Archivo de marzo 2010
30/03/10: Lluvias históricas en Lima

Lluvia "torrencial" en Lima (enero de 1970, foto del archivo de El Comercio)
Según los testimonios del siglo XVI, cuando Francisco Pizarro bajó de Jauja para buscar un sitio donde fundar una ciudad en la costa, el curaca de Pachacamac le recomendó el señorío de su cuñado, Taulichusco, curaca del Rímac, donde había más tierras y mucha agua. Pizarro, convencido, fundó entonces, al lado del Rímac, la Ciudad de los Reyes. Cuentan que cuando la gente de Pachacamac se enteró de lo sucedido, bailó de contenta: “Ahí van a perecer enmohecidos todos estos castellanos odiosos”, dicen que comentaron. Varios años después de la fundación de Lima, en 1553, el cronista Pedro Cieza de León, que no fue tan incauto y recorría el Perú, escribió así sobre nuestra ciudad: “Ni llueve, ni caen rayos, ni relámpagos, ni se oyen truenos, antes siempre está el cielo sereno y muy hermoso”. Sin embargo, a pesar de esta sentencia, ha habido momentos en que severos aguaceros han azotado la capital del Perú.
1877.- El 31 de diciembre de este año, cuando los limeños tenían todo organizado para recibir el Año Nuevo, a las 4 de la tarde se desató una feroz lluvia, casi una tempestad, con relámpagos y truenos, que aterrorizó durante 15 minutos a los poco más de 100 mil habitantes de la ciudad. Cuentan que, al principio, algunos creyeron que se habían adelantado los fuegos artificiales a la fiesta, pero pronto se dieron cuenta de que se trataba de algo absolutamente inusual. Según el diario El Comercio, las mujeres se desmayaban en plena vía pública y muchos hombres corrían a la iglesia más cercana a pedir perdón por sus pecados. De acuerdo a los pensamientos de la época, Dios había decidido acabar con el mundo el último día de 1877 y se lo estaba anunciando a los limeños con rayos, truenos y relámpagos. Vale decir que El Comercio, para tranquilizar a sus lectores, publicó en su edición de la tarde una documentada nota en la que explicaba, sobre la base de la ciencia meteorológica, las razones de tan extraño fenómeno atmosférico y advertía que no había motivos para pensar en el fin del mundo. En cambio, lo que preocupaba al diario eran las consecuencias que esta tempestad tendría para la agricultura. Ahora sabemos que lejos estaban aquellos limeños de saber que habían sido testigos de una manifestación extrema de uno de los 26 fenómenos de El Niño que asolaron nuestro país (y nuestra Lima) en el siglo XIX.
1891.- En abril de este año, una intensa lluvia hizo desbordar el Rímac, lo que inundó los barrios de San Francisco y Monserrate; esta vez, la ausencia de rayos y truenos tranquilizó a los limeños.
1925.- En pleno gobierno modernizador de Leguía, el 7 de marzo de 1925, El Comercio informaba de las fuertes lluvias que en el norte del país arrasaban con poblados enteros. Luego, el 12 de marzo, el diario publicaba la noticia más temida: “En la madrugada del martes, a eso de las dos de la mañana, comenzó a caer sobre Lima un terrible aguacero, en forma violenta e inusitada”. Era otra vez El Niño, esta vez “de gran intensidad”, que trajo huaicos e inundaciones en todo el país (“La ciudad de Trujillo ha sido destruida” fue el título del 18 de marzo de 1925), además de truenos y relámpagos. Pero ahora nadie creyó en una profecía bíblica; más bien, la preocupación de los limeños era la falta de abastecimiento en los mercados y el colapso de los principales servicios: Lima se había quedado sin electricidad y sin alumbrado público. En efecto, durante casi dos semanas, las calles de nuestra ciudad permanecieron a oscuras, pero apunta El Comercio: “A pesar del soplo de tragedia, Lima presenta un aspecto pintoresco… De pronto, el poderoso foco de un automóvil rompe la oscuridad reinante y luego otro y otro, para volver enseguida a las tinieblas de antes”. Finalmente, fieles a nuestra fama de ingeniosos, en El Comercio empezaron a aparecer avisos que resolvían el problema del alumbrado con “una lámpara de gasolina, muy segura y muy brillante”.
1970.- Todavía hay limeños que recuerdan el 15 de enero de 1970, cuando Lima volvió a soportar una lluvia de características bíblicas. “Lima sufre la mayor lluvia de los últimos 45 años”, indicaba El Comercio al día siguiente. Durante las 5 horas que duró el “diluvio”, 17 litros de agua cayeron por metro cuadrado (lo que la ciudad recibe en 8 o 9 meses), según el SENAMHI. Tanto llovió que más de 2 mil viviendas se vinieron abajo; además, se anegó por completo la Vía Expresa (el “Zanjón” quedó inutilizable durante días), 2.500 teléfonos dejaron de funcionar, hubo 150 amagos de incendio, las instalaciones del aeropuerto Jorge Chávez quedaron seriamente dañadas y la capital quedó aislada (Huaraz, por ejemplo, solicitó un puente aéreo con Lima). Un hecho insólito fue ver discurrir el agua, en forma de cataratas, en la quebrada de Armendáriz, en Barranco. Para los especialistas, de haber durado un poco más la lluvia, Lima hubiera vivido una verdadera catástrofe, su eventual desaparición.
1998.- Esta no fue una lluvia sino algo que nunca nadie pensó: que un lodazal, un huayco, llegaría a las puertas de Lima, a 80 metros del Palacio de Gobierno. Sí, el 23 de febrero de 1998, un torrente de piedra y lodo, producido por un huayco, sorprendió a miles de limeños. Todavía recordamos las imágenes en que las aguas del río Huaycoloro (que prácticamente nadie sabía de su existencia hasta ese día) pasaron con furia por Campoy, Zárate, Rímac y el Trébol de Caquetá, y avanzaron hasta casi llegar a la avenida Perú. En el Rímac, donde el torrente llegó a alcanzar el metro de altura, uno de los cuatro estacionamientos de la Plaza de Acho quedó anegado; luego el aquel lodo avanzó por los jirones aledaños y se detuvo en las puertas del Convento de los Descalzos. En El Comercio se publicó una impresionante imagen del río de lodo y piedra, tomada desde el aire, que mostraba cómo ni siquiera la capital del Perú era inmune a las inclemencias del clima y los caprichos meteorológicos. Con vías bloqueadas por el fango y cientos de familias preocupadas por los suyos, el caos y la desesperación estuvieron a punto de apoderarse de la población, que vio cómo empezaban a producirse actos de pillaje. El oportuno desplazamiento de militares y la rápida intervención de las autoridades impidieron que la tragedia cobrara víctimas mortales.
NOTA.- Evidencias geológicas confirman la existencia del Fenómeno del Niño en la costa peruana desde hace casi 13 mil años. Además, documentos escritos dan cuenta de sus efectos desde el siglo XVI. Hubo eventos extraordinarios los años 1578, 1721, 1828, 1877-1878, 1891, 1925-1926, 1982-1983, y 1997-1998; otros eventos, de mediana magnitud, se presentaron los años 1911-1912, 1917, 1932, 1951, 1957-1958, 1972-1973, 1976, 1987 y 1992.
29/03/10: Pasolini, la verdad sobre su muerte

Un policía destapa el cuerpo de Pier Paolo Pasolini
La madrugada del 1 al 2 de noviembre de 1975 moría asesinado en el astillero de la localidad marítima de Ostia, cercana a Roma, Pier Paolo Pasolini. Hoy, 35 años después, se sigue sin saber la verdad sobre este caso. Por este motivo, el abogado de la parte civil en el proceso de primer grado por el homicidio de Pasolini, Nino Marazzita, está decidido a seguir adelante para conocer la verdad incluso en el Tribunal Europeo si es necesario, señaló a ABC.
Nuevas tecnologías.- El caso Pasolini se ha abierto y cerrado en numerosas ocasiones, pero ahora se vislumbra una posibilidad real de reapertura de las investigaciones. «Las nuevas tecnologías y los nuevos indicios acumulados en estos años nos hacen ser optimistas», explicaba el abogado calabrés a este periódico. Marazzita quiere aplicar los últimos avances en el campo de la investigación científica para analizar la camiseta llena de sangre que Pasolini llevaba la noche que le apalearon a muerte, atropellándole después con su propio vehículo. «Se conserva todavía su carné de conducir, los zapatos y la camiseta manchada de sangre, todos son restos del delito que con las tecnologías actuales pueden arrojar luz sobre el caso, por lo que realmente existe una posibilidad de conocer la identidad de los asesinos», confirmó Marazzita.
A los datos aportados por la ciencia se unen las revelaciones del presunto asesino, «Pino» Pelosi, y de uno de los amigos más cercanos a Pasolini, el actor y director de cine Sergio Citti. El caso de Pasolini se cerró con la confesión de Pelosi, que por aquel entonces tenía 17 años, como autor de los hechos. En 2005, sin embargo, hizo unas declaraciones retractándose de su culpabilidad.
«Siempre ha habido muchas partes oscuras en este proceso, pero ahora con ese testimonio y el de Sergio Citti tenemos más datos para llegar a la verdad», explicó Marazzita. El abogado hacía referencia a las importantes declaraciones de Citti, actor y cineasta compañero de Pasolini, señalando que su amigo recibió una invitación para ir a Ostia a recoger los negativos originales de «Saló o los 120 días de Sodoma» que le habían robado, quizá, grupos de la extrema derecha. Según el testimonio de Citti, Pasolini estaba pasando un mal periodo por este robo, por lo que cuando recibió la llamada no se lo pensó dos veces y acudió a la cita. Era muy valiente.
Investigar hasta el final.- «Este testimonio demuestra que le engañaron», comentó Marazzita, señalando que «lo que hay que hacer es investigar, algo que nunca se ha querido hacer hasta el final, porque el caso se reabría y cerraba rápidamente. Espero que ahora haya voluntad de llegar a la verdad». El optimismo del abogado se debe a la carta enviada por el ministro de Justicia, Angelino Alfano, pidiendo a la fiscalía de Roma la reapertura del caso.
A lo largo de estos 35 años han sido numerosos los intelectuales que han pedido la reapertura del caso Pasolini, entre ellos la periodista y escritora Oriana Fallaci, amiga de Pasolini. Fallaci dedicó varios artículos al asesinato del cineasta, sacando a la luz testimonios de la época que hablaban de dos motoristas como autores del homicidio. Hasta su muerte en 2006, la periodista no dejó de pedir una nueva investigación sobre el caso.
Pasolini era un personaje polémico para su época, aunque según muchos expertos hubiera sido también hoy igualmente amado y odiado. «Escandalizar es un derecho, como ser escandalizados es un placer, mientras que quien rechaza el placer de ser escandalizado es un moralista», decía un Pasolini serio en su última entrevista televisiva pocos días antes de morir.Pasolini dirigió grandes obras maestras del cine italiano como «Accatone», «El Evangelio según Mateo», «Teorema» o «El Decamerón». Todas estas cintas causaron gran revuelo en la sociedad de la época, aunque su último largometraje, «Saló o los 120 días de Sodoma», es su testamento en el que repudia la «trilogía de la vida» por la utilización comercial de su visión de una sexualidad libre de pecado. Chicos y chicas tratados como animales, violencia sexual y una crítica feroz a la Iglesia, a la política y a la burguesía. Esta fue una película prohibida en casi todo el mundo.
Cómplices.- En torno a este filme se ha generado un debate sobre la presión que Pasolini pudo haber soportado en ese periodo. «No podemos contentarnos con la versión oficial del asesinato, porque sería convertirnos en cómplices», escriben los promotores de una iniciativa para recoger firmas y pedir la reapertura el caso.
Los familiares de Pasolini por su parte están hartas de tanta habladuría. «Son personas simples, cansadas del paso del tiempo sin respuesta», comentó Manzziti, «pero yo sé que esta vez se puede llegar a la verdad. Antes esa verdad daba miedo porque se pensaba que grandes personajes del mundo político estaban involucrados. Después se dejó de investigar por inercia. Ahora la voluntad es la de saber la verdad sin miedo, porque si se llegara a los asesinos reales, no creo que su identidad desestabilizara al país, han pasado muchos años».
Pelosi, cuyo débil físico provocó muchas dudas sobre su confesión como único asesino, fue condenado a nueve años de cárcel, pero en una entrevista concedida en 2005 retractó su versión asegurando que fueron tres desconocidos los asesinos del cineasta nacido en Bolonia. «Durante todo este tiempo he ocultado la verdad por miedo». dijo. Esta confesión, de la que ABC informó en su día, ha hecho ahora replantearse el caso a la justicia, además, de las sospechas de que la muerte del cineasta tiene que ver con el robo de unas cintas de su última película (tomado del ABC, 29/03/2010).
29/03/10: Sobre el celibato sacerdotal

Este blog no suele ocuparse de estos temas pues escapan a su temática. Sin embargo, no podemos abstraernos de un debate que hoy cobra un interés especial, debido a los escándalos que, lamentablemente, sacuden a la Iglesia católica. Ayer, el jesuita y ex cardenal de Milán, Carlo María Martini, volvió a reclamar que se replantee la obligación del celibato, como ya hiciera en su libro Coloquios Nocturnos en Jerusalén. En un artículo, en el diario austríaco Die Presse, Martini escribió: "Las cuestiones de fondo de la sexualidad deben repensarse a partir del diálogo con las nuevas generaciones (...) porque debemos plantearnos los problemas de base para reconquistar la confianza perdida".
Ante tantas dudas y desinformación que hay al respecto, debemos indicar algo sustentado en la Historia: El celibato no es para el clero secular ni un voto ni un dogma, sino una norma eclesiástica y, como tal, puede ser revisada, postergada o anulada. Fue impuesto por primera vez en el Concilio de Elvira (año 503), aunque con algunas excepciones, y quedó reafirmado luego en los concilios de Letrán (año 1123) y de Trento (1545-1563). Una cuestión más: el celibato sólo es obligatorio para los sacerdotes católicos de rito romano, pues los de rito bizantino pueden contraer matrimonio. Para los curas ortodoxos, el celibato es opcional, aunque forzoso para acceder a obispo, de ahí que la mayoría de obispos sean frailes, pues profesan los votos de castidad, pobreza y obediencia.
23/03/10: A la venta la Lista de Schindler

Una de las copias de la célebre lista en la biblioteca de Nueva Gales del Sur (AFP)
La firma M.I.T. Memorabilia, especializada en la venta de documentos históricos, vende por 2,2 millones de dólares una copia de la lista que Oskar Schindler elaboró durante la 2ª Guerra Mundial para salvar a más de mil judíos del horror nazi. El diario Daily News informó en su edición digital que la lista fue elaborada por el mismo Schindler (1908-1974) y su contable Itzhak Stern (1901-1969), lleva fecha del 18 de abril de 1945, tiene 13 páginas y contiene 801 nombres con fechas de nacimiento y profesiones. Se trata de la única copia que queda en manos de un coleccionista privado de la famosa lista de Schindler, que hiciera famosa la película del mismo nombre que dirigió Steven Spielberg.
El director de esa casa de subastas del estado de Nueva York, Gary Zimet, indicó que venderá el documento "al primero que lo quiera", señala el diario, que recuerda que sólo unas cuantas copias de aquella lista que salvó a más de mil judíos se han conservado y pertenecen a algunos museos de Estados Unidos e Israel. Además de ese histórico documento, la casa de subastas neoyorquina informó a través de su página web de la venta de otros documentos históricos relacionados con Schindler y con el final de la II Guerra Mundial (1939-1945), pero de los que no ha dado a conocer su precio.
La rendición de la Alemania nazi y una foto de Schindler.- Se trata de una foto firmada por Schindler en el reverso, que lleva la dedicatoria de "con todo mi cariño a mi querida familia Licht", fecha de agosto de 1948 y data en Regensburg. La empresa explica en su página web que recibió la foto y una carta desde Israel remitida por el hijo de Giza y Herman Licht, una pareja de judíos polacos de Cracovia que sobrevivieron al holocausto y que trabajaron para Schindler en la fábrica de esmaltes que tuvo en esa ciudad. Los Licht fueron trasladados al campo de trabajos forzados de Plashow, dirigido por el comandante nazi Ammon Goeth, que en la película de Spielberg es interpretado por el actor Ralph Fiennes. "Cuando Schindler abrió su fábrica en Brinnitz, en la frontera checa, empezó a elaborar la lista con Itzhak Stern, e incluyeron a mis padres en ella", explica el propietario de esa foto, en la que el empresario aparece sonriente. M.I.T Memorabilia ha puesto también en venta el documento que refleja el acuerdo de rendición sin condiciones de la Alemania nazi ante los aliados y que fue firmado el 7 de mayo de 1945 en la localidad francesa de Reims. "Esta es la rendición sin condición del Tercer Reich, que fue firmada a primera hora del lunes 7 de mayo de 1945, y en la que está anotada la hora como las 0241 o las 2:41 de la mañana", dice la empresa, que indica que el documento se firmó en los cuarteles generales aliados ubicados en una escuela de la ciudad francesa de Reims. Los dos folios de la rendición alemana, escritos en inglés, que contiene cinco puntos y se alcanzaron tras una difícil negociación, están firmados por parte alemana por el general Alfred Jodl, mientras que por parte aliada se aprecia la firma del general estadounidense Walter Bedell Smith, así como la del general soviético Ivan Sousloparov (EFE).
El Gobierno de Franco supo de los horrores de los nazis contra los judíos. El joven diplomático Sanz Briz, destinado en 1944 en Budapest, envió a Madrid un informe que avisaba del exterminio en Auschwitz. Hasta ahora tenía el sello de "No mostrar"

Hitler y Franco en su encuentro en Hendaya
Una mañana, de los vagones bajan 45.000 judíos llegados de Salónica, demacrados y hambrientos. Unos 10.000 son seleccionados para los campos de trabajo y al resto los envían directamente al crematorio. Los que se salvan, hacinados en barracones, no soportan las duras condiciones del lugar y al poco tiempo enferman de paludismo. Los guardias alemanes, con sus botas militares y los perros, les recomiendan que vayan al hospital del campo de concentración, algo que desaconsejan los prisioneros veteranos. Saben cómo se las gastan allí. A pesar de las advertencias, los griegos se presentan en el centro médico, donde a medida que van pasando reciben en el corazón una inyección de fenol que acaba con sus vidas. Sus cadáveres se apilan más tarde en la puerta del bloque de enfermería, donde nunca entra el sol. Eso no tiene ninguna importancia aquí, en Auschwitz-Birkenau, 1943.Estos detalles del día a día en el mayor campo de exterminio de la Alemania nazi, donde fueron aniquiladas entre 1,5 y 2,5 millones de personas, quedaron reflejados en un informe que dos jóvenes eslovacos escribieron tras escapar del lugar. El texto, escrito a máquina y en un dificultoso francés, llegó a manos de Ángel Sanz Briz, un joven diplomático español destinado en el Budapest ocupado por los nazis. Tras leerlo, remitió el documento en agosto de 1944 al ministro de Asuntos Exteriores, José Félix de Lequerica. No consta que Sanz Briz recibiese una respuesta.
El puñado de papeles que el diplomático envió a Madrid iba precedido de una carta a "Vuestra Excelencia" en la que informa "sobre el trato a que se condena a los judíos en los campos de concentración alemanes". Desvelaba que se los habían hecho llegar "elementos de la junta directiva de la organización sionista de la capital". "Su origen, pues", se dice en la misiva, "le hace sospechoso de apasionamiento. Sin embargo, por los informes que he podido obtener de personas no directamente interesadas en la cuestión y de mis colegas del cuerpo diplomático aquí acreditado, resulta que una gran parte de los hechos que en él se describen son, desgraciadamente, auténticos". Los papeles permanecían hasta ahora en los archivos del ministerio, en una carpeta donde se lee "no mostrar". Ahora sirven para confirmar hasta qué punto el Gobierno de Franco, simpatizante de Hitler en la Segunda Guerra Mundial y ambiguo en sus posiciones hacia el final de la contienda, conocía con todo detalle el plan que los nazis estaban llevando a cabo para exterminar a los judíos.
En el Budapest ocupado por los nazis, Sanz Briz era un tipo elegante, joven, de misa diaria. Un hombre de fe, en resumen. Era el encargado de negocios en la legación española. Había llegado a la capital de Hungría para sustituir a Miguel Ángel Mugiro, un hombre muy crítico con los dirigentes húngaros que se mostraban serviles con los nazis. Mugiro denunció varias veces a Madrid los abusos que se estaban cometiendo con los judíos en el país, injusticias que había visto con sus propios ojos, como el saqueo que estaban sufriendo los comerciantes. El Gobierno de Madrid le sustituyó por el joven Sanz Briz para mejorar las relaciones con Hungría. No fue así.
Sanz Briz participó casi desde su llegada a Budapest en unas reuniones secretas con diplomáticos de otros países neutrales, incluido el nuncio apostólico, en las que se buscaba la forma de ayudar a los miles de judíos húngaros que en ese momento estaban siendo transportados a los campos de exterminio. Mientras se producían esos encuentros secretos, por las calles de esa ciudad también andaba Adolf Eichmann, uno de los cerebros de la llamada Solución Final, el plan de la Alemania nazi con el que se pretendía culminar el genocidio de la población judía. Eichmann, meses antes, había negociado con los aliados el canje de un millón de prisioneros por una cantidad de dinero que le permitiese seguir costeando la guerra.
"En los vagones de camino a los campos de concentración no sólo van hombres, sino también mujeres, niños y ancianos. Es difícil de creer que vayan a trabajar...", dice Sanz Briz en una de sus comunicaciones con Madrid. Después de mucho insistir, le autorizaron a repatriar a "algunos" judíos de origen español. Hungría, último país ocupado por los nazis, le permitió expender 200 pasaportes. Pero el diplomático buscó un salvoconducto para tramitar cientos de pasaportes y cartas de protección en las que garantizaba el origen sefardí de miles de judíos que en realidad no lo eran. Siempre sellaba las cartas y los visados con números inferiores a 200, lo que despistó a la burocracia húngara.
El documento enviado a Madrid el 26 de agosto de 1944 era similar en muchos aspectos al que elaboraron Rudolf Vrba y Alfred Wetzler, los prisioneros números 44.070 y 29.162, tras fugarse en abril de 1944. En éste en concreto no se especifican los nombres de los protagonistas, tan sólo que se trata de dos jóvenes israelíes eslovacos, deportados en 1942, que pasaron dos años en el campo de concentración y que "milagrosamente" consiguieron escapar sanos y salvos. "Hoy día se encuentran en países neutros", aclara el texto, en el que se incluyen esquemas del campo de campo de concentración y de las cámaras de gas. También se añaden cifras aproximadas de los asesinatos que se habían producido, guardados en la memoria de los testigos, que aseguran que sólo han relatado hechos que ellos han visto. Por prudencia, ni siquiera se anotaron las macabras historias que otros prisioneros les contaban.
No es casualidad que los presos recalquen que todo lo que escriben, toda la putrefacción de los cadáveres, los tiros en la nuca, el gas de las cámaras que relatan, lo hayan visto, escuchado y olido. Quedan en sus memorias el humo de las pistolas, las pisadas de las botas de los militares de las SS. No es casualidad. En la Primera Guerra Mundial, uno y otro bando contaron crímenes que en muchos casos no eran ciertos, y eso había quedado en la memoria de la generación de Sanz Briz, obsesionada por verificar ("su origen, pues, le hace sospechoso de apasionamiento") la certeza de los relatos. Un año y medio antes de que llegase este documento a Madrid, los Gobiernos aliados publicaron una declaración conjunta que denunciaba la matanza sistemática de los judíos. Desde ese momento, se puede decir que existía conocimiento general del Holocausto. En los países ocupados por Alemania se lanzaron folletos donde se decía que quien colaborase con esta barbarie sería juzgado. Pero otra cosa era conocer los detalles concretos, la historia desde dentro. Y esa parte hasta entonces desconocida en España es la que hizo llegar Sanz Briz al Gobierno del general Franco: "Ahí se demuestra que Franco conocía con exactitud el tamaño de la matanza. No admite dudas", cuenta desde el otro lado del teléfono Bernd Rother, historiador alemán y autor del prestigioso libro Franco y el Holocausto.
Rother, que estuvo indagando durante años en los archivos desclasificados españoles, asegura que el informe de Sanz Briz empezó a circular por las esferas de Budapest en mayo de 1944. Los rumores de que la Solución Final caminaba con paso firme eran insistentes y lo confirma que en esas fechas, concretamente entre abril y julio, habían sido deportados 450.000 judíos húngaros a los campos de exterminio. Incluso para miembros de la resistencia antinazi era difícil de imaginar que estuviese ocurriendo algo así, por lo que unos documentos que contasen con exactitud qué demonios ocurría en esa especie de fábrica gris rodeada de alambrada tenían relevancia. "Sanz Briz demostró una vez más su coraje", apuntilla Rother. Al historiador le sorprende incluso que después de haber expedido los falsos pasaportes y de haber enviado la historia de los dos jóvenes polacos no fuese destituido fulminantemente. Después llegó incluso a continuar una exitosa carrera diplomática que le llevó por varios países del mundo.
En Auschwitz, mientras, no paraban de llegar vagones repletos de judíos. A la entrada se encontraban con un imponente cartel: "El trabajo os hará libres". Los recién llegados recibían cada día una libra de margarina y una cucharada de mermelada, a lo que se acompañaba con un café o un té frío, según se lee el documento de Sanz Briz. La sopa que se servía a mediodía estaba hecha con agua sucia y una remolacha, mientras que cuando caía la noche se repartían, en teoría, 300 gramos de pan, aunque al final la cosa se solía quedar en la mitad. En el campo se abrió el Instituto de Higiene, en un bloque aislado de los otros. Se dividía en internos, infectados y cirugía. En su interior se provocaban heridas de guerra para ver de que forma curaban después, se hacían estudios raciales con los esqueletos de los prisioneros y se trataban las enfermedades contagiosas. Además, se hacían investigaciones sobre los efectos de la altitud, las bajas temperaturas o la ingesta de agua del mar. Siempre con los presos como cobayas y en contra de su voluntad.
El primer crematorio se inauguró en marzo de 1943 con 8.000 judíos de Cracovia que fueron gaseados e incinerados. Los jóvenes eslovacos narran que para la ocasión llegaron desde Berlín oficiales y dignatarios civiles que se tomaron la ocasión como una fiesta. "Comprobaban con gusto lo que ocurría en la cámara de gas y al final daban libre curso a su asentimiento". En la puerta del crematorio se colocó un paredón de fusilamiento, antes situada en otra parte del campo.
La nueva ubicación facilitaba la labor de limpieza de los sonderkommandos, unidades de trabajo compuestas por judíos, encargados de colaborar con sus propios verdugos a cambio de algunos meses más de vida. Eran los encargados de retirar los cadáveres de las cámaras de gas y de rapiñar entre las pertenencias de los muertos. Los demás prisioneros evitaban acercarse a ellos por el olor que desprendían y por su fama de violentos. "Yo asistí en una escena en la que un joven judío polaco explicaba a un hombre de las SS el verdadero modo de matar a un hombre sin ningún arma". Eran capaces de hacerlo con las manos. Y eso en Auschwitz no era un crimen. Sencillamente se recogía al muerto con una carretilla y se apuntaba su número de prisionero en un documento donde se registraban las bajas. Sin especificar cómo se había producido el óbito. Eso no tenía importancia en este lugar, al fin y al cabo se trataba de judíos.
Resulta desgarrador el testimonio que dan los dos jóvenes eslovacos sobre la manera en la que se accionaban las cámaras de gas. Cuentan que su interior tenía el aspecto de un baño normal. Sin ventanas, salvo por un ventilador situado en el techo. Las ejecuciones se organizaban de una manera industrial, casi mecánica. Los condenados llegaban en camión, acompañados por un médico, y cuando accedían a la cámara, rodeada de alambre de espino, se desnudaban, todos juntos. Los guardias confiscaban relojes, medallas, pendientes, fotografías en sepia... con la promesa de devolverlo todo al rato. Los prisioneros recibían a continuación una toalla y una pastilla de jabón. A golpe de fusta, les obligaban a esparcirse por toda la cámara. Se cerraban las puertas de repente con un chirrido metálico, las aberturas del ventilador arrojaban el gas y diez minutos después todo se había acabado. Una cuadrilla compuesta por judíos limpiaba el sitio de cadáveres para hacer hueco a los siguientes. Los primeros en ser ejecutados pensaban que iban a darse un baño, pero a medida que se fue corriendo el rumor de lo que de verdad ocurría allí, cada vez fueron más frecuentes los intentos de no entrar en las cámaras. Los guardias solventaban la escaramuza disparando con sus revólveres o a base de culatazos.
El Gobierno de Franco tuvo una posición ambigua respecto a la Solución Final ideada por los alemanes. Antonio Marquina, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid y uno de los primeros estudiosos de la figura de Sanz Briz, destaca que el hecho de que España se adhiriese al Pacto de Acero, donde se dice que los enemigos de Alemania son los de España, marcará la estrategia del país. Sólo hay que recordar el encuentro entre Franco y Hitler en Hendaya en 1940. Cuatro años después, en la época en la que Sanz Briz envía el relato de lo ocurrido en el campo de exterminio, Marquina dice que hay que resaltar que ya se había producido entonces el Desembarco de Normandía, Mussolini hacía tiempo que había sido derrocado y los aliados consolidaban su avance. Alemania estaba arrinconada. El diplomático actúa entonces por su cuenta, sin instrucciones de ningún tipo, intuyendo que la posición española respecto a la guerra tenía que haber variado a la fuerza.
El historiador Julián Casanova cree que Sanz Briz fue valiente enviado los documentos, aunque en ese momento ya tenía el viento a favor, sobre todo ahora que el sentimiento antijudío es menor. "Aunque conlleva riesgo porque el tema del Holocausto quemaba a Franco, le traía muchos dolores de cabeza. Casi tantos como a la propia Iglesia", dice. Y Haim Avni, reconocido profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén, añade: "Es importante el acto que lleva a cabo el español sencillamente porque el Holocausto en Hungría se inicia poco antes, en marzo, cuando el Ejército alemán ocupa el país, y él hace el envío en verano (26 de agosto). Estaba ante sus ojos el horror, y lo denuncia. No todos se atrevieron a hacerlo".
Con Serrano Suñer por ejemplo, un ministro pronazi, lo que hizo Sanz Briz hubiese sido un suicidio. De todos modos, Marquina considera que hay pocos documentos que reflejen con certeza el flujo de información que recibió el Gobierno de Franco en ese tiempo a través de los servicios de inteligencia o de los militares. La historia, pues, quizá está por escribirse.
El caso es que además de enviar el informe, Sanz Briz continuó con sus labores diplomáticas. Los judíos a los que protegía fueron recluidos en un gueto, a la espera de cualquier movimiento por parte de los nazis. El diplomático alquiló entonces 11 edificios en los que colgó un cartel donde se leía: "Anejo a la legación española. Edificio extraterritorial". Los trabajadores de la Embajada española se encargaron de proveer de alimentos e higiene a los refugiados. Con el Ejército Rojo a las puertas de Budapest y las quejas constantes de los nazis a Franco, Sanz Briz se vio obligado a dejar el país. Su labor la prosiguió un colaborador suyo, Giorgio Perlasca, un italiano que se hizo pasar por español (cambió su nombre por el de Jorge) y asumió el papel del diplomático español diciendo que éste se había ido sólo por un tiempo. Entre los dos salvaron a unas 6.000 personas. Otros diplomáticos franquistas de ese tiempo también ayudaron a salvar cientos de vidas, como es el caso de Julio Palencia, destinado en Sofía (Bulgaria), o José Ruiz Santaella en Berlín.
Sanz Briz incluía en el paquete que enviaba a Franco el relato de una señora y su hijo. Asqueada de las condiciones de higiene que soportaba en el campo de concentración en el que estaba recluida, pidió su traslado a Birkenau, donde según había oído no era tan malo el trato. Al llegar al sitio, quedó impresionada por el cartel en el que decía que el trabajo la haría libre. "Tenía la impresión de haber hecho un buen cambio", contará más tarde. El patio limpio, los edificios de ladrillo, el césped verde, le dieron buena impresión. Enseguida se dio cuenta de su error. Le afeitaron la cabeza, le tatuaron un número en el brazo izquierdo y de esa forma tan inesperada pasó a convertirse en una prisionera política. Cierto día la condujeron a la cámara de gas y a ella le entró el pánico, aunque le decían que sólo era para hace un recuento al grupo. Ella tuvo suerte: consiguió escapar y con la ayuda de unos campesinos logró llegar a Hungría.
Ese fragmento del horror también estuvo en manos de Francisco Franco, el dictador español. Nunca le envió una contestación al joven Sanz Briz (por JUAN DIEGO QUESADA para El País, 21/03/2010).

Hitler y Franco en su encuentro en Hendaya
Una mañana, de los vagones bajan 45.000 judíos llegados de Salónica, demacrados y hambrientos. Unos 10.000 son seleccionados para los campos de trabajo y al resto los envían directamente al crematorio. Los que se salvan, hacinados en barracones, no soportan las duras condiciones del lugar y al poco tiempo enferman de paludismo. Los guardias alemanes, con sus botas militares y los perros, les recomiendan que vayan al hospital del campo de concentración, algo que desaconsejan los prisioneros veteranos. Saben cómo se las gastan allí. A pesar de las advertencias, los griegos se presentan en el centro médico, donde a medida que van pasando reciben en el corazón una inyección de fenol que acaba con sus vidas. Sus cadáveres se apilan más tarde en la puerta del bloque de enfermería, donde nunca entra el sol. Eso no tiene ninguna importancia aquí, en Auschwitz-Birkenau, 1943.Estos detalles del día a día en el mayor campo de exterminio de la Alemania nazi, donde fueron aniquiladas entre 1,5 y 2,5 millones de personas, quedaron reflejados en un informe que dos jóvenes eslovacos escribieron tras escapar del lugar. El texto, escrito a máquina y en un dificultoso francés, llegó a manos de Ángel Sanz Briz, un joven diplomático español destinado en el Budapest ocupado por los nazis. Tras leerlo, remitió el documento en agosto de 1944 al ministro de Asuntos Exteriores, José Félix de Lequerica. No consta que Sanz Briz recibiese una respuesta.
El puñado de papeles que el diplomático envió a Madrid iba precedido de una carta a "Vuestra Excelencia" en la que informa "sobre el trato a que se condena a los judíos en los campos de concentración alemanes". Desvelaba que se los habían hecho llegar "elementos de la junta directiva de la organización sionista de la capital". "Su origen, pues", se dice en la misiva, "le hace sospechoso de apasionamiento. Sin embargo, por los informes que he podido obtener de personas no directamente interesadas en la cuestión y de mis colegas del cuerpo diplomático aquí acreditado, resulta que una gran parte de los hechos que en él se describen son, desgraciadamente, auténticos". Los papeles permanecían hasta ahora en los archivos del ministerio, en una carpeta donde se lee "no mostrar". Ahora sirven para confirmar hasta qué punto el Gobierno de Franco, simpatizante de Hitler en la Segunda Guerra Mundial y ambiguo en sus posiciones hacia el final de la contienda, conocía con todo detalle el plan que los nazis estaban llevando a cabo para exterminar a los judíos.
En el Budapest ocupado por los nazis, Sanz Briz era un tipo elegante, joven, de misa diaria. Un hombre de fe, en resumen. Era el encargado de negocios en la legación española. Había llegado a la capital de Hungría para sustituir a Miguel Ángel Mugiro, un hombre muy crítico con los dirigentes húngaros que se mostraban serviles con los nazis. Mugiro denunció varias veces a Madrid los abusos que se estaban cometiendo con los judíos en el país, injusticias que había visto con sus propios ojos, como el saqueo que estaban sufriendo los comerciantes. El Gobierno de Madrid le sustituyó por el joven Sanz Briz para mejorar las relaciones con Hungría. No fue así.
Sanz Briz participó casi desde su llegada a Budapest en unas reuniones secretas con diplomáticos de otros países neutrales, incluido el nuncio apostólico, en las que se buscaba la forma de ayudar a los miles de judíos húngaros que en ese momento estaban siendo transportados a los campos de exterminio. Mientras se producían esos encuentros secretos, por las calles de esa ciudad también andaba Adolf Eichmann, uno de los cerebros de la llamada Solución Final, el plan de la Alemania nazi con el que se pretendía culminar el genocidio de la población judía. Eichmann, meses antes, había negociado con los aliados el canje de un millón de prisioneros por una cantidad de dinero que le permitiese seguir costeando la guerra.
"En los vagones de camino a los campos de concentración no sólo van hombres, sino también mujeres, niños y ancianos. Es difícil de creer que vayan a trabajar...", dice Sanz Briz en una de sus comunicaciones con Madrid. Después de mucho insistir, le autorizaron a repatriar a "algunos" judíos de origen español. Hungría, último país ocupado por los nazis, le permitió expender 200 pasaportes. Pero el diplomático buscó un salvoconducto para tramitar cientos de pasaportes y cartas de protección en las que garantizaba el origen sefardí de miles de judíos que en realidad no lo eran. Siempre sellaba las cartas y los visados con números inferiores a 200, lo que despistó a la burocracia húngara.
El documento enviado a Madrid el 26 de agosto de 1944 era similar en muchos aspectos al que elaboraron Rudolf Vrba y Alfred Wetzler, los prisioneros números 44.070 y 29.162, tras fugarse en abril de 1944. En éste en concreto no se especifican los nombres de los protagonistas, tan sólo que se trata de dos jóvenes israelíes eslovacos, deportados en 1942, que pasaron dos años en el campo de concentración y que "milagrosamente" consiguieron escapar sanos y salvos. "Hoy día se encuentran en países neutros", aclara el texto, en el que se incluyen esquemas del campo de campo de concentración y de las cámaras de gas. También se añaden cifras aproximadas de los asesinatos que se habían producido, guardados en la memoria de los testigos, que aseguran que sólo han relatado hechos que ellos han visto. Por prudencia, ni siquiera se anotaron las macabras historias que otros prisioneros les contaban.
No es casualidad que los presos recalquen que todo lo que escriben, toda la putrefacción de los cadáveres, los tiros en la nuca, el gas de las cámaras que relatan, lo hayan visto, escuchado y olido. Quedan en sus memorias el humo de las pistolas, las pisadas de las botas de los militares de las SS. No es casualidad. En la Primera Guerra Mundial, uno y otro bando contaron crímenes que en muchos casos no eran ciertos, y eso había quedado en la memoria de la generación de Sanz Briz, obsesionada por verificar ("su origen, pues, le hace sospechoso de apasionamiento") la certeza de los relatos. Un año y medio antes de que llegase este documento a Madrid, los Gobiernos aliados publicaron una declaración conjunta que denunciaba la matanza sistemática de los judíos. Desde ese momento, se puede decir que existía conocimiento general del Holocausto. En los países ocupados por Alemania se lanzaron folletos donde se decía que quien colaborase con esta barbarie sería juzgado. Pero otra cosa era conocer los detalles concretos, la historia desde dentro. Y esa parte hasta entonces desconocida en España es la que hizo llegar Sanz Briz al Gobierno del general Franco: "Ahí se demuestra que Franco conocía con exactitud el tamaño de la matanza. No admite dudas", cuenta desde el otro lado del teléfono Bernd Rother, historiador alemán y autor del prestigioso libro Franco y el Holocausto.
Rother, que estuvo indagando durante años en los archivos desclasificados españoles, asegura que el informe de Sanz Briz empezó a circular por las esferas de Budapest en mayo de 1944. Los rumores de que la Solución Final caminaba con paso firme eran insistentes y lo confirma que en esas fechas, concretamente entre abril y julio, habían sido deportados 450.000 judíos húngaros a los campos de exterminio. Incluso para miembros de la resistencia antinazi era difícil de imaginar que estuviese ocurriendo algo así, por lo que unos documentos que contasen con exactitud qué demonios ocurría en esa especie de fábrica gris rodeada de alambrada tenían relevancia. "Sanz Briz demostró una vez más su coraje", apuntilla Rother. Al historiador le sorprende incluso que después de haber expedido los falsos pasaportes y de haber enviado la historia de los dos jóvenes polacos no fuese destituido fulminantemente. Después llegó incluso a continuar una exitosa carrera diplomática que le llevó por varios países del mundo.
En Auschwitz, mientras, no paraban de llegar vagones repletos de judíos. A la entrada se encontraban con un imponente cartel: "El trabajo os hará libres". Los recién llegados recibían cada día una libra de margarina y una cucharada de mermelada, a lo que se acompañaba con un café o un té frío, según se lee el documento de Sanz Briz. La sopa que se servía a mediodía estaba hecha con agua sucia y una remolacha, mientras que cuando caía la noche se repartían, en teoría, 300 gramos de pan, aunque al final la cosa se solía quedar en la mitad. En el campo se abrió el Instituto de Higiene, en un bloque aislado de los otros. Se dividía en internos, infectados y cirugía. En su interior se provocaban heridas de guerra para ver de que forma curaban después, se hacían estudios raciales con los esqueletos de los prisioneros y se trataban las enfermedades contagiosas. Además, se hacían investigaciones sobre los efectos de la altitud, las bajas temperaturas o la ingesta de agua del mar. Siempre con los presos como cobayas y en contra de su voluntad.
El primer crematorio se inauguró en marzo de 1943 con 8.000 judíos de Cracovia que fueron gaseados e incinerados. Los jóvenes eslovacos narran que para la ocasión llegaron desde Berlín oficiales y dignatarios civiles que se tomaron la ocasión como una fiesta. "Comprobaban con gusto lo que ocurría en la cámara de gas y al final daban libre curso a su asentimiento". En la puerta del crematorio se colocó un paredón de fusilamiento, antes situada en otra parte del campo.
La nueva ubicación facilitaba la labor de limpieza de los sonderkommandos, unidades de trabajo compuestas por judíos, encargados de colaborar con sus propios verdugos a cambio de algunos meses más de vida. Eran los encargados de retirar los cadáveres de las cámaras de gas y de rapiñar entre las pertenencias de los muertos. Los demás prisioneros evitaban acercarse a ellos por el olor que desprendían y por su fama de violentos. "Yo asistí en una escena en la que un joven judío polaco explicaba a un hombre de las SS el verdadero modo de matar a un hombre sin ningún arma". Eran capaces de hacerlo con las manos. Y eso en Auschwitz no era un crimen. Sencillamente se recogía al muerto con una carretilla y se apuntaba su número de prisionero en un documento donde se registraban las bajas. Sin especificar cómo se había producido el óbito. Eso no tenía importancia en este lugar, al fin y al cabo se trataba de judíos.
Resulta desgarrador el testimonio que dan los dos jóvenes eslovacos sobre la manera en la que se accionaban las cámaras de gas. Cuentan que su interior tenía el aspecto de un baño normal. Sin ventanas, salvo por un ventilador situado en el techo. Las ejecuciones se organizaban de una manera industrial, casi mecánica. Los condenados llegaban en camión, acompañados por un médico, y cuando accedían a la cámara, rodeada de alambre de espino, se desnudaban, todos juntos. Los guardias confiscaban relojes, medallas, pendientes, fotografías en sepia... con la promesa de devolverlo todo al rato. Los prisioneros recibían a continuación una toalla y una pastilla de jabón. A golpe de fusta, les obligaban a esparcirse por toda la cámara. Se cerraban las puertas de repente con un chirrido metálico, las aberturas del ventilador arrojaban el gas y diez minutos después todo se había acabado. Una cuadrilla compuesta por judíos limpiaba el sitio de cadáveres para hacer hueco a los siguientes. Los primeros en ser ejecutados pensaban que iban a darse un baño, pero a medida que se fue corriendo el rumor de lo que de verdad ocurría allí, cada vez fueron más frecuentes los intentos de no entrar en las cámaras. Los guardias solventaban la escaramuza disparando con sus revólveres o a base de culatazos.
El Gobierno de Franco tuvo una posición ambigua respecto a la Solución Final ideada por los alemanes. Antonio Marquina, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid y uno de los primeros estudiosos de la figura de Sanz Briz, destaca que el hecho de que España se adhiriese al Pacto de Acero, donde se dice que los enemigos de Alemania son los de España, marcará la estrategia del país. Sólo hay que recordar el encuentro entre Franco y Hitler en Hendaya en 1940. Cuatro años después, en la época en la que Sanz Briz envía el relato de lo ocurrido en el campo de exterminio, Marquina dice que hay que resaltar que ya se había producido entonces el Desembarco de Normandía, Mussolini hacía tiempo que había sido derrocado y los aliados consolidaban su avance. Alemania estaba arrinconada. El diplomático actúa entonces por su cuenta, sin instrucciones de ningún tipo, intuyendo que la posición española respecto a la guerra tenía que haber variado a la fuerza.
El historiador Julián Casanova cree que Sanz Briz fue valiente enviado los documentos, aunque en ese momento ya tenía el viento a favor, sobre todo ahora que el sentimiento antijudío es menor. "Aunque conlleva riesgo porque el tema del Holocausto quemaba a Franco, le traía muchos dolores de cabeza. Casi tantos como a la propia Iglesia", dice. Y Haim Avni, reconocido profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén, añade: "Es importante el acto que lleva a cabo el español sencillamente porque el Holocausto en Hungría se inicia poco antes, en marzo, cuando el Ejército alemán ocupa el país, y él hace el envío en verano (26 de agosto). Estaba ante sus ojos el horror, y lo denuncia. No todos se atrevieron a hacerlo".
Con Serrano Suñer por ejemplo, un ministro pronazi, lo que hizo Sanz Briz hubiese sido un suicidio. De todos modos, Marquina considera que hay pocos documentos que reflejen con certeza el flujo de información que recibió el Gobierno de Franco en ese tiempo a través de los servicios de inteligencia o de los militares. La historia, pues, quizá está por escribirse.
El caso es que además de enviar el informe, Sanz Briz continuó con sus labores diplomáticas. Los judíos a los que protegía fueron recluidos en un gueto, a la espera de cualquier movimiento por parte de los nazis. El diplomático alquiló entonces 11 edificios en los que colgó un cartel donde se leía: "Anejo a la legación española. Edificio extraterritorial". Los trabajadores de la Embajada española se encargaron de proveer de alimentos e higiene a los refugiados. Con el Ejército Rojo a las puertas de Budapest y las quejas constantes de los nazis a Franco, Sanz Briz se vio obligado a dejar el país. Su labor la prosiguió un colaborador suyo, Giorgio Perlasca, un italiano que se hizo pasar por español (cambió su nombre por el de Jorge) y asumió el papel del diplomático español diciendo que éste se había ido sólo por un tiempo. Entre los dos salvaron a unas 6.000 personas. Otros diplomáticos franquistas de ese tiempo también ayudaron a salvar cientos de vidas, como es el caso de Julio Palencia, destinado en Sofía (Bulgaria), o José Ruiz Santaella en Berlín.
Sanz Briz incluía en el paquete que enviaba a Franco el relato de una señora y su hijo. Asqueada de las condiciones de higiene que soportaba en el campo de concentración en el que estaba recluida, pidió su traslado a Birkenau, donde según había oído no era tan malo el trato. Al llegar al sitio, quedó impresionada por el cartel en el que decía que el trabajo la haría libre. "Tenía la impresión de haber hecho un buen cambio", contará más tarde. El patio limpio, los edificios de ladrillo, el césped verde, le dieron buena impresión. Enseguida se dio cuenta de su error. Le afeitaron la cabeza, le tatuaron un número en el brazo izquierdo y de esa forma tan inesperada pasó a convertirse en una prisionera política. Cierto día la condujeron a la cámara de gas y a ella le entró el pánico, aunque le decían que sólo era para hace un recuento al grupo. Ella tuvo suerte: consiguió escapar y con la ayuda de unos campesinos logró llegar a Hungría.
Ese fragmento del horror también estuvo en manos de Francisco Franco, el dictador español. Nunca le envió una contestación al joven Sanz Briz (por JUAN DIEGO QUESADA para El País, 21/03/2010).

"Hay muchas perlas en los anaqueles del mundo, pero solo una como la suya quiero conservar". Con estas palabras, cuidadosamente escritas en una carta, el doctor tarmeño Alejandro Arellano Zapatero terminó de convencer a Albert Einstein para lograr lo que se antojaba imposible: analizar el cerebro del hombre que tanto iluminó al mundo. “¿Cree usted que mi cabeza sea tan interesante como para merecer un estudio de tal naturaleza? Si usted lo piensa así, acepto”, le respondió el científico.
Por entonces, a mediados del siglo XX, el doctor Arellano trabajaba en el Hospital General de Massachusetts, luego de haber obtenido una beca en el Instituto de Salud Mental de Nueva York. Se encontraba abocado a un estudio que consistía en medir las ondas magnéticas del cerebro de las personas y percibir las diferencias. Uno de los primeros genios que pasó por el Laboratorio de Electroencefalografía del hospital fue Norbert Wiener, quien ofreció además contactar a otros superdotados para el estudio. “Yo le voy a escribir una carta personal [a Einstein], pero usted también escríbale”, le aconsejó Wiener a Arellano. “Y así fue la historia, un ave atrae a otra del mismo linaje”, confesaría cinco años después el galeno. Con el equipo electroencefalográfico completo, Arellano partió la mañana del 8 de setiembre de 1950 a la Universidad de Princeton, en Nueva Jersey. “El examen se realizó en la casa [ubicada dentro del campus] del profesor Einstein, así lo dispuso él”, recuerda hoy la esposa del médico, Katharina Hoffmann, una alemana de 84 años. Un salón de mediano tamaño, austeramente amoblado y con pocos libros fue lo primero que llamó la atención del médico peruano, ansioso por estrechar la mano del sabio.
“Era un hombre de 1,70 metros más o menos, de contextura delgada, expresión tranquila, amable, rostro un tanto arrugado, cabellera larga, blanca, fina, de mediana abundancia que cubría su cráneo y dejaba ver su amplia frente”, contaría sus impresiones en 1955 a este Diario. Sobre la camilla preparada en su sala de estudio, y con el electroencefalógrafo bajo un pizarrón lleno de números y letras, el autor de la teoría de la relatividad se entregó como un manso cordero al examen. “Profesor, le ruego relajarse en lo posible, y reposar mentalmente”, le indicó el médico, a lo que Einstein contestó: “Me pide usted una cosa muy difícil, algo que nunca he hecho en mi vida”. Era cierto. “Tengo un problema sobre la teoría de la relatividad que me preocupa profundamente”, confesó el sabio, y al instante las respuestas eléctricas cerebrales cambiaron. Tras dos horas, el examen terminó. “Me parecía un sueño haber confidenciado [sic] largo rato con el cerebro más grande de nuestro tiempo y guardar el tesoro gráfico de sus potencialidades”, confesaría años más tarde. La comunicación con Einstein prosiguió por medio de cartas, nos cuenta doña Katharina, hasta que el genio murió en 1955.
Aquel encuentro marcó la vida del médico peruano. Le llovieron ofertas para quedarse en EE.UU. o ir a Europa para continuar con la investigación. Sin embargo, dejó todo y regresó a su país, acompañado por una guapa alemana 14 años menor que él, que se convertiría en la madre de sus siete hijos. Hoffmann me cuenta que se conocieron en una oficina postal de Madrid, y que a los tres meses se casaron. “En octubre de 1952 viajamos al Perú, justo para la procesión del Señor de los Milagros”, rememora. Arellano fue el pionero de la encefalografía en el Perú: trajo la primera máquina y realizó aportes importantes a la especialidad. Además, él y su colega Fernando Cabieses fundaron la Liga Peruana de Lucha contra la Epilepsia. “Su trabajo fue excepcional, creó el servicio médico asistencial de electroencefalografía, atendía gratis a pacientes del hospital Dos de Mayo”, me dice uno de sus alumnos, el neurólogo Juan de Dios Altamirano. Hace 14 años, tras un derrame cerebral, Arellano partió de este mundo. Mientras tanto, la histórica máquina con la que realizó el examen a Einstein se oxida en el frío sótano del Museo de la Nación, a la espera de ser trasladada a un lugar que esté más acorde con su valiosa historia (por María Fernández, publicado en El Comercio, 21/03/2010).
20/03/10: Europa se borra del mapa

Planisferio de Rumold Mercator (1587)
En 1988, unos investigadores de la revista National Geographic pidieron a 3.800 niños de 49 países que dibujaran el mapa del mundo. La mayoría de los chavales -africanos, asiáticos, americanos- colocaron Europa en el centro del mapa. Sin saberlo, reprodujeron la misma visión eurocéntrica legada por sus antepasados desde la época colonial, la proyección de Mercator, la misma que todo occidental tiene en la cabeza como un hecho objetivo ante el que no cabe la más mínima duda.
Un mapa no es más que una mirada, trazada históricamente con una carga ideológica, a veces inocente, que suele generar controversia. Mientras el mapa del poder real en el mundo está cambiando radicalmente, desplazando a Europa cada vez más al oeste y colocando en el centro a Estados Unidos y China, las viejas polémicas sobre el eurocentrismo siguen vivas.
Las dos proyecciones de mapas que más han agitado el mundo de la cartografía son las de Mercator (1569) y la de Peters (1974). Representar fielmente en un plano una esfera achatada por los polos -un elipsoide de revolución, que dirían los expertos- es el reto de los cartógrafos desde el siglo XVI. Desgraciadamente, es imposible; siempre habrá una parte que quede distorsionada.
En 1569, el padre de todos ellos, el flamenco Gerardo Mercator ideó una forma de proyectar el mundo esférico metiéndolo en un cilindro. El mapa, una herramienta útil para los navegantes de la época, es el mismo que se ha enseñado en las escuelas. Coloca a Europa en el centro y representa fielmente la forma de los continentes, pero exagera los tamaños de los países a medida que se acercan a los polos. Groenlandia, por ejemplo, aparece con un tamaño similar al de África, aunque su superficie es de 2,1 millones de kilómetros cuadrados, mientras que la del continente es de 30,1 millones.
De la misma forma, la masa continental de lo que todavía seguimos llamando norte ocupa mucho más espacio que la del sur. La realidad es que el sur ocupa el doble, unos 100 millones de kilómetros cuadrados. En cualquier caso, las inexactitudes de Mercator no pueden atribuirse a supuestas intenciones deshonestas; el hombre sólo quería que los barcos no se perdieran en el océano Atlántico.
Quien sí resultó un experto en propaganda fue Arno Peters. En 1974, este berlinés que había sido cineasta, organizó una rueda de prensa para arremeter contra el mapa de Mercator y presentar el suyo. La proyección de Peters respetaba las superficies reales de los países, pero no sus siluetas, la mayoría de las cuales aparecían demasiado estiradas. Los cartógrafos le dieron la espalda -Arthur Robinson definió el mapa como un calzoncillo largo, mojado y andrajoso colgado del Ártico- pero la visión políticamente correcta de Peters caló en la Unesco y en las ONG, que adoptaron el mapa para mostrar su sensibilidad hacia África y Asia. Además, Peters no había hecho más que apropiarse de una proyección casi idéntica elaborada en 1855 por James Gall, un religioso escocés con menos sentido del espectáculo.
"No solamente es fácil mentir con mapas; es esencial", señala el experto estadounidense Mark Monmonier en su libro Cómo mentir con mapas (How to lie with maps, 1996), donde revisa cómo los mapas han servido históricamente para hacer propaganda. Monmonier propone un método mucho más efectivo que el de Peters para resaltar la importancia creciente de China o India: los cartogramas.
Este tipo de mapas no se hace atendiendo a las coordenadas para representar con fidelidad la superficie terrestre. Son simplemente gráficos que permiten explicar cómo se distribuyen los países según determinadas variables estadísticas. A eso se dedican páginas web como worldmapper.org o gapminder.org, herramientas estupendas para elaborar cartogramas.
¿Cómo será el mapa del mundo dentro de unos años? Si pintásemos un cartograma geopolítico que dejase claro quién manda en el mundo, ¿qué criterio seguiríamos? Todos los expertos consultados coinciden en que serán los avances tecnológicos los que determinarán principalmente quién mandará en el mundo. "La ciencia es la que define la innovación y eso es lo que marca la productividad de un país y, por tanto, su crecimiento económico", señala Fernando Vallespín, catedrático de Ciencia Política y de la Administración. "China va ganando poder militar. El centro lo copan China y Estados Unidos", propone Cristina Manzano, directora de la revista Foreign Policy en España.
"Hay otros factores, como la educación y el número de universidades potentes, pero todos están ligados a ese criterio económico y tecnológico", explica Antonio Marquina, catedrático de Seguridad y Cooperación en las Relaciones Internacionales, que aporta las predicciones económicas de Goldman Sachs para 2050. Según el análisis del grupo de inversión, China y Estados Unidos coparían la primera y segunda plaza respectivamente. Otros países como Brasil, India y Rusia dominan las primeras plazas. Sólo Alemania sigue manteniendo cierto poderío. España no aparece ni siquiera en la lista de los 20 primeros. Una proyección similar es la que aportan los expertos de Worldmapper para 2015 (ver gráfico).
Muchas cosas pueden poner todo del revés de aquí a 2050, pero, probablemente, si la revista National Geographic repitiese su experimento en esa fecha, los niños europeos dibujarían a China y Estados Unidos en el centro y arrinconarían a Europa al extremo oeste del mapamundi (El País, 20/03/2010).

Murieron entre 18.000 y 25.000 personas en tres días. Miles de toneladas de bombas arrojadas por cientos de Lancaster, precedidos por grupos de Mosquitos que marcaban los objetivos con bengalas rojas. Los bombardeos de Dresde entre el 13 y el 15 de febrero de 1945 destruyeron la ciudad barroca y se grabaron a fuego en la memoria de los vencidos y en la de los Aliados. La devastación es, todavía hoy, el argumento preferido de neonazis y ultraderechistas para demonizar al antiguo enemigo. Una comisión de investigación encargada por el ayuntamiento de la capital sajona ha presentado la conclusión de cinco años de investigaciones, que cifran en un máximo de 25.000 el número de víctimas. La cantidad estremece, pero es mucho menor que la presentada por el régimen de Hitler, que la exageró hasta 200.000. La ultraderecha habla aún de medio millón.
El arrasamiento de Dresde es probablemente la operación militar aliada más polémica de la II Guerra Mundial. El miércoles, el concejal de cultura de Dresde defendió el estudio sobre el número de víctimas como "la busca de argumentos científicos contra la manipulación política intencionada" de los muertos. En mayo de 1945, las autoridades locales ya calcularon que los bombardeos habían matado a unas 25.000 personas. La República Democrática Alemana (RDA) sostenía oficialmente que fueron 35.000.
El informe actual desmiente también otras falsedades propagandísticas, como que Dresde estaba llena de refugiados del Este que perecieron en las llamas sin que constara su elevado número. Según los 12 historiadores, tampoco hubo vuelos rasantes para perseguir a los supervivientes. Consideran que este mito se debe a que algunos testigos confundieron los combates aéreos con ametrallamientos sobre la superficie. Descartan, además, que las temperaturas del arrasador incendio provocado por las bombas alcanzaran para hacer desaparecer gran número de cadáveres. El historiador Thomas Widera admite sólo "casos aislados" (El País, 18/03/10).

Retrato en grabado de Johannes Gutenberg
El libro El imaginario europeo de la imprenta en Asia (Editorial Tleo), que se presenta en la Universidad de Granada (UGR), del historiador de la Tipografía Francisco de Paula Martínez Vela, asegura que "la imprenta con tipos metálicos nació 80 antes de que Gutenberg imprimiera su Biblia, datada en 1455 aproximadamente".
Según informó la UGR en un comunicado, este trabajo analiza, partiendo de textos históricos, "la visión que sobre la imprenta y su invención se ha extendido en Europa a lo largo del tiempo, salvaguardando sus intereses hegemónicos y ajustando los hechos a su conveniencia". En este sentido, indicó que "a la vez, se negaba, de paso, la posibilidad de la aparición de la imprenta con tipos metálicos en otro lugar que no fuera Alemania". Por otro lado, precisó que "si bien el pensamiento 'eurocentrista' sobre la imprenta con tipos metálicos lleva años siendo cuestionado en algunos países europeos y en América, es la primera vez que se aborda este asunto en España".
El autor del libro, Francisco de Paula Martínez Vela, natural de Alcalá la Real (Jaén), ha publicado un libro de poesía, 'Las hojas caídas', y es hijo y hermano de impresores. Él mismo aprendió el oficio en Granada, estudios que completó con los de Grabado Calcográfico y Tipografía Artística con los maestros Antonio Idígoras, José García de Lomas y Emilio Sdum (Europa Press, 17/03/10).

Julia Urquidi y MVLL en el Hotel Plaza de Madrid
No hay duda que el romance entre el todavía periodista y estudiante universitario, Mario Vargas Llosa, y Julia Urquidi, la famosa “Tía Julia”, con el del virrey Amat y la Perricholi, es el más desarrollado, con todos los detalles, en la literatura peruana. Ríos de tinta han corrido para retratar este idilio que, en su época, los años cincuenta del siglo XX, podría representar todo un escándalo, sobre todo, familiar. Basta revisar la novela La tía y el escribidor y el libro de memorias El pez en el agua de MVLL, o Lo que varguitas no dijo de Julia Urquidi (la versión “despechada” en la que ella se declara burlada y traicionada), o los múltiples ensayos de los estudiosos de literatura de MVLL para darnos cuenta de la magnitud del suceso y lo que pudo influir en la obra de nuestro primer novelista.
La historia comienza en 1955 en las calles de Miraflores. En mayo de ese año, el joven “escribidor” conoce a su tía política Julia Urquidi Illanes (hermana de Olga Urquidi, esposa del tío Lucho Llosa, que era hermano de la madre de Mario), y poco después entabla con ella una relación amorosa. Ella venía de Bolivia y estaba recién divorciada. La familia pensó que un viaje a la lejana Lima podía aliviar a Julia de los trances de la separación. Pero ocurrió todo lo contrario. La llama que encendió a la pareja y, sobre todo, la censura familiar a la relación, hace que ambos decidan casarse. En esos tiempos la ley peruana no permitía casarse a menores de 21 años: Mario tenía entonces diecinueve y Julia era diez años mayor (Julia, según indica en su libro Lo que Varguitas no dijo, nació en mayo de 1926. Por su parte, Mario, en sus propias memorias, dice que Julia era doce años mayor, y no diez.).
Tras falsificar la partida de nacimiento de Mario, se casaron furtivamente en Chincha, en el municipio de Grocio Prado en mayo de 1955, después de muchas aventuras en las que ningún alcalde de la comarca quería sellar el compromiso por la minoría de edad del novio. Además, fue una boda por la que el padre de Mario, al enterarse, prometió "matar" a su hijo: Julia se vio forzada a alejarse de su marido, viajando a Santiago de Chile. Raúl Porras Barrenechea, amigo y maestro de Mario, apaciguó al padre y lo hizo desistir de anular el matrimonio. Mario Vargas Llosa recrea la entrevista en El pez en el agua: "Después de todo, casarse es un acto de hombría, señor Vargas. Una afirmación de la virilidad. No es tan terrible, pues. Hubiera sido mucho peor que el muchacho le saliera un homosexual o un drogadicto, ¿no es cierto?"
Para mantener el matrimonio, el joven esposo tuvo que desempeñar simultáneamente siete empleos de tiempo parcial, a las que se referirá después como "trabajos alimenticios": 1) Por intermedio de Porras, consigue un puesto de asistente de bibliotecario del Club Nacional ("mi trabajo consistía en pasar un par de horas, cada mañana, en los bellos salones de muebles ingleses y artesonados de caoba de la biblioteca, fichando las nuevas adquisiciones. Pero como las como las compras de libros eran escasas, podía dedicar ese par de horas a leer, estudiar o trabajar en mis artículos"). Allí leyó sobre todo literatura erótica, como Sade y Restif de la Bretonne: "el descubrimiento de la literatura erótica de calidad, que hice en los inesperados anaqueles del Club Nacional, ha tenido una influencia en mi obra y dejado un sedimento en lo que he escrito." Por un tiempo, también fue 2) registrador de tumbas en el Cementerio General (también gracias a Porras), 3) redactor de noticias en Radio Central (hoy Radio Panamericana), donde conoce al autor de radioteatros Raúl Salmón, el futuro "Pedro Camacho" de La tía Julia y el escribidor, 4) articulista del suplemento dominical del diario El Comercio y en 5) las revistas Turismo y 6) Cultura Peruana (ambas desaparecidas), y 7) investigador con Raúl Porras Barrenechea en su casa de la calle Colina (hoy Instituto Raúl Porras). Y todavía le queda tiempo para participar en ediciones literarias, como Cuadernos de composición (1956-7) y la revista Literatura, que tuvo tres números (1958-9). Ambas revistas estuvieron al mando de Mario, Luis Loayza y Abelardo Oquendo. 1957 se convierte en un año memorable cuando Mario gana el premio de cuentos de la "Revue Française" gracias a su historia "El desafío" (publicado en Los jefes). El premio consiste en pasar dos semanas en París. Con algún dinero que había ahorrado, logra quedarse un mes.
En 1959, Mario hará su segundo viaje a Europa, acompañado por la “Tía Julia”, esta vez para quedarse. Julia fue su compañera en todas sus incursiones literarias hasta que el matrimonio llegó a su fin en 1964: "El matrimonio con la tía Julia fue realmente un éxito y duró bastante más de lo que todos los parientes, y hasta ella misma, habían temido, deseado o pronosticado: ocho años. En ese tiempo, gracias a mi obstinación y a su ayuda y entusiasmo, combinados con una buena dosis de buena suerte, otros pronósticos (sueños, apetitos) se hicieron realidad. Habíamos llegado a vivir en París y yo, mal que mal, me había hecho un escritor y publicado algunos libros" (La tía Julia y el escribidor, 1977, Capítulo XX).
Pero luego de su divorcio el “díscolo” Marito entabla otra relación sentimental, esta vez con su prima hermana. Otro escándalo en la familia, como él mimo lo confiesa: "Cuando la tía Julia y yo nos divorciamos hubo en mi dilatada familia copiosas lágrimas, porque todo el mundo (empezando por mi madre y mi padre, claro está) la adoraba. Y cuando, un año después, volví a casarme, esta vez con una prima (hija de la tía Olga y el tío Lucho, qué casualidad) el escándalo familiar fue menos ruidoso que la primera vez (consistió sobre todo en un hervor de chismes). Eso sí, hubo una conspiración perfecta sobre todo para obligarme a casar por la Iglesia, en la que estuvo involucrado hasta el arzobispo de Lima (era, por supuesto, pariente nuestro), quien se apresuró a formar las dispensas autorizando el enlace. Para entonces, la familia estaba ya curada de espanto y esperaba de mí (lo que equivalía a: me perdonaba de antemano) cualquier barbaridad" (La tía Julia y el escribidor, 1977. Capítulo XX).
A Julia Urquidi le preguntaban mucho sobre MVLL y simpre respondía que ya lo había contado todo en Lo que Varguitas no dijo. Allí confiesa que con Mario vivió "los años más felices de mi vida”, aunque “también los momentos de mayor tristeza". Como recordaba ayer en su blog Edmundo Paz Soldán, en una de sus pocas entrevistas, al periódico El Deber (de Santa Cruz de la Sierra) a principios de la década pasada, afirmó: "Yo lo hice a él. El talento era de Mario, pero el sacrificio fue mío. Me costó mucho. Sin mi ayuda no hubiera sido escritor. El copiar sus borradores, el obligarlo a que se sentara a escribir. Bueno, fue algo mutuo, creo que los dos nos necesitábamos". Figura memorable de la literatura peruana, Julia Urquidi falleció el miércoles 10 de marzo en su natal Bolivia.
12/03/10: ¡Chimpún Callao!

Club Atlético Chalaco, fundado en 1902
Es el grito de los chalacos, pero su origen aún no está aclarado. Según el profesor y lingüista Enrique Carrión, algunos creen que se trata del ruido de un cañón patriota en el Combate del Dos de Mayo de 1866. Los mismos afirman que desde esa época los chalacos lo usaron como homenaje al mítico cañón que protegió el puerto durante el bombardeo de la escuadra española. Sin embargo, sostiene el profesor Carrión, el grito chalaco provendría de la palabra inglesa champion, y su origen no tendría nada que ver con el ruido de algún cañón, sino con los partidos de fútbol que se jugaban en la década de 1890 entre marineros extranjeros (ingleses, seguramente) y chalacos. El grito de aliento "champion" era utilizado en aquella época por los marinos ingleses para arengar a sus equipos cuando enfrentaban a cuadros de otras nacionalidades (portuarios, básicamente). Entonces, los marineros locales (los chalacos) hicieron suyo el grito ¡Champion Callao! ("Callao campeón") que, con el tiempo, derivó en el popular "chimpún". Se concluye, entonces, que el término no tendría nada que ver con el cañón y su transformación en una onomatopeya, sino con la transformación oral de un anglicanismo. Para reforzar esta teoría, a fines del XIX, también se popularizó la marca de calzado deportivo Champion, nombre que en el Perú se transformó con los años en "chimpún", palabra con la que se designamos a cualquier zapato para practicar el fútbol.
11/03/10: La 'toma de Lima' de 1536

La plaza de armas de Lima, según grabado de Felipe Guamán Poma de Ayala
Todos sabemos que el último curaca de Lima fue Taulichusco, quien vivía en Limatambo pero tenía su “fuerte” o centro de operaciones justo donde hoy está el Palacio de Gobierno. ¿Por qué allí? Simplemente, porque desde ese lugar podía controlar las bocatomas del Rímac y administrar el agua al resto del valle. En nuestra costa, desértica, el que tiene el poder es el que maneja el agua. Así funcionan las “sociedades hidráulicas”, y todos los señoríos de nuestra costa actuaban así. Por ello, cuando Pizarro entró al valle también construyó su “casa de gobierno” allí, para seguir manejando el agua y tener bajo control a la población de Lima y sus alrededores. Esa es la razón del porqué nuestra Plaza de Armas no estuvo, de acuerdo a la lógica, en el centro del “damero” (es decir a la altura de lo que es hoy la iglesia de La Merced) sino pegada al río Rímac.
Poco después de la fundación de la ciudad, Pizarro y los nuevos vecinos tuvieron su primer susto. Cuando se produjo la rebelión de Manco Inca en el Cuzco, una columna de indios, al mando de Titu Yupanqui, lugarteniente del rebelde, llegó a Lima a poner cerco a la ciudad y apoderarse de ella. Así, un día de 1536, amaneció el cerro San Cristóbal cubierto de indios guerreros. Sitiaron la ciudad durante 14 días, sin lograr atravesar el río, debido al crecido caudal de sus aguas, que arrastraban además piedras y desmontes por causa de un fuerte aluvión en la sierra. Así, el “río hablador” sirvió como defensa ante la crítica situación, salvando a la población del desastre. Cuenta la tradición que la imploración de los conquistadores al Santo cuyo nombre habían dado al cerro, fue la que libró la ciudad. Así también surgió otra leyenda popular: Pizarro construyó en el cerro una capilla donde se celebró la primera misa de la ciudad y la colocó una cruz en la cumbre.
10/03/10: El regreso de Jimi Hendrix
Hoy se publica «Valleys of Neptune», un magnífico disco con 12 canciones inéditas del guitarrista, que no son sino el comienzo de una larga lista de lanzamientos programados por su familia.

Portada de «Valleys of Neptune», el disco inédito de Jimi Hendrix que hoy sale a la venta
En vida fue un genio, y como tal, convivió con la reverencia y la envidia. Cuando se fue, todos se lamentaron por la pérdida del guitarrista más imaginativo y original de los sesenta. Veinte años después de su muerte, se decía que era el mejor de la historia. Y treinta años después ya era un dios, aunque en un mundo, el del rock, politeísta por naturaleza y muy voluntarista a la hora de encontrar nuevos encumbrables. Pero a estas alturas de la partida, ya en 2010, puede decirse que estamos todos de acuerdo: nunca más surgirá un talento tan sobresaliente, nadie volverá a trascender como él lo hizo.
Por eso resulta imposible no frotarse las manos ante la que se avecina: toda una década llena de reediciones y nuevos lanzamientos del guitarrista, empezando por "Valleys of Neptune", desde hoy en las tiendas. Su hermana Janie, responsable de Experience Hendrix LLC, la empresa familiar que gestiona los derechos del legado del autor de "Purple Haze", así lo ha asegurado. A este álbum con 12 canciones inéditas le seguirán muchos otros a lo largo de los próximos años, incluyendo directos, rarezas de estudio y filmaciones únicas, hasta exprimir el extensísimo catálogo de registros audiovisuales que este hombre dejó guardados en sus cofres del tesoro.
Pero sequémonos la baba y vayamos a lo inmediato, que no es poco. "Valleys of Neptune" es impresionante, de principio a fin. Sería una obviedad afirmar que muestra a Hendrix en un momento esplendoroso, pero sí puede decirse que es el primer álbum póstumo –"First Rays of the New Rising Sun" (1997) ya recogió temas no publicados- que muestra su etapa intermedia entre la Experience y The Band of Gipsies, es decir, que muestra a Hendrix en la encrucijada.
Un tesoro para los oídos.- Algunos temas son regrabaciones, otros ya circulan por ahí desde hace años, y hay alguna versión. Pero es un disco del que Hendrix podría sentirse realmente orgulloso. Mezclado por su ingeniero de toda la vida, Eddie Kramer, "Valleys of Neptune" se alimenta de dos rondas de sesiones. La primera, en los Olympic Studios de Londres, en febrero del 69, coniene dos revisitaciones de clásicos de la Experience, "Fire" –con sutiles cambios rítmicos- y una acertadamente larga "Red House", una versión del "Sunshine of your love" de Cream tan bestial que parece hecha para meter el dedo en la llaga –Clapton no fue el único al que le temblaron las piernas cuando le vio actuar en Inglaterra- y las inéditas "Lover man" y "Crying blue rain".
En otra sesión, esta en The Record Plant en abril del mismo año, grabó un "Hear my train a-comin" que parece bailar al ritmo de "Vodoo Chile", una expansiva reinterpretación de su legendaria primera cara B, "Stone Free", y otros dos temas hasta ahora desconocidos, "Ships passing through the night" y "Lullaby for the summer". Las joyas de "Valleys of Neptune" son el tema homónimo, que se había convertido en una leyenda entre los coleccionistas, la colosal "Bleeding Heart" (de Elmore James) con Billy Cox al bajo y "Mr. Bad Luck", descarte de "Axis: Bold as Love", retocado por George Martin (productor de los Beatles). El disco también sale en vinilo, así que ya saben, ya que estamos de resucitaciones, devuelvan a la vida a su viejo tocata con algo que le sea familiar (ABC, 09/03/10).

Portada de «Valleys of Neptune», el disco inédito de Jimi Hendrix que hoy sale a la venta
En vida fue un genio, y como tal, convivió con la reverencia y la envidia. Cuando se fue, todos se lamentaron por la pérdida del guitarrista más imaginativo y original de los sesenta. Veinte años después de su muerte, se decía que era el mejor de la historia. Y treinta años después ya era un dios, aunque en un mundo, el del rock, politeísta por naturaleza y muy voluntarista a la hora de encontrar nuevos encumbrables. Pero a estas alturas de la partida, ya en 2010, puede decirse que estamos todos de acuerdo: nunca más surgirá un talento tan sobresaliente, nadie volverá a trascender como él lo hizo.
Por eso resulta imposible no frotarse las manos ante la que se avecina: toda una década llena de reediciones y nuevos lanzamientos del guitarrista, empezando por "Valleys of Neptune", desde hoy en las tiendas. Su hermana Janie, responsable de Experience Hendrix LLC, la empresa familiar que gestiona los derechos del legado del autor de "Purple Haze", así lo ha asegurado. A este álbum con 12 canciones inéditas le seguirán muchos otros a lo largo de los próximos años, incluyendo directos, rarezas de estudio y filmaciones únicas, hasta exprimir el extensísimo catálogo de registros audiovisuales que este hombre dejó guardados en sus cofres del tesoro.
Pero sequémonos la baba y vayamos a lo inmediato, que no es poco. "Valleys of Neptune" es impresionante, de principio a fin. Sería una obviedad afirmar que muestra a Hendrix en un momento esplendoroso, pero sí puede decirse que es el primer álbum póstumo –"First Rays of the New Rising Sun" (1997) ya recogió temas no publicados- que muestra su etapa intermedia entre la Experience y The Band of Gipsies, es decir, que muestra a Hendrix en la encrucijada.
Un tesoro para los oídos.- Algunos temas son regrabaciones, otros ya circulan por ahí desde hace años, y hay alguna versión. Pero es un disco del que Hendrix podría sentirse realmente orgulloso. Mezclado por su ingeniero de toda la vida, Eddie Kramer, "Valleys of Neptune" se alimenta de dos rondas de sesiones. La primera, en los Olympic Studios de Londres, en febrero del 69, coniene dos revisitaciones de clásicos de la Experience, "Fire" –con sutiles cambios rítmicos- y una acertadamente larga "Red House", una versión del "Sunshine of your love" de Cream tan bestial que parece hecha para meter el dedo en la llaga –Clapton no fue el único al que le temblaron las piernas cuando le vio actuar en Inglaterra- y las inéditas "Lover man" y "Crying blue rain".
En otra sesión, esta en The Record Plant en abril del mismo año, grabó un "Hear my train a-comin" que parece bailar al ritmo de "Vodoo Chile", una expansiva reinterpretación de su legendaria primera cara B, "Stone Free", y otros dos temas hasta ahora desconocidos, "Ships passing through the night" y "Lullaby for the summer". Las joyas de "Valleys of Neptune" son el tema homónimo, que se había convertido en una leyenda entre los coleccionistas, la colosal "Bleeding Heart" (de Elmore James) con Billy Cox al bajo y "Mr. Bad Luck", descarte de "Axis: Bold as Love", retocado por George Martin (productor de los Beatles). El disco también sale en vinilo, así que ya saben, ya que estamos de resucitaciones, devuelvan a la vida a su viejo tocata con algo que le sea familiar (ABC, 09/03/10).
09/03/10: Las mujeres del Holocausto

Un visitante observa la exposición Manchas de luz: ser mujer en el Holocausto en Granada
En febrero de 1945, la ciudad alemana de Dresde sufrió el golpe más duro de su historia. Cuando apenas quedaban dos semanas para la capitulación de la Alemania nazi, las bombas dejaron más de 100.000 muertos y redujeron la ciudad a ceniza en uno de los episodios más polémicos de la contienda. En el centro de aquella ciudad, a orillas del río Elba, se expuso por vez primera la exposición Manchas de luz: ser mujer en el Holocausto, que después de recalar en Viena ha llegado a Granada gracias al Centro Cultural Memoria de Andalucía.
La muestra, que permanecerá abierta hasta el próximo 31 de mayo de lunes a sábados, es fruto del trabajo del Museo del Holocausto (Yad Vasehm) de Jerusalén, que fue galardonado en 2007 con el Premio Príncipe de Asturias de la Concodia. Se trata de la primera vez que se muestra en España este material, relacionado con el testimonio femenino de los judíos asesinados por los nazis y que aborda la temática de la mujer a través de sus estrategias para sobrevivir.
A través de 17 proyecciones multimedia, el visitante se sumerge en la dimensión humana de una tragedia que conoce a grandes rasgos, pero que se agranda al conocer pequeños detalles, al personalizarse el dolor. Como explica la directora del Museo Yad Vashem, Judith Inbar, comisaria de la muestra, las mujeres que fueron recluidas en los campos de concentración "tomaron la decisión de no ser víctimas y lo consiguieron haciendo que cada momento fuera importante". Comprometidas con el grupo en el que se habían integrado, sus decisiones podían afectar a otras personas, lo que propició unas pautas de comportamiento que fueron diferentes de las de los hombres en las mismas circunstancias. "En la exposición puede verse cómo actuaron en cuestiones tan importantes como la feminidad, la alimentación, la amistad, la fe, la maternidad, el amor, la creatividad, el cuidado del prójimo, la vida cotidiana o la resistencia", añadió Inbar, para quien las mujeres tuvieron "una voz especial" dentro de aquella gran tragedia humana.
Más de tres millones de mujeres fallecieron víctimas del nazismo, como explicó Alicia Ramos, directora del Instituto de Estudios de la Mujer de la Universidad de Granada, que ha coordinado el montaje de la exposición en Granada. "Las mujeres, con pequeñas acciones, llenas de coraje, resistieron a los hombres. El Holocausto es una parte importante de las mujeres de Europa que no podemos olvidar", sentenció.
Desde que la conocida como "solución final" se puso en marcha con el propósito de terminar con los judíos, las mujeres fueron un objetivo primordial de la destrucción, dado su papel de procreadoras. La exposición, que repasa este exterminio, presta especial atención a lo ocurrido en diferentes campos de concentración, en especial a los dos situados en Auschwitz, el mayor de los creados por el nazismo, en el sur de Polonia. El campo llegó a convertirse en una ciudad sacada del infierno, o llevada a él. Entre 1941 y 1942, incluso disponía de orquesta para amenizar las veladas de los miembros de las SS. En 1943, bajo la supervisión de un oficial, llegó a conformarse una orquesta femenina cuya calidad se disparó desde el momento en que se hizo cargo de ella la directora y violinista Alma Rosé, que era sobrina de Gustav Mahler y una auténtica virtuosa. Durante el recorrido por la muestra pueden escucharse de fondo algunas de las piezas interpretadas por Rosé, que incluía en su repertorio fragmentos de óperas, valses de la familia Strauss, la Quinta Sinfonía de Beethoven o los Ensueños de Schumann. Esta última era una de las piezas favoritas del doctor Mengele (El País, 09/04/10).
09/03/10: El valle del Rímac: los camaroneros

Grabado del siglo XVIII que muestra a los camaroneros del Rímac y el "puente de palo", alternativo al Puente de Piedra
Los españoles llamaron yungas a los habitantes originarios del valle del Rímac, súbditos del curaca Taulichusco. Sus viviendas, según las crónicas de la época, eran rudimentarias: chozas de piedra en bruto, adobón con mezcla de cascajo y adobe prensado, según los casos, y cubiertas de caña de diversos tamaños para asegurar la resistencia de los materiales. El caso es que, iniciada la vida de la nueva capital del Virreinato, los limeños eran muy aficionados al consumo de los camarones; afortunadamente, en el Rímac había muchos. Por ello, cobraron importancia estos indios yungas que vivían en las faldas del cerro San Cristóbal, y se dedicaban a la pesca de camarones en el río. En 1573 se creó el “Pueblo de indios camaroneros” (a la altura de la de la calle “camaroneros”, en el distrito del Rímac) y que, por haber adoptado sus pobladores como Patrón al santo de los pescadores, se le llamó “Pueblo de San Pedro”.

‘Evita’ o María Eva Duarte de Perón, quien fuera esposa del tres veces presidente de la Nación, Juan Domingo Perón, y es idolatrada por muchos como la "abanderada de los humildes", ha sido declarada Mujer del Bicentenario en Argentina y tendrá su monumento en Buenos Aires. Ambas novedades fueron anunciadas este lunes por la presidenta peronista Cristina Fernández de Kirchner al hablar en la Casa Rosada durante un acto de conmemoración por el Día Internacional de la Mujer. Explicó que decretó la consagración de ‘Evita’ como emblema de los 200 años de la independencia de España porque “estoy segura que esta mujer identifica a cualquier mujer argentina. Nadie puede dejar de reconocer el rol histórico que ha cumplido en este país y en el mundo". Y agregó que en la remodelación del edificio del Ministerio de Salud se colgarán cuatro gigantografías de ‘Evita’ sobre cada una de las cuatro caras de esa torre, ubicada en la avenida 9 de julio que cruza Buenos Aires. "Es una cosa parecida a la que tiene (Ernesto) Che Guevara en la Habana", ejemplificó. De todos modos, la presidenta admitió que colocar afiches gigantes de Eva Perón en ese edificio “va a ser menos conflictivo” que si fueran del ‘Che’, aunque dijo que de hacerlo “no hubiera tenido nada de malo, (Guevara) es otro icono importante y otro orgullo de los argentinos”. Desde el balcón del Ministerio de Salud, ‘Evita’ pronunció en 1952 un discurso de renuncia a la candidatura a la vicepresidencia de Argentina para las elecciones generales de aquel año, mientras la multitud clamaba su postulación junto a Perón, que iba por la reelección. “Renuncio a los honores, pero no a la lucha”, arengó ella. Gran mito nacional, María Eva Duarte de Perón fue una actriz que llegó a ascender hasta primera dama de Argentina de 1946 a 1952 y, provista de mucho carisma, organizó la ayuda social a los pobres desde el Estado. Falleció de cáncer con sólo 33 años de edad.
Su relación con España.- En 1947 visitó Madrid donde fue recibida con honores de Estado por Francisco Franco, en agradecimiento porque Argentina desobedeció el bloqueo de las Naciones Unidas a España y envió barcos cargados de carne y trigo para paliar el hambre de la posguerra civil. En los años comprendidos entre 1942 y 1947, Argentina ayudó a España con más de 4 millones de toneladas de trigo, 700.000 toneladas de otros cereales, 40.000 toneladas de carne y 300.000 toneladas de alimentos varios. Ese período de seis años abarcaba al gobierno del conservador Ramón Castillo, al régimen militar del 4 de junio de 1943 y apenas al comienzo del primer gobierno de Perón (1947-1952). Francisco Franco nombró a uno de sus mejores diplomáticos, José María de Areilza, para que desde la embajada de España en Buenos Aires "pueda asegurar que no habrá escasez de alimentos ni desorden en los embarques" de comida argentina para España. ”El aristócrata Areilza no disimuló su interés por cumplir con esa orientación de Franco, aunque es posible que algunas veces no ocultara la repulsión que le provocaba el populismo peronista de la Casa Rosada”, consignó el periodista Rogelio García Lupo. En una ocasión, Perón recordó al embajador Areilza como "un hombre que no cesaba de pedir porque era insaciable la sed de los españoles que carecían de todo y tenían pocas cosas para ofrecer a cambio". El mismo Areilza fue más de una vez sometido al maltrato de Eva Perón, cuando ella alertaba, en presencia de ministros y otros embajadores que había que "andar con ojo con este oligarca, que si nos descuidamos se llevará a España hasta la Casa Rosada" (El Mundo, 08/04/10).

El Puente de Piedra, según grabado del siglo XVIII
El Puente de Piedra.- Es el más antiguo, construido durante el gobierno del virrey Marqués de Montesclaros con el fin de unir Lima con el entonces arrabal de San Lázaro. Hoy, el puente se encuentra entre el jirón Trujillo y la Estación de Desamparados. Sin embargo, la prehistoria de este puente se remonta a un antiguo puente de madera, que luego fue transformado en piedra durante el gobierno del virrey Marqués de Cañete, hacia la mitad del siglo XVI. Esta primera construcción quedó destruida por una crecida del río en 1597. Por ello, fue reconstruido por el virrey Montesclaros hacia 1610. Cuenta la tradición que sus pilares fueron levantados con piedras del Morro Solar y que su construcción demandó el gasto de 700 mil pesos de la época. Afortunadamente, el puente resistió bien a los terremotos de 1687 y 1746. Sin embargo, a lo largo de los siglos XIX y XX, por el efecto erosivo de la naturaleza recibió diversas modificaciones.

El puente Balta, primer puente de fierro en Lima
El Puente Balta.- El segundo puente sobre el “río hablador” se construyó durante la segunda mitad del siglo XIX, en la década de 1870, por el presidente Balta. Se trata del primer puente de fierro levantado en nuestra ciudad, que llevó para siempre el nombre del mandatario que contrató su construcción. Antes había también allí un puente primitivo de madera, pero la administración de Balta dispuso la construcción de uno de hierro fundido en Francia por la fábrica Boigues Rambourgs Co, a un costo de 300 mil soles. Los primeros trabajos se iniciaron el 19 de marzo de 1869, siendo el empresario de la obra Enrique Armero y, el ingeniero, Felipe Arancibia. Las obras fueron concluidas entre 1918 y 1919; por ello, fue inaugurado por el presidente Leguía. Actualmente, une la avenida Andahuaylas, Cercado de Lima, con la explanada de la Plaza de Acho en el Rímac.

Primera estructura del Puente del Ejército, reemplazada por otra en los años sesenta
El Puente del Ejército.- Luego, con motivo del IV Centenario de la fundación de Lima, se construyó un nuevo puente, el Puente del Ejército, constituido por una estructura de acero de 60 metros de longitud y 13 metros de ancho, fabricada en la planta Gute Hoffnunghhuste. La obra fue construida por la firma alemana Ferrostal-Essen, e inaugurada el 31 de diciembre de 1936, durante el gobierno del general Benavides y la administración del alcalde Luis Gallo Porras.
Luego, durante la gestión del alcalde Héctor García Ribeyro (1956-62), se construyeron los puentes Santa Rosa y Ricardo Palma, para proyectar hacia el Rímac las avenidas Tacna y Abancay, respectivamente.

Un visitante señala un detalle de una de las páginas (Reuters)
El manuscrito original en el que Einstein enunció con su letra apiñada y pequeña la teoría de la relatividad general en 1915 se muestra al público este domingo por vez primera en una exposición en Jerusalén. En un cuarto pequeño y oscuro, acondicionado con estrictas medidas para la conservación del histórico documento, manos expertas colocaban cuidadosamente las 46 páginas en alemán que formulan la obra magna de Albert Einstein y que son "el manuscrito más importante de los archivos del científico", explicó el profesor Hanoch Gutfreund, comisario de la exposición. Las hojas amarillentas y plagadas de fórmulas y tachones son "un descubrimiento inmenso que representa una de las más mayores revoluciones en la ciencia moderna y modificó por completo la comprensión newtoniana del universo", añade este profesor de Física Teórica, presidente del Comité Académico de los Archivos de Albert Einstein, que custodia la Universidad Hebrea de Jerusalén.
'Todo es válido y actual'.- "A día de hoy, todo lo que predice y explica este documento es válido y actual", dice Gutfreund sobre las páginas que enuncian los principios fundamentales de la equivalencia, la covarianza generalizada y la curvatura del espacio-tiempo que, explica, "sentaron las bases para la cosmología y las ciencias que estudian el desarrollo del universo". El texto del científico judeo-alemán, que describe el Big Bang y predice el descubrimiento de los agujeros negros, cambió por completo la forma de entender el espacio, el tiempo y la gravedad y está en la base de toda la investigación moderna y de la comprensión actual del universo. La exposición, que se inaugurará esta tarde en la Academia de Ciencias y Humanidades de Israel, forma parte de los eventos para celebrar el cincuenta aniversario de ese centro.
'Una especie de Reina Sofía de Israel'.- Menahem E. Yaari, presidente de la Academia, destaca que la sede de la institución se convertirá las próximas semanas, gracias a esta exposición, en "una especie de Reina Sofía de Israel". Para Yaari, Einstein no fue sólo el fundador de la física moderna, en la que se basan las sofisticadas teorías espaciales de la actualidad, sino también "el líder de un grupo de científicos de países de habla alemana que tuvieron que huir del nazismo" y que sentaron las bases de lo que hoy es la esfera científica del Estado judío. Los manuscritos estarán expuestos hasta el próximo día 27, pero la sala que los guarda sólo se abrirá al público durante tres horas cada día.
Condiciones de conservación 'estrictas'.- La conservadora Timna Elper, de origen español, dijo que se han exigido unas condiciones "muy estrictas" para garantizar que los manuscritos no sufran daño alguno. "La habitación se mantiene con una temperatura estable de 18 grados, una humedad de 50 y también limitamos la luz de la sala: no hay luz ultravioleta y mantenemos constantes 50 lux", explica la conservadora y restauradora de papel, que describe trabajar con este documento como algo "muy emocionante". El profesor Gutfreund también destaca la emoción de "ver los textos originales, la tinta con la que los escribió e imaginarle trabajando", algo que "llena de satisfacción, ya que es como estar mirando por encima de su hombro mientras trabaja". Además, añade, "ver sus correcciones y ecuaciones, lo que borra y lo que añade, muestra las ideas básicas de Einstein, los obstáculos a los que se enfrentó y la trascendencia de lo que puede ser considerado como el gran logro intelectual producido por el cerebro de un ser humano" (EFE).
07/03/10: El valle del Rímac: Chaclacayo

El club "Los Cóndores" de Chaclacayo, creado por algunos socios del Club Waikiki, que querían fundar un club campestre de invierno (se inauguró en julio de 1952 y la imagen de arriba es de 1964)
Su nombre viene del quechua y significa “solo palos delgados”; también dicen que proviene del aymara y se traduce como al "pie de los carrizos". Se ubica en la margen izquierda del río y fue nombrada distrito en 1940. Durante los tiempos virreinales, funcionó aquí el corregimiento de la Buena Muerte, donde se formaron los fundos Huascata, Morón, San Bartolomé, La Tuna, Tupacocha, San Damián, Santa Inés, El Juzgado y Buenamuerte, capital del corregimiento. En ellos se cultivaba algodón y los forrajes para ganado vacuno, así como diversos árboles frutales. Durante la República, se fue formando el fundo Chaclacayo, debido a la acumulación de las tierras correspondientes a La Tuna, Tupacocha y San Damián, que eran pertenencias de las comunidades indígenas que habitaban las alturas de Cocachacra, que fueron adquiridas por Raimundo Laymito. La primera lotización que daría lugar a la actual ciudad de Chaclacayo fue impulsada por Vidal Laymito (1931). La primera vivienda edificada fue la de Mario Accinelli, benefactor del distrito. Al iniciarse los servicios del Ferrocarril Central, Chaclacayo se vio impulsado con un paradero (existe hasta hoy y está ubicada a lado izquierdo del ingreso al Club Residencial "Los Girasoles"), donde todos los días se embarcaban porongos de leche y jabas con gallinas para su venta en Lima.
06/03/10: El valle del Rímac: Chosica

Su nombre viene del quechua chussic y del aymara chusica; ambos significan “lechuza”. Desde el siglo XIX, se convirtió en un puente entre Lima y la sierra, pues provee fuerza de trabajo y canaliza algunos productos hacia Lima. Es también puente del proceso migratorio y una puerta de entrada a la ciudad. Pero también es una salida de la ciudad y, dentro de su perímetro, viven comerciantes y transportistas que trabajan en las rutas del Valle del Rímac hacia la sierra central. Chosica es una ciudad con un asentamiento muy diferenciado. El primer núcleo se originó en la ribera izquierda a finales del siglo XIX. Después se formó la parte que se llamó Chosica Nueva, que ahora es la más expandida, y que con el tiempo se fue diferenciando socialmente (tipo de urbanizaciones y de urbanización). Así, la ciudad ha quedado dividida en dos grandes áreas: Chosica Baja, constituida fundamentalmente por urbanizaciones residenciales en el sector sur-oeste (La Cantuta, California, y Santa María hasta el Puente Los Ángeles), donde están ubicados muchos centros privados de esparcimiento. En Chosica Alta viven los sectores populares. Estos empezaron ocupando al zona de Moyopampa para luego expandirse en las laderas de los escarpados de la margen izquierda y derecha, y en los conos de deyección de dos quebradas muy peligrosas, expuestas a los huaicos: Quirio y el Pedregal.

05/03/10: De Ancón a 'Eishia'
Hoy les presento el artículo publicado hoy en el diario Correo por César Hildebrandt, en el que hace una cruda diferencia entre la burguesía limeña de los años cincuenta -que veraneaba en Ancón- y la nueva, que pasa sus vaciones de verano en las playas privadas del sur, zona conocida genéricamente como Asia. Estoy casi totalmente de acuerdo con las opiniones del conocido periodista.
"Antes, en los tiempos del Antipasto Gagá, Ancón era el epicentro de los mambos, Anakaona la princesa del “Pigalle”, Malena Prado la diosa de la socialité, Marianito Prado la plenitud en saco blanco y los luaus del Club Esmeralda lo más hula-hula del contoneo.
Era esa una burguesía que venía de las varias derrotas y los muchos saqueos pero también –hay que reconocerlo- de una cierta sofisticación.
Sus padres habían pasado un buen tiempo en Europa, y de allí se habían traído bibelós, idiomas, relaciones, juegos de té azulmarinados, algo de Salzburgo, un poco de los Uffizi, una pinta de la Orangerie, una sazón de Liguria.
Eran los tiempos en que Oscar Miró Quesada de la Guerra (Racso) era respetado y los cuadros de Hernández o Sabogal se disputaban y Sérvulo era un acontecimiento y ser más o menos culto no daba vergüenza y ser zafio sí daba y ser Crousillat era para los bragueteros.
Hoy la burguesía de “Eisha”, en cambio, baila con Tongo, bate palmas con “El grupo 5”, disfruta en Punta Cana, lee lo que Gisela Valcárcel lee, no sabe quién fue Racso, podría creer que Salzburgo es un antiácido y que Tagore es un laboratorio de Bombay y, en general, broncea su vulgaridad sin remordimientos y eructa mirando a las nanas de uniforme.
Algo tendrá que ver con todo ello el hecho de que la burguesía de “Eisha” viene, como por un tubo, de la podredumbre Fujimorista y va hacia el continuismo alano-castañedista (o alanokourista, o alanokeikista, da lo mismo). O sea que hay vasos comunicantes de los miasmas.
Con las excepciones del caso, esta es una burguesía que cree que la Música clásica da sueño y que no lee nada interesante ni escucha a nadie que la incomode y que sólo quiere la plata rápida, los divorcios económicos y la basura televisiva en versión de domingos por la noche.
De allí que no extrañe que las actuales páginas sociales de “Eisha” se parezcan poco a las de Guido Monteverde y mucho, en cambio, a las de Coco Salazar, especialista que fuera de sordideces.
Ya no es que la cocaína esté arrasando con el neuronaje de “Eisha” ni que muchas de sus niñitas usen el diafragma antes de LA PRIMERA regla. Esos son, al fin y al cabo, asuntos privados y decadencias íntimas.
Lo que pasa es que “Ei-sha” se está volviendo tan violenta como cualquier pollada barriobravera.
Hace unos días, por ejemplo, el ciudadano peruano Víctor Aspíllaga, campeón sudamericano de remo que iba a competir en los Juegos Odesur, salió a las 4:30 de la madrugada de una discoteca de “Eisha” y fue atacado por un grupo de vándalos que le rompieron una ceja y lo patearon a su gusto en el suelo.
El asunto es que esos vándalos no procedían de algún cono ni de ninguna república de esteras.
Esos asaltantes de a.m. y combo, de mancha y cobardía, fueron identificados plenamente por el señor Víctor Aspíllaga y son -se diría- naturales de “Eisha”, nativos de “Cosas” y admiradores de Bayly.
¿Sus nombres? Pues son estos, según el testimonio televisado del señor Aspíllaga y según consta en la denuncia formal de los sucesos:
Alfredo Neuhaus Rodríguez Larraín;
Carlitos Neuhaus Rodríguez Larraín;
Rafael Roselló Drago.
Los dos primeros son hermanos de la señorita María Isabel Neuhaus, quien estuvo saliendo con el señor Aspíllaga hasta hace unos meses.
El señor Aspíllaga dice que se encontró en la pista de baile de la discoteca con su ex amiga. La señorita Neuhaus, que se divertía con su actual enamorado, dice que el señor Aspíllaga, el que también iba adjunto a una damita, la empujó dos veces y, en un confuso accidente, le echó parte de un vaso de cerveza fingiendo que se le volcaba.
Añade la señorita Neuhaus que ella buscó a sus hermanos para que la defendieran y que no sabe qué pasó después.
“Aspíllaga me acosaba por la red enviándome correos electrónicos amenazantes”, ha dicho la señorita Neuhaus. Y ha detallado la naturaleza de su relación con la víctima de la paliza empleando las siguientes palabras, típicas de “Eisha”:
“Sí, salí con él en varias oportunidades, pero no estuve con él: esto quiero dejarlo claro: no estuve con él”.
Aspíllaga, que ya no podrá competir en Odesur por las lesiones sufridas, ha dicho que sí fue enamorado de la señorita María Isabel y que durante su emparejamiento los hermanos de la susodicha siempre se opusieron a la relación.
La señorita Neuhaus, por su parte, contó que, pocos días antes del inicidente de “Eisha”, encontró algo que describió como un presagio de escalofrío. ¿De qué se trataba?
“Me pusieron un peluchito ahorcado en mi limpiaparabrisas”, dijo ella. Y añadió: “A mí, Víctor Aspíllaga me daba pavor”.
Digamos que los tiempos han pasado, las aguas corrido, las fortunas cambiado de mano. Digamos también que de Racso sólo queda Foncho y de los solemnes y encumbrados Neuhaus este tumulto playero mucho más siciliano que alemán".
"Antes, en los tiempos del Antipasto Gagá, Ancón era el epicentro de los mambos, Anakaona la princesa del “Pigalle”, Malena Prado la diosa de la socialité, Marianito Prado la plenitud en saco blanco y los luaus del Club Esmeralda lo más hula-hula del contoneo.
Era esa una burguesía que venía de las varias derrotas y los muchos saqueos pero también –hay que reconocerlo- de una cierta sofisticación.
Sus padres habían pasado un buen tiempo en Europa, y de allí se habían traído bibelós, idiomas, relaciones, juegos de té azulmarinados, algo de Salzburgo, un poco de los Uffizi, una pinta de la Orangerie, una sazón de Liguria.
Eran los tiempos en que Oscar Miró Quesada de la Guerra (Racso) era respetado y los cuadros de Hernández o Sabogal se disputaban y Sérvulo era un acontecimiento y ser más o menos culto no daba vergüenza y ser zafio sí daba y ser Crousillat era para los bragueteros.
Hoy la burguesía de “Eisha”, en cambio, baila con Tongo, bate palmas con “El grupo 5”, disfruta en Punta Cana, lee lo que Gisela Valcárcel lee, no sabe quién fue Racso, podría creer que Salzburgo es un antiácido y que Tagore es un laboratorio de Bombay y, en general, broncea su vulgaridad sin remordimientos y eructa mirando a las nanas de uniforme.
Algo tendrá que ver con todo ello el hecho de que la burguesía de “Eisha” viene, como por un tubo, de la podredumbre Fujimorista y va hacia el continuismo alano-castañedista (o alanokourista, o alanokeikista, da lo mismo). O sea que hay vasos comunicantes de los miasmas.
Con las excepciones del caso, esta es una burguesía que cree que la Música clásica da sueño y que no lee nada interesante ni escucha a nadie que la incomode y que sólo quiere la plata rápida, los divorcios económicos y la basura televisiva en versión de domingos por la noche.
De allí que no extrañe que las actuales páginas sociales de “Eisha” se parezcan poco a las de Guido Monteverde y mucho, en cambio, a las de Coco Salazar, especialista que fuera de sordideces.
Ya no es que la cocaína esté arrasando con el neuronaje de “Eisha” ni que muchas de sus niñitas usen el diafragma antes de LA PRIMERA regla. Esos son, al fin y al cabo, asuntos privados y decadencias íntimas.
Lo que pasa es que “Ei-sha” se está volviendo tan violenta como cualquier pollada barriobravera.
Hace unos días, por ejemplo, el ciudadano peruano Víctor Aspíllaga, campeón sudamericano de remo que iba a competir en los Juegos Odesur, salió a las 4:30 de la madrugada de una discoteca de “Eisha” y fue atacado por un grupo de vándalos que le rompieron una ceja y lo patearon a su gusto en el suelo.
El asunto es que esos vándalos no procedían de algún cono ni de ninguna república de esteras.
Esos asaltantes de a.m. y combo, de mancha y cobardía, fueron identificados plenamente por el señor Víctor Aspíllaga y son -se diría- naturales de “Eisha”, nativos de “Cosas” y admiradores de Bayly.
¿Sus nombres? Pues son estos, según el testimonio televisado del señor Aspíllaga y según consta en la denuncia formal de los sucesos:
Alfredo Neuhaus Rodríguez Larraín;
Carlitos Neuhaus Rodríguez Larraín;
Rafael Roselló Drago.
Los dos primeros son hermanos de la señorita María Isabel Neuhaus, quien estuvo saliendo con el señor Aspíllaga hasta hace unos meses.
El señor Aspíllaga dice que se encontró en la pista de baile de la discoteca con su ex amiga. La señorita Neuhaus, que se divertía con su actual enamorado, dice que el señor Aspíllaga, el que también iba adjunto a una damita, la empujó dos veces y, en un confuso accidente, le echó parte de un vaso de cerveza fingiendo que se le volcaba.
Añade la señorita Neuhaus que ella buscó a sus hermanos para que la defendieran y que no sabe qué pasó después.
“Aspíllaga me acosaba por la red enviándome correos electrónicos amenazantes”, ha dicho la señorita Neuhaus. Y ha detallado la naturaleza de su relación con la víctima de la paliza empleando las siguientes palabras, típicas de “Eisha”:
“Sí, salí con él en varias oportunidades, pero no estuve con él: esto quiero dejarlo claro: no estuve con él”.
Aspíllaga, que ya no podrá competir en Odesur por las lesiones sufridas, ha dicho que sí fue enamorado de la señorita María Isabel y que durante su emparejamiento los hermanos de la susodicha siempre se opusieron a la relación.
La señorita Neuhaus, por su parte, contó que, pocos días antes del inicidente de “Eisha”, encontró algo que describió como un presagio de escalofrío. ¿De qué se trataba?
“Me pusieron un peluchito ahorcado en mi limpiaparabrisas”, dijo ella. Y añadió: “A mí, Víctor Aspíllaga me daba pavor”.
Digamos que los tiempos han pasado, las aguas corrido, las fortunas cambiado de mano. Digamos también que de Racso sólo queda Foncho y de los solemnes y encumbrados Neuhaus este tumulto playero mucho más siciliano que alemán".

Primera Central Hidroeléctrica "Santa Rosa" (Chosica, Yanacoto, 1945)
En realidad, las fuentes hídricas que alimentan a las centrales hidroeléctricas, al servicio de agua potable y a los canales de regadío de la gran Lima, no solo hay que buscarlas en los flancos de la Cordillera (entre los 4 y 5 mil metros de altitud) sino al otro lado de las cumbres, “corrigiendo” la geografía para lograr que las aguas que normalmente iban al Atlántico, discurran por el río Rímac y desemboquen en el Pacífico.
Ha sido una labor paciente de varias décadas, impulsada por ingenieros peruanos. Así, por ejemplo, el río Rímac está relacionado con la generación de energía eléctrica a nuestra ciudad a través de cinco centrales hidtroeléctricas: Huampaní, Matucana, Huinco, Barbablanca, y Juan Carosio. La de Matucana (también llamada Pablo Bonner) es de acceso restringido, pero tiene áreas de esparcimiento como salas de recreación, canchas de fulbito, bungalows, juegos para niños, extensas áreas verdes y, su mayor atractivo, un funicular único en Lima. Por su lado, Huinco (a 65 kilómetros de Lima, en el valle de Santa Eulalia, provincia de Huarochirí, cerca del pueblo de Huinco a 1850 msnm, construida con la forma de caverna y con 4 generadores de elctricidad) es la principal central hidroeléctrica de Lima. Su producción es de 262 Mw a través de 4 generadores. La cuenca hídrica que abastece a Huinco es recogida de las lagunas de Marcapomacocha y Antacoto a 5 mil m.s.n.m. Las aguas son derivadas a través de una caída neta de 1.245 m para ser absorbidas por 8 turbinas Pelton. Fue puesta en operación en 1965.
Por Fernando Savater (El País, 04/03/2010)

La lidia, según grabado de Goya
Hace muchos años, porque estas disputas vienen de lejos, participé en una discusión en el País Vasco sobre si las corridas de toros eran admisibles o rechazables. Se manejaron primero los habituales argumentos: el placer de la crueldad, la tortura de animales indefensos, etcétera... Uno de los adversarios de la fiesta, identificado con posturas de nacionalismo radical, denunció además que se trataba de una imposición española y de la España de la pandereta y el folclore agitanado, por más señas, ajena al terruño vasco. Apunté que al menos ese aspecto era discutible, porque el toreo a pié parece haber comenzado en Navarra, democratizando así la lidia a caballo propia de las regiones situadas más al sur. No estoy muy seguro de la fiabilidad histórica del dato, pero su efecto en el debate fue muy revelador: los oponentes más nacionalistas de la corrida, al suponerla de raigambre vasca, comenzaron a matizar su antagonismo y a encontrarle ciertos valores populares y antiaristocráticos nada desdeñables. Los aspectos más moralizantes del litigio pasaron a segundo plano.
A partir de entonces, soy algo escéptico respecto a la eficacia de los esfuerzos dialécticos que enfrentan a taurófilos y taurófobos, como el por otra parte muy interesante que tiene lugar ahora en el Parlamento catalán. Desde luego, soy contrario a la postura prohibicionista pero me cuesta identificarme con los planteamientos más telúricos que remiten la excelencia de la fiesta a la entraña ancestral de nuestro país o a una ilustre genealogía que se remonta a la Creta de Minos y Pasífae. También dudo del peso resolutorio de los elogios meramente estéticos, porque estoy acostumbrado a ver en otras demostraciones plásticas que lo que unos ponderan como expresión del más elevado interés artístico otros lo tienen por una mamarrachada que puede pintar cualquier niño de siete años. ¡Son tan variados los criterios del gusto y el disgusto!
Otros, en cambio, me parecen menos dudosos. Para empezar, no creo que la suerte del toro de lidia sea la más digna de compasión... al menos entre quienes comemos carne de vacas, cerdos o aves de corral y gastamos zapatos y bolsos de piel. Me parece que la vida de los toros y hasta su cuarto de hora final de batalla dolorosa sería envidiada por muchos de los animales que están a nuestro servicio... si pudieran conocerla. Puede que los toros o los caballos de carreras merezcan también una lágrima, pero como el resto de los seres vivos, especialmente nosotros y nuestros hijos. Y tampoco me parece aceptable determinar inapelablemente que el gozo que la corrida produce a los aficionados no sea más que una expresión de regodeo cruel y sanguinario. No es lo mismo disfrutar viendo luchar que disfrutar viendo sufrir: hay códigos de honor y celebraciones simbólicas que pueden no compartirse pero que nadie puede arrogarse la autoridad moral para descalificar sin más.
A fin de cuentas y lo más importante: se trata de una cuestión de libertad. La asistencia a las corridas de toros es voluntaria y el aprecio que merecen optativo para cada cual. Comprendo perfectamente que haya quienes sientan rechazo y disgusto ante ellas, como a los demás nos pasa ante tantos otros espectáculos, hábitos y demostraciones culturales. Pero que eso faculte a las autoridades de ningún sitio para decidir desde la prepotencia moral institucionalizada si son compatibles o no con nuestra ciudadanía resulta un abuso arrogante.
Prohibir un juego de indudable raigambre literaria y artística, codificado y estilizado rigurosamente a lo largo de siglos, del que disfrutan muchas personas y que garantiza una forma de vida y un tipo de desarrollo económico, ligado al paisaje y a la ganadería, exige algo más que un respetable pero no universalizable remilgo de ciertas sensibilidades. Salvo que lo que esté en juego sea otro tipo de consideraciones políticas, en las cuales prefiero no entrar.

La lidia, según grabado de Goya
Hace muchos años, porque estas disputas vienen de lejos, participé en una discusión en el País Vasco sobre si las corridas de toros eran admisibles o rechazables. Se manejaron primero los habituales argumentos: el placer de la crueldad, la tortura de animales indefensos, etcétera... Uno de los adversarios de la fiesta, identificado con posturas de nacionalismo radical, denunció además que se trataba de una imposición española y de la España de la pandereta y el folclore agitanado, por más señas, ajena al terruño vasco. Apunté que al menos ese aspecto era discutible, porque el toreo a pié parece haber comenzado en Navarra, democratizando así la lidia a caballo propia de las regiones situadas más al sur. No estoy muy seguro de la fiabilidad histórica del dato, pero su efecto en el debate fue muy revelador: los oponentes más nacionalistas de la corrida, al suponerla de raigambre vasca, comenzaron a matizar su antagonismo y a encontrarle ciertos valores populares y antiaristocráticos nada desdeñables. Los aspectos más moralizantes del litigio pasaron a segundo plano.
A partir de entonces, soy algo escéptico respecto a la eficacia de los esfuerzos dialécticos que enfrentan a taurófilos y taurófobos, como el por otra parte muy interesante que tiene lugar ahora en el Parlamento catalán. Desde luego, soy contrario a la postura prohibicionista pero me cuesta identificarme con los planteamientos más telúricos que remiten la excelencia de la fiesta a la entraña ancestral de nuestro país o a una ilustre genealogía que se remonta a la Creta de Minos y Pasífae. También dudo del peso resolutorio de los elogios meramente estéticos, porque estoy acostumbrado a ver en otras demostraciones plásticas que lo que unos ponderan como expresión del más elevado interés artístico otros lo tienen por una mamarrachada que puede pintar cualquier niño de siete años. ¡Son tan variados los criterios del gusto y el disgusto!
Otros, en cambio, me parecen menos dudosos. Para empezar, no creo que la suerte del toro de lidia sea la más digna de compasión... al menos entre quienes comemos carne de vacas, cerdos o aves de corral y gastamos zapatos y bolsos de piel. Me parece que la vida de los toros y hasta su cuarto de hora final de batalla dolorosa sería envidiada por muchos de los animales que están a nuestro servicio... si pudieran conocerla. Puede que los toros o los caballos de carreras merezcan también una lágrima, pero como el resto de los seres vivos, especialmente nosotros y nuestros hijos. Y tampoco me parece aceptable determinar inapelablemente que el gozo que la corrida produce a los aficionados no sea más que una expresión de regodeo cruel y sanguinario. No es lo mismo disfrutar viendo luchar que disfrutar viendo sufrir: hay códigos de honor y celebraciones simbólicas que pueden no compartirse pero que nadie puede arrogarse la autoridad moral para descalificar sin más.
A fin de cuentas y lo más importante: se trata de una cuestión de libertad. La asistencia a las corridas de toros es voluntaria y el aprecio que merecen optativo para cada cual. Comprendo perfectamente que haya quienes sientan rechazo y disgusto ante ellas, como a los demás nos pasa ante tantos otros espectáculos, hábitos y demostraciones culturales. Pero que eso faculte a las autoridades de ningún sitio para decidir desde la prepotencia moral institucionalizada si son compatibles o no con nuestra ciudadanía resulta un abuso arrogante.
Prohibir un juego de indudable raigambre literaria y artística, codificado y estilizado rigurosamente a lo largo de siglos, del que disfrutan muchas personas y que garantiza una forma de vida y un tipo de desarrollo económico, ligado al paisaje y a la ganadería, exige algo más que un respetable pero no universalizable remilgo de ciertas sensibilidades. Salvo que lo que esté en juego sea otro tipo de consideraciones políticas, en las cuales prefiero no entrar.
04/03/10: El valle del Rímac: importancia agrícola

Una fotografía aérea de 1930 muestra el valle del Rímac y sus campos de cultivo (fuente: George R. Johnson, Peru From The Air)
Como vimos ayer, la historia de Lima no comienza con su fundación española en 1535. El valle del Rímac formaba de una red de señoríos costeños y un complejo agrícola muy productivo que, en el siglo XVI, pertenecía a los Taullichusco. Cuando Pizarro buscaba lugar apropiado para fundar la capital de su Gobernación, las condiciones se presentaron propicias en el valle del Rímac. Entre otros requerimientos, necesitaba mucha leña que entonces se hallaba en abundancia en sus contornos, gracias a la gran cantidad de guarangos. Antes de la llegada de los españoles, ya los indios utilizaban la madera de algarrobos y guarangos en al construcción de sus casas, tumbas y santuarios; los techos, por ejemplo, eran sostenidos por este tipo de madera. El verdor del valle de Lima también se debía a los árboles frutales. Hay numerosas referencias que las frutas no solo se comían frescas, sino también se deshidrataban. Los españoles encontraron árboles de lúcuma, pacae o guayabo. A este paisaje, los españoles fueron añadiendo, paulatinamente, sus árboles, sus frutos y sus flores. Las casas y sobre todo los conventos se llenaron de jardines y huertos. Quizá esto fue lo que inició la leyenda de Lima como “ciudad jardín”.
A partir del siglo XVI, el paisaje del valle se iría transformando y acogería a diversas reducciones o pueblos indígenas rurales y a muchas haciendas regadas por los canales o “acequias” que salían del Rímac, como:
1. El llamado “río” Magdalena, cuya toma se encontraba detrás de la actual ubicación del Palacio de Gobierno, que regaba la zona nor oeste del valle.
2. El llamado “río” Huatica, derivado del Rímac la altura del espolón nor este del Cerro San Cristóbal.
3. El llamado “río” Surco, el más caudaloso de los tres canales y que se originaba frente a la antigua población de Lati, el actual Vitarte. Después de un largo recorrido, regaba todo el antiguo Surco, desde Limatambo, hasta las estribaciones de los cerros de Lurín, o sea el área correspondiente a los actuales distritos de Miraflores, Barranco y Chorrillos.
Hasta el siglo XIX, cuando aún estaban las murallas, en los “extramuros” de Lima había una infinidad de propiedades rurales entre haciendas, fundos, chacras, establos y huertas. Sin exagerar, unas 800 que, a “grosso modo”, representaban unas 8 mil hectáreas. Esa era la verdadera “despensa” de Lima. Como sabemos, ya en el siglo XX, todas aquellas propiedades fueron desapareciendo, absorbidas por el cemento, símbolo de la “modernidad”, y Lima empezó a depender del abastecimiento de otras “despensas” como la sierra central.

Restos de Maranga, cultura Lima (sumaclick.com)
La presencia humana en este valle es muy antigua y se remonta a unos 15 mil años, entre fines del Pleistoceno e inicios del Holoceno, cuando aparecieron los primeros cazadores y recolectores, quienes sumaron a sus actividades la pesca del mar, pero sin dejar su territorio interior. Luego, estas poblaciones evolucionaron a ser semi nómades, con la adopción de los primeros cultivos y la formación de los primeros ayllus o curacazgos, dando origen a aldeas que se convirtieron en centros ceremoniales, como se puede observar en los restos arqueológicos de Moyopampa, Huachipa, Jicamarca, Garayar, Cajamarquilla y Puruchuco, entre otros.
Pero la historia prehispánica del valle que ocupa hoy nuestra capital empezó a tener perfil propio con la aparición de la Cultura Lima (200 a.C.-600 d.C.). Se trató de un Estado Teocrático en la costa central que logró integrar bajo su gobierno a los valles de Chillón, Rímac y Lurín. Posiblemente se extendió también hasta el valle de Chancay por el Norte y las serranías adyacentes por el Este. Toda una red de canales articularon económicamente los valles: los canales de Copacabana, Carabayllo, Huacoy, Infantas, Naranjal y Chuquitanta (Chillón) y los de Carapongo, Nievería, Huachipa, Ate, Surco, Huatica y Maranga (Rímac).
Esta cultura se organizó sobre una red de centros administrativos gobernados desde el centro urbano de Maranga, una suerte de capital política y cultural. Se integraban a ella centros administrativos menores como Copacabana Playa Grande, Culebras y La Uva en el Chillón; Pucllana, Melgarejo, Santa Felicia, Vista Alegre y Cajamarquilla en el valle del Rímac y Pachacamac en Lurín. Junto con ellos aparecen otros centros de tercer orden (plataformas) y una multitud de aldeas de agricultores que pueblan tanto el valle bajo (entre cultivos, pequeños eriazos y a la vera de canales y caminos), como en el valle medio (en las laderas bajas de los cerros y pequeños espolones junto a fuentes de agua).
La “capital” Maranga estuvo compuesta por pirámides truncas escalonadas, grandes cercos, palacios, depósitos, amplias plazas públicas y sectores de viviendas. La arquitectura Lima se caracteriza por el uso masivo de pequeños adobitos paralelepípedos dispuestos verticalmente, en una técnica denominada coloquialmente “en forma de librero”. Ella se empleó tanto en muros como en rellenos constructivos. Para elevar las pirámides se construían recintos cuadrangulares, aglutinados como celdas, que eran luego rellenadas. En algunos casos existen muestras de arquitectura en tapia o restos de murales policromos elaborados sobre la base de diseños geométricos representando monstruos marinos y peces o serpientes entrelazadas. Para ello, se combinaron los colores rojo, negro y blanco. Muchos de los diseños murales son recurrentes en la cerámica, la textilería y talla en madera.
Luego vendría lo que los arqueólogos e historiadores han llamado la Cultura Ichma que, en su fase inicial, corresponde al periodo entre los años 600 y 1000 d.C. Esta etapa corresponde a la expansión de Wari en la costa central. Los wari (originarios de Ayacucho) desarrollaron un Estado comercial que alcanzó carácter Imperial. Hay presencia de sacerdotes, especialistas, guerreros y artesanos muy bien organizados que salieron a buscar nuevos mercados y materias primas. Para ello, crearon una red caminera (qapac ñan), tecnología contable (quipus) y un conjunto de ciudades enclave o emporios comerciales desde los cuales se organizó la producción artesanal y se centralizó el comercio a lo largo de la mayor parte de los andes centrales. Se inicia así un nuevo proceso de integración, esta vez, económico-comercial, y religioso.
En este contexto, las sociedades de la costa central fueron integradas en una red comercial ampliada, sin embargo, mantuvieron su independencia política y continuaron desarrollando una cultura propia. Si bien la presencia Wari no fue de dominio físico, efectivo, generó un gran impacto en el modo de vida de las poblaciones. Para el caso de la costa central se aprecian cambios en la calidad de vida de la gente con la incorporación de nuevas especies agrícolas (maíz, frejoles y algodón), el uso de tejidos de lana, algodón y tintes policromos, el empleo del cobre y metales casi masivo en la elaboración de adornos y herramientas. Se incorporan nuevos elementos iconográficos y símbolos religiosos relacionados con el “Dios de los Báculos” (Wiracocha) de Wari y Tiawanaco.
En el valle del Rímac, este fenómeno se asocia con la aparición de la cultura Ichma en su etapa inicial (el vocablo ichma, según María Rostworowski, significa “color de fruto que nace en capullo”). Los habitantes de este valle transformaron su modo de vida y cultura material. Las grandes pirámides truncas y escalonadas gobernadas por sacerdotes son paulatinamente abandonadas para dar paso a un uso más “civil” de los espacios. Al parecer el comercio ampliado genera nueva riqueza y con ella una “nueva clase social” de señores y artesanos especializados (tejedores, tintoreros, ceramistas y orfebres).
Un hecho importante corresponde al cambio en el patrón de enterramiento de la población. Se relegan los entierros extendidos simples (cultura Lima) y se da paso a suntuosos “fardos funerarios con falsa cabeza”, como los encontrados en Ancón, Huallamarca, Cajamarquilla, Huampaní y Pachacamac, entre otros. Parte de la población siguió ocupando los antiguos centros urbanos como Maranga, Cajamarquilla y Pachacamac; otra parte de la población dirigida, por un curaca, fundó nuevos pueblos como Huaycán, Mateo Salado o Limatambo.
La desintegración del gran Estado Wari trae como consecuencia la centralización del poder político y económico en manos de una nueva clase de gobernantes; ahora, la autoridad pasa a los grandes curacas. Es la del Señorío de Ichma (1000-1470 d.C.) que integraba los valles del Rímac y Lurín, y se hallaba compuesto por un conjunto de curacazgos enlazados y subordinados a un Señor Principal, el Curaca de Pachacamac.
Los límites entre curacazgos estaban definidos por el curso de los canales de regadío, y su gobierno estaba en relación con la administración de los sistemas de infraestructura hidráulica. Los canales principales drenan los ríos y hacen circular el agua necesaria para los cultivos por varios kilómetros. La regulación de los volúmenes de agua, los tiempos de riego, el control de bocatomas y su mantenimiento, requirió la presencia de un poder centralizado y de una gradación de administradores y especialistas. Aparecen nuevos asentamientos y se edifican palacios, edificios administrativos, templos y poblados enteros. Junto con la arquitectura pública y civil de elite aparecen construcciones más modestas como barriadas hechas en quincha con cimientos en piedra.
Ahora los edificios públicos de carácter administrativo son piramidales con rampa. Se caracterizan por tener una plataforma cuadrangular baja con un patio rectangular cercado en su frente Norte, ambas se articulan mediante una rampa central. La plataforma posee en la cúspide una suerte de atrio o audiencia abierto en forma de U, con recintos techados en los laterales. En la parte posterior se solían ubicar espaciosos depósitos y en áreas anexas amplios patios, secaderos y zonas de laboreo. Este tipo de arquitectura se evidencia en Pachacamac, Santa Cruz y Armatambo, entre otros restos. Ahora, la ciudad de Maranga decae brevemente y se continúan ocupando espacios y edificios de la época anterior, pero en la zona colindante aparece una importante cantidad de plataformas y palacios administrativos como las huacas La Luz, Pando, Palomino, Culebras o Panteón Chino. En vez de Maringa, surge el imponente centro urbano de Mateo Salado.
La conquista inca de la costa central ocurre en 1470 por obra de Túpac Inca Yupanqui. Los incas crearon la “provincia” de Pachacamac, que comprendía por los valles de Chillón, Rímac y Lurín. A su vez, esta provincia fue subdividida en tres Hunus o Sayas, que para el caso fueron las de Surco-Pachacamac, Maranga y Carabayllo. Cada Saya fue a su vez dividida en Guarangas y cada Guaranga en Pachacas y Ayllus.
A la cabeza de cada Hunu se construyó una ciudad principal, destacando la ciudad de Maranga (Rímac) y la de Armatambo (Surco y Turín). Junto a estas “urbes” aparecieron muchos centros administrativos menores y palacios curacales como elementos de penetración en el tejido social local. Los curacas de Lima fueron aliados de los incas y así mantuvieron sus antiguos privilegios. Desde sus palacios –dispersos por el valle– los curacas continuaron administrado la producción y distribución regional, pero esta vez, bajo la estructura política del Tahuantinsuyo.
Como ciudades principales sobresalen Maranga, en el que destaca un gran palacio, luego la ciudadela de Armatambo y el Santuario de Pachacamac en el Valle de Lurín. Junto con ellos se pueden apreciar muchas de las “huacas” (centros administrativos menores) que ahora vemos por las calles de nuestra ciudad: Mateo Salado, Limatambo, Mangomarca y Huaycán. En un tercer nivel jerárquico aparecen Puruchuco, Mayorazgo, Santa Felicia, San Borja, Santa Cruz, Panteón Chino, Palomino, Corpus, Pando, La Luz, Culebras, Huantille, Huantinamarca, Huaca Rosada y muchas más.

El Rímac a su paso por Chosica a inicios del siglo XX
Recordemos que el término rímac proviene del quechua, y quiere decir hablar, expresar, decir, lo que implica sonar, bramar, “fenómenos” que se producen en épocas de lluvias con el incremento de su caudales, arrastrando, además, muchas piedras que se convierten en los famosos “cantos rodados”.
El río Rímac nace en la cordillera de los Andes, a más de 5 mil metros sobre el nivel del mar, a la altura de Ticlio (nevado de Paca), así como de las filtraciones de numerosas lagunas naturales Morococha, conformadas en las alturas de San Mateo y Casapalca. En su curso superior forma el cañón del Infiernillo, río arriba de San Mateo. Recorre 130 kilómetros hasta reunirse con el río Santa Eulalia. Ya en la costa, forma un gran valle en forma de abanico o delta, donde se levanta la ciudad de Lima, que es atravesada por sus aguas hasta la desembocadura en el Océano Pacífico, en la Provincia del Callao. En su camino, tiene algunos afluentes, como el río Santa Eulalia, que recibe aguas de la laguna de Marcapomacocha, que sirven para impulsar varias centrales eléctricas y alimentar a Lima, previo tratamiento de la planta de potabilización de la Atarjea. En la parte central del valle del Rímac se ubican diversas poblaciones como Matucana, Ricardo Palma, Chosica, Chaclacayo y Vitarte, pequeñas ciudades que funcionan como puntos estratégicos entre la costa y sierra central del Perú.
A la altura de Surco, el valle del Rímac se abre y, a la altura de Vitarte, se inicia la gran llanura que llega hasta el Océano. El valle tiene una superficie de 3,700 kilómetros cuadrados, aproximadamente. Como sabemos, esta cuenca tiene gran importancia económica e industrial para la costa central del país, por la potencia de generación de energía hidroeléctrica instalada. Actualmente, se viene librado una ardua batalla, para la conservación ecológica del río que, lamentablemente, se ha convertido en depositario de basura y residuos de todo tipo.







