Archivo para julio de 2009

27 jul '09-11:59
Docentes y Quemados (Segunda Entrega: Marco teórico)

En la entrada anterior describí siete casos de docentes y trabajadores auxiliares del sector educativo público en determinado contexto. Estos individuos, en mi percepción, padecen el síndrome del desgaste profesional o burnout -y no lo saben-. Es el desconocimiento de este padecimiento de salud física y mental que caracteriza a los trabajadores de las profesiones asistenciales un asunto que resalta y me parece de importancia urgente darlo a conocer para tener conciencia del mismo y comenzar a disminuirlo hasta evitarlo de ser posible. Esta tarea debiera ser principalmente de competencia organizacional, aunque todo trabajador –dadas las condiciones actuales- debiera tomar una decidida iniciativa para revertir este proceso degenerativo de la salud y poder llegar a disfrutar de una mejor salud, y por lo tanto su vida y su trabajo.

Sociedades modernas

Las sociedades actuales tienen características que hace veinte años era difícil imaginar. En mayor o menor grado estamos en la sociedad del conocimiento y de la información, por lo tanto la tecnología ha penetrado muchos campos y con mucha fuerza. Las competencias que un docente ahora necesita para atender a “los hijos” de esta sociedad son otras, lejanas a lo aprendido antaño.

Ahora tampoco es raro encontrar padres de familia laboralmente activos, por lo tanto algo alejados de la formación de sus hijos, y esto a veces puede tener ciertas dificultades. La existencia de familias disfuncionales es otro fenómeno que resulta común así como fenómenos sociales ligados a la pobreza; como el narco (venta y consumo de drogas) y la delincuencia misma.

Así que el panorama de un docente ahora le ofrece perspectivas muy diversas por ejemplo a las que él vivió cuando fue alumno. Comer chicle, no entrar a clases, hablar y hacer ruido en clase, no llevar las tareas eran los actos comunes de indisciplina de antaño. Hoy en día la realidad es muy diferente y sorprendente; mobbing, drogas, agresiones y comportamientos disfuncionales, apatía enorme por la escuela… y una figura docente cada día más desvalorada.

Otro punto que me llama la atención tiene que ver con que las sociedades actuales se comienzan a identificar mucho con el “paradigma de la satisfacción al cliente”, algo que considero peligroso para la comunidad docente. Por una parte, en cada servicio que se solicita comienza a ser una cultura exigir la máxima satisfacción por el pago hacia este; y comienza a verse a la misma Educación como un servicio que se compra (se paga por el cliente, o por el Estado para el cliente). Esta concepción tomada fríamente puede llegar a ser un estresor enorme para el maestro, que lejos de recibir algo de reconocimiento o de agradecimiento por “sus clientes” podría recibir, precisamente, lo contrario.

La vida personal

Padecer estrés es algo tan común en esta época moderna. A lo largo de la vida de cualquier persona se llegan a experimentar momentos traumáticos y eventos mayores de vida. Cuando se pertenece además al mundo laboral se agrandan las posibilidades de estrés. La misma vida familiar puede generar conflictos continuos que se vuelven una carga más a la persona. Por contraparte, disfrutar de momentos de descanso y relajación no es algo tan común. Puede parecer una tendencia que con el paso del tiempo, los trabajos se vuelvan más demandantes y complicados y la vida en sociedad más compleja mientras el individuo se aleja cada día del ocio saludable y de la actividad física. Esta relación directa –y encontrada- viene a otorgar una vulnerabilidad enorme a las personas.

El mundo laboral

Con la contextualización anterior, es más fácil comprender que la profesión docente implica muchas variables además de complicadas que posiblemente ni siquiera fueron consideradas en los cursos de formación que tuvieron. Así que la posibilidad de que no estén capacitados para hacerles frente efectivamente es enorme. Esas variables llegan a darse tanto por asuntos de clase o de administración escolar como por cuestiones externas tan lejanas a un posible control que se pueda tener sobre ellas. No es raro llegar a sentir impotencia o frustración en diversos momentos de la labor docente, y el sufrimiento -por lo tanto, insatisfacción- puede comenzar a ser vividos desde el inicio del ejercicio de la carrera.

Otros aspectos necesarios de conocer y tener en cuenta para conocer la naturaleza misma de los trabajos son sus características específicas y aquellas que el mismo contexto laboral aporta (Zavala, 2008).

Además, debemos de recordar que la docencia es una profesión asistencial (de servicio público ofertando atención y cuidado. Y es en este tipo de profesiones donde existe una evidente propensión a padecer el burnout y presentar el desgaste profesional, fenómeno estudiado por Freudenberger, Gil-Monte y Maslach entre otros.

Malestar docente y Burnout

Básicamente cuando se habla de malestar docente se hace referencia a un fenómeno que afecta a una buena parte del profesorado y que se origina en respuesta a una serie de factores o acontecimientos negativos que aquejan a dicho profesorado en el marco educativo. Tal respuesta vendría precedida de un estilo atributivo pesimista que sería el responsable del incremento de los índices de estrés laboral (burnout) y ansiedad que exhiben los docentes afectados, pudiéndose llegar a alcanzar la depresión como resultado último (De la Torre, s/a: 2).

Los docentes que sufren este criterio generalmente se sienten como si fueran incapaces de apoyar a sus estudiantes e inclusive actitudes más negativas hacia ellos, padres y colegas, así como incapaces de lograr metas. Los maestros con síndrome de desgaste laboral están menos comprometidos para crear buenas lecciones, corregir [y revisar] trabajos y tienen menos tolerancia a las interrupciones [comunes] de la clase" (trad. lib. Colangelo en Zavala, 2008-2).

El fenómeno del malestar docente considerado como los efectos en la calidad de salud física y mental llega a ser preocupante en realidades de los países avanzados- algunos estudios sobre este alcance se vienen dando desde los años setenta y muestran como efectos entre los docentes los siguientes: Depresiones reactivas, neurosis de ansiedad, fuerte tensión emocional y trastornos psicosomáticos y afectivos (De la Torre, s/a: 3-4).

Con un escenario así expuesto queda hacerse varias cuestiones, desde una inicial como: ¿Qué tan satisfecho puede encontrarse un docente con sus condiciones de trabajo? Si siente que esta insatisfacción es gradual con el paso del tiempo; y por último, si es capaz de notar en su persona cambios severos en su salud.

(Entrega siguiente de este tema viernes 31 de julio de 2009)

Ayuso Marente, José Antonio (2006). Profesión docente y estrés laboral: una aproximación a los conceptos de estrés laboral y burnout. Revista Iberoamericana de Educación, 39/3. Visitado en: http://www.rieoei.org/deloslectores/1341Ayuso.pdf el 29 de junio 2008.

De la Torre, Carmelo (s/a). El malestar docente: un fenómeno de relevancia internacional. Visitado en: www.uclm.es/profesorado/ricardo/Docencia_e_Investigacion/7/Carmelo_Torre.doc el 27 de junio de 2008

Zavala, José (2008). Burnout, desgaste profesional o síndrome de quemarse en el trabajo en Blog de Estrés Docente. Publicado el 5 de octubre de 2008 en: http://blog.pucp.edu.pe/item/32848

Zavala, José (2008-2). Causas y factores que pueden originar el estrés en el Blog de Estrés Docente, artículo publicado el 12 de octubre de 2008 en: http://blog.pucp.edu.pe/item/33499


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