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Archivos de febrero,2007
febrero 26, 2007
Según el BCR, el flujo de remesas del exterior ascendió a US$ 1 825 millones en 2006, 26,7% más que en el ejercicio anterior, y más del doble de lo registrado en 2003; como porcentaje del PBI, su participación pasó de 1,4% a 2,0% en tan sólo tres años[1].
Sin embargo, dada la existencia de canales informales, las cifras presentadas por el BCR subestiman considerablemente la realidad. El Banco Interamericano de Desarrollo [2] estima que en 2005 se transfirieron US$ 1 023 millones adicionales a través de correos o viajeros, con los cuales los envíos totales habrían sido cerca de 70,0% mayores a los registrados.
A pesar de la dificultad que existe para su contabilización, éstas se han convertido en una fuente importante de recursos para la balanza de pagos; ello permitiría compensar periodos futuros de déficit comerciales.
Es así como las remesas han tomado gran importancia en la estabilidad económica del país, tanto por el fuerte crecimiento que han tenido en los últimos años, como por los efectos positivos que genera en el consumo y ahorro privado; además, dada la baja volatilidad que muestran los flujos de remesas, estas representan una especie de “colchón” que reduciría los impactos negativos de posibles choques externos.
[1] Cabe señalar que, si en 2006 se hubiera mantenido el flujo de remesas registrado en 2003 (US$ 869 millones), la cuenta corriente hubiera sido de tan solo 1,5% del PBI y no de 2,6% del PBI.
[2] BID, “Encuesta de Opinión Pública de Receptores de Remesas en Perú”, diciembre 2005.
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febrero 26, 2007
En enero, el Gobierno Central registró un superávit fiscal de S/. 1 428 millones, según cifras publicadas en la última nota semanal del BCR. El Gobierno Central mostró una recuperación de sus finanzas, lo cual se evidenció en el superávit registrado el año anterior, resultado que no se obtenía desde hace más de 30 años.
El superávit económico de S/. 4 403 millones (1,4% del PBI) fue resultado del continuo incremento de los ingresos corrientes (17,3% del PBI); en especial de los ingresos tributarios (14,9% del PBI), los cuales fueron producto del crecimiento de la actividad económica y de las mayores acciones de recaudación por parte de la SUNAT.
Dentro de los ingresos tributarios, el de mayor dinamismo fue la recaudación por impuesto a la renta, que registró un crecimiento de 64,6% respecto a lo recaudado en 2005; este resultado estaría influenciado, en gran parte, por el incremento en las utilidades del sector minero (debido a los altos precios de los metales). Otro factor que influyó en el resultado económico fue una menor ejecución del gasto público no financiero como porcentaje del PBI, menor en 0,4% respecto al año 2005, consecuencia de un menor gasto corriente.
Para este año se espera una reducción del superávit debido a una contracción en los ingresos, producto de un escenario menos optimista para los precios de nuestras exportaciones, y el efecto de la reducción de aranceles a los bienes de capital; además se espera que el gasto no financiero del Gobierno Central se incremente debido al “shock” de inversión pública.
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febrero 26, 2007
En los últimos 5 años la evolución del dólar pasó por tres etapas; primero, hasta principios de 2005, se vio fuertemente influenciado por el deterioro de la cuenta corriente de los EE.UU., lo que llevó a la moneda, a niveles máximos frente al euro[1]; en segundo lugar, a partir de 2005, se generó cierta complacencia con los “déficit gemelos”[2], y desde entonces los mercados se guían por la evolución de los diferenciales de productividad y de tasas de interés entre EE.UU. y la Zona Euro; finalmente, en la actualidad, existe una reducida volatilidad en el que se mantiene la complacencia con los desequilibrios externos del país americano, pero con diferenciales cada vez más estrechos entre las tasas de EE.UU. y la Euro zona, lo que genera una depreciación lenta del dólar.
Por lo tanto, los factores claves a considerar en la evolución futura del dólar son: i) la evolución del diferencial de productividad y crecimiento entre ambas zonas[3], ii) una posible reducción de diferenciales de tasas de interés, iii) expectativas de mejora fiscal y flujos de capitales que permitan financiar los déficit americanos, y iv) un lento proceso de diversificación hacia otras monedas, por parte de los bancos centrales. Sin embargo, se mantienen algunos riesgos que pueden impulsar una depreciación del dólar mayor de la esperada; estos son: un mayor impacto del esperado en el ajuste del sector inmobiliario en EE.UU. (y sus efectos en el consumo y el empleo), así como un “choque” de oferta del petróleo que implique un incremento en su precio.
Actualmente, no se contempla una depreciación adicional del dólar, ya que el diferencial de productividad favorece a EE.UU.; además, una mejora del déficit fiscal y las mayores expectativas de flujos extranjeros, compensarían el estrechamiento de los diferenciales de tasas de interés; todo ello, favorecería la relativa estabilidad del dólar en el mediano plazo.
[1] El dólar llegó a cotizar a 1,36 $/€.
[2] La coexistencia de déficit fiscal y déficit de cuenta corriente.
[3] Europa continuaría expandiéndose a tasas sostenidas mientras EE.UU. experimentaría un ajuste suave en 2007. No obstante, el diferencial de productividad favorece aún a EE.UU., aunque en menor medida que en los últimos años.
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