Archivos de septiembre,2008

Un arte cotidiano

septiembre 10, 2008
Todos estamos acostumbrados a la acción cinematográfica, un suceso tan cotidiano y en cierta forma necesario en nuestras vidas. No nos detenemos a pensar en aquella frase “Basada en la novela…” que acompaña los créditos de algunas películas, olvidando que muchas historias o guiones han nacido siendo novelas, cuentos e incluso historias anécdotas.

Me gustan mucho las epopeyas de Tolkien; y debo decir que mi lectura no volvió a ser la misma desde que vi la trilogía dirigida por Peter Jackson. Sus personajes ahora tienen, desafortunadamente, rostros conocidos; los paisajes y acciones, afortunadamente, movimientos de cámara, ángulos, encuadres y balance de blancos. De acuerdo a mi experiencia, si es usted un lector que complementa su lectura con una película, puede beneficiarse. Para la juventud pre-universitaria, sin embargo, el ver una película y aventurarse a hojear (u ojear, ya sea el caso) el libro representa una regresión. Analizando este fenómeno descubrí algo más cotidiano y antiguo que los efectos especiales y el cine mismo. ¿Qué sucede si quiero relatar un homicidio o un choque automovilístico que presencié?, transformar un suceso visual en palabras; lo inverso a una película basada en una novela, describir y relatar el suceso de tal forma que genere impacto a quien lo lea. Es distinto mencionar que dispararon a un grupo de personas a narrar “las balas penetrando toda cavidad y contagiando el pánico, la sangre y el dolor a quienes estuviesen a los costados, caían los cuerpos como piezas de dominó errantes, y no se sabía si el gatillo temblaba por la fuerza o por la culpa”. Y encontramos cosas así en los diarios, sin que notemos el esfuerzo que representa.

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Debido a aquel esfuerzo es que me gusta tanto la acción periodística, el reportaje y el registro escrito de un suceso. Es lo inverso a lo que mencioné en primera instancia pero sin el sentimiento de regresión; no existe registro visual de un reportaje tal como un choque o un asesinato (a excepción que lo hayamos presenciado o imaginado). Se exige una calidad en el reporte, una disciplina y método. Se debe saber escribir. Es por ello que exhorto a los jóvenes a dar rienda suelta a esa pasión por leer y escribir. Más adelante aquella será la base de la carrera que escojan. Después de todo, el periodismo y la literatura están en todas partes. Cada uno lo efectúa en forma particular día a día