
¿Cómo hacemos para ayudar a un niño que tiene dos mamás? ¿Un niño que tiene una familia disfuncional con dos lesbianas... para que no se traume?
Pero también podría haber sido cualquiera de estas otras, que son preguntas que me han hecho en el pasado:
¿Cómo podemos ayudar a un chico que parece homosexual para que deje de serlo y se desarrolle bien?
¿Cómo hacemos para evitar traumas a un niño que tiene un papá homosexual? ¿Cómo va a desarrollar su masculinidad?
¿Cómo se puede identificar a un profesor homosexual para no permitirle entrar a un colegio y así proteger a los estudiantes? No vaya a ser pedófilo...
Todo esto además preguntado a media voz, con temor y casi con culpa...
La verdad es que se trata de un tema álgido para el que -estoy convencida- el sistema educativo peruano no está ni remotamente preparado. Ya Carola Flores en un comentario a este post señalaba que en uno de los textos que el Ministerio de Educación reparte en las escuelas aparece un cuadro sobre los cambios en la adolescencia que les dice a los estudiantes (al hablarles de sus sentimientos) que: "Si eres varón sentirás atracción por una mujer y, si eres mujer por un varón", lo que evidencia la negación absoluta que se hace en la escuela de otras tendencias sexuales, otras atracciones y finalmente, otras identidades.
Pero quiero analizar el asunto desde varias aristas. Voy a empezar por la pregunta final, el tema de la homosexualidad y la pedofilia, pues es uno de los errores más comunes el confundir (o asociar) ambos términos como si se tratara de lo mismo, cuando en realidad son dos cosas completamente distintas, siendo una patológica (la pedofilia -una parafilia-) y la otra no. No quiero ahondar aquí en el tema pues la bibliografía es abundante y cada quien puede buscarla si desea. A los interesados en discriminar bien estos conceptos les recomiendo leer el DSM IV (TR) 2000 y las sucesivas revisiones (este texto -es un manual de convenciones- se revisa, actualiza y cambia frecuentemente). Allí verán que una cosa tiene que ver con la orientación sexual (no necesariamente patológica) y la otra con un transtorno de la elección del objeto sexual, lo que sí se considera patológico, especialmente en el caso de la pedofilia. Y no se debe confundir tampoco al llamado transtorno de la identidad de género (que aparece en el DSM IV) con la homosexualidad, que no implica a veces ningún transtorno de identidad y que en muchos casos no se considera problemática. En otras palabras: hay pedófilos tanto homosexuales como heterosexuales, así como hay homosexuales y heterosexuales que no son pedófilos. Una cosa no tiene absolutamente nada que ver con la otra y es un prejuicio desinformado hacer la conexión o tomarlas como sinónimos (incluso me parece a mi que la mayoría de casos de pedofilia reportados al interior de los colegios en el Perú han tenido como protagonistas a profesores heterosexuales, usualmente hombres que abusaban de niñas. Habría que comprobar este dato con cifras a ver si esta percepción es verdadera).
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