Ya mencionamos en anteriores artículos sobre la imperiosa necesidad de una adecuada
gestión de costos en la industria minera, como resultado de los drásticos cambios de precios que se viene soportando, salvo el oro cuya caída ha sido la menos aparatosa, por cuestiones que obedecen a su uso como refugio en épocas de incertidumbre financiera.
La adecuada
gestión de los costos pasa por una toma de conocimiento del detalle de los costos de la empresa (recordando a un antigüo conocido que decía: "en el detalle está el diablo"). El conocimiento de los costos no significa tomar los reportes del departamento contable y revisar cada centro de costos o cada tipo de gasto, pues acontece muy frecuentemente que estas cuentas han sido creadas con fines contables-tributarios más que con fines de gestión de la empresa y de las operaciones.
Son pocas las empresas en las cuales es posible ver una
estructuración de los centros de costos y de las cuentas de gastos consistentes con los procesos que se dan en ellas, así como una relación entre ambos tipos de cuentas que permita presentar los costos de una manera homogénea, es decir, sin tener cuentas "bolsas" como aquellas del tipo "Otros gastos de Minado", "Misceláneos planta", etc., en las cuales se carga indiscriminada y arbitrariamente los costos y no permite apreciar absolutamente nada del detalle de los mismos.
Por tanto,
el reto del primer mes del año es la estructuración de las cuentas del costo y las del gasto, con la participación de los "operativos" y "administrativos", y tomando como base la información contable año anterior y la del planeamiento. Esto requiere un lider del proyecto que en el más breve plazo tome la batuta de este reto y lo lleve a buen puerto. Hagamos que los costos trabajen para nosotros, los "decisores", y que dejen de ser información referencial en una industria en la que su única estrategia competitiva es la de Costos.
Hasta la vista,
M.A. Luis Iriarte I.
SI bien “
no sabemos lo que nos pasa, y eso es lo que nos pasa”, es posible aventurar algunas conclusiones y pronósticos para el Perú y la región. Es posible equivocarse con las predicciones económicas, pero correremos ese riesgo.
Lo primero es que nadie es inmune a los efectos de esta crisis. De acuerdo a la CEPAL,
el crecimiento económico de América Latina se reducirá a 1.9% en el 2009, menos del 4.5% del 2008; sin embargo,
Perú continuará liderando el crecimiento en la región. No se espera entrar en una recesión, pero aumentará el desempleo, disminuirá la inflación y se reducirán las exportaciones. Particularmente preocupantes serán la disminución en los envíos de remesas, las restricciones en el acceso a los mercados de capital, la reducción en la inversión extranjera directa, y la caída de los precios de las materias primas de que depende la economía regional. Todo esto tendrá serios efectos sobre el nivel de desigualdad, agravando la cantidad e intensidad de los conflictos sociales. Volveremos a los tiempos de apretarse el cinturón, aunque aún no a los de vacas flacas.
En el ámbito internacional,
durante 2009 veremos avances significativos en la regulación internacional del sistema financiero. Se habla ya de “un nuevo Bretton Woods” en referencia a la conferencia internacional que en 1944 creó el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, pero esta vez incorporando entidades reguladoras de los mercados financieros internacionales y distribuyendo mejor el poder de decisión.
La volatilidad en los mercados del petróleo y
las materias primas continuará con saltos de un extremo a otro en los niveles de precios, pero se irá amortiguando hacia el final del 2009, cuando se tenga más información sobre el impacto de la crisis en la demanda de estos productos. Volverán a tener una tendencia ascendente a partir de fines de entonces.
Los inversionistas seguirán buscando seguridad ante todo, evitando tomar riesgos y aceptando tasas de interés muy bajas a cambio de su tranquilidad. Las deprimidas bolsas de valores iniciarán una lenta pero más segura recuperación. El índice Dow Jones subirá lentamente, pero superará los 10,000 puntos a más tardar a mediados de 2009.
En 2009 no se sentirá aún la resaca que seguirá a la borrachera de los estímulos fiscales para amortiguar la crisis. Esto empezará a suceder al año siguiente, cuando se incrementarán las presiones inflacionarias. Lo que sí se viene en el 2009 es una devaluación del dólar americano. (
Nota de Luis Iriarte: Esto traerá consigo la subida de los precios de los metales) Como anticipo, el dólar perdió en un solo día (17 de diciembre del 2008) la cifra récord de 4% frente al euro.
Luego de ser eclipsados por los mercados financieros,
los organismos multilaterales de financiamiento –BID, Banco Mundial, CAF, FMI– recuperarán su importancia en la canalización de recursos hacia los países en desarrollo. Se vislumbra que el BID necesitará un aumento de capital (por encima de sus US$ 98 mil millones actuales) si se espera que mantenga un nivel de préstamos acorde con la demanda de los países de la región. Luego de no tener clientes por unos años, el FMI podría requerir un aumento de cuotas si llega a utilizar rápidamente los US$ 250 mil millones que tiene disponibles para financiar a los países en desarrollo y a las economías emergentes. El papel más activo de los organismos multilaterales no vendrá acompañado de condiciones tan duras como las que imponían en el pasado.
Esta crisis, como todas, está generando nuevas oportunidades de inversión. Los precios de las acciones de muchas empresas están a precios muy bajos en relación a sus utilidades y el remate de viviendas en Estados Unidos presenta oportunidades para quienes aún tienen acceso al crédito. Quienes tengan recursos de inversión disponibles, estén dispuestos a asumir riesgos moderados y mantenga una perspectiva de mediano plazo para obtener retornos, ostentan una posición privilegiada para sacar ventaja de las difíciles condiciones actuales. (Francisco Sagasti)
New York Times: Some Forecasters See a Fast Economic Recovery
Time: Is the Euro the New Dollar?
Economist: The euro at ten: Demonstrably durable