
A veces tu vida viene a doscientos kilómetros por hora por una autopista amplia y llena de señales, por lo que unos kilómetros antes sabes si vas a doblar a la derecha, en esos casos te acomodas, miras tus espejos, pones tu direccional y efectúas la maniobra sin ningún efecto colateral, pero muchas veces vienes igual a una velocidad de bólido y se te acaba la carretera, y el fin es un enorme muro de concreto, no te dieron ningún aviso, no viste ningún cartel (o quizás solo lo ignoraste o de repente te saliste del camino conocido sin darte cuenta), el golpe te avisò. En esos casos solo te queda recoger los pedazos de tu auto, lo armas como puedes y te pones un curita en la fractura expuesta de tibia y peroné que tienes en la pierna derecha. Te subes a tu auto remendado y buscas en qué dirección ir.
Una vez que ya estás en camino puedes hacer muchas cosas, entre ellas llamar a otros autos para que te acompañen en este camino solitario hasta encontrar un pueblo donde te reconstruyan el auto y te curen las heridas, pero a veces no lo haces.
Leer más »
Conforme me hago más viejo veo cosas que no puedo creer, conforme mi vida avanza me doy cuenta lo egoísta y mezquino que puedo ser un pueblo. El Peru es maravilloso, su gente es cálidad, alegre, fiestera, solidaria pero el electorado peruano es un bicho raro incomprensible, un ente masivo sin memoria, un cúmulo de egoísmos y resentimientos que a veces me da asco.
Leer más »