Apenas dos meses de trabajo…
Después de dos meses agitados en un nuevo año escolar y atendiendo un sinnúmero de situaciones –elegidas por voluntad, para ganar prestigio así como de aumentar mi ingreso-, comencé a notar en mí algunas conductas inusuales que, sin embargo; no les presté mucha atención.
Es decir, bien me percataba que había incorporado algunas prácticas que no me eran comunes, como mascar chicle constantemente o al platicar con conocidos ser muy emocional e inclusive usar vocabulario más vulgar, pero no analizaba más allá de esto.
Fue entonces que me vino simultáneamente una manifestación de gastritis y una faringitis cuando, asustado más por la primera, me di el tiempo para cuestionar mis hábitos más recientes. Cierto abuso del café me fue fácil de aceptar, quizá también algo extra de consumo de vino o cerveza. Al parecer eran las causas el origen de mi gastritis.
Sin embargo fueron las palabras de mi médico de cabecera, quien me aseguró que él me veía muy alterado desde un tiempo atrás (y buena parte del problema de salud era por lo mismo). Esta situación en un principio me molestó; ¿quién era él para asegurar eso en mi persona con tan solo unos minutos de charla?
Pero bien, mientras planeaba mis cambios de hábitos para asegurar una rápida y nada desesperante recuperación, pude entonces ver retrospectivamente algunas situaciones en el trabajo en las que me había involucrado: charlas bastante desagradables con varios elementos del personal de la escuela –siempre quejándose de todo, siempre buscando culpables a las cosas o asegurando situaciones perversas sin tener fundamento-, molestia por la apatía del alumnado para el estudio así como su indiferencia hacia la limpieza de las aulas y la escuela.
Entonces pude determinar propiamente todos los estresores que había inconcientemente permitido entraran en mi vida, en apenas dos meses de trabajo (en una escuela altamente conflictuada).
Esa noche descansé evitando salir a hacer exagerada dosis de deporte, y redirigí mi actuar a favor a mi persona…
Al otro día recomencé a tomar las cosas con calma: las faltas de los alumnos no me parecieron tan graves, evitaba pasar hasta donde podía los lugares donde veía personal reunido y rumorando (y si era inevitable trataba de no escuchar sus diálogos), si el tiempo de clase no me alcanzaba declaraba que era mejor continuar al siguiente día y dejé de masticar chicle nuevamente.
Además, una semana de tratamiento de medicinas de primera calidad (que desgraciadamente son muy caras y el sistema de salud público ni siquiera contempla) bastaron para alejarme de las molestias faríngeas y gastríticas.
Reflexiones y recomendaciones:
La profesión docente es una profesión “aislada”. Las condiciones se prestan para uno tener su jornada de trabajo la mayor parte del tiempo alejados del “quehacer del otro”. El contacto entre docente de carga completa en un escuela apenas se da… pero si ocurre de manera no grata, como intercambios de quejas, declaración exagerada de prejuicios negativos y otros actos comunicativos llenos de frustración y dirigidos de manera personal, esto puede ser muy desgastante.
Como docente es muy rescatable tener amistades de contacto frecuente ajenas al trabajo, es decir; no docentes. Estas amistades uno debe buscarlas y trabajar mutuamente la asertividad –saber decir y exponer situaciones de manera pacífica para no herir sentimientos- y la confianza. Si esta amistad se valora, entonces cuando alguien “nos invite a reflexionar” argumentando que ven en nuestra conducta características inapropiadas (que por ende sean perjudiciales para la salud) uno debe de saber aceptarlas e iniciar de inmediato una introspección para entender en qué se está actuando equivocadamente.
Uno debe conocer también esos “ciclos de estrés” que puede haber en las organizaciones escolares y que pueden estar determinados por periodos de evaluación, o cambios de clima e inclusive decisiones hechas que ocasionan molestia en parte del personal.
Y sobretodo, los docentes somos propensos a la frustración (por varias razones demostradas en investigaciones); es muy recomendable saber marcar distancia y evitar charlas de enfrentamiento con pares que manifiesten de manera más aguda cuadros neuróticos y de burnout.

Fuente: http://www.sincomentarios.net/post/data/upimages/Agobio%5B1%5D.jpg









