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Archivo de abril 2010
Categoría: Reseñas
Publicado por: parodi.da
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Estimados Lectores:

Nos acaba de llegar la versión virtual del libro que compilan Daniel Morán, María Aguirre y Frank Huamaní, titulado LIMA A TRAVES DE LA PRENSA

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La compilación cuenta con 7 colaboraciones, además de una presentación y una introducción. De esta manera diversos acontecimientos históricos son evaluados de acuerdo a lo que la prensa limeña publicase acerca de aquellos, luego de su ocurrencia.

Los temas tratados son variados y abordan desde la difusión de los sucesos de las Cortes de Cádiz en Lima, los tiempos posteriores al asesinato de Sánchez Cerro e inclusive un estudio acerca de los "fanzines" del movimiento subterráneo de Lima, que se difundieran en la década de 1980.

LIMA A TRAVES DE LA PRENSA es pues una lectura sugerente y recomendable que estamos seguros será del agrado de sus lectores.

Daniel Parodi Revoredo



LIMA A TRAVES DE LA PRENSA
CONTENIDOS
Presentación
La necesaria memoria de la prensa
Dr. Juan Gargurevich Regal

Introducción
La Colección Historia de la Prensa Peruana
Daniel Morán, María Isabel Aguirre y Frank Huamaní

La prensa y el discurso político como fuente para la historia:
Planteamientos teóricos y metodológicos
Daniel Morán y María Isabel Aguirre

Prensa, difusión y lectura en Lima durante las Cortes de Cádiz, 1810-1814.
Daniel Morán

Discriminación en blanco y negro.
Jaime Pulgar Vidal

¿Y después del asesinato, qué sucedió? Prensa y nuevas elecciones (1934-1935).
Christian Carrasco

Un fansinante mundo alterna en Lima.
Algunos apuntes sobre la sociedad limeña a través de los fanzines
subterráneos (1985).
Frank Huamaní

Estado, empresarios y trabajadores.
Ley de relaciones colectivas de trabajo a través de la prensa de Lima en 1992.
María Isabel Aguirre

Catálogo de los periódicos limeños de los siglos XVIII-XIX existentes
en la Biblioteca Nacional del Perú (Segundo ejemplar).
José Salas

Saludos cordiales

Daniel Parodi Revoredo

IMPORTANTE: Pueden acceder al libro reseñado en este blog, ingresando a:

mi perfil/acerca del autor/archivos personales/LIMA A TRAVÉS DE LA PRENSA
Categoría: Reseñas
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HISTORIOGRAFIA Y NACION EN EL PERU DEL SIGLO XIX, DE JOSEPH DAGER ALVA (Lima, PUCP, 2009)

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Joseph Dager

Escribe: Daniel Parodi Revoredo

Desde la década de 1980, estudios como los de Benedict Anderson y Eric Hobsbawn centraron su análisis en los procesos de construcción de la nación y los nacionalismos. En ellos se propuso una serie de ideas directrices para el análisis de estas temáticas que aún mantienen plena vigencia. Así, la nación moderna se desprende de una creación ideológica que germina en la centuria de las luces y que adopta sus formas definitivas durante el transcurso del siglo XIX, al nutrirse de diversas corrientes científicas y literarias como el positivismo científico, el historicismo alemán y el romanticismo.

Dager aplica el marco teórico referido a su pesquisa sobre los orígenes del nacionalismo peruano o del discurso fundacional de la nación peruana que, de acuerdo con los tópicos antes esgrimidos, debía alcanzar la finalidad de integrar al colectivo en torno al proyecto nacional en ejecución. El discurso, asimismo, debía difundir una descripción homogénea de la nación y dotarla de antepasados remotos, héroes gloriosos, de sus singularidades, así como de sus oponentes o enemigos.

En su primer capítulo, Dager presenta y discute los tópicos teóricos que aplicará luego a la materia de su estudio. Seguidamente, identifica los orígenes de una conciencia nacional peruana en las publicaciones de diferentes intelectuales de la colonia tardía, quienes rechazaban las generalizaciones que sus pares europeos hacían de América, cuyo progreso y aporte civilizadores ponían en tela de juicio. De esta manera, la afirmación del ser y de la cultura americanos implicará, entre otras posturas, la exaltación de las bondades del pasado incaico y, de este modo, proyectará las primeras vistas de los orígenes de la comunidad imaginada.

La alteridad es un elemento de análisis muy presente en la obra de Dager, el que le permite un adecuado análisis de la construcción del artefacto cultural nación durante el siglo XIX, en función de la contraposición de lo propio con lo ajeno, o de lo nacional con lo extranjero. Esta característica se aprecia primero en la fuerte crítica de la conquista y colonización española, la que comprensiblemente enfatizaron más las primeras generaciones de historiadores post-independentistas peruanos.

Un tema central en Historiografía y Nación en el Perú del Siglo XIX es el debate acerca de la inclusión o exclusión del indígena en el discurso histórico oficial que se desarrolló a lo largo del siglo XIX. En este tema Dager discrepa con la posición que propone la total exclusión del indígena del proyecto nacional bajo el lema “Incas sí, indios no”. Para el autor, aunque la glorificación del pasado incaico es un elemento central en el discurso nacionalista decimonónico, no desaparece la preocupación por la situación presente del indígena cuya postergación se achaca en muchos casos a los excesos coloniales. Sobre este particular sostiene también que la gran dificultad de los historiadores peruanos decimonónicos fue cómo conciliar, en un discurso homogéneo y nacional, a los diferentes actores sociales del Perú.

Por otro lado, el autor nos recuerda como durante el desarrollo de la Guerra del Pacífico el Estado chileno consignó a dos historiadores –Diego Barros Arana y Benjamín Vicuña Mackena- para que escriban la versión chilena casi en simultáneo con el desarrollo de los acontecimientos y pudiesen así posicionarla en los medios de difusión extranjeros. Nos comenta que frente a la versión oficial chilena surgió la figura de Mariano Felipe Paz-Soldán quien explícitamente asumió la posición de ofrecer una réplica peruana. De este modo, a la exaltación de una serie de elementos del pasado pre-hispánico y colonial, se añade la construcción del otro o enemigo, con lo que parecen completarse los elementos necesarios para la configuración de la nación en tanto que comunidad imaginada.

En sus conclusiones, Dager nos deja reflexiones muy sugerentes. Quizá la más importante es la afirmación de que los principales tópicos de una historia nacional peruana se plantearon en el siglo XIX y no recién en el siglo XX, como proponen otros autores que prácticamente niegan la producción historiográfica decimonónica. Sobre este particular, sostiene Dager que los historiadores del siglo XIX difundieron representaciones que hasta hoy se expresan en imaginarios populares y que puntualizamos a continuación:

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El texto de Dager resalta el aporte de la historiografía peruana decimonónica


• El imperio Inca como pasado utópico sin mendigos, ni egoísmo
• La sed de oro y avaricia como móviles de la conquista
• La etapa virreinal como el tiempo en el que germinó la nación
• La Emancipación como sentimiento libertario compartido por la mayoría de la población
• El expansionismo chileno como la verdadera causa de la Guerra del Pacífico

Reconoce Dager que la historiografía peruana decimonónica no puso el debido énfasis en las desigualdades sociales que existieron en tiempos coloniales y que persistieron en los republicanos. Explica el autor que de acuerdo con los objetivos de la narración histórica de entonces (s. XIX) se buscaba un producto –historia nacional– que más bien fundamentase la unidad nacional sobre los aspectos positivos del pasado y desde una perspectiva homogenizadora. Sobre este particular debe comprenderse que criterios contemporáneos como pluriculturalidad o relativismo cultural no estaban vigentes en tiempos en los que las elites políticas latinoamericanas ponderaban la filosofía política occidental no sólo como la correcta, sino como la única vigente.

En conclusión, Historiografía y Nación en el Perú del Siglo XIX, de Joseph Dager, es un estudio fundamental para comprender el proceso de construcción de la nación peruana y de la paulatina configuración de un discurso nacionalista específico, cuya finalidad fue exaltar las virtudes del pasado y el presente, así como establecer los necesarios distingos con las nacionalidades ajenas.



Daniel Parodi Revoredo

Categoría: Arte y Cultura
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Estimados lectores:

Tengo el agrado de compartir con ustedes la siguiente colaboración del historiador Eligio Ronceros que trata acerca de temas diversos relacionados con la cultura popular limeña o el criollismo.

Espero sea de su agrado y quedo presto a recibir sus colaboraciones para incluirlas en Palabras Esdrujulas

Saludos cordiales

Daniel Parodi Revoredo

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Calle Malambo en el Rímac

SOBRE MALAMBO, AMOR FINO Y OTROS TEMAS DEL CRIOLLISMO
Estimados amigos:


Quisiera aportar algunos datos importantes, en torno a los nombres de las calles del Rimac, al origen del nombre Malambo y por supuesto, con respecto al Amor Fino.

1- Basándonos en el plano que levantó sobre Lima el viajero francés Amadeo Frezier en 1713, en el plano del inspector Escobedo sobre los cuarteles de Lima en 1767 y, en el plano de Lima de 1821 (utilizado como fuente por Juan Gunther en su libro "Planos y Calles de Lima), podemos afirmar que los nombres de las calles de la actual avenida Francisco Pizarro son los siguientes:



Cuadra 1.- Acequia alta de Abajo el Puente.

Cuadra 2.- Prevoste.

Cuadra 3.- San Francisco de Paula Viejo.

Cuadra 4.- Malambo.

Cuadra 5.- San Francisco de Paula Nuevo.

Cuadra 6 y 7.- Bao.

Cuadras 8, 9, 10 y 11.- Guía.


Cabe mencionar, que lo que es actualmente Pizarro comenzaba en la Plazuela de San Lázaro (1er Leprosorio de Lima colonial) y terminaba en la plazuelita de la iglesia de Nuestra Señora de Guía (1er Leprosorio de Lima republicana). Por lo cual, los bajopontinos que hemos nacido y vivido en las calles del actual Av. Francisco Pizarro eramos molestados antiguamente por la gente de Barrios Altos ("Alto Lirio") con el apodo de "Carachosos".

2- Con respecto al término Malambo, ésta era la denominación que recibía sólo la cuadra 4 de Pizarro. Pero, este nombre con el tiempo se extendió a las cuadras 5, 6 y 7 de la avenida ya mencionada.

Sobre el nombre de Malambo, este no tiene un origen africano como es común creer; sino más bien, tiene un origen netamente americano y proviene de los árboles de Malambo que otrora, se extendían frondosos a lo largo de toda la avenida.

Al respecto, quiero mencionar que en la 1ra Relación de Indias del padre Fray Ramón Pané (1500), se hace constar la existencia de abundantes árboles de Malambo en Cuba, los cuales aún existen. También los cronistas hispanos, mencionan haber encontrado este tipo de árbol en toda la costa de la actual Cartagena de Indias en Colombia.

Pedro Cieza de León "El príncipe de los cronistas", menciona en su "Crónica del Perú" (1555) que los Malambos ya eran abundantes en la zona del arrabal de San Lázaro, que es el nombre con el que en sus inicios se le conoció a la zona que después sería Abajo el Puente.

Toda esta información documental, permite asegurar que el término Malambo es de origen americano y probablemente Taíno (etnia originaria de las Antillas). Pero, la creencia popular la imaginaba africana. Esto último, por la gran presencia de población de origen africano desde el siglo XVI (F. Bowser, 1985) en los barrios de Abajo el Puente.

3- Sobre el género musical llamado "Amor Fino", este consiste en un canto en contrapunto, en el cual, participan 2 ó más cantores quienes van cantando cuartetas sobre temas diversos. Ningún cantor puede repetir lo que otro cantó, pues sino, pierde y cuando se inicia un pleito -léase, un cantor reta a otro con una cuarteta- el retado debe responder con una cuarteta pertinente o más ingeniosa. En esto último, el Amor Fino guarda un gran parecido con la Cumanana Piurana.

Sobre el Amor Fino como género de canto popular, puedo asegurar que éste no está extinto. Eso sí -como bien dice el investigador Darío Mejía- hoy en día es practicado por un muy reducido grupo de criollos en algunos recónditos lugares de Lima.

Cabe mencionar, que no ha podido rastrearse el origen exacto del Amor Fino. Sin embargo, en una entrevista que le realizaron a don Augusto Azcuez Villanueva "Cabeza e Comba", el notable periodista César Lévano y la musicóloga chilena Margot Loyola ( Revista Caretas , 1977); nuestro "Señor de la Jarana" aseguraba que sólo sabía que había llegado del norte.

El maestro Azcuez añadía en un artículo suyo, que recordaba haber escuchado "Amor Fino" desde que tenía uso de razón y que sus tíos Mateo Sancho Dávila y Santiago Villanueva (grandes cantores malambinos de la segunda mitad del siglo XIX) lo cantaban con maestría (Suplemento VSD de La República, Julio 1982); lo cual, nos remonta a por lo menos la última década del siglo XIX.

Sobre en qué momento surgió o llegó este hermoso género a Lima, habrá de por medio mucho por investigar. Pero, es pertinente recurrir a los artículos costum-bristas de Manuel Atanasio Fuentes "El Murcielago", para confirmar que el género ya estaba instalado en los barrios bajopontinos desde mediados del siglo XIX.

Por último, quiero añadir con orgullo que en ningún otro lugar de Lima criolla se practicó y dominó el Amor Fino como en el barrio de Malambo. En donde, ilustres familias bajopontinas como: los Azcuez, Mendiola, Arteaga, Sancho Dávila, Villa-nueva, Huambachano... hicieron del Amor Fino el más representativo género de la picardía y enjundia criolla.



Y como decía mi padre:

Eso que tú estás cantando,

en cualquier lugar se enseña

Aprende a cantar en Malambo,

si quieres cantar en Peña.



Un abrazo.

Eligio Ronceros Espinoza.

Historiador y Educador.

Categoría: Arte y Cultura
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Estimados amigos: comparto con ustedes el presente artículo que publiqué en el Diario La República allá por el año 1999, cuando se conmemoraba el centenario del nacimiento de Felipe Pinglo Alva. De hecho, el nombre de este blog -Palabras Esdrújulas- alude al titulo de un vals del referido autor.

Espero sea de su agrado

Saludos cordiales

Daniel Parodi Revoredo



LAS 4 VOCES DE FELIPE PINGLO ALVA


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Cuando en el año 1899 nació Felipe Pinglo, pocos imaginaron los grandes cambios que en las décadas siguientes iban a afectar, y para siempre, la vida de Lima y de los limeños. Paulatinamente, automóviles, tranvías, convulsiones sociales y un inconfundible olor a multitud iban a matizar el escenario urbano de nuestra otrora aristocrática capital.

La inversión extranjera y la proliferación de fábricas textiles agitaron el ambiente de sus calles. Los barrios populares aumentaron su población, y los artesanos de antes comenzaron a constituirse en una emergente clase obrera. Mientras tanto, los sectores acomodados cerraban sus filas y se agudizaban las diferencias y confrontaciones sociales. Como en Inglaterra un siglo antes, mujeres y niños participaban, a la par que los hombres adultos, de las faenas laborales más exigentes.

la reivindicación social es entonces la más difundida de las voces de Felipe Pinglo, quien, desde las populares calles de Barrios Altos, denunciaba:

Si muchos de nosotros auscultar pudiéramos
la verdad cruel y triste de este diario luchar
viviendo en un instante de mortal desengaño
compráramos los diarios para otorgarle el pan. (valse, el Canillita).

Pinglo también le cantó al amor, tópico fundamental en sus composiciones. Por su depurado lirismo, el periodista Willy Pinto lo comparó con los principales poetas románticos:

Bendita tu seas hada de los bosques
diosa del martirio, bello ángel de amor
hoy que tu me amas tu nombre tan puro
grabaré yo Amelia en mi corazón.
(valse, Amelia).

Por otro lado el movimiento vertiginoso que imprime la modernidad inspiró al compositor. Pinglo dedicará pasajes de sus letras al cabaret, el ferrocarril y los automóviles. Además, musicalmente se nutre con la influencia de ritmos norteamericanos de moda, como el fox trot y el one step:

Acelerando a fondo el corazón
la mano en el volante del amor
la otra está pronta a frenar
si se desvía mi pasión.
(One step, amor a 120).

La década de los veinte encontró un escenario imaginario en el que los actores sociales podían invertir los roles que le estaban asignados: el fútbol. Felipe Pinglo era hincha de Alianza Lima y de su as, Alejandro Villanueva :

Maestro del pase entre tus pies
el balón esclavo tuyo es
dominado siempre ha de llegar
donde tu saber lo quiera enviar
(polka, Alejandro Villanueva).

La reivindicación social, el amor, la modernidad y el deporte son cuatro tópicos que Felipe Pinglo maneja notablemente. Su versatilidad lo convierte en agudo observador de la realidad de su tiempo, la que describe, según el caso, con ternura, pasión, alegría o tristeza.

Sin embargo, la obra de Pinglo no ha sido aún debidamente compilada, es probable que estudios más rigurosos le descubran más facetas. Por ejemplo el compositor barrioaltino dedicó bellísimos versos a las flores en temas como Decepción, Celos, Llegó el invierno, Bouquet, entre otros.

Así como Toulouse-Lautrec inmortalizó a Jane Avril, las letras de Pinglo describieron a los personajes de su tiempo. Sus musas, muchísimas fueron inmortalizadas en temas como Amelia, La Morena Rosa Luz y Angélica. Otros, como Luis Enrique "eL Plebeyo" y Jacobo "el leñador" también fueron retratados.

Pinglo dejó escuela; sus discípulos, en singular mimetismo, lo hicieron protagonista de la Lima que retrató. De este modo, junto con la obrerita, el bodeguero italiano y la picaronera Isabel; el bardo, el maestro o, sencillamente, Felipe enriquecieron el paisaje urbano capitalino de principios de siglo. En póstumo homenaje, que hacemos nuestro, Serafina Quinteras y Eduardo Márquez Talledo le cantaron:

Subió hasta los austeros
palacios principescos
y floreció en las almas
y palpitó en las rosas.

Daniel Parodi Revoredo

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