Archivos de agosto,2010

NOVEDADES EDITORIALES

agosto 26, 2010
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VIDA DIGITAL: LA TECNOLOGÍA EN EL CENTRO DE LO COTIDIANO

agosto 24, 2010
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¿Qué es la vida digital? Desde nuestra experiencia diaria en el uso de aparatos diversos, hasta la manera como nuestro trabajo y nuestro ocio dependen de las redes y los servicios digitales, la presencia de la tecnología redefine y potencia nuestra cotidianeidad; nos abre puertas y nos señala posibilidades que van más allá de la tecnología, para abarcar desafíos culturales, de identidad y comunicacionales, que nos cuestionan y desconciertan.

Vida digital: la tecnología en el centro de lo cotidiano de Eduardo Villanueva Mansilla, es un libro que busca mostrar las rutas que estas innovaciones nos proponen y los retos que habremos de enfrentar en el futuro, no solo como individuos, sino también como peruanos: un ensayo tentativo, exploratorio, que plantea de manera asequible algunas rutas de exploración que la presencia de la internet, las distintas tecnologías de información y comunicación y en general las nuevas formas de comunicación, plantean a las personas y a las sociedades.

Sus fuentes académicas vienen de dos grandes vertientes: los estudios de comunicación, tanto social como interpersonal, y la bibliotecología; aportes desde el derecho, el análisis social de redes y la informática aparecen en varios puntos. Su autor dice de este trabajo “no es un ejercicio académico mayor, sino una aproximación algo populista, que espera motivar una conversación más amplia y, al mismo tiempo, más intensa, sobre los temas aquí discutidos”.

Eduardo Villanueva Mansilla (Lima, 1965) es magíster en Comunicaciones, licenciado en bibliotecología y profesor del departamento de Comunicaciones de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha publicado Senderos que se bifurcan: dilemas y retos de la sociedad de la información (PUCP 2005) y Comunicación interpersonal en la era digital (Norma 2006). Algunos más de sus artículos, intereses profesionales y personales pueden verse en www.eduardovillanueva.com. Su blog es evillan.blogspot.com

MÁS REVISTAS EN NUESTRA ALERTA HEMEROGRÁFICA 2-2010

agosto 24, 2010
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MAX UHLE (1856-1944). EVALUACIONES DE SUS INVESTIGACIONES Y OBRAS

agosto 23, 2010
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Trabajos contenidos en el volumen formaron parte del simposio internacional sobre el sabio alemán llevado a cabo en la PUCP el 2006 gracias al Instituto Iberoamericano y el Museo Etnológico de Berlín, donde especialistas de Argentina, Chile, Colombia, Perú, Alemania, Estados Unidos y Francia discutieron la vigencia de los trabajos arqueológicos de Uhle.

El rol de Max Uhle en la formación de la arqueología moderna es innegable, pues sus investigaciones y conclusiones lo convierten en fuente para los especialistas de hoy, y sus contribuciones se extienden, además, a disciplinas como la lingüística, la etnografía y la etnohistoria.

En mayo de 2006 se realizó en la PUCP un simposio internacional sobre las investigaciones y obras de Uhle que congregó a especialistas de todas partes del mundo que contribuyeron con igual número de ponencias y artículos. En este volumen se publican las actas de aquel encuentro y los temas comprenden desde apuntes sobre su vida hasta sus expediciones en tierras sudamericanas, su labor en diversos museos, sus investigaciones arqueológicas en Tiawanaku, sus teorías sobre costumbres funerarias prehispánicas, sus aportes como descubridor de la lengua chipaya, sus reflexiones en torno de la arqueología costeña, sus viajes, entre otros.

La edición de estos artículos estuvo a cargo de Peter Kaulicke, doctor por la Rheinische-Friedrich-Wilhelms-Universität de Bonn, profesor principal de Arqueología de la PUCP y director del Boletín de Arqueología PUCP; Manuela Fischer, antropóloga y doctora por la Universidad Libre de Berlín y curadora de la colección de arqueología sudamericana del Museo Etnológico de Berlín; Peter Masson, antropólogo doctorado en la Rheinische Friedrich-Wilhelms-Universität de Bonn; y Gregor Wolff, antropólogo doctorado en la Universidad Libre de Berlín.

Max Uhle (1856-1944)
Evaluaciones de sus investigaciones y obras
21 x 29.7 cm.
384 pp. | S/. 99


“Todavía no sabemos bien dónde y cuándo comienza la sociedad compleja”, entrevista a Peter Kaulicke

agosto 23, 2010
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Foto Punto.Edu

Por David Pereda (Punto Edu n° 186, 123-29 de agosto 2010)

El arqueólogo alemán Peter Kaulicke, profesor del Departamento de Humanidades, ha ganado una beca de investigación en Estados Unidos. A su regreso, el próximo año, espera presentar un nuevo libro sobre su especialidad: el Formativo en el Perú prehispánico. De hecho, recientemente el Fondo Editorial de la PUCP publicó su texto Las cronologías del Formativo: 50 años de investigaciones japonesas en perspectiva. Asimismo, sacó a la luz su compendio Max Uhle (1856-194):evaluaciones de sus investigaciones y obras, que recoge los aportes de los expertos, presentados en un simposio realizado en el 2006, al cumplirse 150 años del nacimiento del sabio alemán.

¿Cómo llegó al Perú?
Estudié en Bonn, Alemania, un programa que incluye arqueologías americanas. En 1969, esa universidad tenía un centro de estudios y su tema principal era los Andes centrales, más que nada Perú y Ecuador. Tuve una beca del servicio alemán para hacer mi tesis acá. Llegué al seminario de arqueología de Riva-Agüero, pero después pasé a San Marcos. Trabajé mi tesis en las alturas de Junín. Regrese a Alemania, y me llamaron para abrir acá la Especialidad de
Arqueología en la Católica.

¿Por qué le interesó América?
Creo que fue por las ideas exóticas sobre los indios y la conquista: el choque con Europa y el afán de conocer lo que había antes. Pensé que la arqueología era una buena forma de llegar a esto. Comencé a interesarme en los periodos tempranos. Sobre eso fue mi tesis y luego trabaje mucho sobre el Formativo.

¿No es el área menos popular de la arqueología?
Es un problema que trato en mi último libro. Hay una exageración al ver en Chavín algo muy complejo, como ahora ocurre con Caral. Pero aquí el desarrollo de la cultura es algo muy antiguo, que tiene miles de años, y no tenemos que verlo solo en las evidencias más espectaculares. Hay otras cosas que son muy importantes, como la domesticación de plantas y la sedentarización.

¿Cómo reconocemos una sociedad compleja?
La complejidad implica entender antecedentes. No se puede decir “esto es complejo”, como Chavín o Caral. Hay que ver qué lleva a estas cosas; no caen del cielo. En los cincuenta se trabajó al respecto, pero se olvidó un poco porque no era lo más espectacular. Ahora está mucho más claro lo que se ha llamado neolitización: el cambio de cazadores recolectores a gente que produce plantas y animales domésticos y se concentra en un lugar. Son las bases que en otras partes del mundo han llevado a la civilización. Es un proceso muy largo. Aquí podría haber empezado casi tan temprano como en otras partes del mundo. Pero en realidad, todavía no sabemos bien dónde y cuándo comienza la sociedad compleja

En su libro, trata los 50 años de investigaciones japonesas del Formativo.
Ellos han trabajado en forma constante, sobre todo en relación al Formativo y porque han excavado en Kotosh y han publicado cosas muy importantes. En mi libro, presento una especie de síntesis de lo que han hecho, lo que significa y si existen trabajo relacionados con lo que ellos hicieron.

¿Cuáles fueron sus principales conclusiones?
Que hay diversidad. Hay cambios en la arquitectura, cerámica, etc. que se dejan fijar en el tiempo. Algo característico para la Sierra norte es diferente en la Costa central al mismo tiempo, aunque podría haber algo parecido. Los japoneses no interpretan mucho; primero presentan el material. Eso está muy bien, debería hacerse más en el Perú. Antes que interpretar hay que conocer, lo otro es especulación. La idea del libro es rescatar los logros más importantes y vigentes de las investigaciones japonesas. Yo también trabajo hace mucho tiempo sobre ese problema; en ese sentido, hay una coincidencia.

¿Y su libro sobre Max Uhle?
Es un trabajo diferente. Max Uhle es considerado como quien introdujo acá la arqueología científica. El mismo Tello lo dijo. En el 2006 hicimos un simposio porque se cumplían 150 años de su nacimiento. Aunque se habla mucho de Uhle, no está tan bien conocido, hay mucho de su material que no se ha publicado todavía. Además, excavó en sitios arqueológicos de América del Sur como nadie antes ni después de él. Y ha trabajado en sitios claves aquí, como Pachacámac, la Huaca de la Luna, la Huaca del Sol, Nazca. Pensamos que sería bueno contrastar la documentación, incluso inédita, de Uhle, con lo que ahora se está investigando en esos sitios. Por otro lado, Uhle era lingüista. Tenemos un artículo del profesor Cerrón-Palomino sobre el chipaya, una lengua que Uhle encontró. También ha trabajado sobre material etnográfico, canciones, cuentos, quipus e historia. Tratarlo solo como arqueólogo no sería muy justo.

Finalmente, se está yendo a una beca.
Dumbarton OAKS es un instituto de investigación de la Universidad de Harvard ubicado en Washington. Harvard da una especie premios, en mi caso es un fellowship, como una membresía. Estaré allá un año académico; es decir, ocho meses. Tendré la libertad para trabajar un tema que me interese y en lo posible publicar un libro. Me voy el 11 de septiembre.
Me dan muchas facilidades y me parece que es una buena oportunidad. ■

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LAS CRONOLOGÍAS DEL FORMATIVO. 50 años de investigaciones japonesas en perspectiva

agosto 23, 2010
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Publicación del Fondo Editorial de la PUCP pone de relieve la importancia del aporte científico japonés en las investigaciones sobre el Formativo peruano y celebra su presencia y dedicación en más de 50 años de continua labor.

Volumen se presentará el lunes 6 de setiembre a las 7.30 p.m. en el auditorio del Centro Cultural El Olivar (Calle La República 455, El Olivar de San Isidro).


Hace más de 50 años, en 1958, llego al Perú la Primera Expedición Científica de la Universidad de Tokio a los Andes, conformada por un grupo investigadores japoneses integrado por arqueólogos, etnólogos, antropólogos, geógrafos, historiadores y otros especialistas.

Esta expedición dio inicio a más de medio siglo de estudios y cooperación científica japonesa en el conocimiento de la cultura y la historia del Perú. Estos estudios se han enfocado básicamente en la comprensión del Periodo Formativo, que comprende los 2000 años previos a nuestra era que van desde la aparición de los agricultores andinos al surgimiento de grandes centros ceremoniales vinculados con la cultura Chavín.

En el prólogo de Las cronologías del Formativo. 50 años de investigaciones japonesas en perspectiva (Fondo Editorial de la PUCP, 2010), el profesor Yoshio Onuki, integrante de la expedición original, relata los pormenores de la expedición y el doctor Peter Kaulicke nos entrega, capítulo a capítulo, una revisión del estado de las investigaciones sobre el Formativo.

Su análisis comprende una revisión de lo trabajado por los diferentes especialistas que se han ocupado del periodo, sus propuestas teóricas y las evidencias materiales obtenidas en sus trabajos de campo. Estos esfuerzos estuvieron consagrados a demostrar que, además de las evidencias colosales como Chavín de Huántar o Caral, hay cosas quizás más importantes, como los primeras señales de existencia de domesticación de plantas y de sedentarización.

Con esta publicación la PUCP se suma a la celebración de estos cincuenta años de labor peruanista de los estudiosos japoneses, que no solo ha permitido importantes estudios sino un fructífero intercambio entre la PUCP y la academia japonesa.

De esta manera se encuentran contemplados en el volumen diversos repasos, análisis y estudios sobre la cronología del Formativo, investigaciones realizadas en diversos territorios de asentamiento, siendo quizás los más importantes Kotosh, Chavín y Cerro Blanco. Asimismo, se ponen de manifiesto los aportes de destacados especialistas en las pesquisas y expediciones que los profesionales japoneses ejecutaron en sus diversos procesos de investigación.

La cita es el lunes 6 de setiembre a las 7.30 p.m. en el auditorio del Centro Cultural El Olivar (Calle La República 455, El Olivar de San Isidro) y contará con los comentarios de Enrique González Carré, Yoshio Onuki y Rafael Vega-Centeno.

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Conjunto de objetos asociados a la Tumba 1 de la Plataforma Central, fase Kuntur Wasi, Kuntur Wasi (foto: Yoshio Onuki)

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Kotosh. Templo de las Manos Cruzadas

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Corona de oro, Tumba B-Tm 1, sector B, en la parte norte de la Plataforma Central, fase Kuntur Wasi, Kuntur Wasi (foto: Yoshio Onuki)

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Cabeza de escultura de barro de una pared divisoria sobre la plataforma ID-Plt Secundaria. Fase Ídolo, Kuntur Wasi (foto: Yoshio Onuki)

EXPLORADOR DE NUESTRA LENGUA* Publicado en el Peruano, 15/6/10

agosto 23, 2010
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Lima, jun. 15 (ANDINA). El lingüista Carlos Garatea, docente de la Universidad Católica, ha publicado Tras una lengua de papel. El español del Perú, partiendo su investigación de textos escritos, de cronistas de la Colonia, como los indígenas mestizos Juan Pachacuti o Guamán Poma de Ayala.

¿Cómo nos ayuda la lingüística a entendernos como nación?
–Parte de la memoria de un país es la historia de su lengua. El libro busca recuperar esa dimensión y acercarnos a la historia del Perú desde la lengua. Y debemos ver que el español que llega a América ya era mestizo.

¿Toda lengua es mestiza?
–Sí, pero no todo el mundo está dispuesto a aceptarlo. Mucha gente ha tomado al español como una lengua estática. Por el contrario, hay que asumir a la lengua como mestiza, en permanente cambio.

¿De qué manera se expande el español en nuestro continente?
–En el descubrimiento de América se encuentra una heterogeneidad con otra heterogeneidad, ambas culturas eran muy diversas. La diversidad siguió luego, por ejemplo, los indígenas tuvieron distintos grados de bilingüismo. Y el español tiene distintos grados de influencia de las lenguas originarias, el problema es que se le valoró mucho más que a estas, algo terrible que se mantiene hace 500 años.

A partir del análisis lingüístico, ¿qué conclusiones podemos sacar de nuestros procesos de mestizaje?
–Que el mestizaje se mantiene. En el Perú viven distintas lenguas con distintas cosmovisiones y culturas, y esa convivencia exige el reconocimiento del otro, aprender que en lo diferente también está la propia identidad. Esto se ve bastante bien en la lengua: lo más valioso del español del Perú es su diversidad.


¿Qué podría hacerse para valorar nuestra diversidad?
–Políticas educativas. Que un muchacho en la escuela descubra que existe más de un patrón de prestigio, que el castellano es tan legítimo como cualquier otra lengua, y que convivimos con millones de individuos que hablan un idioma distinto.

DEL DICHO AL HECHO. Publicado en Caretas 10/6/2010

agosto 23, 2010
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DEL CACIQUE AL CARNERO DE LA TIERRA *

agosto 20, 2010
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*Tomado de El Dominical de El Comercio domingo 11 de julio de 2010

Voces. El lingüista Carlos Garatea ha publicado un libro (*) que rastrea el encuentro del español con el quechua y las otras lenguas autóctonas. Un recorrido por voces nuestras y ajenas.

Por: Jorge Paredes

Los indios llamaban “zara” al maíz y a los principales señores de grandes tierras “curacas” y no “caciques”. Contra lo que comúnmente se cree, ni maíz ni cacique son voces quechuas, sino americanismos centroamericanos, cuyo uso se fue imponiendo a lo largo del Perú colonial hasta reemplazar a los vocablos originarios. ¿Cómo fue este cruce de voces? ¿Cuánto le tomó al hombre de estas tierras entender y hablar esa lengua extraña venida del otro lado del mundo? ¿Cuánto cambió el español luego de su contacto con las lenguas americanas?

Estas preguntas bien pueden plantearse a partir de la lectura del ensayo “Tras una lengua de papel. El español en el Perú”, del lingüista Carlos Garatea, quien a partir del análisis de textos jurídicos y de crónicas coloniales explica la evolución de la lengua de Castilla en América. Si algo sintetiza esta historia es que el idioma nos fue impuesto bajo tres elementos: la ley, la cruz y la espada.

Castellanización
Garatea se pregunta por qué los españoles querían educar a los indígenas en el castellano. ¿Era solo por instruirlos y enseñarles la fe o más bien existía un propósito utilitario, para establecer nexos que aseguraran el control de la población? “No sé —agrega— si en todos los casos la castellanización fue brutal (la letra con sangre entra), lo que creo es que, además, hubo acercamientos amistosos a cambio de servidumbre. Se educaba a los hijos de los indios, a cambio de que estos trabajasen en las casas de los españoles”.

Palabras cruzadas
El reemplazo de voces como maíz y cacique por zara y curaca, y la difusión de la palabra panameña “chicha” ocurrió desde muy temprano. “Menciono estas palabras para demostrar cómo la difusión del español en esta parte de América supuso también la inserción de otras voces americanas no andinas en el espacio andino”, explica el autor. “Lo interesante es que estas voces fueron escuchadas como parte del español. Y nuestros indígenas comenzaron a jugar con las palabras. Cuando estaban entre sus pares utilizaban curaca, pero cuando hablaban con los españoles decían cacique”.

Con el pasar del tiempo se olvidaron las voces quechuas y se adoptaron como autóctonos los nuevos términos. Cosa que no sucedió, por ejemplo, con la expresión “carnero de la tierra o de las Indias” que los españoles usaban para designar a las llamas. “Lo curioso es que los propios cronistas andinos como Guaman Poma o Santa Cruz Pachacuti adoptan esta expresión para hablar de llama, pero después cayó en desuso”, agrega Garatea. En este caso sí primó la voz original. Un cronista como el jesuita José de Acosta lo explica así en su “Historia natural y moral de las Indias (1590): “Ninguna cosa tiene el Pirú de mayor riqueza y ventaja que es el ganado de la tierra, que los nuestros llaman carneros de las Indias, y los indios en lengua general, los llaman llama; porque bien mirado es el animal de mayores provechos y de menos gasto de cuantos se conocen”.

Los españoles del Perú
En este tránsito de siglos, ¿qué identifica al español hablado en el Perú más allá del uso de diminutivos y del reiterativo “pues” o “pe”? “Lo primero que tenemos que entender —dice el lingüista— es que estamos hablando de una diversidad de modos de utilizar un sistema gramatical. Por eso no hay un español correcto o uno incorrecto, sino distintos modos de hablar la misma lengua histórica. Sin embargo, todavía se cree que ciertos patrones son mejores que otros, en desmedro de los hablantes de lenguas maternas indígenas. Esto es algo bien complejo, que caracteriza al país, y que debemos de encarar para solucionar parte de los problemas que tenemos como nación”.

Entender, finalmente, que una lengua es la portadora de la memoria de sus hablantes y que su respeto no es solo un tema lingüístico, sino una forma de conocernos y de reconocernos como sociedad.

'NUESTRA LENGUA PROVIENE DEL DESORDEN Y EL CONFLICTO' *

agosto 20, 2010

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Foto: Punto.Edu

* Publicado el domingo 8 de agosto 2010, suplemento Domingo de La República

Carlos Garatea Grau es un lingüista que ha profundizado en la historia del idioma español en el Perú. Su reciente libro “Tras una lengua de papel” es el resultado de seis años de investigación sobre el choque de culturas que ocurrió durante la conquista. Con estudios en la Universidad Católica, el Colegio de México y la Universidad de Múnich, Garatea Grau señala en su investigación la complejidad lingüística y cultural del idioma que arribó a estas tierras y el mestizaje producido en el contacto con las lenguas indígenas.

Por María Isabel Gonzales.

¿Qué aportes trajo el español a nuestro territorio al llegar con la conquista?

–Como lengua, el español llevaba también una historia propia que se integró a la nuestra. Cuando hablamos de español no hablamos de una lengua que tenga un único eje normativo ni un solo propietario, sino que hablamos de diversidad, que está mucho más allá de un espacio territorial o un período de tiempo. Con la llegada del español llegó también la historia de una cultura, de la Edad Media, del Renacimiento, de Cervantes, de Góngora, todo bajo una sola etiqueta.

–¿Cómo eran los primeros expedicionarios que llegaron al Perú y qué tipo de español hablaban?

–Había de todos los tipos. Durante mucho tiempo se dijo que aquí a América llegó gente poco ilustrada, analfabeta, malhechores, gente pobre. En parte era cierto, pero con ellos también llegaron sacerdotes, notarios y gente que luego llegó a cargos tan altos como virrey. Es un mito eso de que nuestro español es menor o de menos calidad, pero aún se arrastran los prejuicios con nuestra lengua porque hay quienes buscan el español correcto o español puro. Ese es un debate que aún no termina porque buscamos las formas correctas afuera y no dentro de nuestra propia habla. Otro mito es que los expedicionarios eran solo andaluces y tampoco fue así: venían de distintas partes de España. Si bien es cierto que los andaluces se caracterizaban por el seseo y algunas conjunciones, no se puede hacer una caracterización rígida. Muchos llegaron después de expediciones por el Caribe y trajeron palabras de esas tierras que luego se hicieron parte del español.

–¿Cómo se dio el proceso de aprendizaje del español en los pueblos indígenas?

–Aunque los españoles llegaron con el único objetivo de obtener riquezas a toda costa y no de entablar comunicación se vieron obligados a impartir la enseñanza del español porque el Rey así lo dispuso. Pero tal como sucede hoy en día, muy a pesar de que era una política para todas las poblaciones americanas, lo que dice la ley no necesariamente se cumple. Las escuelas formales fueron poquísimas y tardías en el Perú (siglo XVII), por eso uno de los primeros niveles fue la exposición oral, los indígenas aprendían de oído. Ya cuando se dio la enseñanza formal quienes impartieron la educación fueron los sacerdotes con un único propósito doctrinario. Es decir, la lengua no fue más que un medio para alcanzar la evangelización y también para lograr las riquezas que fueron descubriendo en nuestro territorio.

–¿Hubo resistencia de los pueblos conquistados al español?

–El nivel de asimilación fue mayor en la costa que en los Andes y se debe a dos factores: el primero fue geográfico y el segundo de resistencia cultural. Si hoy con todas las facilidades que existen el desplazamiento sigue siendo difícil en la sierra, en aquella época era peor. En la costa la propagación del idioma español fue más rápido por las facilidades de acceso que tenían los conquistadores. Pero al fin y al cabo lo que nos muestra el español tras seis siglos de confluencia entre lenguas es que somos un país mestizo, multilingüe, con una lengua de origen importado pero de la que hemos sabido apropiarnos y que convive con las andinas y amazónicas.

–En su libro usted cuenta que aún en la etapa formal de la enseñanza había discriminación en las escuelas

–Si bien habían colegios para enseñar a leer y a escribir a los hijos de curacas y caciques, estos abandonaron lentamente estos propósitos porque las plazas eran ocupadas por los hijos de españoles notables que veían en estos lugares el sitio ideal para educar a sus propios hijos. Entonces ocurrió que la población indígena fue desplazada lentamente aun cuando la ley dijera una cosa distinta. Incluso encontré el caso de un cacique –en el libro de un colega mío– que envió una carta al director de uno de estos colegios diciéndole que no se olvide cumplir con la labor que tenían encomendada de darle formación a sus hijos porque de lo contrario los iba a retirar del colegio.

–¿Qué aportes hemos dado como pueblo al español?

–Hay muchos términos que por la documentación oficial de la época se ha determinado que son aportes propios del Perú, pero la Real Academia no los reconoce. Por ejemplo “papa” es un término quechua y aún existe cierta resistencia para reconocerlo como nuestro. No tengo idea de por qué. Pero lo que yo creo es que el español hoy debe aceptarse por ser diverso. No hay que andar fijando de donde viene cada palabra. Basta con decir que chicha y cacique vienen del Caribe y aún así son parte de nuestra identidad. Cómo asimilar una lengua será siempre un problema de educación, cuál es el español que se enseña en las escuelas y cuál se debería enseñar. No a todos nos enseñan igual. Lo que podemos decir es que cuando se habla del uso del español en los Andes, hablamos de un español andino que consiste en la recurrencia de modos de español usados en esta parte de América. Con algunas particularidades pero que comparten rasgos generales.

–Para su investigación usted recurrió a documentos oficiales de la época, ¿qué fue lo que más llamó su atención?

–Titulé el libro “Tras una lengua de papel” porque busqué la evidencia del choque de las lenguas en las fuentes escritas, que eran redactadas por curacas, caciques e indígenas de la época bajo el modelo español aprendido en la escuela. Entonces venía el problema de cómo reconocer ahí qué era lo andino. Había que ir más allá y fijarse en el contexto que se vivía, el de los conquistados. Por ejemplo, el caso que desató toda esta investigación lo encontré mientras leía unos documentos notariales en los que un curaca usaba unas palabras sacadas de un texto español. Entonces había un problema de originalidad que resolver. ¿Qué tan andino es el español andino? Primero hay que aceptar que nuestra lengua no es una lengua aislada, sino una proveniente del desorden, de la variación, de los conflictos, de la desigualdad. Hay parte de la historia que se perdió para siempre, pero hay otra que prevalece y que nos deja con una sola certeza: la de un encuentro cultural que desató nuestra historia.


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Número de paginas: 200 pp
ISBN: 9789972429231
Formato: 20.5 x 14.5
Autor(es): Garatea, Carlos
Editorial: Pontificia Universidad Católica del Perú