Archivo de 28 febrero 2010
Hacia 1921, a Lima aún le faltaba desarrollar el aspecto ornamental en comparación a sus pares latinoamericanas. Quizá por ello, las representaciones diplomáticas y las colonias extranjeras residentes en la capital comprendieron que la mejor manera de festejar en aniversario de la Independencia era regalándole conjuntos escultóricos que embellecieran sus plazas, parques y avenidas. El estado peruano también colaboró con este proyecto de modernización de la ciudad vinculado al ornamento de los espacios públicos.

Inauguración del monumento al libertador San Martín
En primer lugar, tenemos el monumento a San Martín. Con esta obra, el Estado saldaba una deuda de gratitud con el Libertador argentino. El concurso fue ganado por el escultor español Mariano Benlliure, director de la Academia Española en Roma. A pesar de que la maqueta fue objeto de severas críticas, el monumento se inauguró el 27 de julio de 1921 como parte de un proyecto mayor, la nueva Plaza San Martín, que se construyó sobre un espacio ocupado por el Hospital San Juan de Dios, frente donde se encontraba la Estación del Ferrocarril. El trabajo de diseño y jardinería fue encargado al escultor español Manuel Piqueras Cotolí.

El Estibador, homenaje de Bélgica al Perú
Asimismo, tenemos el cargador o El Estibador, homenaje de Bélgica al Perú. La obra es de Constantino Meunier y fue inaugurada en la primera cuadra de la avenida Leguía, hoy Arequipa, en junio de 1922. Luego está la Fuente China, ubicada en la rotonda de las palmeras del antiguo Parque de la Exposición y regalo de la colonia china. El arquitecto Gaetano Moretti y los escultores Giuseppe Graziosi y Valmore Gemignani, vinculados al proyecto del Museo Italiano, fueron los encargados de llevarla a cabo. En la parte superior destaca una figura alegórica con una antorcha levantada y un libro que simboliza la libertad; está rodeada por las tres razas, todas en mármol, y, en los costados inferiores, dos desnudos ornamentales en bronce de muy buena factura, con reminiscencias manieristas. Fue inaugurada el 27 de julio de 1924.

Fuente obsequiada por la colonia china
En cambio, el monumento a Manco Cápac fue el regalo de la colonia japonesa, a 27 años de su llegada, y que representa las ideas en boga sobre nuestro origen asiático y nuestra relación con el Imperio del Sol. En 1921 se le encarga la obra a David Lozano y se inaugura, tardíamente, el 4 de abril de 1926. El primer inca, con bastón ceremonial y señalando al este con el brazo derecho, muestra una exagerada corpulencia y un modelado áspero y rudimentario. Fue el primer monumento compuesto por elemento de ornamentación “incaísta”, piedra ficticia, trapecios y animales míticos. Alrededor del pedestal se advierten cuatro relieves que ilustran sobre la labor civilizadora de los incas.

Monumento a Manco Cápac en La Victoria
Siguiendo con nuestro recuento, tenemos la Fuente de las Tres Figuras, obsequio de la colonia norteamericana. Se trata de una obra de la escultora Gertrude V. Whitney, cuyo original, que data de 1912, está en el Hotel Arlington de Washington; la obra fue premiada en una exposición en San Francisco y en otra en París en 1913. El costo de la fuente fue de 15 mil dólares americanos y se inauguró el 6 de agosto de 1924. Fue colocada en la avenida Leguía (actual avenida Arequipa) pues allí funcionaba la sede de la Embajada de Estados Unidos. Por su lado, el monumento a George Washington fue una obra financiada por el estado peruano, copia de un original del escultor Jean-Antoine Houdon (París 1741-1828). Fue levantado en la plaza del mismo nombre e inaugurado el 4 de julio de 1922.

El monumento al almirante Du Petit Thouars fue financiado por el estado peruano e inaugurado el 7 de diciembre de 1924; es obra del artista peruano Artemio Ocaña. En el monumento se personifica a Lima como una dama con amplio manto y corona en actitud agradecida entregando un ramo de flores al almirante francés cuya intervención decidida salvó a Lima de la destrucción durante la Guerra con Chile. Muy cerca, en el Parque de la Reserva, ubicamos el monumento al mariscal Antonio José de Sucre. Fue un regalo de la República del Ecuador y el autor fue David Lozano. Se levantó en bronce y sillar arequipeño y fue inaugurado por el presidente Leguía el 9 de diciembre de 1924 para recordar la batalla de Ayacucho.

Finalmente, ya más lejos para la Lima de entonces, tenemos el monumento al Soldado Desconocido, en el Morro Solar. La obra fue del artista Luis Agurto y Olaya y se inauguró en julio de 1922. Agurto fue también autor del gran relieve que representa la Jura de la independencia para el Salón de sesiones de la Cámara de Diputados, inaugurado por la misma época.

Monumento al Soldado Desconocido

Inauguración del monumento al libertador San Martín
En primer lugar, tenemos el monumento a San Martín. Con esta obra, el Estado saldaba una deuda de gratitud con el Libertador argentino. El concurso fue ganado por el escultor español Mariano Benlliure, director de la Academia Española en Roma. A pesar de que la maqueta fue objeto de severas críticas, el monumento se inauguró el 27 de julio de 1921 como parte de un proyecto mayor, la nueva Plaza San Martín, que se construyó sobre un espacio ocupado por el Hospital San Juan de Dios, frente donde se encontraba la Estación del Ferrocarril. El trabajo de diseño y jardinería fue encargado al escultor español Manuel Piqueras Cotolí.

El Estibador, homenaje de Bélgica al Perú
Asimismo, tenemos el cargador o El Estibador, homenaje de Bélgica al Perú. La obra es de Constantino Meunier y fue inaugurada en la primera cuadra de la avenida Leguía, hoy Arequipa, en junio de 1922. Luego está la Fuente China, ubicada en la rotonda de las palmeras del antiguo Parque de la Exposición y regalo de la colonia china. El arquitecto Gaetano Moretti y los escultores Giuseppe Graziosi y Valmore Gemignani, vinculados al proyecto del Museo Italiano, fueron los encargados de llevarla a cabo. En la parte superior destaca una figura alegórica con una antorcha levantada y un libro que simboliza la libertad; está rodeada por las tres razas, todas en mármol, y, en los costados inferiores, dos desnudos ornamentales en bronce de muy buena factura, con reminiscencias manieristas. Fue inaugurada el 27 de julio de 1924.

Fuente obsequiada por la colonia china
En cambio, el monumento a Manco Cápac fue el regalo de la colonia japonesa, a 27 años de su llegada, y que representa las ideas en boga sobre nuestro origen asiático y nuestra relación con el Imperio del Sol. En 1921 se le encarga la obra a David Lozano y se inaugura, tardíamente, el 4 de abril de 1926. El primer inca, con bastón ceremonial y señalando al este con el brazo derecho, muestra una exagerada corpulencia y un modelado áspero y rudimentario. Fue el primer monumento compuesto por elemento de ornamentación “incaísta”, piedra ficticia, trapecios y animales míticos. Alrededor del pedestal se advierten cuatro relieves que ilustran sobre la labor civilizadora de los incas.

Monumento a Manco Cápac en La Victoria
Siguiendo con nuestro recuento, tenemos la Fuente de las Tres Figuras, obsequio de la colonia norteamericana. Se trata de una obra de la escultora Gertrude V. Whitney, cuyo original, que data de 1912, está en el Hotel Arlington de Washington; la obra fue premiada en una exposición en San Francisco y en otra en París en 1913. El costo de la fuente fue de 15 mil dólares americanos y se inauguró el 6 de agosto de 1924. Fue colocada en la avenida Leguía (actual avenida Arequipa) pues allí funcionaba la sede de la Embajada de Estados Unidos. Por su lado, el monumento a George Washington fue una obra financiada por el estado peruano, copia de un original del escultor Jean-Antoine Houdon (París 1741-1828). Fue levantado en la plaza del mismo nombre e inaugurado el 4 de julio de 1922.

El monumento al almirante Du Petit Thouars fue financiado por el estado peruano e inaugurado el 7 de diciembre de 1924; es obra del artista peruano Artemio Ocaña. En el monumento se personifica a Lima como una dama con amplio manto y corona en actitud agradecida entregando un ramo de flores al almirante francés cuya intervención decidida salvó a Lima de la destrucción durante la Guerra con Chile. Muy cerca, en el Parque de la Reserva, ubicamos el monumento al mariscal Antonio José de Sucre. Fue un regalo de la República del Ecuador y el autor fue David Lozano. Se levantó en bronce y sillar arequipeño y fue inaugurado por el presidente Leguía el 9 de diciembre de 1924 para recordar la batalla de Ayacucho.

Finalmente, ya más lejos para la Lima de entonces, tenemos el monumento al Soldado Desconocido, en el Morro Solar. La obra fue del artista Luis Agurto y Olaya y se inauguró en julio de 1922. Agurto fue también autor del gran relieve que representa la Jura de la independencia para el Salón de sesiones de la Cámara de Diputados, inaugurado por la misma época.

Monumento al Soldado Desconocido








