Archivos de mayo,2008

EL NUEVO REGLAMENTO DE TARJETAS DE CRÉDITO

mayo 26, 2008
Durante los últimos años el uso de las tarjetas de crédito viene experimentando un fuerte crecimiento. De acuerdo a Asbanc, a fines de 2007, el monto utilizado de tarjetas de crédito creció un 35% (US$ 2 282 millones), el número de tarjetas fue de 5,25 millones y la tasa de morosidad de 3,22 %[1].

Sin embargo, la evolución acelerada de este sector presenta algunos problemas tanto de corto plazo como potenciales problemas a largo plazo. En el primer caso se tiene el aumento alarmante de casos de fraude, así como los “ofrecimientos agresivos” de nuevas tarjetas o líneas mayores de crédito, y en el segundo un incremento de los niveles de endeudamiento que, en un escenario económico adverso, afectaría la cadena la cadena de pagos[2].

Ante esta situación, la SBS vio por conveniente establecer un nuevo Reglamento de tarjetas de Crédito el cual entrará en vigencia en el mes de Agosto. Entre los puntos más importantes se encuentran: i) la implementación de sistemas de monitoreos de las transacciones de tal manera que disminuya el uso fraudulento de las tarjetas, ii) la autorización expresa del titular para ofrecer disponibilidad de dinero en efectivo al momento de usar sus tarjetas de crédito y iii) transparencia respecto a la tasa de interés y demás conceptos aplicables y mecanismos que permitan excesos por montos razonables (según capacidad de pago del deudor y perfil de consumo)[3]. Con estas medidas se busca que el crecimiento del sector financiero, específicamente de las tarjetas de crédito, que acompaña al crecimiento económico de los países sea lo más saludable posible, sin que los usuarios de tarjetas de crédito se vean perjudicados por las estafas y controlando una posible fuente de inestabilidad futura como lo es el sobreendeudamiento de las personas.

[1] De acuerdo al CIES, gran parte de este incremento se debe a las financieras (ahora bancos) y su relación con tiendas por departamento lo cual ha incrementado los préstamos de consumo personal http://cies.org.pe/files/ES/Bol62/04_RIVAS.pdf
[2] Si bien no se vislumbra un deterioro para la economía en el corto plazo, tampoco se puede descartar por completo un escenario negativo, especialmente cuando la economía mundial presenta un alto grado de integración.
[3] Nota de prensa de la SBS. 04 de febrero de 2008.

LA INFLACIÓN PERUANA EN EL CONTEXTO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

mayo 26, 2008
La inflación que viene experimentando la economía peruana desde mediados del año pasado, ha impactado principalmente en los precios de los alimentos de consumo básicos, tales como el pan, el aceite, el pollo, entre otros. Esta alza en los precios se debió a shocks internacionales en la oferta de insumos importantes para la elaboración de dichos bienes tales como el trigo, maíz, soya, petróleo, entre otros. Asimismo, la inflación está influenciada, en parte, por los altos niveles de crecimiento que ha experimentado la economía, donde el principal componente es la demanda interna[1].

Sin embargo, si hacemos una comparación a nivel de América Latina y el Caribe, podemos darnos cuenta que el Perú se encuentra ubicado entre los países con menor inflación. Esto, debido a que el impacto de los precios internacionales de estos commodities se ha presentado en toda la región. En el siguiente cuadro, se puede observar que a diciembre de 2007, Perú se ubicaba en los puestos 11º y 14º, respectivamente dentro de una muestra de 16 países.

Ante esta situación el BCRP y el MEF han tomado medidas tales como el incremento de la tasa de interés de referencia y la reducción de las tasas impositivas a los combustibles y a la importación de insumos y bienes de consumo. Como resultado podemos decir que se ha logrado atenuar el impacto de estos shocks en los precios finales de los consumidores, manteniéndonos en la misma ubicación a abril de 2008.



[1] Según estadísticas del BCRP.

LA CRISIS DE LOS ALIMENTOS EN EL MUNDO

mayo 26, 2008
En los últimos meses el alza del precio de los alimentos se ha atribuido al incremento de la demanda por parte de China e India, a sequías o a la apuesta que muchos países vienen haciendo por los biocombustibles, pero poca información hace énfasis en la especulación de la crisis financiera de EEUU. Serge Halimi[1], señala que “Tras haber alimentado la burbuja Internet, la política monetaria de la Reserva Federal alentó a los estadounidenses a endeudarse e infló la burbuja inmobiliaria,…cuando ésta se pinchó, los especuladores rehabilitaron un viejo Eldorado: los mercados de cereales.” Si las cosechas de los principales cereales, ya han sido compradas como futuros, sólo nos restaría observar como el precio de estos alimentos responde en función a la especulación bursátil y no necesariamente en función de los mercados locales y los niveles de producción.

La población más afectada estaría ubicada en Asia, Africa y América Latina, cuyas importaciones de maíz, trigo, soya y arroz han ido en aumento. Según la FAO, las facturas de las importaciones de alimentos por parte de los PBIDA[2], mostrarían un aumento de 35% del año 2007 al 2008. Por otro lado, los tratados de libre comercio también han jugado un rol importante, más aún en aquellos países que no han sido “proteccionistas” y han permitido liberalizar sus mercados agrícolas. A la fecha, es sencillo observar como Egipto es el primer importador de trigo, como la “crisis de la tortilla” en México generó la importación del maíz de EEUU, o como muchos países de Asia en la actualidad son los principales compradores de arroz transgénico.

En este punto cabe preguntarse ¿cuán efectiva podría ser la estabilización de precios domésticos frente a la volatilidad de los precios internacionales?, y más allá de que la Organización Mundial del Comercio vea esto como una política proteccionista, parece que ese era el fin de la franja de precios que muchos países perdieron en negociaciones de libre comercio.

[1] Director de Le Monde Dimoplatique, Paris. “El FMI y el hambre”, en Le Monde Diplomatique, mayo de 2008.
[2] Países de bajos ingresos y con déficit de alimentos. Abarca al grupo de países deficitarios de alimentos con un ingreso anual per cápita inferior a US$ 1 575, de 2004.