienen voz de los avasallados de siempre, la que le dio un profundo significado a su nombre: "Es la injusticia la que nos motiva a hacer algo, a tomar los riesgos, sabiendo bien que si no lo hacemos, las cosas permanecerán igual.”

Por Digna y por todas las mujeres como ella, por nosotras y por las mujeres que nos precederán estamos en las calles por la conquista de todos nuestros derechos.


Enviado por la compañera Zula Lucero de indymedia - Argentina.
Categoría: Género
Publicado por: a20034394
Visto: 829 veces



Bogotá, Colombia


Publicado el : 8 de marzo 2010 - 1:25 de la tarde | Por Ana María Miralles (www.rnw.nl)

En estos días en que se celebra el día internacional de la mujer conviene recordar que pese a los avances de los movimientos feministas en muchas partes del mundo, la participación en la vida pública por parte de las mujeres dista mucho de llegar a niveles que permitan pensar en la igualdad de oportunidades en este campo.

Esta vieja exclusión del espacio público para las mujeres tiene una de sus raíces en el lenguaje, pues como todos recordamos periódicamente, decir “mujer pública” tiene todavía una connotación muy distinta a decir “hombre público”. El significado de estas expresiones está dictado por la drástica separación del ámbito público y el privado que viene del mundo clásico, éste último ámbito lugar por excelencia de la mujer según la historia oficial y por lo tanto la expresión buscó demonizar cualquier posibilidad de participación femenina en la vida pública. Pero según la historia que se abre paso, en el siglo XVIII las mujeres jugaron un papel activo en los salones y las casas de té, no solamente como anfitrionas de estos nuevos espacios de debate sobre lo público desde la perspectiva del arte y luego de la política, sino que fueron activas participantes con su propio discurso en un mundo en el que se abría paso a la razón en contra de la autoridad del poder absoluto.


Paridad de género
Hoy, cuando a nombre de lo políticamente correcto se invoca la paridad de género en los cargos públicos y desde allí se reivindica también defender la causa de las mujeres por medio de la formulación de las políticas públicas, hay algunas deudas pendientes en relación con la posibilidad de las mujeres de formular y expresar públicamente su propio discurso acerca de sí mismas. Aunque hay en la sociedad civil organizaciones dedicadas al tema de las mujeres y el discurso de género se ha puesto activamente en circulación en el campo sociopolítico, es un hecho que aún sigue siendo necesario aplicar una noción rawlsoniana inspirada en la idea de tratar diferente a los diferentes con el objetivo de lograr atender adecuadamente sus derechos, es decir, de forma equitativa.


El derecho a la libertad de expresión es uno de los más importantes que está en juego en las sociedades contemporáneas, y no solamente para las mujeres sino para los llamados “grupos subalternos”, denominados así porque han sido puestos históricamente en desventaja por otros en los ámbitos público y privado. En este sentido es preciso reconocer el gran trabajo de las feministas estadounidenses, que como describe en uno de sus libros la filósofa política norteamericana, Nancy Fraser, se decidieron a construir el discurso sobre sí mismas, a partir de la producción de sus propios medios de comunicación. Esto fue así porque en las décadas que siguieron a la de los años 60, todavía no se había socializado la necesidad de trabajar, como dicen las expertas, con “perspectiva de género”. Así si en principio el reto fue construir sus propios medios, hoy pasa por cómo en un mundo gobernado por hombres (pese a que en América Latina tenemos y hemos tenido algunas presidentas, aún como casos excepcionales, o si no ¿cuándo es noticia que un hombre haya alcanzado la presidencia de alguna República?¿O que se hable de ellas como se habla en los medios describiendo sus vestimentas por ejemplo?) las mujeres tienen incidencia no solamente en la legislación o construcción de políticas públicas sobre temas que las afectan, sino cómo se logra, según Victoria Camps, plantear la visión de las mujeres en un mundo regido por otras lógicas para generar lo que ella llama “otra gramática del poder”. Confieso que no estoy muy segura de que haya un modo femenino de ver el mundo, pero lo que sí tengo claro es que no debe tener lugar en el mundo contemporáneo el pensamiento de que las únicas formas de aparición legítima de la mujer en el espacio público sea como víctima o como pieza decorativa en el discurso publicitario, por ejemplo. ¡Y conste que no soy feminista! Pero como he trabajado desde hace más de 10 años sobre el tema de lo público y el periodismo, creo fundamental denunciar los modos de aparición más recurrentes de esta figura en el espacio público.

Libertad de expresión
Es cierto que desde el lugar de víctimas muchas mujeres se han catapultado o construido como personas con discurso y están ejerciendo su libertad de expresión. Me vienen a la mente los casos de las mujeres colombianas esposas de los secuestrados (por las FARC) diputados de la Asamblea del Valle del Cauca, que hicieron su aparición en el espacio público primero como víctimas y luego como activistas políticas con un discurso construido sobre el tema del canje humanitario en el contexto del conflicto del Estado colombiano con los grupos guerrilleros que emplean el secuestro como una de sus armas más mortíferas. Lo mismo ha sucedido con mujeres del campo, que desplazadas forzadas también en Colombia del campo a la ciudad por parte de los actores violentos, por primera vez han sido formadas en materia de derechos, con lo cual pese a la tragedia de su desplazamiento, pudieron salir de situaciones de la vida cotidiana en las que estaban subordinadas al poder masculino.


Uno de los casos más contundentes de construcción de discurso público por parte de las mujeres lo constituye indudablemente el movimiento de las mujeres de la Plaza de Mayo en Argentina, quienes también catapultadas por la tragedia del asesinato y desaparición de sus familiares durante la dictadura militar, saltaron al espacio público para construir sus razones sobre la necesidad de la verdad y la memoria en estas sociedades golpeadas por poderes de hecho.

Tragedias
No quiero pensar que sean las tragedias las que impulsan a las mujeres a ser constructoras de sentido en la vida pública, al menos en América Latina. Tampoco que el problema de la violencia intrafamiliar, que pasó de ser asunto privado a un tema de interés colectivo, señale tozudamente que es solamente a partir de situaciones trágicas que el discurso de las mujeres puede emerger justificadamente en el espacio público. Quiero pensar en que se vuelva innecesario segregar en lo público el discurso de hombres y mujeres y que la visión de un orden más equitativo sea construida por hombres y mujeres que creen en valores superiores representados en toda la gama de los derechos humanos sin ninguna distinción y aprendiendo a celebrar las diferencias por la riqueza que representan para la vida colectiva.
Ana María Miralles Castellanos es Profesora de la Universidad Pontificia Bolivariana (Colombia)

Fuente: radio Nederland

Categoría: Género
Publicado por: a20034394
Visto: 294 veces

Desde que se inicio el 2010 se han registrado 12 crímenes pasionales. Esta cifra nos llama a la reflexión y a preguntarnos: ¿Qué está pasando con las parejas?


Es cierto, estamos viviendo momentos de violencia generalizada y los estamos trasladando a con mayor fuerza a la relación de pareja. Todo parece indicar que las personas se embarcan en una relación sin tomar en cuenta la posibilidad de que esa unión pueda terminar. Siguen pensando que: “contigo hasta que me muera y para siempre”.

Lo cierto es que muchas veces la emoción le gana a la razón y pese a que hemos descubierto que las cosas no dan para más en la relación, en vez de optar por un distanciamiento en los mejores términos, nos obsesionamos, soñamos con que las cosas pueden cambiar. Y lo cierto es que no cambiamos, el ser humano no cambia.

Lo que sucede es que muchas veces para iniciar una relación “nos vendemos” bien, nos mostramos de una forma pero cuando ya tenemos segura a la pareja nos descubrimos tal y cuál somos en realidad. Más aún si la unión ha generado una convivencia o un vínculo matrimonial, nos sentimos dueños de la otra persona. Y esos “celos”, que un principio nos hacían sentir alagados, de alguna forma protegidos ya que reflejaban el interés del otro hacia nosotros, se llegan a salir de control hasta el punto: “mía o de nadie”, porque no fuimos capaces de reconocer las señales de alerta. Al primer indicio de celos o inseguridad, converse con su pareja, vayan en busca de ayuda profesional.

Cabe señalar que si en la mayoría de los crímenes pasionales las víctimas son mujeres es porque de alguna manera la mujer ha sido preparada, erróneamente, para que la dejen, para que el esposo, la pareja la abandone o de por terminada la relación e incluso para perdonarlo si decide regresar. En cambio, los hombres no, ya que muchos cuando la mujer es quien decide dar por terminada la relación, simplemente no aceptan la separación, no están preparados para hacerlos, peor aún si por ahí se les increpa que no supieron retener a su mujer o que fueron poco hombres. No hay cosas más equivocada, una relación es de dos y no tiene nada que ver la hombría en esto, sino los factores que se dan a través de la convivencia.

Lo ideal frente a una separación es tomar distancia temporal, no tratar de ser “amigos” y frecuentarse, pues podrían crearse falsas expectativas de un lado, cuando la otra parte ya dio por terminado el tema en su vida. Se tiene que dejar bien en claro que ya no hay un sentimiento que los une, y si existen hijos lo ideal que mantengan siempre una buena comunicación, pero no frecuentarse o salir como cuando eran pareja, porque esto generará violencia, frustración, que en muchos casos termina con la muerte de uno de ellos.

No debemos olvidar que somos modelos para nuestros hijos, y si los criamos en un cLima violento ellos crecerán creyendo que eso es normal.

Sexóloga de Apropo:
Carola De Luque


Fuente: La Primera
Categoría: Género
Publicado por: a20034394
Visto: 235 veces


Sheyla Canlla Núñez (25) tenía un disparo en la cabeza. Investigan a su pareja, un policía, con quien pasó la noche en hospedaje de Bellavista.
El hospedaje ‘Praga’ en el distrito de Bellavista se convirtió ayer en escenario de una extraña muerte. Sheyla Grace Canlla Núñez (25), sobrina del jefe de la División de Investigación de Homicidios de la Dirincri –coronel Miguel Canlla Oré–,fue hallada muerta con un balazo en la cabeza, dentro del baño de la habitación 101, donde se había alojado junto a su pareja, el suboficial de segunda Héctor Vilcarromero Pajuelo (26).

Durante el interrogatorio, a cargo de los agentes de la Divincri de Bellavista, el suboficial declaró que a las tres de la madrugada, mientras dormía, escuchó un disparo y raudamente corrió al baño, donde halló a la mujer ensangrentada y con su revólver calibre 38 a un costado.

Agregó que al verla trató de pedir ayuda a los bomberos, pero era demasiado tarde, pues la muchacha presentaba un orificio de entrada de bala en el lado derecho y de salida en la parte izquierda de la cabeza.

ESTABA CASADA. Félix Julca, tío de la occisa, dijo que su sobrina estaba casada y era madre de un niño de dos años. Sin embargo, trascendió que se estaba separando del padre de su hijo y que siempre discutían por asuntos económicos. Asimismo, el coronel Miguel Canlla lamentó la muerte de su sobrina y dijo que el caso será investigado.
Fuente: perú21
Categoría: Di NO - ÚNETE
Publicado por: a20034394
Visto: 340 veces

06-03-2010

Apuntes sobre ecofeminismo


Marta Pascual
World Watch


Ya no hay duda de que las cuentas estaban mal hechas. El crecimiento económico del norte y la promesa de desarrollo en el sur, escondían en la trastienda un proceso de deterioro social y ambiental que podría tener diferentes nombres: cambio climático, sometimiento de culturas indígenas, desertificación, pobreza ecológica, o crisis de insostenibilidad.

La aparente bonanza de los últimos treinta años en el norte rico se ha sostenido en el uso de abundante petróleo barato (un recurso no renovable y que ha empezado a disminuir), en el comercio de recursos naturales a bajo coste, en el expolio de ecosistemas y riquezas del subsuelo, en la explotación de la fuerza de trabajo de los colectivos más frágiles y en la externalización de cantidades ingentes de residuos. El planeta no da más de sí.

Sin embargo la economía y su crecimiento lleva décadas siendo objetivo prioritario de todos los gobiernos, muy por delante de las políticas de protección social. Los datos económicos al uso, sin embargo, no contabilizan la desaparición de culturas, los tóxicos abandonados en un río, la precariedad de la población de los suburbios de las ciudades o la pérdida de biodiversidad. La contabilidad económica ha llegado a computar la destrucción como riqueza. EL PIB sube, por ejemplo, cuando el espacio público se privatiza o cuando la contaminación recorta el acceso a bienes naturales antes de acceso libre.

Nuestro sistema económico se apropia hasta el agotamiento de los recursos gratuitos: bosques, agua limpia, trabajo doméstico… La naturaleza y la vida humana (la tierra y el trabajo) se convierten en simples herramientas para alimentar el crecimiento del capital.

Este reduccionismo económico que ha enfocado nuestra mirada en el dinero, ha hecho desaparecer de las grandes cuentas el puntal en el que se ha de asentar una economía centrada en la supervivencia: el cuidado de la vida. Sin éste no existirá futuro, ni existirán siquiera los economistas haciendo cuentas equívocas.

Para construir y mantener la ceguera monetaria no sólo es necesaria una estructura de poder, sino también un pensamiento que lo sustente: el pensamiento occidental, que subyace, sin que seamos muy conscientes, en nuestra forma de entender la realidad.

El pensamiento occidental ordena el mundo en parejas de opuestos entre sí: naturaleza-cultura, cuerpo-alma, razón-emoción, público-privado. hombre-mujer. Los dos valores de cada par se plantean como separados y excluyentes. Esta organización dicotómica simplifica nuestra comprensión del mundo. Pero los dos términos del par no se consideran de igual valor. Uno es considerado superior al otro. De este modo se jerarquiza la razón sobre la emoción, la cultura sobre la naturaleza y el hombre sobre la mujer. Y por último, un término llega a invisibilizar al otro y erigirse como patrón de la normalidad e incluso de la realidad. Así, el espacio público ocupa nuestro imaginario haciendo casi desaparecer el espacio privado, la cultura pretende someter e incluso desarrollarse al margen de la naturaleza, y los hombres se convierten en la norma del ser humano.

La invisibilización de la naturaleza y de las mujeres ha permitido someterlas y apropiarse de su trabajo, asuntos sin los cuales habría sido imposible el actual desarrollo del sistema económico.

Hay muchos paralelismos entre el sometimiento de ambas: puesto que sus servicios son gratuitos se usan sin contrapartida, ambas se consideran de acceso libre, apropiables, y se espera que sigan ahí a disposición, por más que se las maltrate. Como la madre que siempre atenderá al hijo pródigo, la tierra volverá a darnos sus frutos.

Pero la tierra y el trabajo de las mujeres, tienen un límite: la dignidad y la vida. La crisis ambiental y la crisis de los cuidados son manifestaciones paralelas de este límite.

No hay sostenibilidad sin acompasar la marcha del mundo con los procesos de la biosfera, y entre ellos, con los trabajos que las mujeres vienen realizando hasta el presente. El cuidado y el mantenimiento de la vida son condición de cualquier posibilidad de futuro.

Esta reflexión está en el origen del pensamiento ecofeminista. El ecofeminismo es un movimiento amplio de mujeres que nace de la conciencia de este doble sometimiento y de la creencia en que las luchas contra ambos, el ecologismo y el feminismo, contienen las claves de la dignidad humana y de la sostenibilidad en equidad.

Los movimientos de defensa de la tierra han tenido y tienen entre sus activistas a muchas mujeres. Es conocido el protagonismo de mujeres en el movimiento Chipko en defensa de los bosques, en el movimiento contra las presas del río Narmada en India, en la lucha contra los residuos tóxicos del Love Canal, origen del movimiento por la justicia ambiental en EEUU, como también lo es su presencia en movimientos locales de defensa de terrenos comunales, en las luchas por el espacio público urbano o por la salubridad de los alimentos. En el caso de muchas mujeres pobres, su ecologismo es el ecologismo de quienes dependen directamente de un ambiente protegido para poder vivir.

A mediados del siglo pasado el primer ecofeminismo discutió las jerarquías que establece el pensamiento occidental, revalorizando los términos de la dicotomía antes despreciados: mujer y naturaleza. La cultura protagonizada por los hombres ha desencadenado guerras genocidas, devastamiento y envenenamiento de territorios, gobiernos despóticos. Las primeras ecofeministas denunciaron los efectos de la tecnociencia en la salud de las mujeres y se enfrentaron al militarismo y a la degradación ambiental, comprendiendo éstos como manifestaciones de una cultura sexista. Petra Kelly es una de sus representantes.

A este primer ecofeminismo, crítico de la masculinidad, siguieron otros propuestos principalmente desde el sur. Estos consideran a las mujeres portadoras del respeto a la vida. Acusan al “mal desarrollo” occidental de provocar la pobreza de las mujeres y de las poblaciones indígenas, víctimas primeras de la destrucción de la naturaleza. Este es quizá el ecofeminsmo más conocido. En esta amplia corriente encontramos a Vandana Shiva, María Mies o a Ivone Guevara.

Superando el esencialismo de estas posiciones, otros ecofeminsmos constructivistas (Bina Agarwal, Val Plumwood) ven en la interacción con el medio ambiente el origen de esa especial conciencia ecológica de las mujeres. Es la división sexual del trabajo y la distribución del poder y la propiedad la que ha sometido a las mujeres y al medio natural del que todas y todos formamos parte. Las dicotomías reduccionistas de nuestra cultura occidental han de romperse para construir una convivencia más respetuosa y libre.

Desde parte del movimiento feminista, el ecofeminismo se ha visto como un posible riesgo, dado el mal uso histórico que el patriarcado ha hecho de los vínculos entre mujer y naturaleza. Puesto que el riesgo existe, conviene acotarlo. No se trataría de exaltar lo interiorizado como femenino, de encerrar de nuevo a las mujeres en un espacio reproductivo, negándoles el acceso a la cultura, ni de responsabilizarles, por si les faltaban ocupaciones, de la ingente tarea de rescate del planeta y la vida. Se trata de hacer visible el sometimiento, señalar las responsabilidades y corresponsabilizar a hombres y mujeres en el trabajo de la supervivencia.

Si el feminismo se dio bien pronto cuenta de cómo la naturalización de la mujer era una herramienta para legitimar el patriarcado, el ecofeminismo comprende que la alternativa no consiste en desnaturalizar a la mujer, sino en “renaturalizar” al hombre, ajustando la organización política, relacional, doméstica y económica a las condiciones de la Vida, que naturaleza y mujeres conocen bien. Una “renaturalización” que es al tiempo “reculturización” que convierte en visible la ecodependencia para mujeres y hombres.

Si situamos en el centro de nuestros cálculos, de nuestra práctica económica y política, de nuestros juicios éticos y de nuestras luchas el cuidado de vida, la tierra y las mujeres dejarán de ser esas grandes olvidadas.


Marta Pascual pertenece a Ecologistas en Acción

Fuente: World Watch n. 30. Hacia el Sur Cuaderno de ACSUR




Fuente: Rebelion.org
Categoría: Género
Publicado por: a20034394
Visto: 211 veces

08-03-2010

8 de Marzo, Día de la Mujer Trabajadora


Zula
Indymedia Argentina


El 8 de Marzo, Día de la Mujer Trabajadora, establecido por el Congreso Mundial de Mujeres Socialistas en el año 1910 a pedido de la dirigente socialista Clara Zetkin, es un día donde miles de mujeres –en todo el mundo- salimos a recordarle a la sociedad que el patriarcado y el capitalismo nos someten de diferentes formas: Convirtiendo a nuestros cuerpos en mercancía para la explotación sexual; dándonos trabajo precario y mal pago o esclavizándonos en las maquilas para sostener las riquezas del primer mundo; transformándonos en las más pobres entre los pobres; asesinándonos por nuestro género; sometiéndonos a todo tipo de violencia machista y misógina; condenándonos a abortos clandestinos e inseguros; imponiéndonos cánones de belleza que oprimen y enferman; sometiéndonos a un sistema hetero normativo que nos dice como debemos ser y a quienes podemos amar.

El 8 de Marzo, además, es un día para recordar a nuestras hermanas que nos precedieron en la lucha, para reconstruir nuestra historia siempre invisibilizada, para recordarnos que estamos presentes en todas las luchas sociales. En esta reconstrucción de nuestra memoria surgen nombres de mujeres valientes y persistentes como el de Digna Ochoa. Digna nació en Misantla, Veracruz, estudio derecho en la Universidad de Jalapa y trabajó en la Procuraduría de Jalapa. Integró el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez. En el año 1988; Digna, encontró una lista de militantes sociales en la Procuraduría. Luego de ese hallazgo y de denunciar este hecho fue secuestrada. En esa oportunidad, Digna, denunció que los secuestradores fueron policías estatales y que fue violada, el hecho nunca fue investigado.

En el año 1999 Digna y otra abogada, Pilar Noriega, fueron varias veces amenazadas de muerte, ellas defendían a militantes sociales. Amnistía Internacional hizo público estos hechos. Ese mismo año Digna fue nuevamente secuestrada e interrogada por sus actividades en el Centro de Derechos Humanos. El 17 de Noviembre la Corte Interamericana de Derechos Humanos ordenó medidas urgentes para proteger la vida de Digna y de los demás integrantes del Centro.

En el año 2000, fue reconocida por Amnistía Internacional con el premio “Espíritu Perdurable” en esa oportunidad expresó: “Yo inicié la carrera de derecho con la ilusión de ayudar a otros, pensando que era suficiente conocer el derecho para lograr esa meta. Posteriormente descubrí que a causa de la corrupción y la impunidad imperantes en México, no basta ser inocente, tener la razón y basarse en el derecho. Sino había que luchar en contra de toda una estructura de gobierno que defiende intereses políticos y económicos muy particulares”. A pesar del reconocimiento internacional por su trabajo a favor de los derechos humanos las amenazas de muerte continuaron, mostrando la impunidad y el poder de quienes la hostigaban, entonces debió irse a Estados Unidos.

Un año más tarde, en 2001, decidió regresar a México y junto a Pilar Noriega defendieron el caso de los hermanos Cerezo Contreras, dos estudiantes universitarios acusados de detonar bombas en bancos de la Ciudad. Al mismo tiempo, representaba a dos campesinos, Rodolfo Montiel y Teodoro Cabrera, presos en el estado de Guerrero. Estos campesinos fueron ilegalmente detenidos y sometidos a torturas por denunciar hechos que afectaban la ecología de su comunidad.

Digna era una mujer de contextura pequeña, de tez morena, su padre fue un dirigente sindical azucarero de Veracruz que fue injustamente encarcelado durante un año y luego desaparecido. Digna era una mujer que no toleraba inmóvil la injusticia y la violencia sobre su pueblo: “Bueno, algunas personas me dijeron que mi reacción era valiente. Pero yo siempre me he sentido enojada al ver el sufrimiento de otros. Para mí, la cólera es energía. Es una fuerza... Hay que ser sensitivos a las situaciones injustas y la necesidad de confrontar las situaciones difíciles que vemos diariamente, hay que enojarnos para provocar energía y reaccionar”. Como defensora de derechos humanos, Digna, demostró su valentía y su sensibilidad ante la injusticia. Algunos de los casos en los que participó fueron la masacre de 17 campesinos por la Policía Motorizada y agentes Judiciales en Aguas Blancas, Municipio de Coyuca de Benitez, Guerrero el 28 de junio de 1995. Matanza de 45 indígenas en Acteal, Chiapas en 1997. Detenciones ilegales y ofensivas contra los Municipios Autónomos Zapatistas en 1998. Matanza de 10 campesinos por miembros del ejercito mexicano en el Charco, Municipio de Ayutla de los Libres, Guerrero el 7 de julio de 1998. Violación de dos mujeres por miembros del ejercito mexicano en Barrio Nuevo San José, Guerrero en 1998. Detención de 1000 estudiantes de la Universidad Nacional de México en el año 2000. Masacre en el Ejido Morelia, Chiapas.

El 19 de Octubre de 2001, luego de 5 años de padecer secuestros y amenazas, fue asesinada de dos balazos. Los primeros informes daban cuenta de un homicidio. Sin embargo la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal

A veces los nombres marcan la vida de quienes los llevan, en el caso de Digna fue ella, quien con su lucha en defensa de los que no tienen voz de los avasallados de siempre, la que le dio un profundo significado a su nombre: "Es la injusticia la que nos motiva a hacer algo, a tomar los riesgos, sabiendo bien que si no lo hacemos, las cosas permanecerán igual”.

Por Digna y por todas las mujeres como ella, por nosotras y por las mujeres que nos precederán estamos en las calles por la conquista de todos nuestros derechos. difundió una teoría de suicidio, que posibilitó que no se continuara con la investigación y se cerró el caso. La autopsia indicaba la imposibilidad de que hubiera sido Digna quien se disparara a sí misma.

Fuente: http://argentina.indymedia.org/news/2010/03/722066.php

Fuente: rebelion.org
Categoría: General
Publicado por: a20034394
Visto: 339 veces

08-03-2010

España


Izaskun Sánchez Aroca
Diagonal

Intercambian experiencias y se unen para cubrir unas necesidades que van desde lo afectivo a lo económico. Son mujeres que crean redes frente a las distintas crisis del neoliberalismo patriarcal.


“La banca quiere generar un capital y un beneficio, pero nosotras vamos más allá. Nuestras relaciones se basan en la solidaridad, en lo familiar”. Así define Lucía el sistema de micropréstamos o comunidades de autofinanciación (CAF) en el que participa junto a otras ocho mujeres. El sistema de las CAF es sencillo y organizado. Se guían por unos estatutos que han ido adaptando. “Para comenzar, cada una tuvimos que comprar cinco acciones, a diez euros cada una, es decir 50 euros”, comenta Marisol, una de sus fundadoras. “Lo primero que reunimos fueron 350 euros y a partir de ahí comenzaron los préstamos”. Cada préstamo se devuelve con un 1,5% de interés y los beneficios van al grupo y se reparten. Se reúnen una vez al mes para hacer cuentas y las tareas están bien repartidas: presidenta, contable, cajera… “Nos prestamos pequeñas cantidades. Para los libros de tus hijos e hijas, un plazo de la hipoteca o la operación de un familiar en nuestros países de origen. Es una buena alternativa, porque sería un proceso muy largo y difícil en un banco normal. Y hay cosas muy urgentes”, continúa Marisol.

Apoyo mutuo

Las reuniones se celebran en un ambiente distendido, a veces en torno a suculentos platos colombianos. “Para nosotras también es un espacio de encuentro después de la semana, un momento de acercamiento, compartimos cosas, hablamos. Hay muchas mujeres que usan estos espacios como terapia”, continúa Lucía.

Lo cierto es que el apoyo mutuo es uno de los principios que guía esta CAF. “Cuando varias personas piden un crédito a la vez, se evalúa la urgencia y se reparte”, cuenta Lucía. Esto es lo que se busca en las comunidades de autofinanciación: “Que nadie se vaya sin resolver una parte del problema. Recuperar un trato más humano, más sencillo respecto a los problemas de las demás”. Este sistema de trueque se remonta muchos años atrás.

Lucía afirma que concretamente a la “cultura indígena y solidaria que se perdió en la colonización”. Es lo que en Colombia se conocen como cadenas, pasanacos en Bolivia o ruedas en Ecuador. Este grupo de mujeres conoció la iniciativa hace ya tres años a través de una asociación a la que muchas pertenecen: La Gaitana. Alcira, una de sus componentes, cuenta cómo nada más crear la asociación comenzaron a formarse. “Así conocimos Transformando, un cooperativa de acción social que nos contó esto de los microcréditos. Una iniciativa que ya se estaba llevando a cabo en Barcelona. Unos meses después, a finales de 2007, ya habíamos formado un grupo de siete mujeres”. Alcira afirma que, a pesar de que son tiempos complicados, “hay que ser propositivas”.

Las proposiciones nacen a través de distintas organizaciones o colectivos de mujeres como el centro de Día de Mujeres Iberoamericanas, Pachamama (Madrid). Un centro que forma parte de la Red de Centro y Recursos de Atención a Mujeres de la Dirección General de la Mujer y que está gestionado por Candelita. En torno a Pachamama se reúnen mujeres como María, que lleva 11 años trabajando como interna en una casa y que, junto a dos compañeras, acaba de montar una de las primeras cooperativas de empleadas del hogar. “Llevamos años luchando para que nos cambien de régimen, para conseguir más derechos, pero parece muy complicado, sobre todo mientras no haya representación en los sindicatos”. Explica que a lo largo de los años se han hecho muchos cambios en otros sectores pero el de las empleadas del hogar no llega. “La cooperativa nos da la posibilidad de cambiarnos al Régimen General de la Seguridad Social”. Además significa algo muy importante: nómina y contrato. “Algo que te puede cambiar la vida frente a muchos trámites, no sólo bancarios sino también a la hora de solicitar la reagrupación”, afirma María.

Como cooperativa de iniciativa social se invierten las tornas. “Vamos a tener como clientes a los que eran nuestros empleadores y empleadoras. Y además podremos exigir, ya que vamos a presentar un contrato de trabajo con unas normas específicas de las empleadas, algo que ahora no existe”. La cooperativa ya tiene nombre, Las Victorias, y no es para menos ya que la iniciativa supone mucho esfuerzo, trabajo y papeleo. “Y sacar muchas horas del poco tiempo libre que tenemos”, afirma María. La idea nació a finales de 2009, cuando la cooperativa Abierto hasta el Amanecer ofreció una charla sobre el tema en Pachamama. “Algunas mujeres empezamos a interesarnos y al final nos lanzamos”, dice. Para María sería un triunfo que hubiera un cambio en la ley de empleadas del hogar pero mientras, Las Victorias, es también una gran conquista: “Estamos creando una red y en el momento que otras mujeres la vean funcionando, entonces crecerá. Se podrán unir a la nuestra o crear la suya propia”.



Fuente: Rebelion.org
Categoría: General
Publicado por: a20034394
Visto: 203 veces

08-03-2010

En el día de la mujer trabajadora


Aitxus Iñarra
Gara

En el marco de la celebración del 8 de marzo la autora llega a la conclusión de que en las últimas décadas la lucha feminista ha logrado «desmantelar concepciones sobre los géneros que condenaban a la mujer a la desigualdad de oportunidades, de desarrollo y libertad». No obstante, también subraya que en ese camino quedan serias resistencias por vencer. Desde su punto de vista, aunque la diferencia biológico-sexual es evidente, la atribución de rasgos masculinos (agresividad, racionalidad...) a los hombres y femeninos (receptividad, intuición...) a las mujeres tiene un origen cultural. La ruptura de este esquema resolvería, o al menos atenuaría, gran parte de los conflictos actuales.


Parafraseando a Chuang Tzu, el punto en el que esto y aquello no tienen pareja, donde no hay opuesto o contrario, es el principio de una nueva forma de vivir. Sin embargo, a lo largo del planeta se ha extendido y continúa haciéndolo una forma de percibir y construir la realidad desde el dualismo. La realidad se resume, así, en un catálogo de realidades opuestas: la vida y la muerte, dios y el diablo, el hombre y la mujer, el amigo y el enemigo o la salud y la enfermedad. Desde esta visión se ha gestionado y creado un sistema de valores, evaluando como positivos los primeros elementos de cada pareja: vida, dios y hombre, en detrimento de los negativos: muerte, diablo y mujer.

Esta visión dual de la realidad concebida en términos de oposición, de contrarios, es por sí misma generadora de conflicto, ya que da pie a la dominación de un polo sobre otro. Es la perspectiva desde la que se ha constituido la cultura dominante y la que se impone a nuestro alrededor. Manifestación de ello es la mentalidad androcrática, muy presente todavía en lo que respecta a Occidente, y que ha afectado a toda una manera de relacionarse hostil del ser humano con los seres vivos en general. Esta actitud se revela, más en concreto, en el mismo seno de la especie humana, que ha ido configurando las identidades jerarquizadas de masculino y femenino, dispuestas en una posición enfrentada, y que ha generado una identificación tan rígida como inexacta de lo masculino como hombre y lo femenino como mujer.

Es cierto que esto ha ido cambiando en los últimos tiempos y, de manera más acelerada, desde mediados del siglo XX. Es ésta la época en que las luchas y reivindicaciones feministas se han extendido por todos los ámbitos sociales, y han logrado desmantelar concepciones sobre los géneros que condenaban a la mujer a la desigualdad de oportunidades, de desarrollo y libertad.

No obstante, este movimiento transformador se enfrenta a extensas e importantes resistencias. La Iglesia católica nos ofrece el ejemplo más próximo de mantenimiento de una asimetría considerada hoy arcaica por la mayoría de la población. Esta institución sigue divulgando una doctrina basada en dogmas que, como tales, ocultan más que muestran. Ha impuesto, además, aunque ahora en menor medida, una forma de experienciarse y de relacionarse con el mundo. Destaca de esa mirada la valoración de la hegemonía masculina en detrimento de la mujer. En contradicción con los principios de universalismo e igualdad que afirma profesar, practica, en realidad, la dominación de uno de los géneros sobre otro, amparándose en una posición ideológica dicotómica de sobrevaloración masculina e infravaloración de la mujer.

Este relegamiento o rechazo de la mujer se proyecta unas veces en sus prácticas y otras en los discursos eclesiásticos oficiales, con el resultado frecuente de actitudes sexofóbicas. El gobierno pastoral de esta institución corresponde exclusivamente a los hombres, que ejercen un poder en cascada que va desde el representante de dios padre, figura masculina de un todopoderoso papa infalible, pasando por los cardenales, obispos, hasta los sacerdotes. La mujer es excluida de la gran mayoría de los ámbitos eclesiásticos de gobierno. Su único rol consiste en ser gobernada.

Cuando este género de poder eclesiástico rechaza a la mujer, está intentando desesperadamente anular algo tan natural como es la cualidad de la receptividad, propia de lo femenino que, como cualquier otra cualidad, no es propiedad de ningún sexo. La manifestación de lo masculino en la mujer y de lo femenino en el hombre no es un hecho aislado. Prueba de ello es un rasgo de la supremacía masculina como es la guerra, llevada a cabo por la que fue premier de Gran Bretaña, Margaret Tatcher, La dama de hierro, que en 1982 embarcó a su país en la guerra de las Malvinas. O situándonos en el siglo XII es el caso de Francisco de Asís, que representa la receptividad, el acogimiento al otro, un otro que incluye a todos los seres vivos, y reconcilia al ser humano con la naturaleza.

Es obvia la diferenciación biológico-sexual entre hombre y mujer. También es un hecho constatable que ha habido un desarrollo cultural que está muy arraigado en la manera de concebirnos como mujeres y hombres. Sin embargo, esto no conlleva que los denominados rasgos masculinos como la agresividad, la racionalidad y la fragmentación, y los femeninos como la receptividad, la intuición y la fusión, sean inherentes a uno u otro sexo. Porque lo que subyace en el fondo es la asunción de atribuciones culturales automáticas a cada sexo; es decir, lo femenino se identifica exclusivamente con la mujer y lo masculino con el hombre. Ahora bien, la liberación de tales atribuciones resolvería o al menos atenuaría muchos de los conflictos existentes entre hombre y mujer. En este sentido, cada sexo debería quedar liberado de la rigidez que supone el desarrollo en la misma dirección de determinadas conductas y la supresión o escaso desarrollo de las otras.

La subordinación de un sexo al otro ofende el sentido de igualdad. Pero no sirve de remedio cualquier tipo de igualdad, como cuando se entiende la igualdad como un proceso de masculinización. No puede ser un objetivo equipararse en los rasgos y en las funciones más negativos. Sustituir un cuerpo por otro no es la solución. Expandir la igualdad a roles que tienen relación con el belicismo, la depredación o la dominación, no constituye una solución.

Una nueva comprensión más saludable consiste en un cambio que suponga la relativización de la oposición dualista en el sentido de que no suponga una relación de antagonismo con el otro. El autoconocimiento de uno mismo en la vivencia de ser alguien que va más allá de construir un rol femenino o masculino conlleva la comprensión de una realidad que es múltiple y flexible. Así, el estereotipo de la dicotomía cultural debe ser sustituido por el concepto de una diversidad no antagónica. Este movimiento irá acompañado del abandono del control sobre el otro, el paso de las relaciones jerarquizantes a las relaciones complementarias. Supondrá la toma de conciencia de hombres y mujeres de la alienación que constituye para ambos la asunción de la violencia como algo inevitable en sus diferentes variantes, sean la agresión a la naturaleza, la violencia de la guerra, o la violencia tanto física como psicológica en las relaciones de pareja y familiares.

Por ello entendemos la igualdad plena de diversidad, como aquella de la que habla Walt Whitman en su poema «América» que nosotros titularemos para esta ocasión «El mundo compartido»: Centro de hijas iguales, de hijos iguales, / Todos, todos amados lo mismo, grandes, pequeños, jóvenes o viejos, / Robusta, amplia, hermosa, paciente, capaz, rica, / Eterna como la Tierra, la Libertad, la Ley y el Amor, / eres la Madre majestuosa, prudente, altiva, / sentada en el trono diamantino del Tiempo.

Aitxus Iñarra. Profesora de la Universidad del País Vasco/EHU

Fuente: http://www.gara.net/paperezkoa/20100308/186949/es/El-mundo-compartido

Fuente: rebelión
Categoría: Género
Publicado por: a20034394
Visto: 194 veces