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Archivo de marzo 2007
Categoría: Descripción
Publicado por: aiparra

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Dulce shitsu de líneas redondas y suaves curvas, amante de sus hermanas y madre: rubia, bella, jovial.
Baja, como quien va a la cocina por el olor de un postre; sí sus sensibles sentidos perciben que algo perturba la atmósfera. Burbuja deslizándose por las escaleras.
El atardecer se refleja en ella, ilumina su belleza juvenil; presta a saludar, se acerca desconfiada pero amable. Observa cuidadosamente. ¿Pretendes a una de sus hermanas?, sus sentidos nunca la engañan.
Logra concentrar atención sobre su brillo de señorita cepillada a diario, cual princesa de castillo, no un simple bello adorno, fina señorita.
Nunca da nada gratuitamente; hace ademanes para captar la atención en su talento artístico y que venga a la mente deseos de acariciarla momentos después, cuando en pose adormilada cerrará sus bellos ojos de cristal de cara al cielo. ¿Quién podría rechazar darte ternura Caroline?
Está tan acostumbrada, la pequeña, a ser el centro de atención, tan frágil, tan dulce, tan amada; parece gustarle mucho juguetear en el jardín, pasear todas las mañanas por el parque, acurrucarse en las camas de las habitaciones, comer con la familia.
Algunas ocasiones puede verse reflejada tristeza en ella. Días en que la nostalgia invade palabras como: hija, bebe, tierna Caroline. En que ella misma sufre no poder mirar en el espejo una silueta humana.
Dulce Carolina, si nunca hubieras entrado a esos “juegos”, peligrosos juegos de “oscuras señoras”, no hubieras abandonado tus bellas curvas humanas, el día en que resplandecía tu vestido de 15 años recién cumplidos, día en que te encerraron en esa forma animal…
Categoría: Descripción
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Soy un animal muy diminuto, no más grande que un pie humano. Estoy cubierto por un pelaje oscuro. Poseo, además, unos grandes ojos negros y unas orejas redondas. Entonces, qué de malo hay en ser una “rata miserable”. Me acusan de ser un inquilino indeseable, de repugnante portador de enfermedades, de horrible ladrón de comida y, en sí, de ser una “rata miserable”. Pues bien, he estado en los lugares menos imaginables sin el permiso de nadie, pero gracias a ello he sido huésped de las más notables residencias, he cruzado océanos completos en las más lujosas embarcaciones y hasta he llegado al espacio exterior. ¿No es más bien meritorio todo lo que he logrado con esta actitud? Por otra parte, la paloma, animal de quien nadie dice nada, transmite muchas más enfermedades que yo. ¿No es injusto, pues, recriminarme este detalle solo a mí? Por otro lado, la ardilla, quien es muy similar a mí, coge también la comida de otros sin permiso. ¿Por qué, entonces, él es un tierno comedor de nueces y yo una “rata miserable”? Si se piensa en estas cosas, se vería que no soy tan horrible como comúnmente se cree. Se apreciaría lo mucho que se ha estigmatizado mi imagen: la de una “rata miserable”.
Categoría: Descripción
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Cora apareció algún día hace tres años entre los compasivos brazos de mi hermana menor. Acompañada de ladillas y piojos, el pequeño animal parecía una pequeña bola negra que no dejaba de quejarse y despertarnos a cada hora de la madrugada. Hoy, Cora es algo diferente, ya no tiene la cola de rata cuando pequeña, tampoco la tremenda panza que no la dejaba caminar después de tomar tanta leche como podíamos darle. Ha crecido y dejado el negro total para acariciar en sus orejas pizcas de ocre y marrón, algo de lo mismo, pero atigrado, en sus patas traseras, y más de eso, en la cola, pero con una pizca de rojo que la asemeja a su muy, pero muy lejano e hipotético antepasado, Pastor alemán. El resto de su tosco pelaje, sigue siendo tan negro como la noche en que llego a mi casa.
De Cora detesto tanto sus orejas caídas como su torcida cola, sin embargo a veces toman la posición que me agrada y la adoro, sus orejas se levantan, olvida que tiene cola y la deja caer, se ve tan elegante, se ve astuta, ladra, dirige una mirada hacia lo que no le doy importancia, pero luego me ve, se alegra, se pone estúpida, olvida las orejas y levanta la cola, no deja de moverla, saca la lengua, se me va acercando, echa una mirada hacia el suelo, la levanta algunas veces mientras se me acerca, me recuerda a una hiena de Animal Planet, se apresura, noto que se acerca medio de costado, me recuerda a una canción de los Enanitos Verdes, me mira igual que la primera vez, me dice que me quiere, me agradece no sé qué, y entonces me alejo de ella indiferente, no sé si la quiero, no le puedo mentir.
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Habitante marino que suele golpear buques y barquitos para utilizar el ancla como hilo dental. Cuenta con estructura ósea y metálica según el tiempo y la estación; generalmente usa la metálica en tiempos de procreación para contrarrestar el efecto de la sobrepoblación androide. Cuenta también con termostato incluido para aguantar el calentamiento global. Se le puede alimentar con nitrógeno líquido y arsénico carbónico en polvo como método nutricional. Le gusta jugar a las escondidas con tiburones y cachalotes en Groenlandia, a pesar de perder siempre por no haber piedra tan grande como para ocultarla.
Categoría: General
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Las grandes garras que posee lo convierten en un animal solitario. De pocos movimientos al cazar y una melena cenicienta, el león camanejo ha aprendido los secretos montañeses. Suele cazar de noche, cuando los animales noctívagos, desprotegidos por su falta de experiencia, adentran en sus territorios. De día el león camanejo dormita en las sombras de las montañas, rugiendo entre la atmósfera de polvo que sus movimientos recrea. Vive más años que su hermano africano, aunque eso no desaparece el pesar de su mirada al beber en una de las tantas quebradas que le permiten vivir.
Categoría: Descripción
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Lustrosas antorchas asaltan la noche, ojos abiertos distribuidos ordenadamente en la cabeza de un pequeño ser. Se hace más visible mientras avanza hacia la luz de la luna. Está cubierta de una vellosidad de color castaño amarillento. Avanza temerosamente con sus ocho delicadas extremidades, dándome la sensación de que no toca el suelo. Tiene unas insignificantes uñas venenosas que salen de su boca, parecen querer esconderse en su cuerpo, como si tuvieran algún remordimiento. A diferencia de otras de su especie, ella no posee dientes. Cuando era joven persistió en segregar su líquido enzimático hasta que éste terminó por corroerlos. La ansiedad de aquel tiempo la obligaba a cambiar continuamente de madriguera. La seda, que persistentemente producía, terminaba por ocupar completamente su espacio. Con el tiempo su capacidad de hacer telarañas ha disminuido por la falta de proteínas.
Acaba de pasar una cucaracha, ella ni siquiera volteó a verla. Continúa su paso hasta una hoja de aliso, que engulle rápidamente como parte de su dieta diaria. Mientras siente la hoja pasar por su faringe, vuelve a su mente el día fatal en el que ella y sus hermanas saborearon a su madre como primer alimento.
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Tras un día de descanso, al octavo día Dios creó al hombre albatros. Nacido del tronco de un viejo árbol dentro de la espesura de un bosque muy lejano en lo alto de una montaña, el hombre albatros juró de cuclillas al cielo proteger este mundo de alevosías. Solitario y asiduo visitante de montañas desnudas y rocosas cuyos picos sobrepasaban la altura de las nubes, el hombre albatros lo observaba todo como si fuese la mano derecha de su creador. Dios le había dado forma humana pero no la condición de Adán. De su espalda desnuda sobresalían voluminosas alas blancas y de sus caderas germinaban plumas espesas del mismo color hasta un poco más arriba de las rodillas. Con la mano derecha sostenía un macizo tridente dorado cuyo arpón aventajaba la altura de su cabeza. Su cabeza iba casi siempre bien en alto y su fisonomía era fina a pesar de ese ceño fruncido que medrosamente trataba de ocultar cuando mediante rayos de sol, Dios le daba caricias. El hombre albatros tenía la mirada perdida, casi no comía y en invierno dormía en posición fetal abrigado por la magnitud de sus alas. Su cabello dorado fue perdiendo su resplandor, sus ojos azules se tornaron grises y su única mano libre fue adoptando la posición de un doloroso y permanente puño. Abatido por ventiscas interminables, durante la noche refugiado en una cueva gélida, el viento mediante golpizas le musitaba al oído por qué Dios no podía darle una Eva. El hombre albatros en silencio y atormentado, trémulo pero de pie, daba golpes con su tridente al vacío sin ver. La oscuridad y las golpizas del viento desaparecieron justo cuando el tridente clavó el tronco del viejo árbol de donde nació. De su inmensa copa una manzana muy roja cayó sobre sus pies. Dejando caer el dorado tridente de sus manos, el hombre albatros, ya de rodillas y con la cabeza gacha, invocó al viento moviendo ligeramente los labios. Una nueva y ligera ventisca retornó y, tras jugar coquetamente con sus cabellos dorados, con sigilosos silbidos se lleva la fruta a la mujer prohibida. No fue grande su sorpresa cuando sus alas cobraron un tamaño estrecho y de su cuerpo desnudo fueron brotando plumas grises por doquier. De sus labios surgieron planchas óseas y de su rostro un pelaje delgado y blanco. Sus brazos se contrajeron hacia su pecho y sus piernas se redujeron a pequeñas garras. El hombre albatros no era más el hombre albatros. Ahí, junto al viejo árbol de donde había nacido, Dios lo iluminó con un rayo de sol. El animal albatros cubrió su rostro con una de sus alas.

Sin soportar esa luz que lastimaba sus ojos, corrió lejos y prendió vuelo desde un precipicio hacia la nada.

18/03/07: Felipe Mera

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¿Qué gano con escribir? Llevo mucho tiempo preguntándome y hasta ahora todas mis respuestas son insostenibles. Considero a la escritura como una forma de expresión que calla mientras hablamos. Escribir es fragmentar la realidad, cortarla por donde no te agrada, crear una atmósfera verosímil que permita ver realizadas tus fantasías.
Al principio pensé que escribiendo tendría mejores notas en el colegio, que desarrollaría una aptitud poco común y que el resto caería por su propio peso, lamentablemente me equivoqué, jamás fui de los primeros en clase pero sí de los más distraídos.
Crear un cuento es darle voz y vida a un personaje que habita en nosotros, es como si cada cuento fuera una prolongación de nuestro vacío, una situación ajena a la realidad pero que nos come por dentro.

18/03/07: Martín Marcelo

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¿Por qué quiero aprender a escribir?

El principal motivo por el cual deseo escribir es porque para ser un ingeniero hábil en todos los campos en lo que respecta su función, lo principal que tiene que aprender es saber escribir y también saber expresarse ante los demás con toda naturalidad, otro motivo seria que al aprender a escribir y a expresarse primero tenemos que aprender a comprender todo lo que leemos y vemos y poder rescatar todo lo beneficioso que nos deje cada contexto. Creo que para saber escribir tenemos que ser cultos en lo que respecta a lo intelectual. Esto no quiere decir que una persona sea más inteligente que otra por solo leer, sino, que al ser hábil en diferentes campos te hace cada ves mas completo y compacto. Estoy completamente seguro que el taller de narrativa me ayudara muchísimo para desarrollar un campo más en lo que respecta a mi trayectoria académica.
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¿Por qué escribo?

Hace algunos meses comencé a escribir poemas e historias cortas por la sencilla razón de que me gusta hacerlo y me relaja. Sin embargo, mientras lo hacía, me fui dando cuenta de que en realidad tengo varias razones más que sólo esas.
Para empezar, nunca fui una persona con mucha imaginación, y creo que escribir fue la única forma que encontré de crear; y que además me sirve para poder liberarme de algunos sentimientos e ideas.
Otro punto importante es que muchas veces nos suceden cosas que vale la pena recordar, y en las historias que uno escribe, aunque sean ficción, a veces de cierta forma se retratan algunas experiencias vividas.
El taller de narrativa me pareció interesante, por que aunque me gusta escribir, la verdad es que no creo ser buena. Quizás para la poesía me defienda, pero para la narrativa definitivamente no. Por eso, pienso que este taller me va a servir mucho, por que me va a ayudar a mejorar en algo que me gusta hacer.


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¿POR QUÉ ESCRIBO Y POR QUÉ QUIERO ESCRIBIR?

Escribo por placer. Escribo porque necesito plasmar mis ideas, sentimientos y emociones en un papel. Porque lo hago con total autonomía, y al hacerlo me olvido de las preocupaciones y de los problemas del mundo. Quiero escribir porque cuando lo hago yo soy yo, sin más rodeos ni marcos; porque soy capaz de volar a infinitos horizontes sin la necesidad de despegar de mi asiento; porque admiro paisajes totalmente bellos, situaciones hermosas, sucesos inolvidables, sucesos que algunas veces vi en mis sueños y que, por eso, están muy alejados de la realidad. Quiero escribir porque necesito inventar, aunque sea por un instante, un lugar nuevo y transformarlo en mi mundo, un mundo sin parámetros ni fronteras, un mundo irreal que solo existe en mi ser. Y cuando lo hago me siento libre; porque creo a los personajes que yo quiera, quienes tienen mucho, poco o nada de mí, dependiendo de lo que me haya sucedido, sea esto bueno o malo, lógico o absurdo, pasado o venidero. Escribo sobre situaciones graciosas, tristes, alegres y unas cuantas melancólicas. Escribo por placer y libertad; porque con tan solo dejar que el lapicero dibuje lo que siento en una hoja conforto mi alma; porque cuando lo hago estoy en mil lugares distintos y puedo conocer nuevos rostros; porque cada una de los personajes que creo me enseña algo diferente; porque al escribir yo soy yo, y nadie más existe.

18/03/07: Rosario Zuñiga

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Para mí, lo personal ha sido siempre como un video de VHS que se limita a retroceder a una sola velocidad. Preguntarme por qué escribo es recordar por qué lo hago, es preguntarme algo tan personal como si soy feliz o si estudiando derecho haré lo que realmente quiero. Preguntas de ese tipo son las que me hacen imaginar sola y sentada en el centro de un cuarto gris frente a una mesa vacía en medio de un silencio sepulcral. En ese cuarto que se asemeja a un interrogatorio de detenidos, siento miradas invisibles a la expectativa de una respuesta que tendrá ecos sempiternos muy dentro de mí. Ahí me encuentro yo en estos momentos, perdida y navegando en mis pensamientos. Recuerdo con dificultad como una película ya olvidada, todos aquellos momentos en los que alguna vez en mi vida, desde pequeña, llegué a relacionarme con un lápiz y un papel. Las escenas de un recuerdo vago que va cobrando consistencia me dicen que escribo desde que tengo uso de razón. Los garabatos de una niña de 4 años que aún no sabía escribir tenían harta a la hermana mayor quien tajantemente debía responder "no" cuando esa niña le preguntaba entusiasmada si por fin había logrado escribir una palabra. Con el tiempo los garabatos se tornaron palabras de verdad. Los papeles retenían historias triviales, fantasiosas y sin sentido. Sin embargo, esa inocente imaginación que aún jugaba con mariposas fue madurando conforme vivía. La manera de entender las cosas, de sentirlas, de pronto le hizo cobrar una forma en particular de querer expresarlas. Así, los escritos eran sólo situaciones. Muy pocas veces escribía de ella. Al parecer, ella se reflejaba, muy de vez en cuando, en personajes y metáforas que hacía y deshacía, que imaginaba o experimentaba, que gustaba y disgustaba. Todo era imaginación, entendimiento e interpretación personal. "Ella escribe porque le gusta" - responde la chica del cuarto de detenidos. Y tan sencillo como eso, decido poner stop a ese video empolvado que guardo con llave en un viejo cajón.

18/03/07: Ethel Barja

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MOTIVOS PARA ESCRIBIR

Escribo porque tengo la necesidad de compartir obsesiones, manías, tristezas, esperanzas, impotencia, etc. Esta necesidad me lleva a hacer una extensión de mi vida para que otro pueda vivirla, hasta me atrevería a decir, para que pueda vivir un poco más. Esto supone la creación de un espacio en el cual se hacen existentes sueños y espejismos que habitan en mi mente. Primero existen como historias en un papel y luego en la mente de otros. De éste modo se hace posible mi convivencia tanto con la realidad que he creado como con los seres que la habitan; puedo crecer, sentir y morir con ellos. Ésta experiencia no es solitaria porque para mí y para el lector aquel espacio paralelo está vivo.
Además, a través de la creación por medio de la palabra puedo dar testimonio de mi época, ya que escribir no implica huir de la realidad sino asimilarla y desafiarla porque no es inmutable. Un testimonio que trate de mostrar aquello que otros prefieren ocultar e ignorar por intereses particulares o indiferencia.
Finalmente, considero importante señalar el disfrute que me genera la libertad de creación, gracias a ella puedo construir un mundo donde todo puede ser cierto. Nadie puede imponer sus posibles o imposibles más allá de mi voluntad.
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Escribo cuando me altero, cuando no es suficiente con echarme en mi cama y divagar entre sueños porque “evidentemente” no puedo dormir. Eso me molesta bastante. Según yo que la explicación psicológica de no poder dormir es que hay algo que tienes que hacer, alguien con quien tienes que hablar ó, más comúnmente, algo que necesitas entender y procesar un poco más porque tu cerebro está alterado con demasiada información, demasiada energía guardada en emociones y pensamientos que al final solo crean más emociones y, entonces, caos.
Otra vez, estás atrapado en tu cabeza, en una serie de pensamientos neuróticos y banales que perturban porque sabes que son neuróticos y entonces los encuentras banales. Se llama pensamiento en espiral, porque no resuelves nada, se trata de dar vueltas a lo mismo, una y otra vez… y al final, sólo Michelle; ni Michi, ni Tonta, ni Gorda, ni Michifú… sólo Michelle!
La del tonito hueco y vacío… qué complicada es mi vida! el triste y tonto… qué difícil ser yo!
Y claro, después tienes a este grupo de hipócritas que te miran con cara de me perturbas la existencia, no encajas en mi vida…
Triste pero no para llorar. Triste nada más.
En fin, escribo para mí, para hilar pensamiento y emoción atribuyendo relaciones de causa-efecto con el mundo exterior. Fondo y forma, ya sea un poema o un cuento comentario exagerado… al final basta con que sea honesto.

18/03/07: Gonzalo Silva

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Escribir es una manera de crear. Sea lo que sea que se escriba siempre es algo nuevo. Me gusta salir de la realidad y cuando escribo siento que lo logro; es tentador cada vez que veo una hoja en blanco o cuando me compro un cuaderno nuevo. Siento la necesidad de llenarlos de palabras interesantes y con sentido.
Escribo por muchos motivos: para emocionar a la chica que me guste, para agradecer el amor de mi madre, para desfogar los sentimientos, no sólo de felicidad, sino también de disconformidad, para crear situaciones, etc.
Cada vez que escribo historias nuevas Amagues de cuentos) me suelo poner en el lugar del protagonista. Creo que la empatía es muy importante para lograr una buena historia. La primera vez que escribí fue en una máquina de escribir (valga la redundancia), era la historia de un niño pobre y huérfano que vivía en Roma. Tenía menos líneas (“el cuento”) que esta respuesta al por qué escribo, pero le guardo un gran cariño porque fue con ese mini cuento que a mis siete años supe que la escritura, de lo que sea, siempre va a estar presente en mi vida. La Literatura como tal me empezó a apasionar desde que tenía quince años, pero sé que no se trata tan solo de conocer de autores, sus obras o de géneros literarios, sino también escribir, bien o mal, pero escribir al fin. Es por eso que escribo, porque, a mi manera por lo menos, quiero hacer Literatura.

18/03/07: Jesús Alzamora

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¿Por qué quiero escribir?

Me sorprende, y lo sigue asiendo, como el autor expresa su sentimiento, su pensar, su estilo de vida o lo que fuese. Mediante la escritura y su juego elocuente de describir cada acto, cada momento, cada pasión. Aún mas, el cómo te trasporta a su mundo, un mundo de fantasías muchas veces. Y te hace vivir, sentir, emocionar como un actor más en la escena escrita.

Aquellos son los motivos por el cual quiero descubrir más el cómo redactar con los detalles ya mencionados.

Aún recuerdo lo primero que escribí. Aunque a decir verdad no he escrito mucho en mi vida. Quizás por ser ciencias. Quince líneas que titulé “Almuerzo diario”. En él exagero el sentir de comer en dos ocasiones el mismo potaje

18/03/07: Ricardo Navarro

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Yo escribo porque me siento a gusto haciéndolo y porque dejar a correr la imaginación es divertido.
Mi afición a la literatura comienza a mis tempranos 6 años, leyendo mi primer libro que fue “guerras de las galaxias” (Sí, Alexis, parecido a ti). Al terminar de leer el libro empecé a buscar otras cosas para leer pues en verdad me gusto leer ese libro (star wars) y me dieron libros como “La cabaña del Tío Tom”, “El principito”, “Platero y yo” etc. En la secundaria no corrí con tanta suerte, pues mi profesora de lengua era odiosa, y se pasaba la mayor parte de la clase hablando de religión que de los libros que teníamos que leer, y rajando de varias personas y diciendo lo buena gente que era ella. Fue en ese tiempo que dejé de leer.
Pero llegué a un punto, después de la secundaria, en el cual me aburrí de lo cotidiano y comencé a leer de nuevo para perderme en historias entretenidas... pero también llegué al punto en que quería dejar correr mi imaginación y empecé a escribir uno que otro cuento en la academia. Eso me gustó. Y ocasionalmente lo volvía a hacer.

18/03/07: Eliana Guillén

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¿Por qué escribo o por qué escribir?

Desde pequeña siempre me he sentido atraída por escribir, crear. Escribo desde hace buen tiempo poemas, y lo hago en mi tiempo libre como una forma de poder expresar mis sentimientos, mis emociones, mis ideas, y no solo los cargo de cosas mías sino también de gente que me rodea, recabo nuevas experiencias, creo que eso hace enriquecer mi panorama y compartir cosas nuevas.
Como leí una vez por ahí: “Escribir no es más que sacar la parte poética que vive en la rutina”.
Por otro lado, el poder escribir un cuento, sería algo diferente, una nueva aventura. El poder crear mundos, historias, personajes, paisajes, entre otras cosas, me parece fascinante, dejar que la imaginación vuele y construir mundos de ficción, haría crecer mí la creatividad y desarrollar ciertas habilidades en cuanto a la escritura y así poder redactar cosas nuevas, con la posibilidad de poder compartirlas y recibir opiniones, críticas, de modo que pueda mejorar y obtener un trabajo óptimo.

18/03/07: Cynthia Tellez

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Quiero escribir para dilucidar la imaginación escondida, detrás de todos esos cúmulos de información memorizada, durante años de estudio, sin creatividad. Tal vez sea bueno contar que toda mi infancia y adolescencia estuvieron fuertemente marcadas por tener inteligencia superior. “Tú puedes hacer mucho”, recuerdo bien que pase, luego de hacer un año en el jardín, al primer grado con tan solo 5 recién cumplidos; siempre fui una de las menores de mis clases, incluso en la academia, donde era de la selección con tan solo15 años, mientras todos los demás tenían algunos ciclos postulando.
El deseo de mis padres de que fuera una científica era tan grande que nunca me dejaron dedicar tiempo a nada que tuviera que ver con el arte, incluso me cambiaban de deporte tan pronto como alguno de mis entrenadores dijera que podría hacerlo de manera competitiva, aunque esto está superado porque pertenezco a la selección de softball de la universidad. Estas situaciones hicieron que, en alguna época de mi vida, la depresión fuera tanta que recibí ayuda psiquiátrica. Aunque está superada y puedo resaltar que fue Dios quién mas me ayudo, todavía me quedan las ganas de escribir y crear, ya que siempre se me prohibió hacerlo.
Quiero crear realidades, personajes, conversaciones, sueños, anécdotas, vivencias, escenarios que al combinarse dejen una sensación dulce, amarga, ácida, burbujeante o desconocida.
Deseo que al leer mis cuentos o la mayoría de ellos no parezcan vacíos o torpemente realizados; sino que sorprendan, causen extrañeza, dejen ganas de meditar, o incluso sean tan claros que se entienda mi esfuerzo por despertar la parte más divina de nosotros, la parte que nos hace creatura y criaturas de Dios a su imagen y semejanza. “Ese deseo de tendencia a lo bueno, a lo infinito, a lo eterno, a la felicidad”.
Por ultimo quiero que todos y cada uno de mis cuentos sean muestra de un arduo trabajo en el uso de las técnicas de redacción que aprenderemos este ciclo; que la expresión correcta de mis ideas, quede en sus mentes y, si es el caso, cale en sus corazones.

18/03/07: Denisse Pilares

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Recuerdo que la primera obra literaria que tuve entre mis manos fue “El coronel no tiene quien le escriba” de Gabriel Gracia Márquez. Esta obra la deteste por lo cual no la termine de leer; sin embargo, mas tarde entre las colecciones de mi tío encontré “Las mil y una noches” esta obra contenía una serie de cuentos , los cuales me fascinaron y no los dejaba de leer. Desde ese día, me comenzaron a llamar la atención los libros que tuvieran que tuvieran que ver con ficción. Mas tarde, en el colegio leí mitología griega (La IIiada, La Orestiada y La Eneida), estas obras aumentaron más mi interés por los libros. Ahora leo a Gabriel García Márquez ya que, me quede encantada con su forma de convertir la realidad en algo fantástico. Todos estos motivos me inspiraron a querer escribir cuentos como García Márquez u Homero. Actualmente, escribo pequeños pensamientos que me vienen a la cabeza de vez en cuando. Sin embargo, no tienen la calidad como la de los grandes escritores. Deseo que el cuento que escriba no pierda su calidad en el transcurso y que resulte interesante para cualquier lector y que lo transporte al lector a su mundo.

18/03/07: Marco Trigoso

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Creo que mas que un “por qué” es importante conocer la situación que lleva a la gente a escribir.
En este particular (el mío), no se porque escribo, tal vez es una acumulación de información en la mente que necesita brotar o cosa parecida, me parece muy difícil decir porque escribo, pero es mas fácil, para mi, describir las situaciones que me llevaron a plasmar irrealidades en papel.

Todo comenzó con un viaje de mi padre cuando yo tenia 8 años, como no había otra forma de comunicación que las cartas(a pesar de estar a fines de los ’90), mi familia y yo le escribíamos cartas todas las semanas comentando lo que pasaba en su estadía por Europa, en todo caso después de varios meses escribiéndole cartas, ya no había mucho que comentar y como las respuestas “se hacían esperar”, un día le escribí una historieta-cuento, que en realidad parecía una versión diminuta de la “Guerra de los mundos”.

Al parecer a mi padre y a mi nos gusto la idea de entretenernos mutuamente yo con los cuentos y el a través de dibujos, pequeñas pinturas; así pasaron 4 años hasta el regreso de mi padre donde por el azar encontré libros de Connan Doyle y antologías de los “Poetas malditos”, asombrado por estos poetas y una larga inclusión en Julio Verne, comencé a escribir poesía dejando los cuentos, historias y demás proyectos de novelas con tramas ya plasmadas en hibernación, y así se han quedado hasta la actualidad en la que mi producción es puramente poética.
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¿Por qué escribimos?

Por qué escribo. ¿Escribo?, sí lo hago , algunas veces cuando estoy frente a la red de redes y reviso mi blog, u otras cuando algún lápiz me mira junto a una hoja vacía desde la mesa de estudio. En cualquiera de los casos, tendría que haberme ocurrido algo de risa mucho antes, o repentinamente sentirme inspirado, lo cual casi no pasa.

¿Escribo?, pues no sé si bien o mal, me parece que no es mucho de ninguno de los dos, sobre todo del primero, y no es chivo expiatorio, es sincera autocrítica, sin embargo tampoco tendría mucha importancia una crítica mía, incluso a mí mismo, o tal vez este sí sea el chivo expiatorio que mi subconsciente buscaba.

¿Qué escribo?, lo que me deleita, esas cosas que te pasan e inmediatamente llamas literatura, aquel minuto que no volverá, aquella tarde encerrado en el cuarto con tus monólogos y la introspección, los momentos fabricados por la inconsecuente imaginación, y también, como un triste final: el ruido del mundo que te aparta del yo.

Entonces, ¿por qué escribo?, porque debo hacerlo, no lo hago para que lo lean otros más que para encontrarme en lo que pudo ser solo un borroso recuerdo de mi mala memoria, pero terminó inmortalizado. Para ahora saber si entre el ayer y el hoy he evolucionado lo necesario, si he mejorado. Escribo para después hacerlo mejor, para así encontrar la forma en al que realmente deseo expresar todo lo que tengo que decir. Escribo por pura ósmosis, es imprescindible, no quiero dejar los mejores episodios en el olvido.

¿Por qué escribimos?, porque es lo que nos diferencia. Yo escribo de mí y para mí, ¿por qué?, porque no puedo no hacerlo, del resto no sé.

18/03/07: Román Paredes

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¿Por qué escribo?

Escribo porque desde pequeño siempre sentí la necesidad, cada vez que me sentía triste, de expresar esa tristeza y así poder desahogarme. Para mi escribir ha sido entender que no existen secretos entre el papel y yo, que el lapicero actúa como mis labios. Escribo, también, porque siempre me gusta imaginar situaciones, este donde este, ya sea en el carro, en las clases, mientras intento dormir, o mientras camino. Pero, no solo quiero llegar a escribir como una persona normal, no. Yo quiero llegar a ser un escritor muy bueno y ese es mi sueño. Poder hacer que las personas se metan en el mundo que yo les creo, que odien lo que mi personaje odie, o que amen las cosas más absurdas que nunca imaginaron. Porque la tarea de narrar no solo consiste en escribir y listo, sino que tienes que hacer que quien te lea sienta que entra a un mundo distinto, donde las reglas que imperan son las tuyas. Por esto es que quiero escribir, porque es mi sueño poder contar historias que los lectores la vivan como si fueran suyas, porque a través del lapicero siento que me comunico con el mundo y porque entiendo que escribir, es una manera de vivir mas sublime.

18/03/07: Renato Mendoza

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Escribo por varias razones, las cuales – algunas de ellas – plasmaré aquí.
Una razón por la que escribo es porque me gusta hacerlo, y porque desfogo todas mis ideas contenidas y reprimidas que he ido acumulando a lo largo de mucho tiempo. Al hacer esto, me causa mucha satisfacción hacer algo en lo que tengo absoluto dominio y puedo manejar a mi antojo de infinitas formas.
Al escribir me siento relajado porque por lo general pongo cosas en las que todo sale a mi favor y como yo lo había predicho. Escribo porque quiero dejar un recuerdo de los pensamientos que tenia en el presente y en el futuro acordarme de ellos como una gran experiencia. Escribo porque puedo hacer saber a las personas a las que enseñe mis escritos, lo que está pasando por mi mente en ese momento y que sepan más de mí. Escribo porque puedo entretener un rato a los que leen el escrito. Finalmente, escribo también porque quiero saber cómo reacciona la gente en cuanto el contenido del texto es captado por sus pupilas.

18/03/07: Manuel Macedo

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Desde niño solo leía novelas, cuentos y poemas por obligación, pues en mi colegio siempre tenía controles de lectura bimestralmente. En un inicio me disgustaba leer, pues prefería entretenerme con videojuegos o deportes.
Aunque luego fui creciendo y empecé a valorar el propósito de las lecturas y el sentido que el autor daba a sus obras.
Prefería las lecturas nacionales, pues la mayoría representa la realidad y no la fantasía. Una de las primeras novelas que disfruté leer fue “Tres días para Mateo” de un escritor peruano llamado José Galloso, quien anteriormente había sido mi profesor de literatura en la secundaria. La novela me atrajo bastante, porque la historia trataba de los problemas de un muchacho que se encontraba en el colegio y me sentí identificado por eso. Disfruté bastante leyendo esa novela y decidí crear distintos textos literarios que se asemejaban a lo leído. Los poemas que he escrito solo muestran mis sentimientos, en cambio en los cuentos que he hecho, intento crear sucesos sujetos a la realidad, como cualquier día en la vida cotidiana. Finalmente pude comprender que el principal motivo por el que escribo es porque deseo plasmar lo que siento, lo que percibo de la sociedad. Luego de crear distintas obras, al leerlas, luego puedo compartirlas y también me agrada que otra persona pueda leer lo que escribo; es más, me siento orgulloso de eso.

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Yo ESCRIBO porque…

Hace algunos días, estas preguntas recorren incesantemente en mi mente: ¿Por qué escribo? ¿Cuál es el motivo, la razón? ¿Es posible una respuesta clara y sincera? ¿Por qué escribo? ¿Por qué lo hago?

Hace algunos días, estas preguntas se hicieron parte de mí. No quedaron flotando sin rumbo en un mundo controlado por la mente, sino que produjeron en mí emociones intensas. Fueron capaces de cuestionar todo aquello que había en mí desde el color de mi cabello hasta el porqué diablos no me hice estas preguntas antes.

Hace algunos días, siento que me acerco a la línea divisoria entre la locura y la razón. Otros días siento que cruzo la línea y estoy loca. Es en estos estados, en los que gran cantidad de respuestas nacen y mueren en mi cabeza. Algunas de ellas, nacen y están acompañadas de gran realismo y otras de imágenes fantásticas.

Quiero ser sincera. La verdad es que escribo por que necesito hacerlo y más que eso. Necesito canalizar sentimientos. Necesito desahogarme. Necesito revivir experiencias. Necesito soñar y usar mi imaginación. Necesito dar a conocer la forma particular en que aprecio el mundo y cada suceso dentro de este. Necesito usar mi voz. Necesito recordar. Necesito hacer consciente mil cosas y calibrar mi mente. Escribir ha sido más que satisfacer de sobremanera las necesidades antes mencionadas. Escribir me ha llenado de vida. Escribir se ha convertido en la respuesta salvadora de las preguntas que no hacen más que ahogarte en un baso con agua. Escribo por todo eso. Esa es la verdad.


18/03/07: Paulino Hender

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¿POR QUÉ ME GUSTARÍA ESCRIBIR?

Me gustaría escribir porque en un momento cuando este sólo, no este ocupado y pueda reflexionar sobre algo que me pone intranquilo, quisiera agarrar una hoja y escribir, porque mediante la escritura me gustaría expresar como me siento, expresar emociones que he vivido y sigo viviendo, expresar algunos acontecimientos de mi vida y los que me gustaría vivir. Ya que al parecer, al momento de escribir desfogo y expreso más de lo que realmente pienso y siento, porque se me da la necesidad de poner la verdad en lo cuál esta la sinceridad; es decir lo que no puedo decirlo directamente en una conversación a otras personas, lo puedo expresar en un papel. Ese papel lo que hará es transmitir un mensaje a esas personas al momento de leerlo, la cual ellas sabrán más de mí, porque verán en realidad cómo me siento. Sé que para llegar a transmitirles lo que siento en una hoja a otras personas, se necesita de métodos, aunque talvez ese no sea mi objetivo, quiero aprender de esos métodos, porque al momento de leer lo que escribí, quisiera sentirme satisfecho de haber entendido mis propias ideas y de lo que realmente sienta y quiera.

Finalmente lo que pretendo después de escribir, es sentirme tranquilo porque estoy seguro de poner en una hoja todo lo que yo pueda sentir.

18/03/07: Juan Ayma

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¿Por qué escribir?

Creo que al explicar el hecho de por qué escribo mis palabras resultan ser banales y no reflejan el objetivo que en realidad deseo exponer; tal vez escribo por el hecho de desfogarme, de despejar mi mente de aquellos pensares que pueden abrumar mi día a día como bien pueden llenar mi espíritu de ilusión y me hacen valorar mi suerte, creo que soy de aquellas personas que suelen esconder detrás de una careta lo que sienten en realidad, pero a la ves puedo permanecer tan sincero que mi personalidad siempre sale a relucir y como un desden de luz se nota la realidad de mi ser. En realidad no escribo seguido, sólo en ocasiones, a manera de manifestar algo vivido, así sea contar la casi siempre presente monotonía , que suele a veces invalidar nuestro vivir, como las ganas de detallar alguna aficionada alucinación que llena de curiosidades mi mente aún joven. Al analizar las diversas causas del porque escribir, puedo encontrar que la causa más usual es la necesidad de expresarse, necesidad que luego se vuelve costumbre en el caso de los escritores, yo no poseo tal hábito, solo un cierto de curiosidad que llega a mí en algún tiempo; son los deseos de explicar mi perspectiva de la realidad y de plasmar anhelos e ilusiones que pueden resultar tan efímeros en mi mente como constantes, talvez sea esa la razón.


18/03/07: Carlos Kajatt

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Antes de comenzar a responder esta preguntas debo mencionar que no soy un gran aficionado a la lectura y al arte de escribir y redactar textos. Sin embargo, pienso , y siento, que a veces es bueno escribir algo, quizá un sentimiento, las anécdotas o quizá una aventura, como forma de expresar nuestros sentimientos y hacer que el lector sienta , y poder transmitirle lo que uno sintió en aquellos momentos.
Algo de lo que me gustaría escribir, ya que todavía no lo hago, seria sobre temas relacionados a la vida cotidiana, ya que no tengo mucho interés por las cosas fantásticas como los cuentos de magos, brujas, etc. Mi interés esta inclinado hacia las historia como “del barrio” , como los amigos del lugar donde vives crecen juntos, sus relaciones amorosas entre algunos de ellos, los días por ejemplo en que se van en grupo a la playa, o el tradicional equipo de fulbito que siempre hay entre los amigos, quizá en ciertas ocasiones el poder ganar un campeonato con el famoso llamado “equipo del barrio”, o por que no las divertidas salidas nocturnas con los tradicionales amigos “ los toneros” , o simplemente con la “patota”, y quizá mas adelante como se desarrollan como personas con el pasar del tiempo. Ya que a mi parecer los amigos del barrio marcan una etapa muy bonita en la vida de cada uno de nosotros.
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Escribir, otra forma de vida

Muchas pueden ser las razones por las que uno gusta de escribir. Al parecer, yo gusto de ello por más de una razón. La primera de ellas es que esta hace que de rienda suelta a mi imaginación. Al escribir, uno debe crear todo un universo de acontecimientos que dan lugar a todo un mundo ficticio. Esto es, considero, como cuando un niño juega solitaria o grupalmente: inventa un mundo imaginario donde suceden incluso las cosas más impensables con los personajes más alucinantes. Así, como en un juego de niños, me es placentero el estar constantemente ideando la trama de una historia tras otra. Por otra parte, creo que el escribir es una forma de expresarse y hasta de escapar de la realidad cotidiana. En efecto, en primer lugar, como forma de disconformidad con el mundo, tiendo a buscar en cada cosa que escribo un espacio donde puedo hacer las cosas como quisiera que fuesen y, además, un espacio donde puedo expresar mi inconformidad, a manera de cuento, de lo que ocurre en mi entorno; en segundo lugar, el escribir es, para mí, una forma de mejorar aquellas partes de la vida de uno aunque sea en la ficción.¿Quién, pues, no a querido alguna vez cambiar algunos sucesos desagradables que le hayan ocurrido? Esta es, entonces, para mí también una forma de desquite o desahogo con la vida.
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radiografía


A modo de ejercicio exploratorio, los talleristas escriben brevemente su experiencia personal con la escritura. Es una manera de presentarse y conocerse. Es mi manera de saber qué esperan de mí y por dónde debo orientarlos. Aquí sus testimonios, que son, a la vez, su primer ejercicio del taller.

12/03/07: BIENVENIDOS!

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argo


El objetivo de este weblog es perfeccionar la experiencia creativa con una dimensión nueva para quien participa en talleres de narrativa: la publicación inmediata de sus trabajos. El blog no solo permite el acceso a la lectoría creciente de bloggers en Internet, sino que complementa la observación crítica del cuento - ya enjuciado en el taller y, por ello, perfeccionado - con comentarios producto de su relectura: facilita la inspección meticulosa de los textos y un razonamiento más sutil sobre estos, y posibilita el debate de cuestiones opinables, que el taller, sin duda, evaluará. Se trata de una tribuna privilegiada para la visita y el examen detallado de sus creaciones, afin con quienes encuentran un mejor medio expresivo en la palabra escrita.

Adicionalmente, el weblog les permitirá conocer el intenso quehacer literario y crítico ya existente en la blogósfera. Contamos con enlaces a sitios web y blogs de prestigio y solvencia reconocida, entre ellos: losnoveles.net (página web que promueve la literatura a nivel continental, en especial a los nuevos creadores, dirigido por Salvador Luis desde Miami), zona de noticias (un equilibrado web blog noticioso que difunde la actividad literaria y cultural latinoamericana, administrado por Paolo de Lima, poeta peruano radicado en Ottawa), y la vaca profana (columna de reseñas de libros del portal de terra perú, que renueva semanalmente su comentario sobre las publicaciones últimas en la escena literaria limeña). A estos se suman suplementos sobre libros de varios periódicos en línea y podrán añadirse otros, muchos de los cuales serán resultado de sus propias búsquedas en la web.

De principio, el blog publicará el primer escrito breve de todos los talleristas, sin excepción. El objetivo es identificar plumas, ánimos, influjos, estilos (sin comentarios). Las semanas siguientes solo se publicarán los cinco cuentos que expresen, de mejor modo, las habilidades ejercitadas en la sesión correspondiente del taller. Durante el laspso de una semana, a partir de ese momento, los talleristas quedan invitados a participar a través de comentarios (convenientemente argumentados) del concienzudo desmenuzamiento de los cuentos.

Espero que esta dimensión nueva del taller de narrativa les agrade y consiga recrear de forma global la experiencia de la escritura en nuestros días.

Bienvenidos!

Alexis