Navidad abriendo bolsa de regalos - Paulo 4 años
Como todos los fines de año, estoy terminando de corregir una larga fila de trabajos finales de los cursos que he dictado este semestre. Intento ser respetuosa de mis alumnos y entender sus circunstancias particulares, pero esta vez sin embargo estoy ingratamente sorprendida y muy preocupada por la baja calidad de los trabajos que he recibido. Un indicador más del paupérrimo nivel de nuestro sistema educativo. He tenido muy buenos alumnos, pero a esos no los mencionaré hoy. Quiero más bien comentar brevemente los problemas que he visto, que este semestre fueron mayores y más frecuentes que los aspectos alentadores.

En primer lugar, está el plagio de internet. Nunca antes me habia topado con tal cantidad de plagio, desde trabajos completos extraídos de monografías.com (que recibieron, por supuesto, la nota cero) hasta otros con breves párrafos copiados literalmente de alguna página web que no se incluye en las referencias y cuyo autor no se menciona. Calificar estos trabajos ha sido una tortura para mi paciencia y un gasto excesivo de tiempo: me he ocupado de poner párrafos enteros en internet hasta descubrir el plagio, el que dicho sea de paso era evidente a simple vista -por el estilo de redacción, ajeno al castellano que usan mis alumnos- y solo necesitaba ser comprobado. Aunque les di pautas precisas -que muy pocos tomaron en cuenta- de como citar y cómo manejar las referencias, siendo benevolente se puede intentar entender estas graves deficiencias en mis estudiantes de segundo semestre, que podrían no conocer aun las reglas del trabajo intelectual (aunque deberían saberlas desde el colegio), o que simplemente no se lo toman en serio... ¿pero en estudiantes de noveno ciclo, que ya llevaron cursos previos de metodología de la investigación y de ética profesional? Esto es para mi, injustificable.

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