Archivo para octubre de 2008

13 oct '08-19:28
Estrés agudo: Una personalidad vulnerable al estrés docente

Exposición de Caso

Llamé a Mary por teléfono para saludarla, hacía tiempo que no la veía -o la escuchaba por teléfono al menos-. La encontré en su casa un domingo a las diez de la mañana y ell me preguntó su había asistido a ciertas actividades comisionadas.

Le respondí que no, que yo había decidido atender los grupos, que realmente me interesaba no perder la distancia con mis alumnos, postura con la cual ella simpatizó de inmediato. Pero a partir de ese momento ella tomó la iniciativa del diálogo y lo redirigió a su contexto de trabajo.

Mary trabaja como auxiliar en una escuela secundaria en una zona muy vulnerable de la ciudad (con este calificativo me refiero a zona pobra y con alta delincuencia). De hecho, su lugar de trabajo se ubica un extremo geográfico de la ciudad donde los campos de cultivo abundan y, la población que atiende la secundaria tiene un ingreso mediante actividades relacionadas con el campo y construcción principalmente.

Ella me hizo énfasis en lo intensa que era la delincuencia esa zona. De hecho me habló de la existencia de dos pandillas locales enfrentadas y que bien esto daba como consecuencia inmediata un bajo número de ingresantes a la escuela.

Después –mientras su tono de voz era más y más apresurado al narrar y adquiría además un timbre dramático- comenzó a describir los niveles de pobreza que padecen sus alumnos y familias. Un caso peculiar que mencionó fue, que al indagar sobre un caso de ausencia por una semana de una alumna, platicó con la madre en una paupérrima casa, la señora le comentó que su hija estaba menstruando y ella no podía adquirirle toallas sanitarias (y entonces recurrían a paños y cartones para sobrellevar la situación). Bajo esas circunstancias la madre de familia decidió que mientras pasara el ciclo de su hija ella no iría a la escuela.

Foto de internet


Otros casos que la “afectaban” fueron; los embarazos en alumnas de tercer grado (mujeres de 14 a 16 años), un par de jóvenes de segundo grado que abandonaron la escuela para formalizarse como pareja y trabajar en maquiladora –y que la mujer ya padecía abuso físico de parte del jovencito-, alumnos y alumnas golpeadas en sus casas y más. Cada caso que Mary narraba yo escuchaba en su voz sufrimiento.

Si bien Mary es una mujer felizmente casada y madre de dos hijas sanas y estables que están estudiando, me parecía su evidente cierto maternalismo proyectado al trabajo. Ella podría tener un nexo emocional con sus sufrientes alumnos. Por lo tanto, Mary sufría viendo sufrir a ellos.

Mary fue muy clara al decirme que realmente esa labor que hacía no era su trabajo, pero ella estaba dando ello en beneficio de la escuela y su comunidad. No escuché en su charla que recurriera o tuviera el apoyo de alguien más. Sin tener elementos para asegurarlo, pero, Mary parecía quería ganar una guerra con su lucha personal.

Y entonces me comentó que apenas hace algunos días tuvo calambres en una mano. Que sintió como si se le paralizara por un choque eléctrico. Entonces le cuestioné sobre sus hábitos personales de salud: alimentación, café y gaseosas, tiempos de descanso y ejercicio.

Sus respuestas ahora sí me parecieron preocupantes: comida abundante, algo de café y gaseosas, poco o nulo tiempo de descanso (ella atiende dos turnos), muy poco agua natural (y de hecho líquidos) en su dieta, ausencia de tiempo para hacer alguna actividad física. Ante mi posible reclamo de “¿Dónde quedaba la actividad física?”, tuve como respuesta; “No queda tiempo, y llego demasiado cansada”.


Reflexión

Mary es mi amiga y me preocupa lo que pueda pasarle a su salud. Los problemas de sus alumnos tienen orígenes complejos y sistémicos; pero los problemas de salud que Mary pudiera tener serían indiscutiblemente originados por ella misma. Aunque ella no lo sepa.

Si tuviera que metaforizar la situación de Mary, lo que me viene en mente es que “Ella está nadando en vueltas alrededor de un remolino”.

Existen momentos en la vida laboral de un docente donde pueden surgir vínculos emocionales empáticos, sobre todo si sentimos un nexo hacia algo inherente a nuestra personalidad; a veces, con orígenes en nuestra historia personal. Mary quizá por el amor a sus propias hijas, o por algún momento en su vida donde quizá se sintió abandonada ahora intenta cubrir la ausencia de atención hacia sus alumnos y alumnas.

Pero por el medio tan adverso donde ella se desenvuelve comienza a descubrir una realidad más dramática que la que esperaba. Las demandas que quiere atender son demasiadas tanto en número como en cualidad para su sola persona. El hecho que ella sienta que no puede tener éxito en su solución le genera estrés. Tales situaciones ameritan un trabajo colectivo dirigido precisamente a objetivos de cuidado de los alumnos; de garantizarles un espacio físico y temporal digno, limpio, seguro y sobre todo que se sientan protegidos. Sin embargo, puedo entender que los gestores de la organización tienen otros objetivos ajenos a esta situación (porque hay otros más mediatos, asequibles o simplemente desconocen la magnitud del problema).

Mary pertenece al grupo de personas que asumen constantemente desafíos, que presentan mucha energía, que tienen mucha iniciativa… pero que son propensos a descuidar su salud por compromisos laborales.

Mary requiere entonces ayuda y apoyo para afrontar su estrés en los siguientes campos:

1.- Apoyo informativo: Ella debe conocer qué es el estrés, cómo ella comienza a verse afectada, cómo debe distanciarse de asumir esas situaciones de manera tan personal.

2.- Apoyo instrumental: Cómo su organización de trabajo pudiera ayudarla para que ella pueda atender esos casos y proveerle recursos para tener éxito. También en este campo se puede considerar su rol laboral, para no exceder las demandas de tiempo y esfuerzo de su persona en dicha labor.

3.- Apoyo emocional: Principalmente se podría reconocer su gran esfuerzo e interés para con la escuela. Pero también es de gran valor ofrecerle guía para comprender que el contexto está allí y no por causa de ella. Debe de distanciarse de manera prudente de ese compromiso mientras otros docentes y auxiliares “se acercan” al problema.

Nota: Este tipo de apoyos según fueron establecidos por House (1981) pero su referenciación no viene completa. Mi fuente de estudio fue:

FUEGUEL, Cora y MONTOLIU, Ma. Rosa (2005). El malestar docente: propuestas creativas para reducir el estrés del profesorado. Octaedro, España, 95 pp.

ESTE TEXTO ES PROPIEDAD INTELECTUAL DE JOSÉ ZAVALA BAJO LICENCIA DE CREATIVE COMMONS