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Blog de GROVER CORNEJO YANCCE

julio 17, 2011

Tras varias peleas dijo que iba a matar a su esposa, y lo hizo de seis puñaladas

Categoría: VIOLENCIA FAMILIAR — gcornejo @ 12:34 — Visto: 165 veces
Tras varias peleas dijo que iba a matar a su esposa, y lo hizo de seis puñaladas
Fue anteancohe en bulevar Seguí y las vías. La mujer tenía seis hijos y dos de ellos vieron el crimen.

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Por Leo Graciarena / La CapitalCrónica de un crimen anunciado. Esa podría ser la síntesis del homicidio de Carina Maidana, una mujer de 30 años, madre de seis hijos, asesinada de seis puñaladas en bulevar Seguí y las vías por quien fuera el hombre de su vida: Piquito, de 32. Según contó ayer por la mañana Yolanda, la madre del acusado, durante buena parte del viernes el hombre —adicto a las drogas y depresivo— había dicho que iba a matar a su pareja. "¿Pero que podía hacer yo? Ir a la comisaría para que un policía me diga: «Señora, ¿qué quiere que hagamos?»", consignó la mujer, abrumada por el dolor.

El crimen ocurrió pasadas las 20.30 del viernes a unos 20 metros del cruce de bulevar Seguí y la vía del ferrocarril Belgrano que corre paralela a Felipe Moré. Según la fría letra del parte policial, Carina caminaba junto a sus hijos de 3 y 6 años por la vía en dirección a calle Uruguay, en la zona más pauperizada de barrio Triángulo y su conexión con villa La Boca, donde residen los hermanos de la mujer. Fue entonces que Piquito agarró a Carina por detrás y la apuñaló. Mientras la mujer agonizaba junto a una piedra que sirvió de improvisado banco, Piquito agarró a sus dos hijos pequeños y desapareció en la oscuridad de la villa.

"Fueron casi siete horas de incertidumbre porque no se podía ubicar al hombre con sus dos chiquitos", comentó una fuente de la investigación. "Mi hijo me llamó por teléfono y me pidió que cuidara a sus hijos. Que no los dejara tirados. Su idea era tirarse al río con los chicos, pero los dejó durmiendo al lado de un tacho de basura en Corrientes y Santa Fe, donde los encontró la policía", relató Yolanda. En efecto, agentes de la Brigada de Orden Urbano hallaron a los niños a las 3.40. Para esa hora, Carina ya estaba muerta en el Hospital de Emergencias. Hasta el cierre de esta edición nada se sabía sobre la suerte de Piquito.

Problemas de pareja. Según se pudo reconstruir tras dialogar con los familiares de la víctima, del victimario y fuentes de la pesquisa, Carina y Piquito estuvieron juntos 18 años. "El fue su único hombre", explicó Hugo Maidana, uno de los hermanos de Carina, en la puerta de su casa de Valparaíso al 3200. "Con nosotros Piquito siempre fue correcto, se comportó como un hombre. Pero hace un año cambió y estaba muy violento con mi hermana y las nenas", explicó Hugo, mientras una de sus sobrinas asentía con la cabeza y agregaba detalles. Los Maidana eran siete hermanos. Con Carina ya son dos los muertos.

La pareja tenía seis hijos, todos menores de 16 años. Los más pequeños presenciaron el crimen de su madre. Hasta hace tres meses, estaban radicados en una casa de Manantiales al 3800, donde vive la madre de Piquito. "Ellos vivían en una casa que se hicieron en el fondo", explicó Yolanda. "Pero tuvieron sus diferencias y Carina se fue a vivir con los hermanos", indicó. "Ella siempre le traía los chicos para que estuvieran con mi hermano. ¿Qué pasó? Es algo que nosotros no sabemos porque no estábamos", explicó Yanina, una de las hermanas de Piquito.

Piquito es el apodo de Alejandro, de 32 años y un prontuario abierto. Es uno de siete hermanos y se gana la vida cirujeando. Fue la propia Yolanda quien desde Manantiales al 3800 (prolongación de calle Valparaíso) escoltó al cronista hasta la casa de los hermanos Maidana, en Valparaíso al 3200.

Procesión de dolor. El camino se convirtió en una peregrinación de dolor. Los vecinos que conocían a Carina se acercaban para contener a Yolanda con un abrazo. El tour de la tristeza fue compartido con una vecina a la que la mujer le iba contando cómo no pudo ganarle la pulseada al destino. "Yo le decía a Carina: «No sigan así porque va a terminar mal. No vengas». Pero se peleaban y se decían de todo", relató. "Ayer (viernes) el cocinó y yo tenía miedo que le hubiera puesto veneno a la comida de los chicos. El me dijo que la quería matar a Carina y yo le pedía que no lo hiciera", explicó la mujer.

Tras la separación, Piquito cayó en la depresión y su adicción a las drogas no ayudó en nada. La peregrinación tomó por Manantiales hacia Seguí. Cruzó el bulevar en su parte más angosta y serpenteó sobre las vías oxidadas del Belgrano. Al pasar por la piedra donde agonizó Carina, un muchacho hacia guardia con ojos llorosos. Ya metidos en el sendero podían percibirse las privaciones de los vecinos en medio de zanjas pestilentes, tierra podrida por la humedad, basura y desagües a cielo abierto. La banda de sonido iba de Mario Pereyra a Sergio Torres o las bandas de cumbia villera. También canciones de grupos cristianos. En los confines de la Vía Honda, el tiempo no se detiene por una muerte.

La casa de los hermanos Maidana está pasando una canchita de futbol, del lado de villa La Boca. Yolanda entró y saludó, entre lágrimas, a sus nietos. Y hasta tuvo tiempo de acordarse de marcarle al cronista quien era Hugo, el hermano de Carina y portavoz de la familia. "A mi hermana la vamos a velar en el comedor María Eva, de Amenábar y Pascual Rosas", dijo el muchacho antes de que le alcanzaran una bolsita de nailon con ropa que debía llevar para que le entregaran el cuerpo de su hermana asesinada de seis puntazos.

"Hace un año que Piquito cambio para mal. Antes no era así. Cambió por la junta" (como en el barrio se le llama a la reunión de los muchachos) , reflexionó Yolanda, su madre.

FUENTE: LA CAPITAL
17-07-2011 | Policiales
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julio 17, 2011

Buscado por violar a sus hijos, lo hallan viviendo en un pozo. Dos de ellos lo habían denunciado. Escapó con el resto de la familia y vivían en la indigencia.

Categoría: VIOLENCIA FAMILIAR — gcornejo @ 12:30 — Visto: 153 veces

Buscado por violar a sus hijos, lo hallan viviendo en un pozo. Dos de ellos lo habían denunciado. Escapó con el resto de la familia y vivían en la indigencia.


Santa Fe.— Una horrorosa historia sacude a la ciudad de Santo Tomé, donde dos chicos denunciaron que su padre los violaba. El hombre escapó con el resto de la familia —su esposa y cuatros hijos más, todos menores— a quienes mantuvo durante el último mes casi sin comida y con las temperaturas polares que hubo, escondidos dentro de un pozo en las afueras de la ciudad.

La noticia se conoció cuando la brigada de Seguridad Personal localizó y detuvo a un hombre a quien dos de sus hijos —una mujer y un varón— denunciaron judicialmente por violación sistemática, luego de que el hombre huyera del hogar familiar.

La jueza penal Susana Luna ordenó el 15 de junio último la captura y la divulgación pública de la foto de Juan Carlos Rézola, tras recibir la denuncia de los dos hijos mayores de éste por violación reiterada.

Por aquella época, la familia despareció de su hogar en el barrio Las Vegas. Esto fue hasta este viernes, en que una denuncia alertó que en la zona periférica de la ciudad se encontraba una familia con niños pequeños viviendo en condiciones de extrema precariedad, prácticamente a la intemperie, pese a las condiciones climáticas registradas en los últimos días.

Cuando la policía llegó al lugar se encontró con que era la familia de Rézola, quien intentó huir corriendo hacia una zona de montes pero fue detenido. También fracasó al intentar huir en bicicleta su esposa, pero la sorpresa llegó al encontrar un simple pozo en la tierra, tapado por unas chapas, donde vivió la familia desde junio.

En el pozo estaban los otros hijos de la pareja, de 14, 11, 10 y 6 años, de los cuales los dos mayores emprendieron una huida a la carrera y no fueron encontrados sino hasta ayer a la tarde, al igual que sus hermanos menores, en un lamentable estado de salud producto de la desnutrición y el frío vividos, y en condiciones, además, de falta de higiene.

FUENTE: LA CAPITAL

17-07-2011 | La Región
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julio 17, 2011

España debate qué hacer con el cuerpo de Franco y su mausoleo

Categoría: DERECHOS HUMANOS — gcornejo @ 12:26 — Visto: 151 veces
España debate qué hacer con el cuerpo de Franco y su mausoleo

Zapatero revisa el destino del Valle de los Caídos. El lugar tiene una tenebrosa historia.

El Valle de los Caídos se construyó entre 1940 y 1958. Iba a recibir sólo a los cuerpos del bando ?nacional?, pero muchas viudas se negaron.

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Por Sara Barderas / DPAMadrid. — Francisco Franco, dictador de España durante casi 40 años, fue enterrado tres días después de su muerte, el 20 de noviembre del 1975, en el Valle de los Caídos, el mausoleo que hizo construir 50 kilómetros al noroeste de Madrid. Arrancó entonces un nuevo período para España, que en 1978 vio aprobada su Constitución democrática.

Algo más de 35 años después y coincidiendo con el 75º aniversario de la Guerra Civil (1936-1939) que dio paso a su dictadura, una comisión de expertos debate ahora qué hacer con los restos de Franco. En noviembre emitirá un informe y el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero ha asegurado que exhumará los restos del general y se los entregará a sus descendientes si así lo deciden los expertos. Quiera o no quiera la familia.

La familia Franco. Los Franco se oponen, frente a quienes reclaman que ya es hora de que el lugar deje de ser un ícono de la dictadura y dicen que para eso hay que sacar de allí al dictador. "La familia quiere que se quede ahí, porque es una basílica", dijo la hija del dictador, Carmen Franco. "Franco merece un respeto, como todos los muertos. Si quieren hacer un museo hay monte libre para hacerlo, no allí", opina por su parte un portavoz de la Fundación Nacional Francisco Franco.

Qué hacer con los restos del dictador es sólo uno de los asuntos que debate la comisión, compuesta por juristas, filósofos e historiadores, entre otros. El encargo que le ha dado el gobierno de Zapatero es más amplio: proponer cómo transformar lo que algunos llaman "parque temático de la dictadura" en un monumento democrático en el que se reconcilie la memoria española. Ya lo intentaron los gobiernos de Adolfo Suárez (1976-1981) y Felipe González (1982-1996), que crearon comisiones con el mismo fin. Pero ninguno logró hacer nada.

"Ya es hora", dijo el ministro de la Presidencia Ramón Jaúregui, de que "un ícono de la represión del nacional-catolicismo se convierta en un lugar para todos, de memoria reconciliada". Presidido por una gran cruz de 150 metros de alto, el Valle de los Caídos alberga una gran basílica excavada en la montaña. Y allí, bajo una losa de granito de 1.500 kilos, se enterró a Franco, en un acto al que acudieron, entre unos pocos jefes de Estado, el dictador chileno Augusto Pinochet y el rey Hussein de Jordania.

El monumento fue construido entre 1940 y 1958 con el objetivo de honrar a los combatientes franquistas muertos en la Guerra Civil. Se erigió como el mayor símbolo del franquismo. Y los 20 de noviembre, en el aniversario de la muerte del dictador, hasta allí se desplazan nostálgicos y grupos de extrema derecha para rendir homenaje a Franco y seguir una misa en su honor.

Memoria de parte. "Es el lugar de memoria de los vencedores más importante que la dictadura legó", según el historiador Ricard Vinyes, uno de la decena de miembros de la comisión de expertos y quien ha dedicado gran parte de su trabajo a investigar la represión franquista. No sólo hay "caídos" franquistas. Más de 20.000 de los 33.800 enterrados son republicanos. Hay enterrados presos políticos obligados a participar en la construcción y también fusilados a los que se exhumó de las fosas comunes a las que habían sido arrojados y se llevó hasta allí sin que lo supieran ni lo consintieran sus familiares.

Enterrar allí a sus enemigos no era la idea inicial de Franco. Pero cuando, finalizada su gran obra, quiso trasladar a los muertos de su bando hasta el lugar, se topó con la negativa de muchas viudas. Y al final, para poder llenar el espacio, municipios españoles acabaron enviando los restos de republicanos exhumados de las fosas comunes a las que habían sido arrojados. "Es una vergüenza que continúe ese símbolo del fascismo", comenta el senador del Partido Nacionalista Vasco (PNV) Iñaki Anasagasti. "Lo mejor que se puede hacer con el Valle de los Caídos es volarlo, porque esa memoria reconciliada no se va a producir".

La comisión de expertos decidirá. El gobierno le ha dado tres pautas de obligado cumplimiento: la gran cruz debe mantenerse, debe añadirse un memorial en recuerdo de las víctimas que están allí enterradas y la comunidad de monjes benedictinos que gestiona la basílica debe poder seguir en ella.

"Habría que convertirlo en un sitio al que podamos ir todos, y para eso, sacar los restos del dictador, retirar la cruz y convertirlo en un lugar laico, puesto que allí están enterrados combatientes que no eran religiosos", considera el histórico líder comunista Santiago Carrillo. "Sería muy positivo que tomara la forma de un museo que explicara cómo se construyó ese terrible monumento". "Lo que tenemos que hacer es volar el Valle de los Caídos como metáfora. Darle totalmente la vuelta. No basta con poner carteles encima de cada piedra explicando lo que son", añade el historiador Vinyes. Lo difícil, sin embargo, es decidir cómo hacerlo.

FUENTE: 17-07-2011 | El Mundo
LA CAPITAL ARGENTINA
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julio 17, 2011

Una ciudad conmovida por el salvaje homicidio de una mujer

Categoría: VIOLENCIA FAMILIAR — gcornejo @ 12:16 — Visto: 273 veces

Una ciudad conmovida por el salvaje homicidio de una mujer
Villa Constitución tiene más preguntas que respuestas en torno al crimen de Viviana Sklate.


Por Claudio Berón / La CapitalVilla Constitución (enviado especial).— Viviana Sklate tenía 49 años, tres hijos y un nieto en camino. La mañana del jueves, cuando ponía en condiciones el cíber familiar para abrir las puertas al público, recibió 51 puntazos en el cuerpo. Tres de esos cortes fueron fatales: uno en el cuello, otro en la nuca y uno al corazón. Desde entonces, esta ciudad de 45 mil habitantes ubicada a 51 kilómetros al sur de Rosario se ha sumido en el dolor y trata de resolver el misterio de algo que hace "muchísimos años" no veía. Por el hecho hay un joven detenido, Cristian M., de 29 años, al que le secuestraron ropas con manchas de sangre en su casa. Pero todos saben que eso no es suficiente para aclarar el crimen.

Viviana abrió el negocio a las 9.13 del jueves, según registró el sistema de alarmas. Su marido, Ernesto Finochio, ya estaba en el otro negocio que la pareja tiene en calle Bolívar, frente al hospital. Le asombró que su mujer demorara en llamarlo como hacía todos los días. Entonces fue hasta el cíber de Neuquén 724. Llamó a Viviana sin hallar respuestas, fue al baño y allí la encontró. En medio de un charco de sangre. Se desesperó y salió gritando: "¡Me la mataron, me la mataron!". Nadie en el barrio Altamira, a unas cuadras del centro, había escuchado nada hasta ese momento. El lugar es de veredas anchas y mucho silencio, pero nadie escuchó..

Al llegar la policía, Finochio estaba en la vereda, llorando. La puerta del local estaba abierta, no violentada. Se supone que Viviana conocía a quien entró, que ella le abrió. El negocio estaba en el mismo orden en el que lo dejó la víctima. No hubo forcejeos, ni corridas. Las 25 computadoras estaban intactas en su lugar.

"Ella nunca hacía eso. LLegaba, metía la recaudación del día anterior en una bolsita, no abría la puerta nunca. La noche anterior cerró a las 3.35 y nunca se llevaba la plata, el que vino lo sabía" contó Maria Pace, amiga de la víctima.

Sin entender. Ayer, Ernesto Finochio estaba encerrado en su casa bajo los efectos de calmantes. "Hace tres días que no duerme. No puede hablar y no se explica qué pasó, por qué este robo", dice Norma, la madre de Viviana, abonando la hipótesis de que a su hija la mataron para robarle unos 3 mil pesos de la recaudación.

La mujer cuenta que Ernesto y Viviana se conocieron a los 18 años, se casaron y tuvieron tres hijos que ahora tienen 19, 21 y 22 años. La familia había construído una casa cómoda en los altos de la vivienda paterna de Viviana, donde Norma le dijo a La Capital: "Tengo que estar fuerte, mi yerno no está bien y mis nietos tampoco. Hay que aguantar".

En la puerta del cíber, en tanto, las conjeturas abundan. "¿Pudo haber sido un mensaje mafioso?", deslizó Mario Finochio, el cuñado de la víctima. Otras voces hablan de "faloperos" que andan por el barrio. "Vienen al cíber, juegan y se van, pero saben el movimiento que hay. Los empleados de la noche los conocen. Hay 25 máquinas, se imagina que pasa mucha gente", dice María Pace.

En el marco de la pesquisa, la policía no deja nada de lado. Las fuentes refieren que unos seis meses atrás entraron al negocio que la familia tiene frente al hospital y que a Ernesto le pegaron fuerte. Aparentemente, dicen, fue un hombre que tenía problemas con él y era pareja de una mujer conocida.

Sin deudas. La familia de Viviana sostiene que "no tenían problemas de deudas ni cuentas pendientes con nadie" y que la muerte de la mujer fue el desenlace de "un robo, un crimen con alevosía". Mario, el cuñado, no se cansa de repetir que "es gente muy buena" y que "fue un robo", aunque desliza: "Hay que investigar".

"Vivi conocía a quien le tocó la puerta. La reja estaba abierta y la puerta de adentro sin llave. Es más, el manojo de llaves del negocio desaparecío" dice María Pace frente al local.

A los pesquisas les llama la atención las heridas que recibió Viviana. "Son puntazos parejos, de dos centímetros de profundidad y dos de ancho, exactos", refieren a un informe preliminar del forense. "Es cómo si los hubieran hecho con una manopla con púa" dicen. Y aclaran que son "cortes ovoidales en el abdómen, el tórax y el cuello. Son exactos y no tienen sangre. Sólo había sangre por el corte de la cabeza y el cuello".

Acerca del detenido, los vecinos dijeron haberlo visto merodear el barrio. El muchacho es un conocido ladrón con antecedentes por desorden, robo calificado y tentativa de robo. "Tenía una faca, pero a mi no me dá con el tipo de heridas que tenía Sklate y la sangre en su ropa, pero hay que determinar el tipo y factor de esas manchas" sostuvo el comisario Luis López, de la seccional 13ª.

Viviana estaba deprimida por la muerte de su padre, ocurrida hace un año, pero la alegraba que su hijo más grande la iba a hacer abuela y se estaba levantando un departamentito en los fondos de la casa paterna. No tenía problemas con nadie. Su marido aparentemente tampoco. Un cuerpo con 51 puñaladas tiene aún mucho para decir.

uente_:
17-07-2011 |
LA CAPITAL
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