El viernes, el metal precioso cerró en US$870,40 la onza troy y acumula un alza de 4,3% en lo que va del año. En comparación al descenso de 41% del índice Standard & Poor's 500 y de 61% del precio del petróleo, le fue bastante bien. El oro generó, después de todo, un retorno sobre el capital. Analistas, no obstante, señalan que el metal dorado no supo sacar partido de las turbulencias en los mercados porque, durante gran parte del año, fue parte de la locura como cualquier otro activo.

"No vimos necesariamente una carrera hacia la seguridad de un activo como el oro, que ha sido un refugio en el pasado", recalcó Darin Newsom, analista de commodities de DTN, una firma proveedora de información de negocios. "Lo que observamos fue una salida masiva de todos los commodities, y no había confianza de que el mercado del oro fuera más sostenible que el de cualquier otra materia prima".
El oro alcanzó un récord de US$1.003,20 el 18 de marzo y ha perdido 13% desde entonces. Los aumentos fueron impulsados por una actividad similar a la que hizo subir el precio de granos como el maíz y el trigo y el de la energía: una abundancia de liquidez que buscaba inversiones subvaloradas.
El oro también se benefició de un alza de la inflación. Este aumento, sin embargo, intensificó su correlación con otros activos como el petróleo y las acciones, y cuando estos empezaron a caer más tarde.
"Esta era la tormenta perfecta para todas las predicciones hechas hasta ahora de que el oro llegaría y reivindicaría su estatus de refugio seguro, pero en gran parte ha sido víctima de las presiones deflacionarias", dijo Jon Nadler, analista de la firma de metales preciosos Kitco.
A fines del segundo trimestre, una renovada fortaleza del dólar le añadió presión al oro e hizo que cayera a medida que aumentaban las preocupaciones deflacionarias. Sólo hace poco, tras el descenso de la moneda estadounidense, el oro ha recuperado un poco de brillo, subiendo de US$774,60 a inicios de diciembre.
"Simplemente mantiene su capacidad de compra intacta a diferencia de recibir un avance", recalcó Dennis Lamson, asesor de inversiones registrado de CobyLamson Capital Management en Medford, Oregon. Señaló que la menor disponibilidad de monedas sugiere que la demanda de oro físico todavía existe como una protección contra varios factores, incluyendo un aumento de la inflación.
Si la Reserva Federal de Estados Unidos y otros bancos centrales tienen éxito y reimpulsan la economía, el oro podría tener viento a favor. Por ahora, los inversionistas tienen que conformarse con el hecho de que es uno de los pocos activos que no les han hecho perder dinero.
(Por David Gaffen, WSJ 29.12.08)





