...porque lo que Cipriani y Aldo Mariátegui nos quieren hacer creer... dista mucho de la realidad
Hay gente que ya no sabe cuál es la verdadera situación y por qué la Universidad se opone a la intromisión de la Iglesia y, en particular, del Arzobispado.
No tiene nada que ver con lo valores catolicos y el espiritu religioso*. Repasemos en qué consiste el conflicto:
1) El Vaticano exige que la PUCP adecue sus estatutos (sus leyes internas) a la Ex Corde Eclessiae (una serie de lineamientos para la educación católica).
2) Los estatutos de la PUCP están adecuados a la Ex Corde Eclessiae, a excepción de un par de puntos críticos. La misma Iglesia Católica lo reconoce
aquí al decir que la PUCP cumple su labor al investigar y difundir y bla bla bla.
3) La manzana de la discordia es aquel punto que indica que el Gran Canciller (es decir, el arzobispo de Lima, hoy Juan Luis Cipriani) es el encargado de escoger al rector, esto es, el representante y guía de la institución. Pueden revisarlo también
aquí, en el 5to párrafo del artículo de ElComercio.
4) La PUCP se niega a aceptar aquel o aquellos puntos en particular
debido a la reputación, actitud y costumbres del Gran Canciller, Cipriani, y su completo desconocimiento de las dinámicas de la universidad.
CONCLUSIONES: La PUCP en realidad tiene muy buenas relaciones con la Iglesia Católica y, lo que es más, profesa de muy buena manera la fe católica mediante cursos y actividades en las que cualquier persona puede participar.
El conflicto nace a partir de la insistencia de Cipriani en tomar el control ideológico de la universidad. El Vaticano, naturalmente, debe apoyar a los suyos**, mientras que la universidad pretende mantener su autonomía, apoyando también a los suyos; es decir, a los estudiantes. Es por eso que surge la pugna. La universidad tiene un buen organizado centro pastoral dentro que cuenta con muchos colaboradores, es bastante concurrida y sería la envidia de muchas iglesias.
Pueden indagar más al respecto en este post:
http://dietersanchez.wordpress.com/2011/09/21/santasedeciprianipucp/
* E
n palabras de Aldo Mariátegui: todo tiene que ver con rojos, izquierdistas, derechistas, mediocampos, caviares, arqueros y defensas -alerta de sarcasmo.
**
Después de todo, la Iglesia Católica cubre a los sacerdotes pederastas. ¿Por qué no cubrir la vanidad de un arzobispo también?
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Los acontecimientos de la última semana parecen querer convencernos de que la gran mayoría de peruanos no respeta su historia, no la conoce, no la recuerda, y es por ello que está condenado a repetirla.
El incendio de Mesa Redonda cobró la vida de 280 personas, aunque se estima que la cifra de muertos fue superior a las 500 personas, ya que hubo centenares de desaparecidos. Si bien el incendio se produjo debido al descontrol y la excesiva aglomeración de material pirotécnico en pequeños espacios, esta última característica está presente en todo el centro comercial de Lima (llámese Mesa Redonda, Barrio Chino, El Hueco, Paruro, Grau y aledaños) e incluso Gamarra.
Así pues, mucho se habla respecto a la cantidad de dinero que se mueve en estos emporios comerciales, mucho se discute sobre la calidad de los productos, la seguridad cuanto a robos, y algunas cosas más. Muy poco se habla, sin embargo, de la calidad de vida, de la calidad del servicio, de los locales, de la organización de los puestos y menos de la seguridad en términos de salud, tanto para los comerciantes como para el público consumidor.
Sí, en TopyTop encontrarás un polo a S/.24.90 mientras que en Gamarra lo encontrarás a 10 o 15 soles. Claro está, en la primera tienda tendrás ciertos beneficios: el local es amplio, limpio, seguro, bien iluminado, buena atención, aire acondicionado. En Gamarra te encontrarás con miles de personas, los locales llenos, jaladores, música a altísimo volumen, un tráfico infernal, tendrás el riesgo de que te roben y, curiosamente, para los productos de calidad, el precio es cada vez menos competitivo. Si conocen la sucursal de TopyTop en Gamarra reconocerán que no se asemeja a ninguna otra sucursal de la ciudad. Es simplemente horrible.
Pero esto no se trata de hacerle propaganda a TopyTop (que no es la gran cosa) ni de bajonear a Gamarra (que tampoco es la gran cosa). Somos el país que consume más cerveza en Sudamérica y, al mismo tiempo, nuestro índice de pobreza es uno de los más altos en la región. A veces el dinero de los comerciantes se va en la educación de sus hijos, la reinversión para el negocio, las fiestas patronales o el tonazo del fin de semana. ¿Y luego qué? ¿Hasta cuándo seguirán sacrificando la seguridad y comodidad de sus consumidores por unos cuantos soles menos?. Poco a poco el público consumidor valora más su tiempo y comodidad que unos cuantos soles. ¿Por qué un centro mayorista no puede ser ordenado y seguro? ¿Depende de las autoridades o de los dueños de los locales?
A nadie parece interesarle, al fin y al cabo. Todos saben que la gente seguirá yendo a esos lugares. Al igual que subes a un microbús repleto hasta el techo. Así pues, seguimos apoyando este tipo de prácticas, todo seguirá así. Digno pueblo del que nos ha tocado ser parte. Un pueblo condenado... a repetir sus errores una y otra vez.
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