Archivo para noviembre de 2008

23 nov '08-15:34
El estudio del estrés docente, ¿desde cuándo?

Chris Kyriacou es uno de los académicos más reconocidos por su trayectoria en la investigación del estrés docente. Habiendo iniciado sus trabajos de investigación desde mediados de la década de los setenta, en un momento donde prácticamente no existían publicaciones sobre el tema. Uno de los primeros reportes al respecto que él locaclizó provenía de Schoolmaster en 1879:

"Woolwich ha sido recientemente el escenario de un caso angustioso de suicidio. El director de la Woolwich-Common Military College se mató de un disparo el sábado pasado. Su hermano explicaba que el fallecido se quejaba a menudo que el trabajo le estaba matando: decía que el problema de enseñar no le afectaba tanto como las preocupaciones de la gestión. El caso trae a colación consideraciones de gravedad. De vez en cuando oímos el caso de algún profesor, de educación básica o de cualquier otro nivel, que se suicida mientras sufre algún tipo de demencia transitoria. Lo que no es tan evidente para el público en general es el angustioso estado mental que sufre una cantidad de gente durante el trabajo…" (Schoolmaster, 1879) citado en Kyriacou (2003:16)

Otra segunda referencia histórica que retoma Kyriacou viene a ser un comentario del poeta TS Eliot fechada en 1950:

"I have never worked in a coal mine, or uranium mine, or in a herring trawler; but I know from experience that working in a bank from 9.15 to 5.30, and once in four weeks the whole of Saturday, with two weeks’ holiday a year, was a rest cure compared to teaching in school." En Kyriacou (1998:2)

En el comentario anterior, Eliot antepone en dificultad a la docencia por encima del trabajo de banquero, de pescador y de minero (sin embargo, su único referente que declara es solamente el trabajo en el banco con sus horarios estipulados).

Finalmente este académico se refiere al reporte Stress in schools como el primer documento de importancia al tema. Éste fue publicado por la Asociación Nacional de Docentes y el Sindicato de Mujeres Docentes (*) en 1976. En él venía incluido un trabajo de Jack Dunham sobre “situaciones de estrés y respuestas” que puede ser considerado a su vez como el inicio del estudio formal del estrés en el Reino Unido.

Dunham resaltaba que el estrés docente venía a ser el resultado de:

• El conflicto de rol.
• Pobres condiciones laborales (que incluían dificultades en la comunicación dentro de las organizaciones, e insatisfacción por el estilo de liderazgo del director).
• El estar involucrado en la reorganización escolar.

En ese mismo año, Irene Caspari publicaba un libro donde incluía en un capítulo que remarcaba el estrés de los docentes en la escuela los siguientes subtítulos (*):

• El rol del docente.
• La preocupación del docente por su dominio de sus materias.
• La preocupación del docente por sus métodos y formas de presentación.
• La importancia de las relaciones dentro del grupo de apoyo y entre ellos y el
grupo administrador.
• Lo complejo de mantener la disciplina.
• La importancia de las formas de comunicación.
• Padres y docentes.
• La expectativa de perfección en los docentes.
• Las consecuencias de las expectativas irreales.
• La necesidad de reducción del estrés.

Dos años después, el mismo Kyriacou en colaboración con Sutcliff identificaron cuatro áreas mayores de fuentes de estrés:

• La conducta inadecuada del estudiante.
• Pobres condiciones de trabajo.
• Presiones de tiempo.
• Un ethos escolar pobre.


(*) Traducción libre

Referencias

KYRIACOU, Chris (1998). Teacher stress: past and present (Estrés docente: pasado y presente) en: Jack Dunham & Ved Varma, Stress in Teachers: past, present and future, London, Whurr Publishers LTD, 225 pp.

KYRIACOU, Chris (2003). Antiestrés para profesores, Barcelona, Octaedro, 158 pp.

ESTE TRABAJO ES PROPIEDAD INTELECTUAL DE JOSÉ ZAVALA ZAVALA BAJO LICENCIA DE CREATIVE COMMONS

15 nov '08-00:23
8 Dos instrumentos de medición del estrés y burnout docente

No podemos considerar que un constructo científico esté definitivamente establecido hasta que no se dispone de un instrumento válido y fiable para su medición” (Extremera y Fernández, 2004: 123). Es necesario en la revisión de estos instrumentos reconocer cuáles son sus componentes “operativizados”; es decir, qué comportamientos observables –y en el caso de estrés, más bien perceptibles por sí mismos- se han correlacionado con una escala numérica que nos manifieste su intensidad.

Los estudios empíricos de estrés docente que se han revisado para la redacción de este blog se han apoyado principalmente de cuestionarios de valoración subjetiva diseñados, adaptados o validados para este fin en específico. Estos cuestionarios son contestados por los mismos docentes en forma de encuestas autoaplicadas que se contestan en base a una escala de Likert de 5 valores (*). Las razones de utilizar este tipo de cuestionarios estructurados son entre otras: su facilidad de registro y posterior tabulación y análisis. Además, que no se requiere que el docente encuestado tenga una experiencia en contestarlos debido a su alcance que puede llegar a un considerable número de individuos y; por último, el costo de aplicar cuestionarios impresos no es alto.

(*) El mismo diseño de la escala puede negociarse para cada caso. Algunos autores mencionan que una escala puede inducir a la preferencia por el ítem promedio en ciertos casos, dependiendo de su número de posibles respuestas (cinco o siete).

Imagen de internet


A) EFEP o Escala de Fuentes de Estrés en los Profesores

Este cuestionario forma parte de un grupo de tres instrumentos que en su conjunto darán un diagnóstico más amplio de la situación del docente. Estos instrumentos de apoyo son; el Test de Salud Total y Cuestionario de Formas de Afrontamiento. Precisamente su sustento en otros recursos para diagnosticar el estado de salud de un docente es lo que garantiza su confiabilidad. Además, este instrumento ha sido concebido por el Instituto Nacional de Higiene y Seguridad en el Trabajo (España) así que la concepción de una visión más holística y la posibilidad de otros instrumentos de apoyo son entendibles.

El EFEP (véase: http://www.feteugt.net/riscos_laborals/educacion/estre/estresdocentes.htm ), en sus cuestiones se enfoca principalmente en situaciones contextuales dentro de una organización educativa. Es decir, sus ítems están más relacionados a la organización misma que a la misma práctica directa del docente en su aula.

Resaltan algunos factores peculiares como la insistencia en el comportamiento agresivo de los alumnos (ítems 1, 10, 18 y 36), lo que hace que el grupo de muestra de este instrumento sea de determinada edad -ubicada más bien en los últimos grados de primaria y sobre todo en secundaria-.

Otro aspecto llamativo es la afirmación “Carencia de formación para enfrentarme con algunas situaciones” (ítem 53), es decir; el reconocimiento de una inadecuada formación para hacer frente a demandas de trabajo específicas o no consideradas previamente (Como mencionan Travers y Cooper (1997: 22) “las exigencias de los docentes han cambiado radicalmente en los últimos 15 ó 20 años… [sin embargo] no se han introducido necesario o adecuadamente cambios ni en las instalaciones ni en la preparación alguna para ayudarles a superar esas nuevas exigencias”).
.
En general, pueden encontrarse en este instrumento una mayoría de ítems que aluden a los factores de primer orden (vistos previamente en otras entradas).

B) ED-6

Este instrumento viene respaldado por una validación así como su justificación y marco teórico. Fue concebido para su aplicación en todos los niveles del sistema educativo.
(véase http://www.uv.es/RELIEVE/v11n1/RELIEVEv11n1_3.htm)

Las afirmaciones que en él se definen están enfocadas a factores específicos de primer o segundo orden (pp. 32-34 de este trabajo de tesis). Los ítems especifican maneras de percibir el trabajo o al docente mismo como individuo en dimensiones fisiológicas o psicológicas.

El ED-6 especifica que su diseño tiene tres fines, los cuales son: a) la detección de problemas de estrés para una intervención temprana; b) la información sobre el nivel de malestar del profesorado y c) el aporte de información para investigación (Gutiérrez-Santander; Morán-Suárez; Sanz-Vázquez: 2005, 55).

Entre algunos detalles a considerar se mencionan los siguientes:

• El ítem más curioso que presenta es la expresión “Me cuesta trabajo tirar por la vida” que corresponde al número 24. El significado de esta expresión puede variar considerablemente en los diversos países de habla hispana. Revisando el diccionario en línea de la Real Academia Española (RAE), su acepción número 34 menciona que “tirar” es “poner los medios, disimuladamente por lo común, para lograr algo” (RAE, 2001, Edición 22).

• Una consideración específica del sistema español tiene que ver con las siglas N.E.E. del ítem 35, su significado se refiere a las “necesidades especiales de educación”.

Referencias:

EXTREMERA, Natalio y FERNÁNDEZ, Pablo (2004). ¿Cómo se mide la inteligencia emocional? en José Zaccagnini, Inteligencia emocional: la relación entre pensamientos y sentimientos de la vida cotidiana, Colección Qué es, Biblioteca Nueva, Madrid, 203 pp.


GUTIÉRREZ-SANTANDER, Pablo; MORÁN-SUÁREZ, Santiago; SANZ-VÁZQUEZ, Inmaculada (2005). El estrés docente: elaboración de la escala ED-6 para su evaluación. RELIEVE: v. 11, n. 1, p. 47-61. Obtenido el 3 de septiembre de 2007 de: http://www.uv.es/RELIEVE/v11n1/RELIEVEv11n1_3.htm


NOGAREDA, Silvia. NTP 574: Estrés en el colectivo docente; metodología para su evaluación. Centro Nacional de Condiciones de Trabajo. Visitado el 2 de septiembre de 2007 en: http://www.mtas.es/insht/ntp/ntp_574.htm

Nota del autor: El artículo cambió de ubicación a http://www.feteugt.net/riscos_laborals/educacion/estre/estresdocentes.htm, según comprobé el 15 de noviembre de 2008.

RAE, 2001. Diccionario de la Real Academia Española en línea, Edición 22. Disponible en: http://rae.es/rae.html

TRAVERS, Cheryl y COOPER, Cary (1997). El estrés de los profesores: la presión en la actividad docente, Buenos Aires, Paidós (Temas de Educación), 223 pp.


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14 nov '08-10:19
7. La posibilidad de la medición clínica del estrés

El estrés docente puede ser medido de una manera subjetiva, apoyándose en ciertos instrumentos de autorrespuesta(*) que han sido probados y validados por estudiosos del tema y organismos de salud. Los resultados posibles que estos instrumentos ofrecen deben ser ponderados con otros indicadores como los comportamientos organizacionales, las tipologías de molestias de salud y la frecuencia de conflictos internos entre directivos, docentes y alumnos. Sin embargo, existe a su vez una alternativa clínica para realizar dicha medición que a continuación se expone.

(*) En la siguiente entrada a este blog se mencionarán algunos instrumentos de medición de estrés docente de este tipo y su localización bibliográfica o en internet.

En una entrevista con el Doctor Rogelio Sueiro, él comenta que la manera clínica de diagnóstico de estrés es el dosage de cortisol. Ésta es una prueba química común para un laboratorio de tercer nivel. Una prueba de medición de cortisol, no es ni más complicada ni más costosa que la de cualquier otra hormona. Ahora bien, ésta se aplicaría en personas que presentaran cuadros de estrés agudos cuyas manifestaciones pueden ser, por ejemplo; taquicardias. Así que una vez descartada la posibilidad de una disfunción en alguna glándula se procedería entonces a esto.

El aumento de esta hormona llamada cortisol en la sangre es, precisamente, el elemento común en un cuadro de estrés.

El cortisol, también conocido como la hormona del estrés, es producida por las glándulas adrenales y ayuda a regular la presión sanguínea y la función cardiovascular, así también para que el cuerpo metabolice las proteínas, grasas y carbohidratos. La secreción de cortisol se incrementa en respuesta al estrés físico y fisiológico durante la reacción de pelea o huye (Fight or flight response) (trad. lib. Scott, 2007).

Imagen de internet

Esta imagen ilustra la localización de la corteza adrenal (glándulas suprarrenales), origen de la hormona del cortisol y su recorrido por la sangre para afectar otras glándulas.

Es interesante ver una experiencia de evaluación de estrés en un área de salud, como el caso de la Enfermería, que para asegurar la comprensión del estrés crónico –y evitar lo subjetivo en su percepción- se apoya del análisis de cortisol:

"La severidad de los síntomas y los niveles subjetivos del estrés, aunque con frecuencia evaluado en los estudios del estrés en la profesión de enfermero de la investigación, no pueden proporcionar datos adecuados para entender completamente los efectos penetrantes de estrés crónico asociado con desórdenes y trastornos. La medida de hormonas del estrés, como el cortisol, puede ayudar a identificar físicamente los cambios que son estresores específicos; a las personas en peligro para desarrollar desórdenes causados por el estrés y la eficacia de intervenciones apuntadas a la reducción del estrés. El cortisol, como la salida periférica de uno de los sistemas de respuesta de tensión principales, posee varias propiedades que hacen su medida sumamente útil para las investigaciones del estrés "(trad. lib. King & Hegadoren, 2002: 92).

Es fácil notar que los análisis clínicos para medición de estrés están alejados aún de la realidad magisterial. En las experiencias estudiadas para la realización de este Blog de Estrés Docente no se ha hecho alusión a ello, ni siquiera en el estudio de la UNESCO de los seis países, donde precisamente por haber elegido importantes zonas urbanas de importancia bien se pudo recurrir a una confirmación clínica (ver el enlace adjunto en este blog).

Aunque la intención de este apartado era meramente informativa, sería de relevancia laboral y social reconocer que efectivamente las clínicas ya sean públicas o privadas destinadas a la atención de la salud cuenten con el equipamiento necesario para realizar la medición de cortisol, así como el conocimiento y disposición de los médicos para confirmar el posible estado de estrés del docente.

Sin embargo, lo anterior puede tener un impacto tanto en el sistema de educación como de salud que no está previsto aún; si estos exámenes confirmaran el estado agudo de estrés en los docentes, ¿existirían los recursos necesarios para canalizar el apoyo psicológico o psiquiátrico que ellos necesitaran? ¿Se permitirían las incapacidades –de duración media o considerable- dentro del sistema público o más aún dentro de una empresa privada? ¿Sería posible reconocer el estrés como enfermedad profesional docente?1

Mientras estas cuestiones son atendidas por organismos de salud o sindicatos, los gestores de la educación pudieran tener en cuenta, al menos, las posibles detecciones del problema así como algunas maneras de afrontar y aliviar un problema de salud laboral y social dentro de una escuela.

(**) Doctor Rogelio Sueiro, Jefe del Servicio Médico de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Conversación personal el miércoles 26 de septiembre de 2007.

(***) El tercer nivel en salud corresponde a un hospital que maneja especialidades clínicas. El segundo nivel es un hospital más sencillo que realiza partos y operaciones menores, y el primer nivel un servicio médico que no dispone de internamiento.

Referencias:

KING, Shirley & HEGADOREN, Kathy (2002). Stress Hormones: how do they measure up? [Hormonas del estrés: ¿cómo se miden?] Biological Research for Nursing, Vol. 4, No. 2, October 2002, 92-103 pp. Bajado el 13 de septiembre de:
http://brn.sagepub.com/cgi/content/abstract/4/2/92

SCOTT, Elizabeth (2007). Cortisol. About.com: Stress management, a part of The New York Times. Visitado el 24 de septiembre de 2007 en:
http://stress.about.com/od/stressmanagementglossary/g/Cortisol.htm


SEGMENTOS DE UNA CONVERSACIÓN CON EL DR. ROGELIO SUEIRO, JEFE DEL SERVICIO MÉDICO DE LA PUCP.
Lugar: Oficina del Centro Médico, miércoles 26 de septiembre de 2007; 4:40 p.m.
Entrevistador: José Zavala Zavala (preguntas omitidas, texto presentado a manera de informe)

El estrés no tiene iguales implicancias en todas las personas. El estrés depende del estímulo que recibe la persona y de la capacidad que tenga esta persona de responder al estímulo; así que normalmente puede haber diferentes manifestaciones físicas en la persona.

O sea, hasta ese momento diríamos que el estrés era imposible de diagnosticar de una manera clínica; hasta que se encontró que el elemento común es el aumento de cortisol. Así que ahora la prueba que se hace es el dosage de cortisol en sangre, porque normalmente se supone que cualquier persona -como el estrés, en realidad, es la adaptación al estímulo que la persona está recibiendo- eso en realidad vendría a ser el prepararte para la huída. Cuando nosotros nos enfrentamos a algo que nos asusta, inmediatamente nuestro organismo se prepara para la huída y produce una sustancia en las glándulas suprarrenales que casualmente es cortisona, porque la cortisona es la sustancia que el organismo junto con la adrenalina. Así que normalmente se encontró que en todas las personas que tenía ese de todas maneras se producía esta descarga…

En el momento el organismo libera esa sustancia para darnos la fuerza para la huida y es tan poderosa esta sustancia que una persona, que uno la ve delgada y frágil, puede ser capaz de sacar un tronco por encima de un hijo que está atrapado… es que el estrés lo produce cualquier cosa que ponga en riesgo a los sentimientos de la persona. En ese sentido, te digo, la única prueba que conozco es el dosage de cortisona.

Esta prueba la hace cualquier laboratorio de tercer nivel. Nosotros no lo hacemos porque para nosotros sería antieconómico. En salud, existen un primero, segundo y tercer nivel. Un tercer nivel vendría a ser un hospital. Un primer nivel sería como éste [servicio de salud] que no tiene internamiento, y un segundo nivel vendría a ser los hospitales pequeños donde en realidad atienden partos, operaciones sencillas. O sea, directamente ese tipo de pruebas no son indispensables.

Es una prueba que no es complicada, sino que normalmente la cantidad de pruebas que nosotros podríamos hacer de ese tipo lo que no justificaría tener un equipo… o comprar, porque normalmente nosotros en medicina se venden en serie, de 100 pruebas… Normalmente sale más barato si fuera necesario, mandar a esa persona a un laboratorio de referencia y no tener los equipos acá.
Como prueba no es complicada… no es costosa, cuesta como cuesta el dosage de cualquier hormona. Lo hacemos en las personas, por ejemplo, si una persona viene y se queja de mucho decaimiento, que le está costando mucho trabajo concentrarse, normalmente se puede hacer, para ver la cantidad de cortisol en sangre, porque una cantidad muy baja también nos puede indicar que eso es el culpable que se sienta tan cansada, con pocas ganas de trabajar…

Normalmente no es ese el tipo de problema que nosotros estamos teniendo con la gente por producto de este tipo de alteraciones; es la depresión, que directamente el cortisol no tiene ninguna significación. Tú en realidad el cortisol lo usarías en pacientes que te vienen con cuadros… porque normalmente una persona puede tener un estrés agudo y de repente te viene… que tiene problemas que de un día para otro comenzó a tener taquicardias, que el pulso se le acelera y ves la tiroides que es una de las glándulas que podría tener influencia no es, así que uno va a buscar a hacer estudios de cortisol para ver las causas. Si no existiera algo que justifique, uno tiene que pensar en que en realidad es una respuesta a un estrés que está viviendo la persona.
Por lo general, nosotros en esto nos manifestamos no solamente por el examen clínico, son personas que normalmente te llegan o con problemas de mucha tensión en el cuello; cansancio para levantarse; pocas ganas de trabajar; algunos con manifestaciones digestivas; personas que vienen con problemas de piel y que tú piensas esto de acá es a consecuencia del estrés. O personas que se te están enfermando de manera muy seguida, en ese caso tú llegas a un diagnóstico clínico de que estás enfrentando un problema de estrés. Porque normalmente la persona no viene al consultorio porque se siente estresado. Viene o porque tiene dolor de cuerpo porque le duelen todos los músculos o viene porque está teniendo dolores de cabeza y la persona piensa que está teniendo un tumor cerebral porque el dolor es continuo y no se le calma, y al final encuentras que no, que todo es el problema es un problema de estrés. Tratas el espasmo muscular, lo mandas directamente al psicopedagógico y directamente lo canalizamos por este lado…

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13 nov '08-19:33
El futuro incierto como estresor constante

Desde que tengo memoria en mi trayectoria como docente siempre han habido sombras amenazantes en cuanto a las políticas de gobierno para con los profesores. Estas situaciones tienen que ver con los factores de segundo orden –expuestos en algún artículo anterior- que afectan al docente fuera de su mero ámbito áulico sino en su misma percepción de lo que le depara su futuro.

Como se ha comentado antes, los factores de segundo orden son ajenos a la acción directa de un individuo. Son situaciones que no dependen de un acto directo de parte de uno para corregirlos o tolerarlos, tienen que ver con una dimensión mayor y externa como es la sociedad en general y las políticas nacionales –y a la vez dichas políticas pueden ser determinadas por el enfoque del tipo de gobierno a cargo y las influencias extra nacionales que dicten directrices, como aquellas provenientes de “organismos pensantes” como la UNESCO, OCDE, BM, FMI y otras más-.

Nota del autor: Por sus siglas; Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

Hace años, me tocó estar presente en un enfrentamiento político donde la Sección Nacional del Sindicato simplemente desconoció a la Sección Estatal de la cual yo soy afiliado. Cuando esa noticia se dio en ese mitin ya cercana la noche, en verdad me sentí abrumado. Sin embargo pude percibir que otros docentes con más experiencia en la pugna política evocaban pasajes anteriores como antecedente similar y, realmente no mostraban tanta preocupación.

Pero el mundo educativo y económico está reacomodándose constantemente, por el contexto actual que es cada vez más adverso, más inestable en lo económico y más dependiente de opiniones de poderosos organismos. Y es que ahora vivimos una época crítica donde aspectos como la capacidad de ofrecer empleo a los ciudadanos de una nación o de mantener un sistema de seguridad social se ponen en duda. Los beneficios o prestaciones de gremios laborales parece que estorban a los nuevos intereses de naciones que se muestran indolentes, inconcientes o ajenas a los derechos elementales de su población.

Las llamadas “reformas” a las leyes existentes aparecen como ominosos atentados contra una seguridad social y laboral a la que uno ya estaba acostumbrado. Y quizá este sea parte del problema; el miedo a un cambio que, para muchos es algo necesario. ¿Pero es posible creer en “ese cambio” cuando viene de personajes y partidos políticos cuestionables? ¿Se puede convencer a alguien que una reforma nueva es abrumadoramente mejor y otorga mayores beneficios –a pesar de la adversidad actual- que el viejo sistema ya conocido por todos?

Yo en definitiva pienso que por la educación se puede hacer mucho más de lo hasta ahora hecho, y que cantidades exageradas de recursos económicos se siguen despilfarrando en asuntos ajenos al beneficio del educando. En fin, la educación debiera ser evaluada, estimulada y remunerada responsablemente y a los docentes ofrecer centros de trabajo equipados y saludables (*), en lugar de sueldos exagerados (en ambos extremos, ya sea de derroche económico o de miseria irresponsable), pero estas reformas difícilmente podrán ser aceptadas en contextos de impunidad, donde tanto los políticos y sindicatos (con sus docentes) se han acostumbrado a mover los intereses de manera unilateral e irresponsable.

¿Qué se puede hacer en torbellinos politicosociales así? Recurrir a las habilidades vitales más positivas y optimistas (no caer en el fatalismo o miedo irracional), socializar con pares los escenarios tanto positivos como negativos por venir… pero sobre todo, hacer un análisis personal profundo –si es que el docente puede hacérselo todavía- y visualizar qué cuáles son aquellos aspectos relacionados con la personalidad, la preparación y la vida a vivir con plenitud que deben mejorarse.

(*) Esta idea de un centro de trabajo saludable es algo muy complejo que he decidido desarrollarla en una entrada posterior.

Imagen de internet

Esta imagen de internet me hizo pensar en miedos y temores hacia los cambios que, deseados o no, forman parte de una época inestable que nos afecta a todos, no solamente a determinados grupos humanos o laborales.

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