Mientras el panorama de la economía mundial continúa deteriorándose, el Fondo Monetario Internacional (FMI) recomienda tomar acciones en tres frentes: intervención del gobierno en los mercados financieros para retomar el flujo de crédito y apoyar recapitalizaciones bancarias; medidas fiscales para contrarrestar la caída abrupta en la demanda privada y apoyar la liquidez de países emergentes para reducir los efectos adversos de las salidas de capital causados por la crisis financiera.
Con respecto a la restauración de la estabilidad en los mercados financieros, el FMI indica que las recapitalizaciones y el reconocimiento de las pérdidas por parte de los bancos son claves.
Por el lado del estímulo fiscal para revivir el crecimiento, las medidas deben ser grandes y diversificadas y durar más de uno o dos trimestres. El criterio en ese sentido es maximizar el efecto multiplicador, incluyendo acciones como ayuda al sector vivienda y financiero, transferencias a familias de escasos recursos vía de desempleo, beneficios tributarios para trabajadores de bajos ingresos, expansión de beneficios cubriendo necesidades básicas y gasto en proyectos principales que se puedan ejecutar rápidamente. Reducciones temporales de impuestos a ingresos personales y a las ventas también se podrían aplicar. Sin embargo, el FMI no recomendaría reducción en impuestos a las empresas, impuestos a los dividendos y ganancias de capital, o incentivos especiales para las empresas, ya que probablemente sean inefectivos y difíciles de revertir.
Según las últimas proyecciones del FMI, las economías desarrolladas se contraerían 0.25% en el 2009, siendo la primera caída anual de estas economías en el período post-guerra. Por su parte, el PBI real de Perú crecería 9.2% en el 2008 y 7.0% en el 2009, según las cifras del World Economic Outlook de Octubre de 2008.
Archivos de diciembre,2008
EL FMI URGE MAYOR ACCIÓN PARA COMBATIR EL IMPACTO DE LA CRISIS MUNDIAL
diciembre 23, 2008PLAN ANTI-CRISIS SIN SINERGIAS PARA SU ADOPCIÓN
diciembre 23, 2008
El plan fiscal anti-crisis anunciado días atrás por el Presidente Alan García ha sido recibido, en general, con optimismo por la mayoría de los actores económicos. Sin embargo, otros no han podido ocultar sus temores. En alcance a las preocupaciones señaladas en nuestra edición anterior [1], esta semana los poderes ejecutivo y legislativo han generado suspicacias respecto a la previsión y a la coordinación con la que se toman decisiones al más alto nivel y cuyos efectos recaen en la población en su conjunto.
No pasaron dos días desde que el Congreso de la República, con el objetivo de dotar de mayor liquidez al consumidor, aprobó la norma que exonera a las gratificaciones de julio y diciembre de ser afectas al pago de impuestos y contribuciones, y el Ministerio de Economía y Finanzas ya presentó sus observaciones de índoles tributario y previsional, siendo una clara demostración de la falta de coordinación existente entre los poderes del Estado frente a un tema de interés nacional.
El problema yace en la incertidumbre que este tipo de comportamientos genera en el sector privado, que sin haber sido adecuadamente consultado acerca de sus propuestas, ahora se pregunta con qué autoridad el Gobierno exhorta al empresariado a reinvertir utilidades y evitar los despidos como mecanismo para enfrentar la crisis económica. Asimismo, si el Gobierno no puede canalizar las expectativas que el ámbito sindical presentará dentro de pocos días, la inestabilidad social podría estar nuevamente presente en las calles.
[1] Ver nota http://blog.pucp.edu.pe/item/40639
No pasaron dos días desde que el Congreso de la República, con el objetivo de dotar de mayor liquidez al consumidor, aprobó la norma que exonera a las gratificaciones de julio y diciembre de ser afectas al pago de impuestos y contribuciones, y el Ministerio de Economía y Finanzas ya presentó sus observaciones de índoles tributario y previsional, siendo una clara demostración de la falta de coordinación existente entre los poderes del Estado frente a un tema de interés nacional.
El problema yace en la incertidumbre que este tipo de comportamientos genera en el sector privado, que sin haber sido adecuadamente consultado acerca de sus propuestas, ahora se pregunta con qué autoridad el Gobierno exhorta al empresariado a reinvertir utilidades y evitar los despidos como mecanismo para enfrentar la crisis económica. Asimismo, si el Gobierno no puede canalizar las expectativas que el ámbito sindical presentará dentro de pocos días, la inestabilidad social podría estar nuevamente presente en las calles.
[1] Ver nota http://blog.pucp.edu.pe/item/40639
DESACELERACIÓN DE CHINA Y LA CRISIS MUNDIAL
diciembre 23, 2008
China continúa siendo uno de los países de crecimiento más fuerte en el mundo. Sin embargo, los efectos de la crisis mundial ya se están empezando a notar en su economía. En noviembre de 2008 las exportaciones se redujeron en 2% y las importaciones en 18%, en comparación a noviembre de 2007. Por otro lado, el desempleo se ha incrementado sustancialmente, y aunque las cifras son materia de discusión, con estimados entre 4 y 20%, aún con solo un 4% podría despertar violencia social debido al tamaño de la población. Por ello, y dado que China es uno de los principales motores de crecimiento mundial, cabe preguntarse si las consecuencias de una desaceleración de su economía podrían amplificar la actual crisis económica internacional.
En primer lugar, parte de la caída de las exportaciones chinas (la parte relacionada con desconfianza de los consumidores por los casos de la leche y la pintura tóxica [1]) podría significar una oportunidad para otras regiones que tienen costos de producción más altos y que actualmente no puede competir. Paralelamente, la drástica reducción de sus importaciones reduce el mercado de bienes mayoritariamente de lujo (por ejemplo automóviles), porque la mayoría de bienes de baja calidad son producidos localmente.
En segundo lugar el incremento del desempleo implicaría un ajuste a la baja de los sueldos reales en zonas urbanas. En el mediano plazo esto ayudaría a reducir los costos y reimpulsar las exportaciones. A su vez, la reducción de salarios urbanos aliviaría la presión migratoria desde zonas rurales.
Por ello, no es obvio que la desaceleración de China amplifique los efectos de la crisis internacional. Adicionalmente, la desaceleración no es uniforme. Por ejemplo las ventas al por menor en noviembre 2008 son 22% mayores a las de un año atrás. Adicionalmente la calidad de los bienes también ha mejorado, debido al mayor escrutinio de las autoridades luego de los recientes escándalos de la pintura y la leche.
[1] Ver http://lta.reuters.com/article/topNews/idLTASIE4BK07K20081221
En primer lugar, parte de la caída de las exportaciones chinas (la parte relacionada con desconfianza de los consumidores por los casos de la leche y la pintura tóxica [1]) podría significar una oportunidad para otras regiones que tienen costos de producción más altos y que actualmente no puede competir. Paralelamente, la drástica reducción de sus importaciones reduce el mercado de bienes mayoritariamente de lujo (por ejemplo automóviles), porque la mayoría de bienes de baja calidad son producidos localmente.
En segundo lugar el incremento del desempleo implicaría un ajuste a la baja de los sueldos reales en zonas urbanas. En el mediano plazo esto ayudaría a reducir los costos y reimpulsar las exportaciones. A su vez, la reducción de salarios urbanos aliviaría la presión migratoria desde zonas rurales.
Por ello, no es obvio que la desaceleración de China amplifique los efectos de la crisis internacional. Adicionalmente, la desaceleración no es uniforme. Por ejemplo las ventas al por menor en noviembre 2008 son 22% mayores a las de un año atrás. Adicionalmente la calidad de los bienes también ha mejorado, debido al mayor escrutinio de las autoridades luego de los recientes escándalos de la pintura y la leche.
[1] Ver http://lta.reuters.com/article/topNews/idLTASIE4BK07K20081221






