¡Comenzó un ciclo más! Reanudamos nuestras labores académicas y cada quien lo percibe de manera diferente… algunos un poco más cerca de la, a veces temida, facultad; otros (como yo) un poco más cerca de la esperada ceremonia en el Polideportivo, las felicitaciones familiares y la satisfacción personal y otros un paso más cerca de otra universidad (un saludo especial para todos los tricas de este ciclo, SÍ SE PUEDE MUCHACHOS).
Que queda claro que todo pasará, sería un muy buen letrero en la puerta principal a manera de advertencia antes de ingresar a este campus. Por defecto hemos sido matriculados en DIF001 “Dificultades en la vida” sólo que este curso no tiene secuencia, ni prácticas programadas, ni exámenes anunciados y lo peor es que irremediablemente siempre lo llevaremos.
Los problemas de nuestros padres, la salud de algún familiar, una mala situación económica, alguna profunda decepción, el curso que casi casi “ya fue”, el estrés académico, etc.
¿Y Dios? ¿Dónde está? ¿Tal vez ocupado elaborando las siguientes pruebas de este desagradable curso? ¿Será que nos quiere jalar?
Me quedo con la segunda pregunta y agrego ¿por qué no? Si liberamos a Dios de esa “estigma” de profesor despiadado podríamos imaginar que en su papel de profesor las elabora pero con un objetivo más benévolo: enseñarnos a vivir.
Considerémoslo.
Un muy buen ciclo para todos.
quique





