Archivos de septiembre,2009

NOS HABÍAMOS ODIADO TANTO*

septiembre 17, 2009

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Por: Jorge Paredes
Foto: Daniel Giannoni. "David decapitando a Goliat". Anónimo (Cusco c. 1740).

Si ponemos nuestra historia en perspectiva podemos ver cuatro hechos relevantes: la Conquista, la Independencia, la Guerra con Chile y las dos décadas de violencia política. Todos estos hechos dejaron pasiones, miedos y odios en el camino, que nos han ido modelando y definiendo como sociedad. Bajo esta perspectiva, este libro recoge quince ensayos que plantean un campo de análisis sugerente: cómo a través del odio se puede entender mejor un hecho o proceso histórico: “Al igual que el miedo y otros sentimientos, el odio ha acompañado el devenir de las sociedades y ha tenido influencia en su desarrollo. Por eso, muchos conflictos se arrastran históricamente sin hallar una solución definitiva. Sobre esta base, el historiador debe identificar los odios, su cronología, su origen y manifestaciones. Esta es una tarea de primer orden en un país como el nuestro donde hay fragmentación, conflictos, violencia, problemas de marginalidad y pobreza que son de vieja data”, explica la historiadora Claudia Rosas Lauro, editora del volumen.

En uno de los artículos se afirma que nuestro racismo no es un odio hacia alguien externo, sino es un odio hacia nosotros mismos, esta definición es terrible y encierra categorías sociales y psicológicas

El odio es una experiencia profundamente psicológica y el odio a uno mismo es otra de sus manifestaciones que se expresan a nivel colectivo y se vincula con el problema del racismo y de la identidad nacional. Más aun, porque muchas veces los odios son racionalizados, se justifican y se legitiman socialmente. Por eso, el aporte de psicólogos, psicoanalistas, sociólogos y antropólogos es indispensable para el tratamiento de estos temas.

Uno de los odios más extendidos ha sido el odio al invasor. Nuestra experiencia con Chile de hace 130 años sigue desatando pasiones hasta hoy. ¿Estamos, como diría Braudel, en un odio de larga duración?
El caso de nuestra relación con Chile es un buen ejemplo de cómo pueden evolucionar los odios en la larga duración. No solo se da la división por el odio, como hemos visto, sino también existe la comunión por el odio frente a un enemigo común. El artículo de Iván Millones analiza la evolución de los discursos y las actitudes frente al país vecino y cómo estos oscilaban entre el odio y la venganza, y la paz y la convivencia, de acuerdo a coyunturas políticas y sociales, así como a los intereses del gobernante de turno o de ciertos sectores. Esto nos muestra cómo el odio se explica en las estructuras sociales, políticas, económicas y culturales que le dan vida, y cómo puede surgir o desaparecer al vaivén de sus ritmos.

¿Qué otros odios podemos identificar en la historia pe-ruana? El libro menciona cómo el odio al Apra se ha ido disipando en el tiempo, al punto de que este partido nos ha gobernado ya en dos oportunidades.
El odio, al igual que otros sentimientos colectivos, evoluciona y así como puede ir in crescendo si se lo alimenta, puede también desaparecer a falta de un contexto favorable. Por eso un partido como el Apra, temido y odiado en una época, puede ser aceptado y valorado luego. El odio no necesariamente es espontáneo sino puede ser enseñado o instrumentalizado con fines políticos. Desde la educación se puede enseñar a odiar o a temer al Estado o al país vecino o a grupos sociales o a la plebe, etc. Sería arduo identificar los odios colectivos en nuestra historia. Para dar algunos derroteros, podemos distinguir odios de raigambre religiosa; odios sociales; odios al extranjero o invasor; e inclusive, odios de género como el dirigido a las mujeres escritoras en el siglo XIX. Estos odios muchas veces no aparecen solos, sino que confluyen entre sí.

EL PERDÓN Y LA RECONCILIACIÓN
“El perdón y la reconciliación son procesos colectivos, pues si las viejas heridas y antiguos agravios no son atendidos pueden rebrotar con mayor fuerza. Por eso la política del silencio o la indiferencia no es buena, sino todo lo contrario. El perdón no debe ser jamás sinónimo de impunidad o de amnistía, sino debe formar parte de un proceso de largo aliento que pasa por la justicia y la reparación”.

*Publicado en El Dominical de El Comercio 6/9/09

ENTREVISTA. 'DONDE NO HAY ESTADO, APARECE LA TRIBU Y LOS CONFLICTOS' *

septiembre 17, 2009
José Canziani es un arquitecto enamorado de la arqueología. Con estudios en Florencia y Lovaina, acaba de publicar Ciudad y territorio en los Andes (Fondo Editorial PUCP), donde nos explica cómo fue el armónico urbanismo prehispánico. Una lección para construir el Perú –y sus ciudades– del futuro.

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Autor: Gonzalo Pajares C.
Ilustración: José Canziani

"En las sociedades precolombinas hubo una armonía entre el manejo del territorio –del espacio y del paisaje– con el emplazamiento o lugar donde instalaron sus aldeas y, más tarde, sus edificios ceremoniales y, luego, sus ciudades y, por último, su arquitectura. Hay una integración entre estos tres niveles espaciales: territorio, asentamiento y arquitectura. Sobre todo, en el caso de territorio: lo han transformado, tienen una identidad con él y, por lo tanto, lo que hacen allí parece que siempre hubiese existido". Así describe el arquitecto a las construcciones precolombinas, que armonizaron arquitectura y naturaleza.

¿Cuándo perdimos la brújula?
En lo que muchos historiadores y antropólogos han denominado el 'síndrome colonial’. Significa que llegan los conquistadores –con otra lógica, con otro modo de producir–, y se instalan en este territorio. Al no entenderlo, destruyen el conocimiento previo, y fundan ciudades a la 'española’ en territorios indígenas. Prácticamente no hay una obra de infraestructura o de modificación territorial durante la época colonial. Desde allí viene el triste desconocimiento, la distancia y la alienación que sufrimos sobre el territorio. Nos comportamos, con respecto a él, como si absolutamente no hubiera una identidad, un pasado, una memoria, valores patrimoniales, e interviniendo en él y haciendo barbaridades.

En el contexto de la época precolombina, ¿se puede hablar de ciudades?
Bueno, con otros nombres, pero el concepto estaba: gente que no vivía en el campo y que se concentraba en un lugar específico desarrollando actividades relacionadas con la producción: desde los servicios religiosos y astronómicos, hasta pasando por la planificación territorial y las obras de infraestructura hidráulica. Sin descuidar la presencia de artesanos, etcétera.

John V. Murra habla del control de pisos ecológicos y del tránsito constante de las comunidades precolombinas, donde el 'sedentarismo’ era una excepción.
No es del todo cierto, porque sí existen asentamientos aldeanos y permanentes, sobre todo agrícolas y pesqueros. Así como Murra plantea la tesis de la territorialidad, María Rostworowski plantea la tesis de la horizontalidad. Es decir, en los valles hubo una especialización productiva de la pesca, la agricultura, la caza, etcétera.

¿Las reducciones coloniales, por su nueva concepción del espacio y al confinar a los indios en un solo lugar, cambiaron la identidad del indígena durante la colonia?
En efecto, la violencia de la Conquista, y las enfermedades que trajeron los españoles, desintegraron las sociedades indígenas. El sistema de concentrarlos para obtener mano de obra generó una erosión entre territorio y ecosistemas que, a la larga, perjudicó al mundo andino.

Usted ha recorrido, por ejemplo, el norte peruano, estudiando los asentamientos moche de Huaca de la Luna y San José de Moro.
Efectivamente. En la Huaca de la Luna observamos centros urbanos muy potentes que ya constituían ciudades. En Moro no existe esta distribución. ¿Por qué habrían esas diferencias? Porque la organización estatal no está en todas partes. En algunos casos hubo una fuerte organización política que se expresa en ciudades teocráticas. Donde no hay Estado aparece la tribu, el conflicto, situación que hoy, por ejemplo, vivimos en el Perú.

¿La arquitectura nos permite, por ende, conocer cómo estaba estructurada una sociedad?
Esa es la tesis de mi investigación: hay una correspondencia entre la forma de organización social y la manera de asentamiento de los pueblos. Donde hay ciudad y hay identidades urbanas, hay organizaciones políticas sólidas, de nivel estatal. Por ejemplo, Wari requiere de la ciudad como un instrumento de dominio y de afianzamiento de su poder. Donde no encuentra ciudad, la funda, y crea un urbanismo planificado. Una vez que Wari decae, las ciudades desaparecen. Es decir, no es que la gente se volviese incapaz o perdiera inteligencia o sufriera un cataclismo. Su cataclismo estuvo en que desapareció el Estado y la gente recuperó su modo de vida rural, en las aldeas, etcétera… hasta que aparece el Estado Inca que implanta un nuevo orden y crea, otra vez, ciudades en el espinazo andino.

*Publicado en Perú.21 7/9/09

EL BARRO Y LA PIEDRA *

septiembre 17, 2009
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Por: Jorge Paredes
Ilustración: José Canziani

Los incas demoraron veinte años en la construcción de la ciudad del Cusco y movilizaron alrededor de cincuenta mil trabajadores. La plaza principal de la ciudad inca de Huánuco Pampa, al este de la Cordillera Blanca, tenía una extensión de 19 hectáreas. Es decir, era un enorme rectángulo de 550 metros de este a oeste por 350 metros de norte a sur. Para la construcción de la Huaca del Sol los moches emplearon 140 millones de adobes. Y los primeros edificios públicos del mundo prehispánico aparecieron en una etapa tan temprana como el período precerámico (2.500 a.C.).

Esta información, entre muchos otros datos, planos e imágenes aparece en “Ciudad y territorio en los Andes”, un monumental trabajo del arquitecto y urbanista José Canziani Amico, que cubre más de cinco mil años de historia prehispánica, desde los tempranos asentamientos aldeanos de la costa hasta el Tahuantinsuyo. El libro es la sorprendente constatación de que desde muy temprano los hombres y mujeres que habitaron este territorio se dieron cuenta de que si querían vivir en él debían adaptarse a su diversidad. “Nuestros primeros pobladores desarrollaron una apropiación inteligente del medio. Aunque parezca paradójico, es algo que nosotros con todo nuestro conocimiento a veces no establecemos correctamente”, dice el autor.

“Hay un tema que me parece importante en el detonante del proceso civilizatorio”, —explica Canziani. “Desde la época de los cazadores recolectores se domesticó un conjunto amplio de plantas y algunos animales, y como el territorio no era apropiado para la agricultura, se empezó a transformarlo. Esto implicó irrigación artificial, traslado de plantas a nuevos ecosistemas, desarrollo de instrumentos, etc. Un proceso de especialización muy intenso que derivó en una arquitectura pública desde el precerámico. Es decir, las condiciones de nuestro territorio nos obligaron a ser una sociedad compleja”.

Estamos hablando de sociedades primigenias que fueron generando estilos arquitectónicos diferenciados. Si estaban en la costa se manejaban con el mar, con los valles, el desierto, los bosques y las lomas, como el caso de los asentamientos de Huaca Prieta, en el valle de Chicama o Áspero y Caral, en el valle de Supe. Y si estaban en la puna, con la caza de vicuña, con el manejo de granos de altura, con la búsqueda de abrigos rocosos para protegerse del frío, y con la explotación de canteras para la recolección de piedras.

El barro y la piedra han sido los materiales ancestrales de las construcciones autóctonas. Sin olvidar la importancia de los elementos orgánicos, de la caña, la fibra y otros vegetales. Canziani lo explica así: “cuando la piedra se convierte en el material de construcción por excelencia, se buscan canteras de materiales específicos, por su dureza, calidad y color. Tenemos casos muy tempranos en Chavín donde la calidad del trabajo en piedra es sumamente espectacular”.

En el caso del barro, tenemos también una tradición enorme en la fabricación de adobes. En un primer momento fueron hechos a mano de formas muy curiosas: cónicas, como cuñas, u odontiformes, en forma de dientes. Finalmente, se hicieron con moldes, y las distintas culturas manejaron este material de manera muy creativa e innovadora”. Y en cuanto a las formas, las más notorias son las estructuras piramidales y circulares. “Eso nos acerca a otras culturas —observa el autor—, esa búsqueda de crear volúmenes nos llevó a la forma piramidal. En nuestro caso eran plataformas que daban esa apariencia por el escalonamiento. Por un lado se buscaba erigir una arquitectura sacra elevada para estar más cerca de los dioses, y por otro, se tenía la necesidad de crear volumen en el paisaje. Hoy la Huaca Pucllana parece escondida entre edificios, pero en su tiempo debió ser impresionante. Hasta ahora la pirámide de la Huaca del Sol, en Moche, puede verse desde muy lejos. Y si pensamos que estas construcciones estaban enlucidas con colores llamativos, eran hitos que creaban elementos de identidad en las comunidades”.

Una característica que Canziani encuentra, sobre todo en las huacas moches del Sol y la Luna, en la costa norte, es la renovación periódica de los edificios. Al parecer, estos templos estaban asociados a rituales calendáricos y debían morir cuando el ciclo terminaba. Por lo tanto, eran enterrados, y sobre ellos se construía una nueva versión. En el caso de la Huaca de la Luna se han registrado cinco o seis grandes períodos, en los que una plataforma de cien metros fue enterrada para ser construido otro nivel superior —“con una producción de tres a cuatro millones de adobes”, acota el arquitecto—.

Esta forma de construcción declinó con la aparición del imperio Wari, que fue el primero en construir grandes ciudades planificadas tanto en la sierra como en la costa. Sorprende aun hoy una ciudad como Pikillacta, emplazada en la cuenca de tres valles, al sur del Cusco. Su emplazamiento es magistral (por ahí pasa ahora el ferrocarril y la carretera que va al altiplano), y también la rectitud de sus calles y plazas, ejecutadas sin las técnicas modernas como la topografía o la fotografía aérea. Esta arquitectura civil se complementaría a inicios del siglo XV con la aparición del imperio inca.

“Lo que sabemos por las crónicas es que Pachacútec era un gran arquitecto y fue el gestor de la ciudad del Cusco”, afirma José Canziani. El inca reedificó la ciudad a partir de la confluencia de dos ríos. Las calles y pasajes estaban ordenados a partir de una plaza gigantesca, cuatro veces más grande que la actual Plaza de Armas: “Un horizonte amplio y abierto”, explica el autor, “que permitía a los residentes conectarse con el paisaje, con los apus y sus dioses tutelares”.

El libro nos cuenta cómo muchas de las ciudades andinas fueron abandonadas o destruidas a lo largo de los siglos, proceso que sería más radical luego de la Conquista. Desde el siglo XVI aparecerá un concepto importado de ciudad que muchas veces no ha seguido esos milenarios patrones de comunión con el medio ambiente y de respeto por eso que se llama “paisaje cultural”.

*Publicado en El Dominical de El Comercio 23/9/09

LOS JONES QUIEREN CASA NUEVA. CÓMO ENTENDER LA NUEVA CRISIS ECONÓMICA

septiembre 17, 2009
Didáctico y de fácil lectura el volumen explica el porqué de la crisis financiera y sus repercusiones en países como el nuestro.

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Muchas veces los procesos económicos no son comprendidos cabalmente en su naturaleza y desarrollo por las personas no especialistas en economía. Pues bien, he aquí una demostración de pedagogía y didáctica de actualidad para resolver algunas dudas respecto de la crisis financiera mundial.

Los Jones quieren casa nueva. Cómo entender la nueva crisis económica mundial, de Alfredo Dammert y Raúl García Carpio (Fondo Editorial de la PUCP, 2009), explica cómo las personas, al intentar hacer realidad sus legítimas ambiciones y deseos desencadenan riesgos financieros cuyo alto costo pagamos todos. Y es que la crisis es el resultado de una cadena de movimientos y acciones realizadas por distintos agentes —usuarios, banqueros y empresas financieras— confiados en el boom de la economía mundial y sus ganancias a corto plazo.

El caso presentado en este volumen, describe la situación de la familia Jones, quienes ya tienen una linda casa pero quieren una mejor y por ello deciden pedir un préstamo bancario. Lo que no saben es que su iniciativa, junto con otras similares de familias distintas, será el origen de la mayor crisis financiera de Estados Unidos desde la Gran Depresión y que esa crisis terminará afectando al mundo entero.

La presentación de Los Jones… se llevó a cabo el jueves 10 de setiembre en la librería KSa Tomada con la participación de Patricia del Río, Elmer Cuba e Iván Thays.


Los Jones quieren casa nueva. Cómo entender la nueva crisis económica mundial
Alfredo Dammert / Raúl García Carpio
110 pp. | S/. 22

DERECHO CONSTITUCIONAL ECONÓMICO

septiembre 17, 2009
Publicación del Fondo Editorial PUCP aborda temas fundamentales como el derecho a la propiedad y a la libertad de empresa y contrato

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Baldo Kresalja Roselló y Cesar Ochoa Cardich, profesores de la Facultad de Derecho de la PUCP, desarrollan en este libro los principios del Derecho Público de la Economía sobre la base de la dignidad de la persona humana. Para ello tienen como referencia permanente las características del Estado Social y Democrático de Derecho —cuyos valores superiores inspiraron como promesa no cumplida el ordenamiento constitucional en el Perú del siglo XX— y proponen su puesta al día en el siglo XXI a través del Estado de Justicia y Cultura.

Este singular y moderno estudio incorpora como derechos fundamentales de la persona al derecho de propiedad, la libertad de empresa y la libertad de contratar. Además, destaca la relevancia del derecho al medio ambiente y los de los consumidores y usuarios como derechos de solidaridad.

La obra considera a la Constitución Económica como el marco jurídico fundamental de la economía social de mercado, el derecho de la empresa y de la competencia, el derecho tributario, los servicios públicos, el régimen presupuestario, la descentralización económica y fiscal, y el ordenamiento monetario y bancario. Finaliza con una reflexión sobre la conexión entre ética y desarrollo.

Derecho Constitucional Económico es el estudio sistemático más riguroso realizado en el Perú sobre este tema. Se trata de una obra que integra de modo práctico enfoques interdisciplinarios que incluyen a la economía, la historia económica, la filosofía política y la ética, y que será indispensable fuente de consulta de académicos, legisladores, jueces, abogados, profesionales y estudiantes de distintas especialidades.

El volumen se presentó el martes 15 de setiembre en la sala Oppian del Hotel Los Delfines y contó con la participación de Walter Albán, Alberto Borea y Kurt Burneo.

Derecho Constitucional Económico
Baldo Kresalja Roselló y Cesar Ochoa Cardich
938 pp. | S/. 140

TENSIONES Y CONTRADICCIONES DEL TURISMO CULTURAL

septiembre 04, 2009
Turismo y cultura. Entre el entusiasmo y el recelo

Tensiones y contradicciones del turismo cultural *

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Por José Carlos Picón. Encargado de Comunicaciones del Fondo Editorial PUCP

El turismo, sin duda, activa las economías locales y regionales a la vez que vincula a las comunidades con su patrimonio y tradiciones. Sin embargo, es necesario reflexionar sobre el valor que estas ventajas tienen realmente para las comunidades que supuestamente benefician. En su reciente publicación Turismo y cultura. entre el entusiasmo y el recelo (Fondo Editorial PUCP, 2009), Norma Fuller sostiene que la relación entre turismo y cultura es estrecha y contradictoria.

Fuller parte de una visión antropológica del turismo para abordar aquellos “recelos” que contrastan con los “entusiasmos” enfatizados por los organismos y empresas que impulsan la industria turística. Propone una tipología del turista y de la forma de hacer turismo. Ello nos ubica en un contexto en el que el turista —aquel que busca escapar de la cotidianidad, conocer experiencias interesantes para su desarrollo espiritual, interactuar con culturas distintas o simplemente divertirse y relajarse— se desenvuelve y opera con una expectativa creada por las empresas turísticas sobre los destinos y comunidades receptoras.

Y es que el turismo puede entenderse como un teatro cuyo escenario improvisado se ubica en la zona de confluencia entre los turistas y los habitantes locales. Las relaciones entre aquellos y los nativos de una comunidad o pueblo cae fuera del orden de lo cotidiano: unos están divirtiéndose, disipándose y los otros trabajando. En ese sentido la relación entre ellos es asimétrica.

Sostiene Fuller que el turismo pone énfasis en lo económico y resalta el valor del dinero en detrimento de otros valores más tradicionales. La revaloración de los recursos locales, debido al nuevo uso que hace de ellos el turismo, puede producir cambios fortuitos en la situación de ciertos individuos.

Cabe resaltar, por ejemplo, el caso de un grupo de nativos yagua, quienes persuadidos de asentarse en los terrenos de una agencia de viajes en las cercanías de Iquitos, representan sus danzas ante el visitante, ataviados de trajes típicos, sus danzas, practican tiro de cerbatana y venden sus artesanías —con el exclusivo propósito de que los turistas tengan la experiencia de contacto con una cultura tradicional y “primitiva”. Para algunos miembros de la comunidad esto resulta incómodo. La situación los coloca en una posición de objetos, sus cuerpos dejan de ser suyos para ser usufructuados por la empresa y los visitantes, manifiesta la autora.

Muchos son los que discrepan con la visión del turismo como una vía de desarrollo, precisamente, por este carácter intrusivo, y muchas veces deshumanizante. Podríamos mencionar algunas manifestaciones místicas como los rituales con ayahuasca en la selva amazónica o las visitas a las paradisíacas playas del balneario de Máncora —convertidos en productos— como ejemplos de un impacto sociocultural polémico en la naturaleza de aquellos imaginarios, causando muchas veces tensiones y hostilidades entre visitantes y nativos. Se han puesto en ejecución algunas iniciativas de organismos dedicados a la industria turística para balancear estas relaciones, sin embargo, la discusión y las soluciones quedan abiertas y pendientes.

Otra idea medular del trabajo de Fuller reside en el turismo cultural que tiene como eje el patrimonio o el legado milenario e histórico. No cabe duda de que el potencial sociopolítico y económico del patrimonio cultural se concibe como catalizador del desarrollo. En ese sentido el turismo es considerado como una instancia en la que se inventa, produce y recrea la identidad cultural. A su vez, la diferencia cultural se ha convertido en un recurso codiciado en un mundo globalizado y deseoso de consumir exotismo y tradición.

Asegura Fuller que el turismo es hoy en día una de las agencias productoras de identidad más activas e influyentes, en la medida en que los debates en torno a la autenticidad suponen la revisión y redefinición de los lugares, eventos y valores sobre los cuales se hilan las identidades culturales.

La pregunta que nos deja la lectura de esta publicación es si realmente el turismo se puede considerar un intercambio cultural que puede acercar a los ciudadanos de los países desarrollados y los habitantes del Tercer Mundo sin dañar subjetividades e identidades. ¿Tareas? Muchas y aplazadas.

*Publicado en Punto Edu n°153

Turismo y cultura. Entre el entusiasmo y el recelo
Norma Fuller
136 pp. | S/34