El presidente de Perú, Alan García, expuso hoy al Papa su propuesta de limitación de armas en la región y dijo que si la Unión de Naciones Suramericanas "de verdad quiere ser una unión tiene que limitar sus gastos bélicos, ya que si nos llamamos hermanos ¿para qué compramos armas contra nuestros hermanos?".
"Le he expuesto nuestra teoría de lograr que mediante el limite de compras de armas podamos asegurar una Unión Suramericana (UNASUR) sin desconfianzas, sin conflictos y podamos asegurar más recursos para erradicar la pobreza", afirmó García a preguntas de Efe tras su encuentro con el Pontífice.
Benedicto XVI y García hablaron a solas durante media hora en la biblioteca privada del Obispo de Roma.
En un ambiente "cordial", según precisó el Vaticano, García transmitió al Papa -según contó después- el saludo del pueblo peruano y le ratificó "el compromiso del Gobierno peruano con la vida y con la democracia y en la lucha para la erradicación de la pobreza".
También hablaron del medioambiente, uno de los temas que más preocupan al Papa, y de la próxima cumbre de Copenhague sobre el Cambio Climático. García le dijo que en la cita defenderán "menos armas y más defensa del medio ambiente".
"Anualmente se gastan hasta 400.000 millones de dólares en gastos militares. Si nosotros hiciéramos una simple reducción de la tercera parte tendríamos más de 130.000 millones de dólares para reforestar el mundo, para defender la amazonía, para preparar a los países más amenazados por el cambio climático y para hacer lo necesario para reducir las emisiones de los gases de efecto invernadero", señaló.
El gobernante peruano aseguró que "no se puede seguir gastando lo que se gasta en armas si es que se quiere luchar por el medio ambiente".
García dijo asimismo a la prensa que su Gobierno ha hecho propia la filosofía de la encíclica "Caritas in veritate" de Benedicto XVI, "que señala que si bien las armas pueden ser lamentables necesarias porque siempre hay el peligro de una agresión, deben ser defensivas y no pueden ser ofensivas o destructoras, ya que los países pasan a ser amenazantes, imperialistas".
"Nosotros hemos recogido ese concepto de Caritas in Veritate, planteando a la UNASUR que si de verdad quieren ser unión tiene que limitar sus gastos bélicos, ya que si nos llamamos hermanos para que compramos armas contra nuestros hermanos", agregó.
En esa línea, subrayó que "no tiene lógica" la carrera de armamento emprendida en la región y llamarse "hermanos", "por lo que hay que acabar con ese doble discurso".
Añadió que en los últimos cinco años se han gastado en Suramérica, donde hay un total 1,2 millones de militares, 150.000 millones de dólares en gastos militares, "normales", y 23.000 millones de dólares en armas nuevas.
Si eso no se corrige, en los próximos 5 años gastaremos -agregó- casi 200.000 millones y compraremos armas nuevas por 35.000 millones.
"¿Qué pobreza vamos a combatir si estamos dilapidando el dinero de los pobres en armas, en comprar submarinos atómicos, misiles dirigidos, etc", aseguró.
Con la reducción los gastos de armamentos se pueden reactivar las pequeñas y micro empresas para la generación de empleo.
Desde el Vaticano, García se trasladó a Portugal para participar en la Cumbre Iberoamérica, donde hoy hablarán de la lucha contra la pobreza y reacciones ante la crisis económica y mañana del medio ambiente.
A este respecto abogó por la creación de un Fondo de Garantías al que vayan a parar las multas que se deben imponer a los países, especialmente a EEUU, Europa y China. Ese dinero se usaría para reforestar y ayudar a los países pobres, según dijo.
Según García, si no se pone la amenaza económica de pagar algo por no cumplir, todo quedará en palabras.
Él se comprometió a que en los próximos diez años no se haya desforestado una hectárea más en la amazonía.
Alan García habló también con el Papa del aborto y afirmó a la prensa que Perú defiende la vida "y no estamos a favor de las tendencias abortistas que existen en el mundo".
Alan García regaló al Papa un gran bufanda en lana de vicuña, "para que se la ponga cuando haga frío en Roma".
García se despidió del Vaticano resaltando que la inteligencia del Papa "está incólume, hábil y rápida y comprensiva" y que su estado físico "es maravilloso, perfecto y ojalá, lo veamos algún día por Suramérica y en Perú".
La Iglesia Católica (Mateo 16. 18)
La Sucesión Apostólica
Nuestra Madre María Santísima (Juan 19, 26-27)
La Eucaristía (Lucas 22, 19)
La Santa Misa (Lucas 22, 19)
La Confesión (Juan 20, 22-23), y
Jesucristo, Dios vivo, siempre presente en la Sagrada Eucaristía (Mateo 26, 26-29).
Comienzo: El Adviento es el comienzo del Año Litúrgico y empieza el domingo 29 de noviembre.
Término: Adviento viene de adventus, venida, llegada, próximo al 29 de noviembre y termina el 20 de diciembre. Forma una unidad con la Navidad y la Epifanía.
Color: La Liturgia en este tiempo es el morado.
Sentido: El sentido del Adviento es avivar en los creyentes la espera del Señor.
Duración: 4 semanas
Personajes: Las lecturas bíblicas de este tiempo de Adviento están tomadas sobre todo del profeta Isaías (primera lectura), también se recogen los pasajes más proféticos del Antiguo Testamento señalando la llegada del Mesías. Isaías, Juan Bautista y María de Nazaret son los modelos de creyentes que la Iglesias ofrece a los fieles para preparar la venida del Señor Jesús.
Origen: La Corona de Adviento tiene su origen en una tradición pagana europea que consistía en prender velas durante el invierno para representar al fuego del dios sol, para que regresara con su luz y calor durante el invierno. Los primeros misioneros aprovecharon esta tradición para evangelizar a las personas. Partían de sus costumbres para enseñarles la fe católica. La corona está formada por una gran variedad de símbolos:
La forma circular: El círculo no tiene principio ni fin. Es señal del amor de Dios que es eterno, sin principio y sin fin, y también de nuestro amor a Dios y al prójimo que nunca debe de terminar.
Las ramas verdes: Verde es el color de esperanza y vida, y Dios quiere que esperemos su gracia, el perdón de los pecados y la gloria eterna al final de nuestras vidas. El anhelo más importante en nuestras vidas debe ser llegar a una unión más estrecha con Dios, nuestro Padre.
Las cuatro velas: Nos hace pensar en la obscuridad provocada por el pecado que ciega al hombre y lo aleja de Dios. Después de la primera caída del hombre, Dios fue dando poco a poco una esperanza de salvación que iluminó todo el universo como las velas la corona. Así como las tinieblas se disipan con cada vela que encendemos, los siglos se fueron iluminando con la cada vez más cercana llegada de Cristo a nuestro mundo.
Son cuatro velas las que se ponen en la corona y se prenden de una en una, durante los cuatro domingos de adviento al hacer la oración en familia.
Las manzanas rojas que adornan la corona representan los frutos del jardín del Edén con Adán y Eva que trajeron el pecado al mundo pero recibieron también la promesa del Salvador Universal.
El listón rojo representa nuestro amor a Dios y el amor de Dios que nos envuelve.
Los domingos de adviento la familia o la comunidad se reúne en torno a la corona de adviento. Luego, se lee la Biblia y alguna meditación. La corona se puede llevar al templo para ser bendecida por el sacerdote.
Sugerencias
a) Es preferible elaborar en familia la corona de Adviento aprovechando este momento para motivar a los niños platicándoles acerca de esta costumbre y su significado.
b) La corona deberá ser colocada en un sitio especial dentro del hogar, de preferencia en un lugar fijo donde la puedan ver los niños de manera que ellos recuerden constantemente la venida de Jesús y la importancia de prepararse para ese momento.
c) Es conveniente fijar con anticipación el horario en el que se prenderán las velas. Toda esta planeación hará que las cosas salgan mejor y que los niños vean y comprendan que es algo importante. Así como con anticipación preparamos la visita de un invitado importante, estamos haciendo esto con el invitado más importante que podemos tener en nuestra familia.
d) Es conveniente también distribuir las funciones entre los miembros de la familia de modo que todos participen y se sientan involucrados en la ceremonia.
El 27 de noviembre de 1830, a las 5 y media de la tarde, estando en oración, Santa Catalina Labouré ve en el sitio donde está actualmente la Virgen del globo, como dos cuadros vivientes que pasan en fundido encadenado. En el primero, la Virgen está de pie sobre medio globo terráqueo y lleva en sus manos un pequeño globo dorado. Sus pies aplastan una serpiente. En el segundo, salen de sus manos abiertas unos rayos de un brillo bellísimo. Al mismo tiempo Catalina oye una voz que dice : «Estos rayos son el símbolo de las gracias que María consigue para los hombres».
Después se forma un óvalo en torno a la aparición y Catalina ve como se inscribe en semicírculo una invocación, hasta entonces desconocida, escrita en letras de oro: «Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti».
Después, la medalla se vuelve y Catalina ve el reverso: arriba, una cruz sobre la letra inicial de María, abajo, dos corazones, uno coronado de espinas, otro atravesado por una espada. Entonces oye Catalina estas palabras : «Haz, haz acuñar una medalla según este modelo. Las personas que la lleven con confianza recibirán grandes gracias».
La Medalla
En esta capilla escogida por Dios, la Virgen María en persona ha venido a revelar su identidad por medio de un objeto pequeño, una medalla, destinada a todos sin distinción.
La identidad de María era tema de controversias entre teólogos desde los primeros tiempos de la Iglesia. En 431, el Concilio de Efeso había proclamado el primer dogma mariano : María es madre de Dios.
Desde 1830, la invocación «Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti» que se levanta hacia el cielo, mil y mil veces repetida por miles de almas cristianas en todo el mundo a petición de la Madre de Dios, va a producir su efecto.
El 8 de diciembre de 1854, Pío IX proclama el dogma de la Inmaculada Concepción: por una gracia especial que ya le venía de la muerte de su Hijo, María fue concebida sin pecado.
Cuatro años más tarde, en 1858, las apariciones de Lourdes van a confirmar a Bernadette Soubirous el privilegio de la Madre de Dios.
Corazón Inmaculado, María fue la primera rescatada por los méritos de Jesucristo. Es luz para nuestra tierra. Todos estamos destinados, como ella, a la felicidad eterna.
La medalla milagrosa
Unos meses después de las apariciones, sor Catalina es destinada al hospicio de Enghien, en el distrito 12 de París, para cuidar a los ancianos. Se pone al trabajo. Pero la voz interior insiste: hay que hacer que se acuñe la medalla. De eso Catalina vuelve a hablar a su confesor, el Padre Aladel.
En febrero de 1832, hay en París una terrible epidemia de cólera, que va a hacer más de 20.000 muertos. Las Hijas de la Caridad empiezan a distribuir, en junio, las 2.000 primeras medallas acuñadas a petición del padre Aladel.
Son numerosas las curaciones, lo mismo que las protecciones y conversiones. Es un maremoto. El pueblo de París califica la medalla de «milagrosa».
En el otoño de 1834 ya hay más de 500.000 medallas, y en 1835 más de un millón en todo el mundo. En 1839, se ha propagado la medalla hasta alcanzar más de diez millones de ejemplares.
A la muerte de sor Catalina, en 1876, se cuentan más de mil millones de medallas.
La medalla luminosa
Las palabras y los símbolos grabados en el anverso de la medalla expresan un mensaje con tres aspectos estrechamente ligados entre sí: «Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti.»
La identidad de María se nos revela aquí explícitamente: la Virgen María es inmaculada desde su Concepción. De este privilegio que ya le viene de los méritos de la Pasión de su Hijo Jesucristo, emana su inmenso poder de intercesión que ejerce para quienes le dirigen sus plegarias.
Por eso la Virgen María invita a todos las personas a acudir a ella en cualquier trance.
Sus pies en medio de un globo aplastan la cabeza de una serpiente. Este globo representa a la tierra, el mundo. Entre judíos y cristianos, la serpiente personifica a Satanás y las fuerzas del mal. La Virgen María toma parte en el combate espiritual, el combate contra el mal, cuyo campo de batalla es nuestro mundo. Nos invita a entrar nosotros también en la lógica de Dios que no es la lógica del mundo. La gracia auténtica de conversión es lo que ha de pedir el cristiano a María para transmitirla al mundo.
Sus manos están abiertas y sus dedos adornados con anillos que llevan piedras preciosas de las que salen rayos que caen esparciéndose por toda la tierra. El resplandor de estos rayos, lo mismo que la hermosura y la luminosidad de la aparición descritas por Catalina, requieren, justifican y alientan nuestra confianza en la fidelidad de María (los anillos) para con su Criador y para con sus hijos; en la eficacia de su intervención (los rayos de gracia que caen en la tierra) y en la victoria final (la luz), ya que ella misma, primera discípula, es la primera salvada.
La medalla dolorosa
La medalla lleva en su reverso una inicial y unos símbolos que nos introducen en el secreto de María.
La letra « M » está coronada con una Cruz.
La letra « M » es la inicial de María, la cruz es la Cruz de Cristo. Los dos signos enlazados muestran la relación indisoluble que existe entre Cristo y su Madre Santísima. María está asociada, a la misión de Salvación de la humanidad por su Hijo Jesús,y participa con su compasión en el mismo sacrificio redentor de Cristo.
Abajo, dos corazones, uno rodeado de una corona de espinas, el otro traspasado por una espada.
El corazón coronado de espinas es el Corazón de Jesús. Recuerda el cruel episodio de la Pasión de Cristo, relatado en los evangelios, antes de que se le diese muerte. Significa su Pasión de amor por los hombres.
El corazón traspasado con una espada es el Corazón de María, su Madre. Recuerda la profecía de Simeón relatada en los evangelios, el día de la Presentación de Jesús en el templo de Jerusalén por María y José. Significa el amor de Cristo que mora en María y su amor por nosotros : Para nuestra Salvación, acepta el sacrificio de su propio Hijo.
Los dos Corazones juntos expresan que la vida de María es vida de intimidad con Jesús.
Doce estrellas grabadas alrededor. Corresponden a los doce apóstoles y representan a la Iglesia. Ser de la Iglesia, es amar a Cristo y participar en su pasión por la Salvación del mundo. Todo bautizado está invitado a asociarse a la misión de Cristo uniendo su corazón a los Corazones de Jesús y de María.
La medalla es un llamamiento a la conciencia de cada uno, para que escoja, como Cristo y María, la vía del amor hasta la entrega total de sí mismo.
"La Eucaristía: Comunión con Cristo y entre nosotros" es el tema elegido por el Papa Benedicto XVI para realización del 50º Congreso Eucarístico que se realizará del 10 al 17 de junio en 2012 en Dublín, Irlanda.
Según indica un comunicado dado a conocer hoy del Comité Pontificio para los Congresos Eucarísticos Internacionales la elección del tema nace de la feliz coincidencia de la celebración del congreso con el 50° aniversario de la inauguración del Concilio Vaticano II.
Este importante evento eclesial, dice el Arzobispo de Dublin, Mons. Diarmuid Martin, representó "un momento de renovación y de profundización de la enseñanza de la Iglesia y de su auto-comprensión como Cuerpo de Cristo y Pueblo de Dios".
El argumento está directamente inspirado en el número siete de la Constitución Lumen gentium, donde se lee: "En la fracción del pan eucarístico compartimos realmente el Cuerpo del Señor, que nos eleva hasta la comunión con Él y entre nosotros. Puesto que el pan es uno, aunque muchos, somos un solo cuerpo todos los que participamos de un mismo pan. Así todos somos miembros de su Cuerpo y cada uno miembro del otro".
El texto señala que "el Arzobispo de Dublín subraya además la posibilidad de desarrollar el argumento del próximo Congreso Eucarístico Internacional con la reflexión sobre algunos temas importantes".
Entre estos temas están "la comunión con Cristo como fundamento de la existencia cristiana, la Eucaristía como forma de vida para los presbíteros, las familias cristianas, las comunidades religiosas, el gesto de 'partir el pan' como principio de la solidaridad cristiana, la Eucaristía, semilla de vida para el mundo del sufrimiento y la fragilidad; el ecumenismo y la participación en el único pan".
Pepe Alonso del programa Nuestra Fe en Vivo de EWTN, entrevista al Dr. Fernando Casanova ex pastor pentecostal y acérrimo anticatólico, quien nos cuenta su testimonio de conversión al catolicismo, los problemas que le trajo en su matrimonio con su esposa Lizette (también pentecostal y anticatólica), y cómo salió adelante venciendo la soberbia y el orgullo que le impedían convertirse al catolicismo pues se rehusaba a escuchar al Espíritu Santo.
Se matriculó en cursos de teología en facultades de teología católicas para aprender más sobre el evangelio y poder demostrar de esta manera que los católicos somos idólatras y adoramos un pedazo de pan en la Sagrada Eucaristía. Ahí se encuentra con los comentarios de Martín Lutero al Magnificat y comienza su terquedad en demostrar que el sacramento de la penitencia y confesión no produce ningun efecto porque el Espíritu Santo no actúa a través del sacerdote. Esta forma de pensar lo llevó a su confesión de vida la cual le dió la gracia de la conversión.
Luego de su conversión entregó sus credenciales de pastor en la Iglesia Pentecostal y tuvo que sopotar habladurías y confrontamientos con los miembros de la Iglesia Pentecostal de la cual era pastor.
Su esposa Lizette no le siguió, le abandonó y se llevó a sus hijos. Ella también experimentó su propia conversión durante la Consagración en la Santa Misa y se amistó con su esposo Fernando y abandonaron sus antiguas amistades y tuvieron que empezar toda su vida desde cero.
Un conmovedor relato de su bautismo, primera comunión, confirmación y matrimonio de él y de su esposa Lizette, quien también se convirtió al catolicismo, y el bautismo y primera comunión de sus hijos.
Una emocionante y muy sincera confesión de este ex-pastor pentecostal, quien hoy evangeliza y hace apostolado católico junto con su familia.
CARTA DEL CARDENAL ARZOBISPO PRIMADO DEL PERÚ AL CLERO DE LA ARQUIDIÓCESIS DE LIMA
N° 7
Muy queridos Sacerdotes:
Al saludarlos en esta Solemnidad de Cristo Rey en la que, con enorme gozo y agradecimiento a Dios, he conferido la ordenación sacerdotal a siete diáconos y el diaconado a otros seis hermanos de nuestra querida Arquidiócesis, les renuevo, una vez más, mi cariño paterno y mis constantes oraciones en este Año Sacerdotal proclamado por el Santo Padre Benedicto XVI.
“Ya es hora de despertarnos de nuestro letargo, pues estamos más cerca de nuestra salud que cuando recibimos la fe. La noche avanza y va a llegar el día. Dejemos pues las obras de las tinieblas y revistámonos de las armas de la luz” (Rom XIII, 11-12).
Al inicio de este tiempo litúrgico del Adviento los animo a prepararnos bien para la llegada de Jesús, acontecimiento que colma nuestra esperanza cristiana. Nuestra vida en la intimidad de la oración adquiere, en estos tiempos de preparación a la Navidad, un ambiente muy familiar con ansias de purificación y de un examen de conciencia más profundo. Preparemos nuestras parroquias y comunidades para la llegada del Redentor.
¡Ven Señor no tardes!
El Concilio Vaticano II nos ha enseñado que el divorcio entre la fe y la vida diaria de muchos debe considerarse como uno de los más graves errores de nuestra época. A ello debemos responder con la unidad de vida que nuestra vocación nos exige. Busquemos en el “nacimiento”, muy cerca de la ternura de María Santísima y de la fortaleza de San José, la paz, la serenidad y la alegría que contagien a las almas en este tiempo de gracia, de espera gozosa. Les insisto, porque la experiencia personal me lo reclama, en el cuidado del horario personal de trabajo, en las prácticas de piedad, en el tiempo generosamente dedicado a oír confesiones, en la preparación delicada para la celebración de la Santa Misa, en el rezo diario del Oficio divino completo, y en tantas otras manifestaciones de esa entrega total, las veinticuatro horas, al servicio de Dios en su Iglesia.
El ambiente de preparación que rodea el nacimiento del Hijo de Dios nos anima a enriquecer también nuestra actitud interior: mejorando nuestro carácter y acogiendo con mayor cordialidad y cariño a todas las personas que buscan nuestro consuelo; a saber sobrellevar con paciencia y buen humor las normales contrariedades –tantas veces sólo aparentes– que la vida tiene. Alejemos de nuestro corazón las posibles quejas, críticas y murmuraciones que tanto daño nos hacen.
En las semanas pasadas hemos leído y observado, con inmenso dolor y preocupación, como se pretendía confundir a la población intentando introducir el aborto bajo explicaciones ajenas a la verdad de la ciencia y de espaldas a la moral y a la ética. Mi responsabilidad de pastor y de padre me ha obligado a levantar la voz de protesta y me ha llevado a exigir a las autoridades un mayor compromiso con la verdad. Muy queridos hermanos, la defensa de la vida, desde la concepción hasta la muerte natural, no admite excusas ni renuncias. Millones de almas cantan, delante de Dios, su agradecimiento por esta firme e inquebrantable tarea que en estos tiempos de tanta claudicación nos pide a todos nuestra Madre la Iglesia. Les agradezco su cercanía en esta noble cruzada y les pido abundantes oraciones y permanente enseñanza en defensa de la vida.
Observamos, en pocas ocasiones gracias a Dios, una actitud llena de ligereza para introducir enseñanzas débiles y erróneas que se quieren calificar de “pastorales”. Se presentan como “abiertas al diálogo y adecuadas a los tiempos modernos” porque pretenden una indulgencia para convertir la libertad de los hijos de Dios en una caricatura de libertad humana, en la que cada uno puede elegir modos y manera de cumplir los preceptos divinos y eclesiásticos según su entender. Parecen olvidarse que el Magisterio de la Iglesia es una luz del Espíritu Santo, que el Obispo debe custodiar y exigir su fiel cumplimiento. Les recuerdo, con inmenso cariño y firmeza a la vez, que no puede haber fisuras en la unidad de fe y en el contenido de las enseñanzas de la Iglesia que el Catecismo nos presenta de manera maravillosa.
Por el contrario, gracias a Dios, tenemos la convicción y la experiencia de que cuando los fieles, ayudados por el Espíritu Santo, descubren las maravillas de la plenitud del mensaje cristiano de redención, se acercan al sacerdote, acuden a la parroquia, abren su corazón y reinician su vida cristiana, embebidos en el descubrimiento del amor infinito que Dios nos tiene. En esta línea, quiero agradecerles el empeño que se manifiesta en todas las parroquias por inculcar en los fieles la adoración a la Eucaristía. Veo con gozo y emoción que las Capillas en donde se expone el Santísimo Sacramento se han multiplicado y están siempre con muchos fieles que acuden a adorarlo. No dejen de seguir educando a todos para que reciban el Cuerpo de Cristo en gracia de Dios y, siempre que puedan, de rodillas y en la boca como es el modo ordinario en la Iglesia universal.
Queridos sacerdotes, debemos recordar siempre al pueblo cristiano que la búsqueda de la santidad es exigente, por lo que ceder, aún cuando sea solamente un poco, en esta tendencia superficial de presentar el cristianismo, escondiendo u omitiendo algunos aspectos del magisterio católico, implica una responsabilidad en el modo de vivir la vocación sacerdotal. La comprensión y la misericordia –y el Sacramento del Perdón deben estar siempre presente en la acción pastoral, pero junto con ellas, la ayuda llena de caridad para alentar a los fieles a ser perseverantes en su lucha por adecuar sus vidas al modelo de Cristo, fomentando especialmente la devoción eucarística y la piedad mariana.
La Iglesia católica crecerá y se fortalecerá constantemente si somos fieles a la vocación sacerdotal a la que hemos sido llamados por el Señor. Nuestro seguimiento al magisterio de Benedicto XVI es la mejor expresión de esta lealtad que la Iglesia nos pide, porque como decía san Ambrosio: allí donde está Pedro allí está la Iglesia (In Ps.11.57).
Estoy seguro que todos, llevados por un amor tierno a Jesús, María y José -la Sagrada Familia- procurarán que en todos los hogares de nuestra Arquidiócesis, especialmente en los más pobres, brille una luz de esperanza y amor que se manifieste también en una ayuda material que haga brotar en ellos la alegría que nos invade a todos los cristianos al recibir a Jesús Niño.
Con mi paternal afecto, les deseo un tiempo de Adviento pleno de esperanza y les envío un cordial saludo y mi mejor bendición pidiéndoles sus oraciones.
Juan Luis Cardenal Cipriani
Arzobispo de Lima y Primado del Perú
Lima, 22 de noviembre de 2009.
Solemnidad de Cristo Rey del Universo.
Hoy 22 de noviembre, último domingo del calendario litúrgico, se celebra la Fiesta de CRISTO REY. Que Jesucristo entre en todos sus hogares y los colme de felicidad y armonía hoy y siempre.
Karla Rouillon
JESUCRISTO ES EL REY DEL HOGAR.
Y comenzamos con una anécdota de hace ya muchos años, pues se remonta a Septiembre de 1907, cuando un sacerdote peruano, el santo misionero Padre Mateo, se presentaba ante el Papa San Pío X, que estaba ante la mesa de su escritorio, entretenido en cortar las hojas de un libro nuevo que acababa de llegarle.
- ¿Qué te ha pasado, hijo mío? Me han dicho que vienes de Francia...
- Sí, Santo Padre. Vengo de la capilla de las apariciones del Sagrado Corazón a Santa Margarita María. Contraje la tuberculosis, y, desahuciado de los médicos, fui a la Capilla a pedir al Sagrado Corazón la gracia de una santa muerte. Nada más me arrodillé, sentí un estremecimiento en todo mi cuerpo. Me sentí curado de repente. Vi que el Sagrado Corazón quería algo de mí. Y he trazado mi plan.
El Papa San Pío X aparentaba escuchar distraído, sin prestar mucha atención a lo que le decía el joven sacerdote, que parecía un poco soñador.
- Santo Padre, vengo a pedir su autorización y su bendición para la empresa que quiero iniciar.
- ¿De qué se trata, pues?
- Quiero lanzarme por todo el mundo predicando una cruzada de amor. Quiero conquistar hogar por hogar para el Sagrado Corazón de Jesús. Entronizar su imagen en todos los hogares, para que delante de ella se consagren a Él, para que ante ella le recen y le desagravien, para que Jesucristo sea el Rey de la familia. ¿Me lo permite, Santo Padre?
San Pío X era bastante bromista, y seguía cortando las hojas del libro, en aparente distracción. Ahora, sin decir palabra, mueve la cabeza con signo negativo. El Padre Mateo se extraña, y empieza a acongojarse:
- Santo Padre, pero si se trata de... ¿No me lo permite?
- ¡No, hijo mío, no!, sigue ahora el Papa, dirigiéndole una mirada escrutadora y cariñosa, y pronunciando lentamente cada palabra: ¡No te lo permito! Te lo mando, ¿entiendes?... Tienes mandato del Papa, no permiso. ¡Vete, con mi bendición!
A partir de este momento, empezaba la campaña de la Entronización del Corazón de Jesús en los hogares. Fue una llamarada que prendió en todo el mundo. Desde entonces, la imagen o el cuadro del Sagrado Corazón de Jesús ha presidido la vida de innumerables hogares cristianos. Jesucristo, el Rey de Amor, desde su imagen bendita ha acogido súplicas innumerables, ha enjugado torrentes de lágrimas y ha estimulado heroísmos sin cuento.
¿Habrá pasado a la historia esta práctica tan bella? Sobre todo, y aunque prescindamos de la imagen del Sagrado Corazón, ¿dejará de ser Jesucristo el Rey de cada familia?
Hoy la familia constituye la preocupación mayor de la Iglesia y de toda la sociedad en general. Porque vemos cómo el matrimonio se tambalea, muchas veces apenas contraído. El divorcio está a las puertas de muchas parejas todavía jóvenes. Los hijos no encuentran en la casa el ambiente en que desarrollarse sanamente, lo mismo en el orden físico que en el intelectual y el moral. Partimos siempre del presupuesto de que la familia es la célula primera de la sociedad. Si esa célula se deteriora viene el temido cáncer, del que de dicen que no es otra cosa sino una célula del cuerpo mal desarrollada.
Esto que pasa en el orden físico, y de ahí tantas muertes producidas por el cáncer, pasa igual en el orden social. El día en que hayamos encontrado el remedio contra esa célula que ya nace mal o ha empezado a deformarse, ese día habremos acabado con la mayor plaga moral que está asolando al mundo.
Todos queremos poner remedio a las situaciones dolorosas de la familia. Y todos nos empeñamos cada uno con nuestro esfuerzo y con nuestra mucha voluntad en hacer que cada casa llegue a ser un pedacito de cielo. ¿Podemos soñar, desde un principio, en algún medio para evitar los males que se han echado encima de las familias? ¿Podemos soñar en un medio para atraer sobre los hogares todos los bienes?
¡Pues, claro que sí! Nosotros no nos cansaremos de repetirlo en nuestros mensajes sobre la familia. Este medio es Jesucristo.
Empecemos por meter a Jesucristo en el hogar. Que Cristo se sienta invitado a él como en la boda de Caná.
Que se meta en la casa con la libertad con que entraba en la de los amigos de Betania. Que viva en ella como en propia casa, igual que en la suya de Nazaret. Pronto en ese hogar se notará la presencia del divino Huésped y Rey de sus moradores. En el seno de esa familia habrá paz, habrá amor, habrá alegría, habrá honestidad, habrá trabajo, habrá ahorro, habrá esperanza, habrá resignación en la prueba, habrá prosperidad de toda clase.
Jesucristo, Rey universal, ¿no es Rey especialmente de la Familia? Acogido amorosamente en el hogar, con Él entrarán en la casa todos los bienes.
Hoy que celebramos la Solemnidad de Cristo Rey, que sea para nosotros la gran fiesta que nos ayude a que Cristo sea nuestro Rey.
Fuente: CATHOLIC.NET
« VENGA TU REINO» (Mateo 6,10)
No pueden coexistir el reino de Dios y el reino del pecado. Por consiguiente, si queremos que Dios reine en nosotros, procuremos que de ningún modo «el pecado siga dominando nuestro cuerpo mortal» antes bien, mortifiquemos «todo lo terreno que hay en nosotros» y fructifiquemos por el Espíritu; de este modo, Dios se paseará por nuestro interior como por un paraíso espiritual y reinará en nosotros él solo con su Cristo, el cual se sentará en nosotros a la derecha de aquella virtud espiritual que deseamos alcanzar: se sentará hasta que todos sus enemigos que hay en nosotros sean puestos «por estrado de sus pies», y sean reducidos a la nada en nosotros todos «los principados, todos los poderes y todas las fuerzas».
Todo esto puede realizarse en cada uno de nosotros, y «el último enemigo, la muerte», puede ser reducido a la nada, de modo que Cristo diga también en nosotros: «¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?» Ya desde ahora este nuestro ser «corruptible», debe revestirse de santidad y de «incorrupción», y este nuestro ser, «mortal», debe revestirse de la «inmortalidad» del Padre, después de haber reducido a la nada el poder de la muerte, para que así, reinando Dios sobre nosotros, comencemos ya a disfrutar de los bienes del nuevo nacimiento y de la resurrección.
(Referencias bíblicas: : Rm 6,12; Col 3,5; Gn 3,8; Mt 26,64; Ps 110,1; 1Co 15,24.26.55.53)
Este domingo 29 de noviembre es el primer día del nuevo Calendario Litúrgico, en dicho dia se inicia el Adviento, pero también es una oportunidad para comenzar a rezar esta oración. Espero les guste y la recen con mucha fe.
Santa Brígida rezó por mucho tiempo para conocer cuantos golpes recibió nuestro Señor durante su terrible pasión. En recompensa a su paciencia, el Señor se le apareció un dia y le dijo:
"Yo recibí 5475 golpes en mi cuerpo. Si tu deseas honrarlos en alguna manera, recita 15 Padrenuestros y 15 Avemarías con las siguientes oraciones por un año completo, las cuales Yo mismo te enseñaré. Cuando se termine el año, habrás honrado cada una de mis heridas."
En la Basílica de San Pablo Extramuros en Roma todavía se puede contemplar, en la capilla del Santísimo Sacramento, el Crucifijo Milagroso ante el cual estuvo arrodillada Santa Brígida cuando recibió estas 15 Oraciones de Nuestro Señor. Allí hay una inscripción conmemorando este evento, en latín: “Pendentis. Pendente Dei verba a accepit aure accipit et verbum corde Brigitta Deum. Anno Jubilei MCCCL”
Oraciones Aprobadas por El Papa Pío IX
Primera Oración
01 Padre Nuestro - 01 Ave Maria.
¡Oh Jesucristo! ¡Sois la eterna dulzura de todos los que Os aman; la alegría que sobrepasa todo gozo y deseo; la salvación y esperanza de todos los pecadores! Habéis manifestado no tener mayor deseo que el de permanecer en medio de los hombres, en la tierra. Los amáis hasta el punto de asumir la naturaleza humana, en la plenitud de los tiempos, por amor a ellos. Acordaos de todos los sufrimientos que habéis soportado desde el instante de Vuestra Sagrada Pasión; así como fue decretado y ordenado desde toda la eternidad, según el plan divino.
Acordaos, Oh Señor, que durante la última cena con Vuestros discípulos les habéis lavado los pies; y después, les distéis Vuestro Sacratísimo Cuerpo, y Vuestra Sangre Preciosísima. Luego, confortándolos con dulzura, les anunciasteis Vuestra próxima Pasión.
Acordaos de la tristeza y amargura que habéis experimentado en Vuestra alma, como Vos mismo lo afirmásteis, diciendo: "Mi alma está triste hasta la muerte."
Acordaos de todos los temores, las angustias y los dolores que habéis soportado, en Vuestro Sagrado Cuerpo, antes del suplicio de la crucifixión. Después de haber orado tres veces, todo bañado de sudor sangriento, fuisteis traicionado por Vuestro discípulo, Judas; apresado por los habitantes de una nación que habíais escogido y enaltecido. Fuisteis acusado por falsos testigos e injustamente juzgado por tres jueces; todo lo cual sucedió en la flor de Vuestra madurez, y en la solemne estación pascual.
Acordaos que fuisteis despojado de Vuestra propia vestidura, y revestido con manto de irrisión. Os cubrieron los Ojos y la Cara infligiendo bofetadas. Después, coronándoos de espinas, pusieron en Vuestras manos una caña. Finalmente, fuisteis atado a la columna, desgarrado con azotes, y agobiado de oprobios y ultrajes.
En memoria de todas estas penas y dolores que habéis soportado antes de Vuestra Pasión en la Cruz, concededme antes de morir, una contrición verdadera, una confesión sincera y completa, adecuada satisfacción; y la remisión de todos mis pecados. Amen.
Segunda Oración
01 Padre Nuestro - 01 Ave Maria.
¡Oh Jesús! la verdadera libertad de los ángeles, y paraíso de delicias! Acordaos del horror y la tristeza que fuísteis oprimido, cuando Vuestros enemigos como leones furiosos, Os rodearon con miles de injurias: salivazos, bofetadas, laceraciones, arañazos y otros suplicios inauditos. Os atormentaron a su antojo. En consideración de estos tormentos y las palabras injuriosas, Os suplico, ¡Oh mi Salvador, y Redentor! que me libres de todos mis enemigos visibles e invisibles y que, bajo Vuestra protección, hagáis que yo alcance la perfección de la salvación eterna. Amén.
Tercera Oración
01 Padre Nuestro - 01 Ave Maria.
¡Oh Jesús! Creador del Cielo y de la Tierra, al que nada puede contener ni limitar! Vos abarcáis todo; todo es sostenido bajo Vuestra amorosa potestad. Acordaos del dolor muy amargo que sufrísteis cuando los judíos, con gruesos clavos cuadrados, golpe a golpe, clavaron Vuestras Sagradas Manos y Pies a la Cruz. Y no viéndoos en un estado suficientemente lamentable para satisfacer su furor, agrandaron Vuestras Llagas, agregando dolor sobre dolor. Con indescriptible crueldad, extendieron Vuestro Cuerpo en la Cruz. Y con jalones y estirones violentos, en toda dirección, dislocaron Vuestros Huesos.
Oh Jesús, en memoria de este santo dolor que habéis soportado con tanto amor en la Cruz, Os suplico concederme la gracia de temeros y amaros. Amen.
Cuarta Oración
01 Padre Nuestro - 01 Ave Maria.
¡Oh Jesús, Médico Celestial, elevado en la Cruz para curar nuestras llagas con las Vuestras! Acordaos que las contusiones y los desfallecimientos que habéis sufrido en todos Vuestros Miembros; y que fueron distendidos a tal grado, que no ha habido dolor semejante al Vuestro. Desde la cima de la cabeza hasta la planta de los pies, ninguna parte de Vuestro Cuerpo estaba exenta de tormentos. Sin embargo, olvidando todos Vuestros sufrimientos, no dejasteis de pedir por Vuestros enemigos, a Vuestro Padre Celestial, diciéndole: "Padre, perdónalos no saben lo que hacen."
Por esta inmensa misericordia, y en memoria de estos sufrimientos, Os hago esta súplica: conceded que el recuerdo de Vuestra muy amarga Pasión, nos alcance una perfecta contrición, y la remisión de todos nuestros pecados.
Amén.
Quinta Oración
01 Padre Nuestro - 01 Ave Maria.
¡Oh Jesús, Espejo de Resplendor Eterno! Acordáos de la tristeza aguda que habéis sentido al comtemplar con anticipación, las almas que habían de condenarse. A la luz de Vuestra Divinidad, habéis vislumbrado la predestinación de aquellos que se salvarían, mediante los méritos de Vuestra Sagrada Pasión. Simultáneamente habéis contemplado tristemente la inmensa multitud de réprobos que serían condenados por sus pecados; y Os habéis quejado amargamente de esos desesperados, perdidos y desgraciados pecadores.
Por este abismo de la compasión y piedad, y principalmente por la bondad que demostrasteis hacia el buen ladrón, diciéndole: "Hoy estarás conmigo en el Paraíso.", hago esta súplica, Dulce Jesús. Os pido que a la hora de mi muerte tengáis misericordia de mí. Amén.
Sexta Oración
01 Padre Nuestro - 01 Ave Maria.
¡Oh Jesús, Rey infinitamente amado y deseado! Acordaos del dolor que habéis sufrido, cuando, desnudo y como un criminal común y corriente, fuisteis clavado y elevado en la Cruz. También, fuísteis abandonado de todos Vuestros parientes y amigos con la excepción de Vuestra muy amada Madre. En Vuestra agonía, Ella permaneció fiel junto a Vos; luego, la encomendasteis a Vuestro fiel discípulo, Juan, diciendo a María: "¡Mujer, he aquí a tu hijo!" Y a Juan: "¡He aquí a tu Madre!"
Os suplico, Oh mi Salvador, por la espada de dolor que entonces traspasó el alma de Vuestra Santísima Madre, que tengáis compasión de mi. Y en todas mis aflicciones y tribulaciones, tanto corporales como espirituales, ten piedad de mí. Asistidme en todas mis pruebas, y especialmente en la hora de mi muerte.
Amén.
Septíma Oración
01 Padre Nuestro - 01 Ave Maria.
¡Oh Jesús, inagotable Fuente de compasión, ten compasión de mi! En un profundo gesto de amor, habéis exclamado en la Cruz: "¡Tengo sed!" Era sed por la salvación del género humano. ¡Oh mi Salvador! Os ruego que inflaméis nuestros corazones con el deseo de dirigirnos hacia la perfección, en todas nuestras obras. Extinguid en nosotros la concuspiscencia carnal y el ardor de los apetitos mundanos.
Amén.
Octava Oración
01 Padre Nuestro - 01 Ave Maria.
¡Oh Jesús, Dulzura de los corazones y Deleite de espíritu! Por el vinagre y la hiel amarga que habéis probado en la Cruz, por amor a nosotros, oíd nuestros ruegos. Concedédnos la gracia de recibir dignamente Vuestro Sacratísimo Cuerpo y Sangre Preciosísima durante nuestra vida, y también a la hora de la muerte para servir de remedio y consuelo a nuestras almas.
Amén.
Novena Oración
01 Padre Nuestro - 01 Ave Maria.
¡Oh Jesús, Virtud Real y Gozo de alma! Acordáos del dolor que habéis sentido, sumergido en un océano de amargura, al acercarse la muerte. Insultado y ultrajado por los judíos, clamásteis en alta voz que habíais sido abandonado por Vuestro Padre Celestial, diciéndole: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" Por esta angustia, Os suplico, Oh mi Salvador, que no me abandonéis en los terrores y dolores de mi muerte.
Amén.
Décima Oración
01 Padre Nuestro - 01 Ave Maria.
¡Oh Jesús, Principio y Fin de todas las cosas, Sóis la Vida y la Virtud plena! Acordáos que por causa nuestra fuísteis sumergido en un abismo de penas, sufriendo dolor desde la planta de los Pies hasta la cima de la Cabeza. En consideración a la enormidad de Vuestras Llagas, enseñadme a guardar, por puro amor a Vos, todos Vuestros Mandamientos; cuyo camino de Vuestra Ley Divina es amplio y agradable para aquellos que Os aman.
Amén.
Décimo Primera Oración
01 Padre Nuestro - 01 Ave Maria.
¡Oh Jesús! ¡Abismo muy profundo de Misericordia! En memoria de las Llagas que penetraron hasta la médula de Vuestros Huesos y Entrañas, para atraerme hacia Vos, presento esta súplica. Yo, miserable pecador, profundamente sumergido en mis ofensas, pido que me apartéis del pecado. Ocultadme de Vuestro Rostro tan justamente irritado contra mi. Escondedme en los huecos de Vuestras Llagas hasta que Vuestra cólera y justísima indignación hayan cesado. Amén.
Décimo Segunda Oración
01 Padre Nuestro - 01 Ave Maria.
¡Oh Jesús, Espejo de la Verdad, Sello de la Unidad, y Vínculo de la Caridad! Acordáos de la multitud de Llagas con que fuisteis herido, desde la Cabeza hasta los Pies. Esas Llagas fueron laceradas y enrojecidas, Oh dulce Jesús, por la efusión de Vuestra adorable Sangre. ¡Oh, qué dolor tan grande y repleto habéis sufrido por amor a nosotros, en Vuestra Carne virginal! ¡Dulcísimo Jesús! ¿Qué hubo de hacer por nosotros que no habéis hecho? Nada falta. ¡Todo lo habéis cumplido! ¡Oh amable y adorable Jesús! Por el fiel recuerdo de Vuestra Pasión, que el Fruto meritorio de Vuestros sufrimientos sea renovado en mi alma. Y que en mi corazón, Vuestro Amor aumente cada día hasta que llegue a contemplaros en la eternidad. ¡Oh Amabilísimo Jesús! Vos sois el Tesoro de toda alegría y dicha verdadera, que Os pido concederme en el Cielo.
Amén.
Décimo Tercera Oración
01 Padre Nuestro - 01 Ave Maria.
¡Oh Jesús, fuerte León, Rey inmortal e invencible! Acordáos del inmenso dolor que habéis sufrido cuando, agotadas todas Vuestras fuerzas, tanto morales como físicas, inclinásteis la Cabeza y dijisteis: "Todo está consumado." Por esta angustia y dolor, Os suplico, Señor Jesús, que tengáis piedad de mí en la hora de mi muerte cuando mi mente estará tremendamente perturbada y mi alma sumergida en angustia.
Amén.
Décimo Cuarta Oración
01 Padre Nuestro - 01 Ave Maria.
¡Oh Jesús, único Hijo del Padre Celestial, esplendor y semejanza de Su Esencia! Acordáos de la sencilla y humilde recomendación que hicísteis de Vuestra Alma, a Vuestro Padre Eterno, diciéndole: "¡Padre, en Tus Manos encomiendo Mi Espíritu!" Desgarrado Vuestro Cuerpo, destrozado Vuestro Corazón, y abiertas la Entrañas de Vuestra misericordia para redimirnos, habéis expirado. Por Vuestra Preciosa Muerte, Os suplico, Oh Rey de los santos, confortadme. Socorredme para resistir al demonio, la carne y al mundo. A fin de que, estando muerto al mundo, viva yo solamente para Vos. Y a la hora de mi muerte, recibid mi alma peregrina y desterrada que regresa a Vos.
Amén.
Décimo Quinta Oración
01 Padre Nuestro - 01 Ave Maria.
¡Oh Jesús, verdadera y fecunda Vid! Acordáos de la abundante efusión de Sangre que tan generosamente habéis derramado de Vuestro Sagrado Cuerpo. Vuestra preciosa Sangre fue derramada como el jugo de la uva bajo el lagar.
De Vuestro Costado perforado por un soldado, con la lanza, ha brotado Sangre y agua, hasta no quedar en Vuestro Cuerpo gota alguna. Finalmente, como un haz de mirra, elevado a lo alto de la Cruz, la muy fina y delicada Carne Vuestra fue destrozada; la Substancia de Vuestro Cuerpo fue marchitada; y disecada la médula de Vuestros Huesos. Por esta amarga Pasión, y por la efusión de Vuestra preciosa Sangre, Os suplico, Oh dulcísimo Jesús, que recibáis mi alma, cuando y esté sufriendo en la agonía de mi muerte.
Amén.
Conclusión
¡Oh Dulce Jesús! Herid mi corazón a fin de que mis lágrimas de amor y penitencia me sirvan de pan, día y noche. Convertidme enteramente, Oh mi Señor, a Vos. Haced que mi corazón sea Vuestra Habitación perpetua. Y que mi conversación sea agradable. Que el fin de mi vida Os sea de tal suerte loable, que después de mi muerte pueda merecer Vuestro Paraíso; y alabaros para siempre en el Cielo con todos Vuestros santos. Amén.
Son 15 oraciones que se refieren a diferentes dolores de la Pasión de Nuestro Señor Jesucrsto y cada una de ellas va acompañada de 01 Padre Nuestro y 01 Ave María. En total son 15 oraciones, 15 Padre Nuestros y 15 Ave María y la Conclusión por día.
Según las indicaciones se deben rezar todos los días del año, para que, finalizado el año, se hayan honrado cada una de las llagas y heridas que Nuestro Señor Jesucristo recibió durante su Pasión: 5475 en total.
01.- El que rezare estas oraciones durante un año alcanzará el primer grado de perfección.
02.- Cada vez que un alma rezare estas oraciones ganará 100 días más de indulgencia.
03.- Este alma obtendrá todo cuanto le pidiere a Dios y a la Santísima Virgen.
04.- Le preservaré de una muerte repentina.
05.- Preservaré y guardaré sus cinco sentidos.
06.- Yo le defenderé contra graves tentaciones: pondré el Signo de mi Victoriosa Cruz delante de él para que sea su amparo y defensa contra las asechanzas de sus enemigos.
07.- Su alma será librada de la muerte eterna.
08.- Quince días antes de su muerte vendré a él con mi carísima y bien amada Madre, tendrá conocimiento perfecto de todas sus culpas, sentirá contrición profunda por todos sus pecados.
09.- Le daré el Alimento de mi Sagrado Cuerpo para que se escape del hambre eterna y le daré de beber de mi Preciosísima Sangre para que no padezca de sed eternamente.
10.- Benignamente recibiré su alma y le conduciré a las Delicias Eternas. Y habiendo conducido a esta alma hasta las Mansiones Eternas, allí le daré de beber del Manantial de mi Divinidad, cosa que no haré con los que no hayan recitado mis oraciones durante un año.
11.- Se le asegura que será colocado junto al Supremo Coro de los Santos Ángeles.
12.- Libraré del purgatorio a quince almas de su parentela o linaje, quince serán convertidas y quince serán preservadas y confirmadas en la gracia.
13.- Haz saber que el que haya vivido haciendo su propia voluntad durante toda su vida o en estado de pecado mortal aun por 30 años, si rezare devotamente estas oraciones durante un año o si, habiéndose propuesto rezarlas, debiera morir al día siguiente, Yo le prolongaré su existencia para que se confiese bien y le perdonaré todos sus pecados.
14.- Donde quiera que se rezaren estas oraciones o si se rezan en algún tiempo futuro, allí estará Dios presente con su Gracia.
15.- Al que enseñare estas oraciones a otra persona se le asegura gozo continuo y el mérito perdurable por toda la eternidad.
Entrevista a Monseñor Félix Ochayta. Fue durante muchos años rector del Seminario de Sigüenza. Ha escrito varios libros de espiritualidad. En esta ocasión nos habla del tema de la justificación en San Pablo.
Fuente: TESTIMONIO de autores católicos escogidos N° 702 y 703
¿A qué nos referimos exactamente cuando hablamos de justificación?
En San Pablo la justificación es sinónimo de santidad. Es muy interesante saber que este tema de la justificación es algo básico en todas las cartas paulinas. En la carta a los romanos San Pablo nos hace ver cómo los paganos no han podido ser justos a los ojos de Dios a causa de sus malas obras, el politeísmo, las inmoralidades... Nos hace ver cómo el olvido de Dios, el no reconocer al Dios único lleva a la adoración de falsos ídolos y a muchísimos más pecados en el orden moral. Pero después de decir todo esto afirma también que, tampoco los judíos por sí mismos, por las obras de la ley, se han podido justificar.
¿Cuál sería la razón?
San Pablo habla del pecado original y de sus consecuencias y de cómo el hombre por sí sólo es incapaz de librarse del pecado y de la tenencia al pecado. Después nos dice que independientemente de la ley, la justicia de Dios se ha manifestado por la fe en Jesucristo para todos los que creen en Él. Para San Pablo no hay diferencia alguna entre judío y gentil. Todos pecamos y estamos privados de la gloria de Dios y solamente podemos ser justificados en virtud de la redención relizada en Cristo Jesús. Por ejemplo, si un cristiano tiene mucha fe teórica en los dogmas y en todo lo que hay que creer y cae en pecados graves sin llegar a arrepentirse de ellos no se va a salvar. Para que se salve, aparte de la fe, hace falta que se acoja a Jesucristo y que esa fe le lleve a arrepentirse de todos sus pecados y aceptar el perdón de Dios.
¿Podría comentarnos ahora cómo el propio San Pablo experimentó ésto en su vida?
San Pablo en su etapa anterior a la conversón se consideraba justo e irreprensible, lleno de celo por la ley. Al encontrarse con Cristo Jesús recibió una luz muy grande y cambió totalmente de modo de pensar, de mentalidad, se convirtió. Se dio cuenta de que sus presuntos méritos anteriores eran insignificantes y entendió que quien realmente salva es Cristo. Pasa de una justicia basada en las obras puramente humanas a una justicia basada en Cristo. Cree en Él, vive en Él. San Pablo afirma: nosotros somos judíos de nacimiento y no gentiles pecadores. A pesar de todo, consciente de que el hombre no se justifica por la ley sino por la fe en Jesucristo, añade: también nosotros hemos creído en Cristo Jesús. La palabra ley no es la ley en cuanto tal, esa ley escrita en nuestros corazones que podemos llamar ley natural, que se expresa como ley positiva en el Decálogo y que nos invita a hacer el bien y a evitar el mal. La ley se refiere aquí a las observancias rituales, interpretaciones, pureza de los alimentos, pureza ritual, respetar el sábado, a la misma circuncisión y a una serie de prácticas sin fin. Los fariseos sin practicar la ley moral en el fondo de su corazón se conformaban con muchas prácticas externas que no llegaban al fondo. El cristiano ya no está obligado a todas estas prácticas. Jesucristo destruyó el muro que separaba a judíos y a gentiles. Benedicto XVI dice que ser justo significa estar con Cristo y en Cristo. La fe en Cristo nos salva. Aunque esto hay que entenderlo bien. La fe en Cristo nos salva si esa fe no se opone a la caridad. Esta fe debe ir acompañada del amor y el amor se demuestra con las obras. El pecado grave destruye la caridad.
¿Nos podría hablar de los antecedentes más inminentes del martirio de San Pablo?
En la Carta a los Romanos habla a la comunidad de Roma del gran deseo que tiene de ser martirizado por Cristo. San Pablo hizo cuatro grandes viajes apostólicos, unos por mar, otros por tierra. Hay que tener en cuenta que en esa época eran viajes muy difíciles de realizar. El cuarto viaje lo hizo a Roma del cual se habla en el libro de los Hechos de los Apóstoles. San Pablo fue acusado, fue juzgado, pero antes de que le pudieran condenar apeló al César. En este libro se narran muchos detalles de su viaje a Roma con todas sus vicisitudes. Eran viajes muy lentos y penosos. Por ejemplo, desde Malta a Roma, que está relativamente cerca, tardaron tres meses. Había una comunidad bastante numerosa en Roma que salió al encuentro de Pablo hasta el foro Apio. Pablo al verlos dio gracias a Dios y cobró ánimos. Aún siendo quien era también experimentaba la flaqueza, el miedo por haber sido hecho prisionero.
¿Cómo fue su cautiverio?
Aunque llegó a Roma como prisionero, tenía una libertad vigilada. Pablo permaneció dos años enteros en una casa que había alquilado y recibía a todos los que acudían a él. Se dice de él una frase muy bonita: Predicaba el Reino de Dios y enseñaba lo referente al Señor Jesucristo con toda valentía sin estorbo alguno. Y aquí acaba el libro de los Hechos de los Apóstoles. Evidentemente no narra el final de la vida de San Pablo, ni el martirio. No podemos dudar de que San Pablo murió martirizado, pues existe una tradición unánime y totalmente fiable que habla de su martirio en Roma, aunque no sabemos con certeza en qué año ocurre. Pudo acontecer entre el año 67 y 68 de la era cristiana.
¿San Pablo hace alguna alusión a su martirio?
Desde Roma escribió una serie de cartas, llamadas las cartas de la cautividad que son, por otra parte, la mayoría de sus cartas (a los filipenses, a lo colonisenses, a los efesios, a Timoteo, a Tito, a Filemón...) Es curioso que en el capítulo segundo de la Carta a los Filipenses, San Pablo tiene conciencia de su próxima muerte y del sentido que va a tener no como una muerte más, sino como una muerte martirial que él va a ofrecer también a imitación de Cristo en sacrificio. Voy a leer la cita textual: "Hacerlo todo sin murmuraciones ni discusiones para que seáis irreprochables e inocentes, Hijos de Dios sin tacha, en medio de una generación tortuosa y perversa, en medio de la cual brilláis como antorchas en el mundo presentando la Palabra de Vida para orgullo mío en día de Cristo, ya que no habré corrido ni me habré fatigado en vano" (Flp 2,17). Evidentemente para él, el día de Cristo en el día de su muerte, de su encuentro con Cristo. Y continúa: "Aún cuando mi sangre fuera derramada como libación sobre el sacrificio y la ofrenda de vuestra fe, me alegraría y congratularía con vosotros." Aquí está intuyendo su muerte. Aunque hay una alusión todavía más patente en la segunda Carta a Timoteo 4,6 : "Porque yo estoy a punto de ser derramado en libación y el momento de mi partida es inminente. He competido en la noble competición, he llegado a la meta en la carrera, he conservado la fe y desde ahora me aguarda la corona de la justicia que aquel día me entregará el Señor, el justo juez".
El texto señala la gravedad de que los fieles se pasen la hostia entre sí y la omisión del Papa o el obispo en la oración eucarística
Un extenso documento vaticano difundido hoy advirtió sobre una serie de "abusos graves" contra la Eucaristía que deben ser "denunciados" a los obispos, como celebrar misa vistiendo solamente la estola o pasarse el plato con la hostia o el cáliz con el vino.
Son acusados de "abuso" también los esposos que durante la celebración del matrimonio se pasen la hostia para la comunión.
El documento "Redemptoris sacramentum" sobre cuestiones que deben respetarse o evitarse sobre la Eucaristía, consideró "actos graves", entre otras cosas, la omisión de citar al Papa y al obispo en la oración eucarística.
El texto detalló que se puede recibir la hostia en la mano pero no se puede pasar la hostia entre los fieles, y aclaró que la comunión con el cáliz de vino debe ser evitada en las misas muy concurridas ante la imposibilidad de calcular cual será el consumo efectivo del vino consagrado.
El documento, ilustrado hoy en una conferencia de prensa en el Vaticano, tiene 70 páginas y fue redactado por la Congregación para el Culto Divino en aplicación de la encíclica de Juan Pablo II Ecclesia de Eucharistía.
Evitar confusiones
El nuevo documento vaticano recomendó que se eviten las confusiones entre el rito católico y el de otras confesiones cristianas, en particular advirtiendo que que no hay que olvidar el aspecto de "sacrificio" de la misa y no confundirlo con una "cena común" ("la cena del Señor", como la llaman algunas confesiones protestantes).
Aunque no la cita explícitamente, el documento alude a la intercomunión entre católicos y otros cristianos, ya prohibida por el Papa en su última encíclica, y prohibe a los sacerdotes católicos que celebren en templos no cristianos.
La Instrucción vaticana distingue los delitos graves de los abusos contra la Eucaristía. Delitos graves son sustancialmente las profanaciones eucarísticas como la substracción o retención de las hostias, la simulación del sacrificio litúrgico o la consagración con fines de sacrilegio.
También está considerado como delito grave "la concelebración prohibida del sacrificio eucarístico junto a ministros de comunidades eclesiales que no tienen la sucesión apostólica ni reconocen la dignidad sacramental de la ordenación sacerdotal".
EL SR. Y LA SRA. SACERDOTE
En la práctica se puede concelebrar con sacerdotes ortodoxos pero no, por ejemplo, con pastores protestantes.
La lista de los abusos es muy minuciosa, y condena las prácticas eclesiales que considera demasiado creativas, con improvisaciones tanto de los sacerdotes como de los laicos.
Se precisa desde el tipo de pan, sin levadura, y el vino, siempre genuino, hasta el hecho de que las oraciones eucarísticas leídas en la misa pueden ser solamente las del misal romano, y que la lectura de la oración debe ser hecha solamente por el sacerdote.
¿ALGUIEN PREGUNTÓ POR LAS PARTÍCULAS DE LA EUCARISTÍA?
PARTIENDO EL CUERPO DE CRISTO
Y MASTICANDOLO
"Adaptación inteligente"
En este caso el abuso sería que los laicos lean el Evangelio o pronuncien homilías.
Aún reconociendo la necesidad de "adaptar en modo inteligente" las misas a los fieles y aún admitiendo que los fieles no pueden ser reducidos a "la mera presencia, además pasiva", el documento quiere evitar que los laicos se sobrepongan a los sacerdotes y ejerzan roles que, para los católicos, deben ser propios solamente de quien ha recibido el orden sagrado, es decir sacerdotes.
El texto condena también el uso de lecturas o de oraciones no canónicas, debido a un "falso concepto de libertad", y advierte que la misa no debe ser tratada "con arbitrio personal".
También se subraya en el texto el derecho a la denuncia para los fieles que participen en misas que no estén perfectamente alineadas con las normas eclesiásticas.
Se subraya en particular que los fieles pueden informar al obispo o directamente a la Santa Sede por "abuso litúrgico".
Durante la conferencia de prensa de presentación el secretario de la Congregación para la doctrina de la fe, Angelo Amato, afirmó que el documento no manifiesta "nostalgias del pasado, sino solamente la voluntad de poner en práctica la reforma litúrgica y el Concilio Vaticano II y eliminar los abusos, que son contrarios a la doctrina católica".
A su vez el cardenal Francis Arinze, Prefecto de la Congregación que redactó el documento, evitó responder directamente a una pregunta con respecto al hecho que el candidato a la presidencia de Estados Unidos, John Kerry, vaya a tomar la comunión aunque tiene posiciones sobre el aborto contrarias a la moral católica.
"La doctrina de la Iglesia es clara, también en Estados Unidos está la Iglesia Católica, hay obispos católicos, dejemos que actúen los obispos", dijo Arinze.
El cardenal chileno Julián Herranz, presidente del Pontificio consejo para los textos legislativos, explicó por su parte que la norma que establece que los fieles puedan denunciar al obispo los "abusos en la misa", nace "del derecho del fiel a recibir bienes espirituales del sacerdote: si el sacerdote no respeta las normas el fiel tiene derecho a protestar".
Lee este importante documento y, si presencias algún abuso litúrgico en tu parroquia o iglesia, ampárate en el numeral 184 para elevar tu queja al obispo de tu diócesis. Recibir la Eucaristía en la mano no está considerado como Abuso Litúrgico, pero sí lo es el guardarse la Eucaristía o pasársela de mano en mano, etc.
Quédate con nosotros, amigo fiel y apoyo seguro de la humanidad en camino por las sendas del tiempo.
Tú, Palabra viviente del Padre, infundes confianza y esperanza a cuantos buscan el sentido verdadero de su existencia.
Tú, Pan de Vida eterna, alimentas al hombre hambriento de verdad, de libertad, de justicia y de paz.
Quédate con nosotros, Palabra viviente del Padre, y enséñanos palabras y gestos de paz:
Paz para la tierra consagrada por Tu Sangre y empapada con la sangre de tantas víctimas inocentes;
Paz para los países del Medio Oriente y África donde también se sigue derramando mucha sangre;
Paz para toda la humanidad sobre la cual se cierne siempre el peligro de guerras fraticidas.
Quédate con nosotros, Pan de vida eterna, partido y distribuído a los comensales:
Dános también a nosotros la fuerza de una solidaridad generosa con las mltitudes que, aún hoy, sufren y mueren de miseria y de hambre, diezmadas por epidemias mortíferas o arruinadas por enormes catástrofes naturales.
Por la fuerza de tu Resurección, que ellas participen igualmente de una vida nueva.
También nosotros, hombres y mujeres del tercer milenio, tenemos necesidad de Ti, Señor resucitado.
Quédate con nostros ahora y hasta el fin de los tiempos.
Haz que el progreso material de los pueblos nunca oscurezca los valores espirituales que son el alma de su civilización.
Ayúdanos, te rogamos, en nuestro camino.
Nosotros creemos en Ti, en Ti esperamos, porque sólo Tú tienes palabras de vida eterna (Juan 6, 68)
¿No te parece extraño cómo un billete de 100.00 Nuevos Soles parece tan grande cuando lo llevas a la Iglesia, pero tan pequeño cuando lo llevas a la tienda?
¿No te parece extraño cuán larga parece una hora cuando oimos hablar de Dios, pero tan corta cuando un equipo juega fútbol solamente por 90 minutos?
¿No te parece extraño qué larga parece un hora cuando estás en la Iglesia, pero qué corta cuando te estás divirtiendo en algún lugar?
¿No te parece extraño que no puedas pensar en algo qué decir cuando rezas, pero no tienes ninguna dificultad en pensar de qué conversar frente a un amigo?
¿No te parece extraño cómo te emocionas cuando un partido de fútbol se extiende tiempo extra, pero te quejas cuando el sermón en la Iglesia es un poquito más largo de lo usual?
¿No te parece extraño lo difícil que es leer un capítulo de la Biblia, pero qué fácil es leer cien páginas de cualquier revista popular?
¿No te parece extraño cómo las personas desean los asientos del frente en cualquier juego ó concierto, pero hasta se esfuerzan en buscar los asientos de atrás en las Iglesias?
¿No te parece extraño que necesites dos o tres semanas de aviso para incluir un evento de la Iglesia en tu agenda, pero puedes ajustarla para otros eventos de último minuto?
¿No te parece extraño lo difícil que es aprender una verdad simple del Evangelio para compartirla con otros, pero qué fácil es para tí entender y repetir un chisme?
¿No te parece extraño cómo crees rápida y fácilmente qué dicen los periódicos u otros medios de comunicación, pero cuestionas lo que dice la Biblia?
¿No te parece extraño que todos quieran ir al Cielo, siempre y cuándo no tengan que creer, pensar, decir o hacer alguna cosa que requiera esfuerzo?
¿No te parece extraño cómo puedes enviar o recibir miles de chismes que se esparcen como regüero de pólvora, pero cuando empiezas a enviar mensajes acerca de Dios, la gente lo piensa dos veces antes de compartirlo con otros?
¿Es extraño, no te parece; te estás riendo, estás reflexionando?
No tengas miedo de hablar de Dios y dar gracias al Señor porque ¡Él es bueno! "No tengáis miedo" fueron las primeras palabras que Juan Pablo II lanzó al mundo entero desde la Plaza de San Pedro, cuando inauguró su pontificado, el 22 de octubre de 1978.
Ahora que has leído o escuchado este mensaje, envíalo a todas las personas que consideres tus amigos (as). Si no lo haces, no tendrán mala suerte, pero se perderán la bendición de que les recuerden algo tan importante.
¡QUE DIOS TE BENDIGA Y LA VIRGEN MARÍA TE PROTEJA SIEMPRE BAJO SU MANTO!
¿Tolerancia? ¿Cómo dijo?
Valores básicos en los que se sustenta la sociedad, construida sobre las actitudes de respeto, tolerancia y diálogo
Autor: Enrique Soros
Fuente: anticatolicismohoy.blogspot.com
En el Primer Mundo la tolerancia se ha convertido en un tema muy importante. Pero claro, tolerancia de los cristianos para con los no cristianos, nunca al revés. Porque, créase o no, hay personas que afirman sentirse ofendidas cuando en un país de mayoría cristiana, se les dice Feliz Navidad. Entonces se cambia el Feliz Navidad por Felices Fiestas. Pero en realidad, se piensa en Feliz Navidad, porque todos saben que es LA fiesta. Como dice el inglés: Jesus is the reason for the Season. (como algunas tarjetas dicen "Season´s greetings" -felices fiestas-, el dicho afirma: "Jesús es la razón de las fiestas".
La idea es quitar a Dios del medio. Del gobierno, de la vida pública, de la vida privada… Que Dios no interfiera con nosotros! Y después nos preguntamos por qué estamos como estamos…
Bueno, así surgen instituciones como la American Family Association, con más de un millón de adherentes, que razona así: si con los cristianos las grandes cadenas ganan millones y millones de dólares, están llenos de productos de Navidad, pero cambiaron los carteles de Feliz Navidad por los de Felices Fiestas para "no ofender a las minorías", de esta forma ofenden a los cristianos, que no quieren que se sigan matando los valores por el vil metal. Entonces sugiere que se le envíe emails a la empresa expresando que si no revierten su política, el remitente no comprará más en dicha tienda. Así la AFA ha tenido muchos logros.
A veces la lucha contra Navidad es bastante agresiva en el Primer Mundo. Yo defiendo a los judíos en muchas de sus luchas. Pero hay una en la que no cuentan con mi apoyo. Es que aquí, si pones un árbol de Navidad en un lugar público, te exigen muchas veces que agregues una menora, el candelabro judío, expresando la tolerancia hacia otras religiones. Pero hete aquí que no se preocupan de que haya también símbolos musulmanes, budistas, hindúes u otros… sólo el judío.
En Estados Unidos hay 80% de cristianos y 1% de judíos. En Israel hay 80% de judíos y 2,3 % de cristianos. Si yo voy a Israel y me dicen Feliz Hanuka, yo les responderé Feliz Hanuka. No se me ocurriría decirles que me ofenden, porque no soy judío. Al contrario, me sentiría auténticamente feliz de compartir la alegría de los judíos. Pero si en Estados Unidos le dices Feliz Navidad a un judío, muy probablemente éste afirme que se siente ofendido, o no te responda, o quizás te diga con cara de "no me moleste": Yo no festejo Navidad. Y me pregunto: ¿por qué tanta intolerancia en el país "de la Libertad"? ¿Quién ofende en realidad?
Aquí el árbol de Navidad se está transformando en Holiday Tree. Los regalos de Navidad, en Holiday presents. Las galletas de Navidad, en Holiday cookies. Los adornos de Navidad, en Holiday decoration.
Se trata literalmente de una guerra contra la Navidad. Pero esto es sólo una expresión de la guerra contra los valores cristianos. Quien no está atento a los signos de los tiempos, no lo puede percibir. Quien sólo tiene acceso a los medios de comunicación generales, muy difícilmente lo pueda ver.
Pienso en la astucia excepcional del Código Davinci. "Es pura fantasía" afirma su director Dan Brown, pero sabe muy bien que si bien toda la película es una novela, erosionará la fe de muchos inseguros. Más, si este señor hipócrita después empapela las ciudades de Estados Unidos publicitando su película con el insólito y desvergonzado slogan: “Know the truth” (Conoce la verdad). "Miente, que siempre algo queda", decía Göbbels, el Ministro de Propaganda de Hitler.
La misma estrategia utiliza National Theographic, quizás ya no más Geographic, porque se transformó en una entidad que quizás haga más teología que ciencia natural. Por varios meses, la noticia principal de su página de internet fue el presunto "descubrimiento del evangelio perdido de Judas", sacando conclusiones teológicas sobre un hallazgo interesante sobre una secta que la Iglesia ya conoce desde hace 2000 años. ¿Cómo Judas pudo haber escrito un evangelio en menos de medio día, si tal como relata Hechos de los Apóstoles en 1,18, el apóstol, luego de traicionar a Jesús, se suicidó?Miente, que siempre algo queda.
La pregunta del millón. ¿Por qué tanta saña contra la Iglesia, contra el cristianismo?
Los poderosos creen que al quitar a Dios del medio, no sólo borran los valores, sino también el sentimiento de culpa. La Iglesia es esa detestable institución que intenta transmitirme lo que Dios piensa. Como Juan el Bautista que acusaba a Herodes por sus inmoralidades. La solución fue cortarle la cabeza… ¿pero borró así el sentimiento de culpa, o sumó acaso una culpa más? ¿Dónde está ahora Juan? ¿Y Herodes?
Cuando en Dinamarca se publicaron caricaturas que en parte mostraban la realidad de un Islam violento (una de sus facetas; la otra es sin duda de paz), Occidente reaccionó defendiendo la libertad de expresión a mansalva. Cuando el Papa expone la misma realidad, en aras de lograr paz, expresando que una religión violenta se encuentra lejos de Dios, Occidente lo tilda al menos, de desubicado, y en el mundo musulmán se mata a cristianos para protestar por tan ajustadas observaciones.
La "tolerancia" motivó en España a la directora del Instituto de Mijas a retirar el nacimiento de la escuela y botarlo a la basura, para no herir sentimientos de nadie! El Foro Andaluz de la Familia le otorgó a esta "maestra de la tolerancia" el Premio Herodes 2006, con el que se quiere identificar acciones contra la infancia que ponen en peligro valores básicos en los que se sustenta la sociedad, construida sobre las actitudes de respeto, tolerancia y diálogo.
Entrevista al Cardenal Cipriani en “La Hora N”
13.10.2009
El lunes 12 de octubre, el Cardenal Juan Luis Cipriani acudió invitado al programa “La Hora N”, que conduce el periodista Jaime de Althaus, para una entrevista sobre la reciente Carta Encíclica “Caritas in veritate” del Papa Benedicto XVI.
Por su interés, reproducimos en video este diálogo, donde el Arzobispo de Lima también se pronunció sobre la reciente propuesta de la Comisión Revisora del Código Penal peruano de incluir el aborto eugenésico y el aborto en casos de violación, entre otros temas de interés.
SU EMINENCIA
CARDENAL JUAN LUIS CIPRIANI THORNE,
ARZOBISPO DE LIMA Y PRIMADO DEL PERÚ
El Cardenal Juan Luis Cipriani, tomó posesión como XXXII Arzobispo de Lima el 30 de enero de 1999, con una Solemne Eucaristía en la Basílica Catedral acompañado de obispos, del presbiterio de la Arquidiócesis y de numerosos fieles del Arquidiócesis.
En el Consistorio del 21 de febrero de 2001, el Papa Juan Pablo II lo creó Cardenal con el Título de San Camilo de Lellis. Como Cardenal colabora en el gobierno de la Iglesia Universal como miembro del Consejo de Cardenales para el estudio de los problemas organizativos y económicos de la Santa Sede; de la Congregación de Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos, de la Congregación para la Causa de los Santos; de la Pontificia Comisión para América Latina; y es Consultor de la Congregación para el Clero.
El Papa Benedicto XVI –recientemente- designó al Cardenal Cipriani como su Enviado Especial para los actos conmemorativos por el IV centenario de la creación de la diócesis de Ayacucho efectuados en julio último. El pueblo ayacuchano agradeció ese gesto del Santo Padre, volcándose en las calles con numerosas nuestras de cariño hacia su antiguo pastor. La Presidencia Regional de Ayacucho le otorgó la condecoración “Orden Wari” en el Grado de Gran Cruz; y la Municipalidad Provincial de Huamanga le otorgó la medalla de la ciudad, declarándolo “Hijo predilecto de Huamanga”.
Con ocasión de cumplirse el décimo aniversario de su nombramiento como Arzobispo de Lima, el Gobierno peruano le otorgó la condecoración de la Orden “El Sol del Perú” en el Grado de Gran Cruz el 09 de enero de 2009. El 20 de enero de 2009, fue elegido Primer Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana para el periodo 2009-2012. El 30 de enero de 2009, el Alcalde de Lima, Dr. Luis Castañeda Lossio le otorgó la Medalla de Lima en reconocimiento a su labor pastoral en la Arquidiócesis de Lima.
Como Arzobispo de Lima, ha convocado a la Gran Misión Jubilar (2000); La Gran Misión Remar Mar Adentro (2003-2006) y a la Gran Misión de Lima (2008-2010), esfuerzos pastorales destinados a emprender una nueva evangelización en la Arquidiócesis de Lima, que ha dado sus frutos con la construcción de nuevas iglesias parroquiales, la recepción de los sacramentos de iniciación cristiana en numerosos fieles y la difusión de la Adoración Eucarística. Con ocasión del Año de la Eucaristía, el 2004, dio un gran impulso a la construcción de Capillas de Adoración al Santísimo.
En la actualidad, La Arquidiócesis de Lima cuenta con casi sesenta capillas de Adoración al Santísimo, lo cual ha llevado a mencionar al cardenal Cipriani en la Misa del último Jueves Santo que Lima es una “Ciudad Eucarística”.
Caritas Lima-Vicaría de la Caridad, obra social del Arzobispado de Lima, bajo el impulso personal del Cardenal Cipriani, realiza una constante labor de ayuda a los más necesitados. Entre estas iniciativas sociales, se cuentan diversas obras en Manchay, zona de extrema pobreza de la capital, mediante la construcción de iglesias y capillas eucarísticas; y otros importantes proyectos de promoción en salud; educación –cunas, colegios parroquiales, especiales y ocupacionales, bibliotecas, Instituto Superior-; nutrición –red de comedores parroquiales-; asesoramiento a pequeñas empresas de producción e implementación de la Oficina de Derechos Humanos, Construcción de la Casa Refugio para niños huérfanos o abandonados y la Casa del Adulto Mayor, entre otras.
El Instituto para la Familia, creado en setiembre de 2008, es fruto de su constante preocupación que ocupa la familia dentro de su labor pastoral.
Gran Canciller de la Pontificia Universidad Católica del Perú y de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, se ha preocupado especialmente de la formación teológica de los sacerdotes y de los jóvenes que cursan estudios eclesiásticos en el Seminario de Santo Toribio de Lima, varios de los cuales realizan en el exterior estudios de teología y derecho canónico.
El cardenal Juan Luis Cipriani ha recibido el Doctorado Honoris Causa por la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), el doctorado Honoris Causa en Educación por la Universidad Inca Garcilaso de la Vega y en octubre de 2009 el doctorado Honoris Causa en Ciencias de la Salud, mención en Bioética por la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo de Chiclayo. También ha recibido distinciones de la Universidad San Cristóbal de Huamanga (Ayacucho); así como una medalla por el trigésimo aniversario de la Universidad Ricardo Palma (URP) de Lima.
A lo largo de los diez años que lleva en la Arquidiócesis de Lima ha impulsado y promovido el trabajo del Museo de Arte Religioso de la Catedral de Lima así como trabajos de conservación de las obras de arte en las diferentes capillas y ambientes de la Iglesia Primada del Perú, dotándola también de modernos sistemas de sonido e iluminación. Desde su llegada a Lima, celebra la santa misa y predica en la Basílica Catedral de Lima -todos los domingos a las once de la mañana-, conduce desde hace nueve años el programa radial “Diálogo de Fe” -todos los sábados a las diez de la mañana-, y tiene en su haber numerosas publicaciones, entre las que destacan el Catecismo Menor (185 mil ejemplares) y el Catecismo de Doctrina Social (más de 50,000 ejemplares).
El Cardenal Juan Luis Cipriani ha dictado ponencias sobre temas morales y sociales en diferentes Conferencias Anuales de Ejecutivos (CADE); en el Instituto de Gobierno de la Universidad San Martín de Porres, en el PAD-Escuela de Dirección de la Universidad de Piura, en la Universidad Católica Sedes Sapientiae, entre otras instituciones académicas. Tuvo a su cargo la exposición “La cultura del Trabajo y la Solidaridad”, el 27 de noviembre de 1998, en el Congreso de la República de Perú. En 1994 realizó una gira por Estados Unidos, visitando las universidades de Harvard, Princeton, Chicago y otros recintos académicos estadounidenses, exponiendo temas pastorales ante numerosas audiencias de jóvenes.
Antes de su nombramiento como Arzobispo de Lima, cuando realizaba su labor pastoral en Ayacucho, asistió, como miembro de la delegación episcopal peruana, a la IV Conferencia Episcopal Latinoamericana de Santo Domingo, organizada por el CELAM en 1992; y en el Sínodo de América en Roma en 1998. De otro lado, fue designado Garante por la Santa Sede durante la crisis de rehenes que se vivió en Lima en la residencia del embajador del Japón, entre los meses de diciembre de 1996 y abril de 1997.
El 13 de mayo de 1995, tomó posesión como el trigésimo tercer Arzobispo de Ayacucho. El 31 de mayo de 1991 fue nombrado Administrador Apostólico de la Arquidiócesis ayacuchana tras la renuncia de Mons. Federico Ritcher Fernández Prada, OFM. El 3 de julio de 1988 fue ordenado Obispo Auxiliar de Ayacucho.
Estudió en el Seminario Internacional de la Prelatura del Opus Dei. Recibió la Ordenación sacerdotal el 21 de agosto de 1977. Se doctoró en filosofía y teología en la Universidad de Navarra, España.
Se graduó como Ingeniero Industrial en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) y estudió en los colegios del Inmaculado Corazón y Santa María (Marianistas).
Nació en Lima el 28 de diciembre de 1943. Es el cuarto de once hijos del matrimonio de don Enrique Cipriani y de doña Isabel Thorne.
El Arzobispo de Lima invocó a los fieles a practicar una urbanidad eucarística, consistente en la buena educación de la piedad, respeto y adoración al Cuerpo de Cristo. Esta exhortación la realizó en la Misa Dominical que celebró en la Basílica Catedral de Lima, el domingo 23 de agosto, XXI del Tiempo Ordinario.
“Recuperemos ese amor a la Eucaristía, recibiendo a Jesús con el cuerpo y el alma limpios, en gracia de Dios. Que se utilice esa pequeña bandeja de comunión, para que en caso una partecita de la Hostia se desprenda, no caiga al suelo. Por eso, esta urbanidad, que debemos enseñarla desde los niños hasta los más ancianos”, exhortó durante su homilía.
Asimismo, el Pastor de Lima recordó que la Iglesia Universal enseña que la comunión Eucarística se recibe en la boca, y de una manera extraordinaria –con permiso del obispo- en la mano.
“La comunión Eucarística se recibe en la boca para evitar el uso de la mano sucia en contacto con el Cuerpo de Cristo. En esta arquidiócesis todavía hay el permiso (para recibir el Cuerpo de Cristo en la mano). Digo todavía, porque cada vez más le pido a los sacerdotes y religiosos que ese respeto visible al Cuerpo de Cristo se manifieste y que no esté entregándose el Cuerpo de Cristo como quien reparte unos papeles”, mencionó.
El Arzobispo de Lima también recordó que la forma correcta de recibir a Jesús en la Eucaristía requiere de una preparación personal para estar en gracia. Y al momento de recibirlo, mostrar una señal visible de respeto, que puede ser la inclinación de la cabeza, y mucho más recomendable, recibir la Santa Eucaristía de rodillas.
El amor a la Eucaristía del Cura de Ars
Finalmente, el Pastor de Lima recordó, en este Año Sacerdotal, al Santo Cura de Ars, San Juan María Vianney, como un ejemplo a imitar en el amor a Dios en la Eucaristía.
“Hay que tener esa buena educación del Cuerpo de Cristo. Abramos con confianza el corazón a Cristo, dejemos que nos conquiste. Como decía el Santo Cura de Ars: nuestra única felicidad en esta tierra consiste en amar a Dios y saber que él nos ama. Que la Virgen María con su humildad nos enseñe a ser más respetuoso cuando nos acerquemos a recibir el Cuerpo de Cristo”, culminó.
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LA DEDICACIÓN DE LAS BASÍLICAS PAPALES DE SAN PEDRO Y SAN PABLO
El 18 de noviembre se conmemora la Dedicación de las Basílicas papales de San Pedro y San Pablo. La actual Basílica de San Pedro en Roma fue consagrada por el Papa Urbano VIII el 18 de noviembre de 1626. La construcción de este grandioso templo duró 170 años.
Allí en el Vaticano fue martirizado y sepulatado San Pedro. Sobre su sepulcro hizo construir el emperador Constantino una Basílica, en el año 323. Durante siglos fueron hermoseando cada vez más esta Basílica.
Su construcción la empezó el Papa Nicolás V en 1454, y la terminó y consagró el Papa Urbano VIII en 1626. Trabajaron en ella los más famosos artistas como Bramante, Rafael, Miguel Ángel y Bernini. Su hermosura es impresionante.
El mismo día recordamos también la consagración de la Basílica de San Pablo, que está al otro lado de Roma, a 11 kilómetros de San Pedro, en un sitio llamado las Tres Fontanas. La antigua Basílica de San Pablo la habían construído el Papa San León Magno y el emperador Teodosio, pero en 1823 fue destruida por un incendio, y entonces, con limosnas que los católicos enviaron desde todos los países del mundo se construyó la nueva, sobre el modelo de la antigua, pero más grande y más hermosa, la cual fue consagrada por el Papa Pío IX en 1854.
Fuente: TESTIMONIO de Autores Católicos Escogidos.
Cristo es el Rey del universo y de cada uno de nosotros.
Es una de las fiestas más importantes del calendario litúrgico, porque celebramos que Cristo es el Rey del universo.
Su Reino es el Reino de la verdad y la vida, de la santidad y la gracia, de la justicia, del amor y la paz.
Un poco de historia
La fiesta de Cristo Rey fue instaurada por el Papa Pío XI el 11 de Marzo de 1925. El Papa quiso motivar a los católicos a reconocer en público que el mandatario de la Iglesia es Cristo Rey.
Posteriormente se movió la fecha de la celebración dándole un nuevo sentido. Al cerrar el año litúrgico con esta fiesta se quiso resaltar la importancia de Cristo como centro de toda la historia universal. Es el alfa y el omega, el principio y el fin. Cristo reina en las personas con su mensaje de amor, justicia y servicio. El Reino de Cristo es eterno y universal, es decir, para siempre y para todos los hombres.
Con la fiesta de Cristo Rey se concluye el año litúrgico. Esta fiesta tiene un sentido escatólogico pues celebramos a Cristo como Rey de todo el universo. Sabemos que el Reino de Cristo ya ha comenzado, pues se hizo presente en la tierra a partir de su venida al mundo hace casi dos mil años, pero Cristo no reinará definitivamente sobre todos los hombres hasta que vuelva al mundo con toda su gloria al final de los tiempos, en la Parusía.
Si quieres conocer lo que Jesús nos anticipó de ese gran día, puedes leer el Evangelio de Mateo 25,31-46.
En la fiesta de Cristo Rey celebramos que Cristo puede empezar a reinar en nuestros corazones en el momento en que nosotros se lo permitamos, y así el Reino de Dios puede hacerse presente en nuestra vida. De esta forma vamos instaurando desde ahora el Reino de Cristo en nosotros mismos y en nuestros hogares, empresas y ambiente.
La Iglesia tiene el encargo de predicar y extender el reinado de Jesucristo entre los hombres. Su predicación y extensión debe ser el centro de nuestro afán vida como miembros de la Iglesia. Se trata de lograr que Jesucristo reine en el corazón de los hombres, en el seno de los hogares, en las sociedades y en los pueblos. Con esto conseguiremos alcanzar un mundo nuevo en el que reine el amor, la paz y la justicia y la salvación eterna de todos los hombres.
Para lograr que Jesús reine en nuestra vida, en primer lugar debemos conocer a Cristo. La lectura y reflexión del Evangelio, la oración personal y los sacramentos son medios para conocerlo y de los que se reciben gracias que van abriendo nuestros corazones a su amor. Se trata de conocer a Cristo de una manera experiencial y no sólo teológica.
Acerquémonos a la Eucaristía, Dios mismo, para recibir de su abundancia. Oremos con profundidad escuchando a Cristo que nos habla.
Al conocer a Cristo empezaremos a amarlo de manera espontánea, por que Él es toda bondad. Y cuando uno está enamorado se le nota.
El tercer paso es imitar a Jesucristo. El amor nos llevará casi sin darnos cuenta a pensar como Cristo, querer como Cristo y a sentir como Cristo, viviendo una vida de verdadera caridad y autenticidad cristiana. Cuando imitamos a Cristo conociéndolo y amándolo, entonces podemos experimentar que el Reino de Cristo ha comenzado para nosotros.
Por último, vendrá el compromiso apostólico que consiste en llevar nuestro amor a la acción de extender el Reino de Cristo a todas las almas mediante obras concretas de apostolado. No nos podremos detener. Nuestro amor comenzará a desbordarse.
Dedicar nuestra vida a la extensión del Reino de Cristo en la tierra es lo mejor que podemos hacer, pues Cristo nos premiará con una alegría y una paz profundas e imperturbables en todas las circunstancias de la vida.
A lo largo de la historia hay innumerables testimonios de cristianos que han dado la vida por Cristo como el Rey de sus vidas. Un ejemplo son los mártires de la guerra cristera en México en los años 20’s, quienes por defender su fe, fueron perseguidos y todos ellos murieron gritando “¡Viva Cristo Rey!”.
La fiesta de Cristo Rey, al finalizar el año litúrgico es una oportunidad de imitar a estos mártires promulgando públicamente que Cristo es el Rey de nuestras vidas, el Rey de reyes, el Principio y el Fin de todo el Universo.
CARTA DIRIGIDA AL OBISPO CASTRENSE, EXCELENTÍSIMO -MONSEÑOR SALVADOR PIÑEIRO
EL GRUPO "COR-IESU" propone a S. E. MONSEÑOR SALVADOR PIÑEIRO el Nacimiento a iniciativa laical el compromiso de ayudar a la Iglesia, "remando mar adentro"
El grupo de damas abajo firmantes con el aval de sus respectivos esposos declaramos:
- ...que el pudor, el recato, la modestia y la honestidad son virtudes olvidadas en la mujer moderna y objeto de una manipulación negativa que de ella se hace en los medios de comunicación social llegando a límites en que no se respetan los lugares sagrados de nuestros templos y sus cultos sin que nadie se atreva a manifestar su extrañeza. Y por si no bastara, tampoco aparece reparo alguno en recibir la Eucaristía.
- ...que son demasiados siglos de tradición católica que nuestros mayores han vivido y educado generaciones enteras de mártires y de santos mediante el ejemplo de sus vidas teniendo como brújula orientadora las recomendaciones bíblicas interpretadas por el magisterio de la Iglesia con respecto a la educación y comportamiento de los esposos e hijos.
- ...en consecuencia el Grupo Cor-Iesu nos hemos propuesto honrar al CORAZON DE JESUS inaugurando nuestro compromiso en la Santa Misa, a las 18:00 horas en la festividad del CORPUS CHRISTI, domingo, día 13 de junio 2004 próximo en la Catedral Castrense Stella Maris.
- ...que el propósito será participar en la Santa Misa con velo que cubra cabeza y hombros, blusa de manga larga, vestido que cubra las rodillas y medias que cubran las piernas. Y en honor a Filipenses 2, 10, recibir la Sagrada Comunión de rodillas. (Si al nombre de Jesús debemos arrodillarnos, ¿cuánto más si se le recibe?)
- ...que obviamente, en principio, nuestros inicios se realizarían con un sacerdote conocido de nuestro programa. Con el tiempo el mismo pueblo se apercibirá de la lucha declarada entre el supuesto ridículo del Grupo Cor-Iesu y el descaro de las pasarelas que nos toca contemplar en tantas bodas sacramentales de nuestras parroquias... (¿No tendrá nada que ver aquí el noveno Mandamiento de la Ley de Dios?)
- ...que debemos recordar: la belleza del pudor en la mujer es una de las cosas que mas enamoran...Que de una mujer bella puede un marido cansarse pero de una mujer virtuosa jamás se cansará...Que el encanto del pudor inmuniza otros atractivos...Que el pudor es la gran muralla que defiende la castidad...Que el Catecismo de la Iglesia Católica hace una verdadera apología sobre el pudor a partir de los números 2521. O sea que no inventamos nada.
- ...que cuanto acabamos de señalar lo necesitamos con todos sus puntos y comas para la educación de nuestros hijos: ellos presenciarán siempre el ejemplo de sus padres. De otra manera nunca habrá posibilidades de una buena educación pese a matricularlos en colegios de prestigio. Hay que prestar más atención desde muy niños: Qué amistades tienen y qué diversiones tienen; las reuniones frecuentes con el Director espiritual y la frecuencia de los sacramentos de la Reconciliación y Comunión mensual completarían la obra tan importante como es la educación del hijo.
- ...que esta vendría a ser en síntesis la gran obra del GRUPO COR-IESU: TAN SOLO UNA HORA A LA SEMANA EN EL DIA DEL SEÑOR, DOMINGO, Y EL PRIMER VIERNES DE MES.
¿LLEGASTE A VER LA PASION? DE MEL GIBSON, LO QUE HIZO JESUS POR TI Y LE VAS A MEZQUINAR ESE PEQUEÑO SACRIFICIO SEMANAL? AMALE A JESUS CON HECHOS...
Por todo ello, Monseñor, humildemente suplicamos su aprobación y bendición a partir de la fecha señalada.
Alejandro Bermúdez de ACIPRENSA, nos explica muy detalladamente la decisión del Santo Padre Benedicto XVI de recibir en la Santa Iglesia Católica a los sacerdotes anglicanos tradicionales que así lo deseaban desde hace mucho tiempo, debido a la crisis que atraviesa la Iglesia Anglicana y en vista de las muchas aberraciones y errores que se dan dentro de la misma, como el matrimonio de sacerdotes, ordenamiento de homosexuales como sacerdotes, ordenamiento de mujeres como sacerdotes, mostrándose a favor de la contracepción y el aborto abandonando toda tradición católica y bíblica.
Una interesante opinión que no debe dejar de escuchar antes de opinar sobre este delicado tema.
Visiten el canal de kristian9236 en Youtube y encontrarán muy interesantes comentarios de Alejandro Bermúdez sobre diversos temas.
SACERDOTES: EL PROBLEMA DE ENTREGAR LA EUCARISTÍA EN LA MANO ES !QUE USTEDES YA NO SABEN NI A QUIÉN SE LA ENTREGAN! CON MUCHA MÁS RAZÓN DEBERÍAN ENTREGARLA EN LA BOCA.
En el vídeo de ve a Stephen Harper, Primer Ministro de Canadá, recibiendo la comunión en la mano en un funeral de Estado.
La polémica viene porque el político es protestante y, además, no se ve cómo la ingiere, sino que la coloca detrás del programa del funeral que sostiene en la mano, y se divulgó el rumor que la guardó en su bolsillo.
Integrantes de la Iglesia Católica canadiense han denunciado la actuación de Harper.
En respuesta, un portavoz de Harper ha negado este miércoles que el político haya guardado la hostia y fingido recibir la comunión, como se ha criticado en las últimas horas.
La cámara muestra al primer ministro, el pasado 3 de julio, recibiendo la comunión durante el funeral del ex gobernador general (cargo equivalente al de Jefe de Estado) Romeo LeBlanc. En el vídeo se ve a Stephen Harper, que es protestante, recoger la hostia con su mano y ocultarla detrás del programa de la ceremonia.
La grabación se centra durante unos breves instantes en Harper, antes de que la transmisión se corte, pero en ningún momento se observa al primer ministro canadiense consumir la hostia.
¿Por qué la recibió si es protestante y no comulga?
¿Por qué el sacerdote se la entregó? ¿Acaso no sabía que el Primer Ministro de su país era protestante?
Hay mucho odio en el mundo hacia la Iglesia Católica y los dogmas de fe que profesa y son muchos aquellos que entran a las iglesias a profanar lo sacro y burlarse de nuestra fe.
Un joven disfrazado de Diablo pasa por delante del altar durante la Santa Misa y se hace filmar por un amigo mientras los laicos presentes en la Santa Misa NO HACEN NADA (VER VIDEO), nadie le recriminó su pesada broma y grave ofensa durante el sacrificio del altar. Muchos protestantes, satánicos y personas que no creen que Jesucristo esté presente en la Eucaristía reciben la sagrada forma en las manos (otros se la sacan de la boca) para luego tirarlas al suelo, o dentro de las pilas de agua bendita, o ¿qué más? ¿qué más le están haciendo al Cuerpo y Sangre de Nuestro Dios ante la pasividad de los católicos?
Lo peor de estos hechos es la pasividad de los laicos que ven que suceden estas cosas y no hacen nada porque.... "deben ser caritativos con el prójimo". La caridad al prójimo es promovida dentro de los grupos parroquiales pero cuando se ofende a Dios de esta manera ¿quién prevalece? ¿Dios o el prójimo? Hay que dejarle en claro "al prójimo" que no aceptamos la desacralización de la Eucaristía y hacer algo más que mirar... hay que actuar.
Si tú ves que alguien se saca la hostia de la boca y la guarda o la recibe en la mano y la guarda en su bolsillo ¿te quedarías mirando? Eso te hace cómplice de lo que esa persona le vaya a hacer a esa Eucaristía, y hay que ver si no son satánicos que van a profanarla. ¡Hay que actuar! dejar de ser pasivos mientras demuelen Nuestra Santa Iglesia Católica promoviendo la Eucaristía en la mano y otros sacrilegios.
Martin Lutero decía "Destruid la Misa, y destruiréis al Papado." Pues que mejor manera que destruir la Santa Misa promoviendo la Eucaristía en la mano, lo que hacen muchos protestantes camuflados de católicos. Quita de la mente de los católicos que en la Sagrada Eucaristía está Dios y habrás acabado con el sacrificio de la Misa, pues al no haber sacrificio cruento en la Santa Misa no hay Misa. Y los católicos que fácilmente hemos caído en este sacrilegio de recibir a Dios en la mano.
No hace mucho tiempo atrás un grupo de personas le hicieron llegar al Cardenal Juan Luis Cipriani una recolección de firmas para que estandarice la manera de recibir la Eucaristía y sea sólo en la mano. Menos mal que no les hizo caso, ya que nuestro Cardenal es tradicionalista 100%. ¿Cómo saber que el 100% de las firmas recolectadas era de católicos?
Católico: Abre los ojos, tu Iglesia Católica nunca sucumbirá ante las puertas del infierno (lo prometió Jesucristo) pero tu pasividad te hace cómplice de muchas ofensas a la Sagrada Eucaristía, la Santa Misa y lo que es sagrado y ha quedado en el olvido.
Gertrudis es una palabra que en su idioma significa "fiel defensora" (ger = defensora, trud = fiel).
Santa Gertrudis es la patrona de las personas místicas, porque ella fue la primera gran mística de quien se tenga historia (la Iglesia llama místicas a las personas que se dedican a tratar directamente con Dios por medio de fervorosísimas oraciones, y a recibir de Él, mensajes y revelaciones). Más tarde aparecerán otras grandes místicas como Santa Brígida, Santa Catalina, Santa Teresa y Santa Margarita, etc., pero la primera de la cual se conocen las revelaciones recibidas es nuestra santa de hoy. Por eso es tan importante.
Santa Gertrudis fue la primera en propagar la devoción al Sagrado Corazón y el culto a San José. Los demás santos que después propagaron estas devociones se basaron en revelaciones recibidas por esta gran mística.
Nació en Eisleben (Alemania) en el año 1256.
A los 5 años fue llevada al convento de unas monjitas muy fervorosas y allí demostró tener cualidades excepcionales para el estudio. Sobresalía entre todas por la facilidad con la que aprendía la literatura y las ciencias naturales, y por su modo tan elegante de emplear el idioma. Y tenía la fortuna de que la superiora del convento era su tía Santa Matilde, otra gran mística, que frecuentemente recibía mensajes de Dios.
Hasta los 25 años Gertrudis fue una monjita como las demás, dedicada a la oración, a los trabajos manuales y a la meditación. Solamente que sentía una inclinación sumamente grande por los estudios, aunque era a los estudios mundanos de literatura, historia, idiomas y ciencias naturales. Pero en esa edad recibió la primera de las revelaciones que la hicieron famosa, y desde aquel día su vida se transformó por completo.
Así lo narra ella misma: "Estaba yo en un rincón de la capilla donde acostumbraba hacer mis tibias oraciones, cuando se me apareció Nuestro Señor y me dijo: - Hasta ahora te has dedicado a comer polvo como los que no tienen fe. De allí has tratado de extraer miel y sólo has encontrado espinas. Desde ahora dedícate a meditar en mis mensajes y ahí sí encontrarás el verdadero maná que te alimentará y te dará la fortaleza y la paz".
Desde esa fecha, Gertrudis que antes se había dedicado a lecturas mundanas, cambió por completo su preferencia en cuanto a lo que leía y dedicó todos sus tiempos libres a leer la S. Biblia, y los escritos de los santos padres, especialmente San Agustín y San Bernardo. Ella dice: "cambié el estudio de ciencias naturales y literatura, por el de la teología y la Sagrada Escritura". Y en sus escritos se notará en adelante que su ciencia la ha ido a beber (después de las revelaciones que Dios le hizo) en los libros sagrados de la Biblia y de los santos.
En sus 47 años de vida, Gertrudis no se diferenció externamente de las demás monjitas de su convento. Copiaba pasajes de la S. Biblia (en ese tiempo todavía no existía la imprenta y todo había que escribirlo a mano), componía explicaciones de la Sagrada Escritura para darlas a las otras religiosas, y sufría en silencio sus enfermedades que no eran pocas. Pero internamente su vida era muy distinta, porque dialogaba con Dios a cada rato.
Jesucristo le dijo un día: "Gertrudis, tú serás mi heraldo" (Se llama heraldo el que transmite mensajes de un superior). Y ella escribió en cinco libros los mensajes que recibió en sus revelaciones, y a su obra le puso por nombre: "Heraldo de la amorosa bondad de Dios". A esta obra que se ha hecho famosa entre todas las personas que se dedican a la mística, se le ha llamado también: "Revelaciones de Santa Gertrudis". Allí se contienen visiones, comunicaciones, y experiencias místicas, y estas experiencias se han repetido después en muchas otras almas santas como por ejemplo San Juan de la cruz, Santa Teresa, Santa Magdalena de Pazzi, Santa Gema y muchísimos santos más.
Dice la santa que un día vio que de la herida del costado de Cristo salía un rayo de luz y llegaba al corazón de ella. Desde entonces sintió un amor tan grande hacia Jesucristo, como nunca antes lo había experimentado.
Su amistad con Santa Matilde. Esta otra gran santa era 15 años mayor que Santa Gertrudis y le contaba las revelaciones que ella había recibido también. Las dos (adelantándose varios siglos a lo que después se aceptaría) recomendaban mucho la comunión frecuente, la devoción al Sagrado Corazón y el encomendarse a San José. Un día Santa Matilde supo que su sobrina Gertrudis venía copiando todas las experiencias místicas y las revelaciones que ella le había contado, y se alarmó. Pero el Señor le comunicó que Él mismo le había inspirado a Gertrudis el deseo de escribir tales experiencias y revelaciones, y entonces la misma Matilde se encargó de corregir aquel escrito, el cual fue publicado con el título de "Revelaciones de Santa Matilde".
Santa Matilde le preguntó a Jesús: "Señor, fuera de la Santa Hostia, ¿dónde te puedo encontrar?" ? Y Jesús le respondió: "Búscame en el corazón de Gertrudis".
Dice Gertrudis que un día Jesús acercó totalmente el corazón de Matilde a su Sagrado Corazón, y que desde esa fecha aquella santa quedó totalmente enamorada de Cristo.
Los especialistas afirman que los libros de Santa Gertrudis son, junto con las obras de Santa Teresa y Santa Catalina, las obras más útiles que una mujer haya dado a la Iglesia para alimentar la piedad de las personas que desean dedicarse a la vida contemplativa". Es una de las Patronas de los escritores católicos.
Cuando le fue anunciado que se acercaba su muerte exclamó: "Esta es la más dulce de las alegrías, la que más había deseado, porque voy a encontrarme con Cristo". Y dictó sus últimos pensamientos acerca de la muerte, que son de lo más sublime que se haya escrito.
Murió el 17 de noviembre del año 1302.
Que Cristo Jesús nos regale también a nosotros una llamarada de amor hacia Él, como la que le concedió a su fiel sierva Gertrudis.
SANTA MARGARITA DE ESCOCIA
Margarita era hija del rey San Eduardo. Su padre tuvo que salir huyendo de Inglaterra cuando el rey Canuto de Dinamarca invadió el país. Luego de caer Inglaterra en poder de Guillermo el Conquistador, Margarita y sus hermanos se refugiaron en Escocia, donde era rey Malcon III, el cual al darse cuenta de las cualidades de bondad y caridad que tenía la joven, se casó con ella. Y así Margarita, a los 24 años llegó a ser reina de Escocia.
Para ella lo principal en la vida era ayudar a los pobres. Cada día antes de ir a almorzar servía personalmente el almuerzo a nueve niños huérfanos (y a veces les servía de rodillas, al recordar que los favores que hacemos al pobre los recibe Jesucristo como hechos a Él mismo). En su palacio de reina se atendía diariamente a centenares de pobres, y cuando ella salía por las calles volvía a la casa sin dinero, sin joyas y hasta sin el manto, porque todo lo regalaba a los necesitados. Era estimadísima entre el pueblo por la inmensa compasión que demostraba hacia los más miserables.
Tuvo seis hijos y dos hijas. Su esposo Malcon III era cruel y rudo, pero la amabilidad de Margarita lo fue volviendo amable y caritativo, tanto que él mismo le ayudaba a servir el almuerzo a los centenares de pobres que llegaban a pedir alimentos. De los hijos de Margarita, dos llegaron a ser santos y tres fueron reyes, y del esposo de una hija de ella, Enrique I, proviene la actual familia real de Inglaterra.
Costeó la construcción de conventos y templos y organizó una asociación de señoras para dedicarse con ellas a tejer y bordar ornamentos para las iglesias, a sus hijos los educó muy cuidadosamente en la religión católica y se esmeró porque aprendieran muy bien el catecismo y la doctrina cristiana. En su casa y entre la gente del pueblo hacía leer las vidas de santos. Se esmeraba en conseguir sacerdotes fervorosos para las parroquias. A su esposo el rey, lo entusiasmaba continuamente para que hiciera obras a favor de la Iglesia y de los pobres, y para que fuera compasivo con sus enemigos.
Construyó una hermosísima catedral. Insistía mucho a la gente en el deber de santificar el domingo. En Cuaresma y en Adviento (las cuatro semanas anteriores a la Navidad) ayunaba cada día. Le gustaba mucho leer los Evangelios y pasaba varias horas de la noche en oración.
Su esposo y su hijo mayor murieron batallando contra los ingleses que querían invadir el territorio de Escocia. Santa Margarita sufrió inmensamente al saber tan trágica noticia. Exclamó entonces: "Te doy gracias Dios mío, porque al mandarme tan dolorosas noticias me purificas de mis pecados", y cuatro días después ella también murió, el 16 de noviembre del año 1093.
Inmediatamente el pueblo empezó a honrarla como santa, y su popularidad ha sido inmensa en Escocia y en otros países. Es recordada sobre todo por su admirable generosidad para con los pobres y afligidos.
El Secretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Mons. Albert Malcom Ranjith, declaró que los abusos litúrgicos y la falta de respeto por las normas de la celebración de la Misa después del Concilio Vaticano II, pueden ayudar a comprender la decisión del Papa Benedicto XVI de "liberalizar" las celebraciones litúrgicas según el Rito de San Pío V.
En julio pasado, el Santo Padre publicó la Carta Apostólica en forma de Motu Proprio Summorum Pontificum, en la cual establece la plena liberación para el uso del Misal de San Pío V, que rigió durante siglos la Iglesia de Rito Latino y fue reeditado por el Beato Juan XXIII en 1962.
Mons. Ranjith indicó que "a lo largo de los años la liturgia sufrió demasiados abusos e ignoraron a los obispos" por lo que "Benedicto XVI no podía callarse".
Para el funcionario vaticano, la oposición entre "tradicionalistas e innovadores" no tiene sentido en la Iglesia, donde existe "una línea continua".
Refiriéndose a la llamada Misa Tridentina, el Arzobispo indicó que se ha registrado "un aumento de pedidos con el tiempo" en proporción directa con la "quiebra de la da fidelidad, y de la pérdida del sentido de la belleza" en la liturgia.
ABUSOS LITÚRGICOS POR RECIBIR LA EUCARISTÍA EN LA MANO
Evangelio de Hoy sábado 14 de Noviembre de 2009 Evangelio según San Lucas 18,1-8.
Después Jesús les enseñó con una parábola que era necesario orar siempre sin desanimarse:
En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaban los hombres; y en la misma ciudad vivía una viuda que recurría a él, diciéndole: "Te ruego que me hagas justicia contra mi adversario".
Durante mucho tiempo el juez se negó, pero después dijo: "Yo no temo a Dios ni me importan los hombres, pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme'".
Y el Señor dijo: Oigan lo que dijo este juez injusto.
"Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, aunque los haga esperar?"
Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?.
Leer el comentario del Evangelio por San José María Escrivá de Balaguer (1902- 1975), presbítero, fundador del Opus Dei.
Homilía del 26/03/67 en 'Es Cristo que pasa'
Orar siempre
«Orad sin cesar» nos manda el apóstol Pablo (1 Tes 5,17). Recordando este precepto, Clemente de Alejandría, escribe: «Se nos ha mandado alabar y honrar al Verbo, que sabemos es el Salvador y el Rey, y por él, al Padre, y no tan sólo unos días escogidos, como lo hacen otros, sino constantemente a lo largo de toda nuestra vida y de todas las maneras posibles».
En medio de las ocupaciones de la jornada, en el momento de vencer la tendencia al egoísmo, cuando experimentamos el gozo de la amistad con otros hombres, en todos esos momentos el cristiano debe encontrarse con Dios. El cristiano, por Cristo y en el Espíritu Santo, accede a la intimidad con Dios Padre, recorre su camino buscando ese reino que, a pesar de no ser de este mundo (Jn 18,36), se prepara y comienza ya en este mundo.
Es necesario encontrarse frecuentemente con Cristo, en la Palabra y en el Pan, en la Eucaristía y en la Oración. Y encontrarse frecuentemente con él tal como se frecuenta a un amigo, un ser real y viviente como es Cristo puesto que está resucitado... Cristo, Cristo resucitado, es el compañero, es el Amigo. Un compañero que sólo se deja ver en la penumbra, pero cuya realidad llena toda nuestra vida y nos hace desear su compañía definitiva. El Espíritu y la Esposa dicen: « ¡Ven!» Y el que oiga, diga: « ¡Ven!» Y el que tenga sed, que se acerque, y el que quiera, reciba gratis agua de la vida... Dice el que da testimonio de todo esto: «Sí, vengo pronto.» ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús! (Ap 22,17.20).
12 de Octubre de 2009
Autor: Dr. Eduardo Oré Sosa quien es miembro alterno de la comisión revisadora del código penal.
Perú defiende la vida 'No a la Despenalización del Aborto'
A veces las formas en que aparecen algunas cosas dicen mucho de ellas. La propuesta para despenalizar el autoaborto y el aborto con consentimiento de la gestante ―así, de manera libre, sin indicación o plazo de ningún tipo― fue presentada por la Dra. Rosa Mavila a la Comisión Especial Revisora del Código Penal del Congreso de la República. Semanas más tarde la misma comisionada modificó su propuesta inicial con relación al delito de autoaborto previsto en el artículo 114 del Código Penal vigente, proponiendo esta vez despenalizar este ilícito cuando se produzca antes de las doce semanas de gestación, siempre que se produzca en circunstancias derivadas de precariedad económica, de las condiciones en que ha sobrevenido la concepción, o factores de edad, sociales o familiares. Ahí no queda todo. A la semana siguiente, para más señas, el mismo día en que se iba a debatir y votar las propuestas sobre uno de los delitos que genera más polémica en nuestro texto punitivo, nuevamente se nos alcanza la propuesta de la Dra. Rosa Mavila con ciertas modificaciones a los artículos 119 y 120, donde se regula el aborto terapéutico, el eugenésico, el aborto por violación y otros.
Pero si ya esto puede dar alguna idea del rigor con que la referida comisionada trabajó este tema, faltaba mencionar que en la misma sesión donde se debatió y votó este importante asunto, la Dra. Rosa Mavila renunció a gran parte de sus propuestas, “allanándose” a las presentadas por el Profesor Dr. Víctor Prado Saldarriaga. Propuesta de este último que, seguro por sus labores como Magistrado Supremo y docente, no pudo hacérnosla llegar antes. Todo esto, desde luego, quedará en el terreno de lo anecdótico. Fuera de ello, hay puntos importantes que consideramos deben ser abordados.
Una cosa es despenalizar el aborto (señalar que no es punible en determinados casos), y otra muy distinta considerar que se trata de un comportamiento valorado positivamente por el ordenamiento jurídico. Por más que algún día se llegara a despenalizar el aborto por violación y el aborto eugenésico (cosa que no creemos, ni deseamos), acabar con la vida del concebido jamás podrá ser considerado un derecho de la madre gestante. No hay, pues, tal derecho a abortar, como se han apresurado a sostener algunos grupos feministas.
Esto es fácil de apreciar con un ejemplo. ¿Podría válidamente sostenerse que los hijos tienen el derecho de birlar la billetera de sus padres, sólo porque no son reprimibles los hurtos entre ascendientes y descendientes (art. 208 del Código Penal)? ¿De pronto los ciudadanos tienen derecho a robar pan y fruta de los supermercados porque el sistema penal considere inconveniente perseguir los delitos de bagatela?
El aborto por violación y el aborto eugenésico, en este sentido, siempre constituirán comportamientos valorados negativamente por el ordenamiento jurídico, pues atentan contra un bien jurídico de máxima importancia en cualquier sociedad regida bajo los cánones de un Estado democrático de Derecho: el derecho a la vida. Sin el respeto del derecho a la vida ―que según la Convención Americana de Derechos Humanos, la Constitución, el Código Civil y el Código de los Niños y Adolescentes se protege desde el momento de la concepción―, los demás derechos pierden sentido.
Se dice que la vida no es un derecho absoluto. Desde el punto de vista del Derecho penal eso no se discute, está sumamente claro: basta citar la legítima defensa y el estado de necesidad exculpante (este último con el clásico ejemplo de la Tabla de Carneades, donde un náufrago mata a otro con el fin de hacerse de la tabla que sólo puede soportar el peso de uno, para así salvarse) como supuestos donde ese acto de matar no genera responsabilidad penal. Y entendemos que cuando el Dr. Víctor Prado propone despenalizar el aborto eugenésico y el aborto por violación no niega el desvalor de la conducta (hay merecimiento de pena), pero seguro considera que desde el punto de vista político criminal no hay necesidad de pena. Como los casos arriba señalados de los hurtos entre padres e hijos, o los delitos de bagatela, donde se estima innecesaria la intervención del Derecho Penal. ¿Pero vale aplicar ello cuando ya no hablamos del bien jurídico patrimonio, sino de la eliminación dolosa de una vida humana?
Lo peor de todo esto es que se han juntado supuestos totalmente diferentes, a saber, el aborto terapéutico ―en el que corre peligro la vida de la madre― con el aborto eugenésico y el aborto por violación. Uno podría entender que los hospitales del Estado se ocupen del primer caso, evidentemente tratando de salvar la vida de ambos (madre gestante y concebido), ¿pero cómo pedir que dinero del Estado se invierta en prácticas que suponen acabar con vidas humanas?
Peor aún si se abre la puerta para la eliminación impune de seres humanos cuando sea “probable” que nazcan con determinadas enfermedades o malformaciones. Desde luego todos deseamos tener hijos sanos y fuertes, pero lo que no se puede permitir en un Estado de Derecho es la eliminación de una vida humana porque exista la posibilidad de que el niño nazca enfermo o discapacitado, o porque le aguarde una situación de pobreza. No podría haber mayor discriminación, pues a ellos les depararía una menor protección.
Por otro lado, la violación sexual es un hecho sumamente traumático para la víctima. Eso es indudable. Pero un enfoque victimológico, reiteradamente invocado por la Dra. Rosa Mavila, también debe tener en cuenta a esa otra víctima inocente que es el concebido. A esa vida en gestación no se le puede despojar de su condición humana para, a continuación, tratarlo como un objeto desechable. Más aún si el aborto en sí no sólo no ayuda a la recuperación de la víctima de violación, sino que le añade el trauma de la práctica abortiva. Es decir, al trauma de la violación se le añaden dos males: la muerte de una vida inocente y el trauma del aborto.
Aquí no se trata de un cuestionamiento moral (que también lo tenemos, desde luego), sino de un cuestionamiento esencialmente jurídico. No estamos ante la consideración de un método anticonceptivo, sino ante la intención de despenalizar prácticas abortivas, es decir, la muerte de seres humanos. Asimismo, la Dra. Rosa Mavila sostiene que las altas cifras de mortalidad materna por prácticas abortivas clandestinas constituyen un argumento en favor de la despenalización. Con esto se olvida a la víctima principal del delito de aborto: el concebido. No existe norma internacional alguna que obligue al Estado peruano a despenalizar el aborto (lo que se viene presentando son algunos documentos que tienen el valor de recomendaciones generales), pues el justo reconocimiento de los derechos de la mujer jamás podrá ser interpretado en el sentido de concederle un señorío sobre la vida de otro ser humano. Tampoco nos parece un buen argumento que algunos países del entorno (no casi todos, como sostuvo el Dr. Víctor Prado) hayan despenalizado estos supuestos. Que en otros países se acabe impunemente con la vida de seres humanos inocentes no tiene porqué obligarnos a hacer lo mismo.
¿Qué decir, finalmente, de aquella madre que mata a su hijo menor de un año sólo porque éste tiene alguna discapacidad, fue producto de una violación o porque vive en una situación de miseria? Cierto, matarlo constituiría un grave delito… pero no tiene por qué dejar de serlo, cuando se le mata antes de que nazca.
He resuelto convocar oficialmente un “Año Sacerdotal” con ocasión del 150 aniversario del “dies natalis” de Juan María Vianney, el Santo Patrón de todos los párrocos del mundo, que comenzará el viernes 19 de junio de 2009, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús –jornada tradicionalmente dedicada a la oración por la santificación del clero–[1]. Este año desea contribuir a promover el compromiso de renovación interior de todos los sacerdotes, para que su testimonio evangélico en el mundo de hoy sea más intenso e incisivo, y se concluirá en la misma solemnidad de 2010.
“El Sacerdocio es el amor del corazón de Jesús”, repetía con frecuencia el Santo Cura de Ars[2]. Esta conmovedora expresión nos da pie para reconocer con devoción y admiración el inmenso don que suponen los sacerdotes, no sólo para la Iglesia, sino también para la humanidad misma. Tengo presente a todos los presbíteros que con humildad repiten cada día las palabras y los gestos de Cristo a los fieles cristianos y al mundo entero, identificándose con sus pensamientos, deseos y sentimientos, así como con su estilo de vida. ¿Cómo no destacar sus esfuerzos apostólicos, su servicio infatigable y oculto, su caridad que no excluye a nadie? Y ¿qué decir de la fidelidad entusiasta de tantos sacerdotes que, a pesar de las dificultades e incomprensiones, perseveran en su vocación de “amigos de Cristo”, llamados personalmente, elegidos y enviados por Él?
Todavía conservo en el corazón el recuerdo del primer párroco con el que comencé mi ministerio como joven sacerdote: fue para mí un ejemplo de entrega sin reservas al propio ministerio pastoral, llegando a morir cuando llevaba el viático a un enfermo grave. También repaso los innumerables hermanos que he conocido a lo largo de mi vida y últimamente en mis viajes pastorales a diversas naciones, comprometidos generosamente en el ejercicio cotidiano de su ministerio sacerdotal.
Pero la expresión utilizada por el Santo Cura de Ars evoca también la herida abierta en el Corazón de Cristo y la corona de espinas que lo circunda. Y así, pienso en las numerosas situaciones de sufrimiento que aquejan a muchos sacerdotes, porque participan de la experiencia humana del dolor en sus múltiples manifestaciones o por las incomprensiones de los destinatarios mismos de su ministerio: ¿Cómo no recordar tantos sacerdotes ofendidos en su dignidad, obstaculizados en su misión, a veces incluso perseguidos hasta ofrecer el supremo testimonio de la sangre?
Sin embargo, también hay situaciones, nunca bastante deploradas, en las que la Iglesia misma sufre por la infidelidad de algunos de sus ministros. En estos casos, es el mundo el que sufre el escándalo y el abandono. Ante estas situaciones, lo más conveniente para la Iglesia no es tanto resaltar escrupulosamente las debilidades de sus ministros, cuanto renovar el reconocimiento gozoso de la grandeza del don de Dios, plasmado en espléndidas figuras de Pastores generosos, religiosos llenos de amor a Dios y a las almas, directores espirituales clarividentes y pacientes. En este sentido, la enseñanza y el ejemplo de san Juan María Vianney pueden ofrecer un punto de referencia significativo. El Cura de Ars era muy humilde, pero consciente de ser, como sacerdote, un inmenso don para su gente: “Un buen pastor, un pastor según el Corazón de Dios, es el tesoro más grande que el buen Dios puede conceder a una parroquia, y uno de los dones más preciosos de la misericordia divina”[3]. Hablaba del sacerdocio como si no fuera posible llegar a percibir toda la grandeza del don y de la tarea confiados a una criatura humana: “¡Oh, qué grande es el sacerdote! Si se diese cuenta, moriría… Dios le obedece: pronuncia dos palabras y Nuestro Señor baja del cielo al oír su voz y se encierra en una pequeña hostia…”[4]. Explicando a sus fieles la importancia de los sacramentos decía: “Si desapareciese el sacramento del Orden, no tendríamos al Señor. ¿Quién lo ha puesto en el sagrario? El sacerdote. ¿Quién ha recibido vuestra alma apenas nacidos? El sacerdote. ¿Quién la nutre para que pueda terminar su peregrinación? El sacerdote. ¿Quién la preparará para comparecer ante Dios, lavándola por última vez en la sangre de Jesucristo? El sacerdote, siempre el sacerdote. Y si esta alma llegase a morir [a causa del pecado], ¿quién la resucitará y le dará el descanso y la paz? También el sacerdote… ¡Después de Dios, el sacerdote lo es todo!... Él mismo sólo lo entenderá en el cielo”[5]. Estas afirmaciones, nacidas del corazón sacerdotal del santo párroco, pueden parecer exageradas. Sin embargo, revelan la altísima consideración en que tenía el sacramento del sacerdocio. Parecía sobrecogido por un inmenso sentido de la responsabilidad: “Si comprendiéramos bien lo que representa un sacerdote sobre la tierra, moriríamos: no de pavor, sino de amor… Sin el sacerdote, la muerte y la pasión de Nuestro Señor no servirían de nada. El sacerdote continúa la obra de la redención sobre la tierra… ¿De qué nos serviría una casa llena de oro si no hubiera nadie que nos abriera la puerta? El sacerdote tiene la llave de los tesoros del cielo: él es quien abre la puerta; es el administrador del buen Dios; el administrador de sus bienes… Dejad una parroquia veinte años sin sacerdote y adorarán a las bestias… El sacerdote no es sacerdote para sí mismo, sino para vosotros”[6].
Llegó a Ars, una pequeña aldea de 230 habitantes, advertido por el Obispo sobre la precaria situación religiosa: “No hay mucho amor de Dios en esa parroquia; usted lo pondrá”. Bien sabía él que tendría que encarnar la presencia de Cristo dando testimonio de la ternura de la salvación: “Dios mío, concédeme la conversión de mi parroquia; acepto sufrir todo lo que quieras durante toda mi vida”. Con esta oración comenzó su misión[7]. El Santo Cura de Ars se dedicó a la conversión de su parroquia con todas sus fuerzas, insistiendo por encima de todo en la formación cristiana del pueblo que le había sido confiado.
Queridos hermanos en el Sacerdocio, pidamos al Señor Jesús la gracia de aprender también nosotros el método pastoral de san Juan María Vianney. En primer lugar, su total identificación con el propio ministerio. En Jesús, Persona y Misión tienden a coincidir: toda su obra salvífica era y es expresión de su “Yo filial”, que está ante el Padre, desde toda la eternidad, en actitud de amorosa sumisión a su voluntad. De modo análogo y con toda humildad, también el sacerdote debe aspirar a esta identificación. Aunque no se puede olvidar que la eficacia sustancial del ministerio no depende de la santidad del ministro, tampoco se puede dejar de lado la extraordinaria fecundidad que se deriva de la confluencia de la santidad objetiva del ministerio con la subjetiva del ministro. El Cura de Ars emprendió en seguida esta humilde y paciente tarea de armonizar su vida como ministro con la santidad del ministerio confiado, “viviendo” incluso materialmente en su Iglesia parroquial: “En cuanto llegó, consideró la Iglesia como su casa… Entraba en la Iglesia antes de la aurora y no salía hasta después del Ángelus de la tarde. Si alguno tenía necesidad de él, allí lo podía encontrar”, se lee en su primera biografía[8].
La devota exageración del piadoso hagiógrafo no nos debe hacer perder de vista que el Santo Cura de Ars también supo “hacerse presente” en todo el territorio de su parroquia: visitaba sistemáticamente a los enfermos y a las familias; organizaba misiones populares y fiestas patronales; recogía y administraba dinero para sus obras de caridad y para las misiones; adornaba la iglesia y la dotaba de paramentos sacerdotales; se ocupaba de las niñas huérfanas de la “Providence” (un Instituto que fundó) y de sus formadoras; se interesaba por la educación de los niños; fundaba hermandades y llamaba a los laicos a colaborar con él.
Su ejemplo me lleva a poner de relieve los ámbitos de colaboración en los que se debe dar cada vez más cabida a los laicos, con los que los presbíteros forman un único pueblo sacerdotal[9] y entre los cuales, en virtud del sacerdocio ministerial, están puestos “para llevar a todos a la unidad del amor: ‘amándose mutuamente con amor fraterno, rivalizando en la estima mutua’ (Rm 12, 10)”[10]. En este contexto, hay que tener en cuenta la encarecida recomendación del Concilio Vaticano II a los presbíteros de “reconocer sinceramente y promover la dignidad de los laicos y la función que tienen como propia en la misión de la Iglesia… Deben escuchar de buena gana a los laicos, teniendo fraternalmente en cuenta sus deseos y reconociendo su experiencia y competencia en los diversos campos de la actividad humana, para poder junto con ellos reconocer los signos de los tiempos”[11].
El Santo Cura de Ars enseñaba a sus parroquianos sobre todo con el testimonio de su vida. De su ejemplo aprendían los fieles a orar, acudiendo con gusto al sagrario para hacer una visita a Jesús Eucaristía[12]. “No hay necesidad de hablar mucho para orar bien”, les enseñaba el Cura de Ars. “Sabemos que Jesús está allí, en el sagrario: abrámosle nuestro corazón, alegrémonos de su presencia. Ésta es la mejor oración”[13]. Y les persuadía: “Venid a comulgar, hijos míos, venid donde Jesús. Venid a vivir de Él para poder vivir con Él…”[14]. “Es verdad que no sois dignos, pero lo necesitáis”[15]. Dicha educación de los fieles en la presencia eucarística y en la comunión era particularmente eficaz cuando lo veían celebrar el Santo Sacrificio de la Misa. Los que asistían decían que “no se podía encontrar una figura que expresase mejor la adoración… Contemplaba la hostia con amor”[16]. Les decía: “Todas las buenas obras juntas no son comparables al Sacrificio de la Misa, porque son obras de hombres, mientras la Santa Misa es obra de Dios”[17]. Estaba convencido de que todo el fervor en la vida de un sacerdote dependía de la Misa: “La causa de la relajación del sacerdote es que descuida la Misa. Dios mío, ¡qué pena el sacerdote que celebra como si estuviese haciendo algo ordinario!”[18]. Siempre que celebraba, tenía la costumbre de ofrecer también la propia vida como sacrificio: “¡Cómo aprovecha a un sacerdote ofrecerse a Dios en sacrificio todas las mañanas!”[19].
Esta identificación personal con el Sacrificio de la Cruz lo llevaba –con una sola moción interior– del altar al confesonario. Los sacerdotes no deberían resignarse nunca a ver vacíos sus confesonarios ni limitarse a constatar la indiferencia de los fieles hacia este sacramento. En Francia, en tiempos del Santo Cura de Ars, la confesión no era ni más fácil ni más frecuente que en nuestros días, pues el vendaval revolucionario había arrasado desde hacía tiempo la práctica religiosa. Pero él intentó por todos los medios, en la predicación y con consejos persuasivos, que sus parroquianos redescubriesen el significado y la belleza de la Penitencia sacramental, mostrándola como una íntima exigencia de la presencia eucarística. Supo iniciar así un “círculo virtuoso”. Con su prolongado estar ante el sagrario en la Iglesia, consiguió que los fieles comenzasen a imitarlo, yendo a visitar a Jesús, seguros de que allí encontrarían también a su párroco, disponible para escucharlos y perdonarlos. Al final, una muchedumbre cada vez mayor de penitentes, provenientes de toda Francia, lo retenía en el confesonario hasta 16 horas al día. Se comentaba que Ars se había convertido en “el gran hospital de las almas”[20]. Su primer biógrafo afirma: “La gracia que conseguía [para que los pecadores se convirtiesen] era tan abundante que salía en su búsqueda sin dejarles un momento de tregua”[21]. En este mismo sentido, el Santo Cura de Ars decía: “No es el pecador el que vuelve a Dios para pedirle perdón, sino Dios mismo quien va tras el pecador y lo hace volver a Él”[22]. “Este buen Salvador está tan lleno de amor que nos busca por todas partes”[23].
Todos los sacerdotes hemos de considerar como dirigidas personalmente a nosotros aquellas palabras que él ponía en boca de Jesús: “Encargaré a mis ministros que anuncien a los pecadores que estoy siempre dispuesto a recibirlos, que mi misericordia es infinita”[24]. Los sacerdotes podemos aprender del Santo Cura de Ars no sólo una confianza infinita en el sacramento de la Penitencia, que nos impulse a ponerlo en el centro de nuestras preocupaciones pastorales, sino también el método del “diálogo de salvación” que en él se debe entablar. El Cura de Ars se comportaba de manera diferente con cada penitente. Quien se acercaba a su confesonario con una necesidad profunda y humilde del perdón de Dios, encontraba en él palabras de ánimo para sumergirse en el “torrente de la divina misericordia” que arrastra todo con su fuerza. Y si alguno estaba afligido por su debilidad e inconstancia, con miedo a futuras recaídas, el Cura de Ars le revelaba el secreto de Dios con una expresión de una belleza conmovedora: “El buen Dios lo sabe todo. Antes incluso de que se lo confeséis, sabe ya que pecaréis nuevamente y sin embargo os perdona. ¡Qué grande es el amor de nuestro Dios que le lleva incluso a olvidar voluntariamente el futuro, con tal de perdonarnos!”[25]. A quien, en cambio, se acusaba de manera fría y casi indolente, le mostraba, con sus propias lágrimas, la evidencia seria y dolorosa de lo “abominable” de su actitud: “Lloro porque vosotros no lloráis”[26], decía. “Si el Señor no fuese tan bueno… pero lo es. Hay que ser un bárbaro para comportarse de esta manera ante un Padre tan bueno”[27]. Provocaba el arrepentimiento en el corazón de los tibios, obligándoles a ver con sus propios ojos el sufrimiento de Dios por los pecados como “encarnado” en el rostro del sacerdote que los confesaba. Si alguno manifestaba deseos y actitudes de una vida espiritual más profunda, le mostraba abiertamente las profundidades del amor, explicándole la inefable belleza de vivir unidos a Dios y estar en su presencia: “Todo bajo los ojos de Dios, todo con Dios, todo para agradar a Dios… ¡Qué maravilla!”[28]. Y les enseñaba a orar: “Dios mío, concédeme la gracia de amarte tanto cuanto yo sea capaz”[29].
El Cura de Ars consiguió en su tiempo cambiar el corazón y la vida de muchas personas, porque fue capaz de hacerles sentir el amor misericordioso del Señor. Urge también en nuestro tiempo un anuncio y un testimonio similar de la verdad del Amor: Deus caritas est (1 Jn 4, 8). Con la Palabra y con los Sacramentos de su Jesús, Juan María Vianney edificaba a su pueblo, aunque a veces se agitaba interiormente porque no se sentía a la altura, hasta el punto de pensar muchas veces en abandonar las responsabilidades del ministerio parroquial para el que se sentía indigno. Sin embargo, con un sentido de la obediencia ejemplar, permaneció siempre en su puesto, porque lo consumía el celo apostólico por la salvación de las almas. Se entregaba totalmente a su propia vocación y misión con una ascesis severa: “La mayor desgracia para nosotros los párrocos –deploraba el Santo– es que el alma se endurezca”; con esto se refería al peligro de que el pastor se acostumbre al estado de pecado o indiferencia en que viven muchas de sus ovejas[30]. Dominaba su cuerpo con vigilias y ayunos para evitar que opusiera resistencia a su alma sacerdotal. Y se mortificaba voluntariamente en favor de las almas que le habían sido confiadas y para unirse a la expiación de tantos pecados oídos en confesión. A un hermano sacerdote, le explicaba: “Le diré cuál es mi receta: doy a los pecadores una penitencia pequeña y el resto lo hago yo por ellos”[31]. Más allá de las penitencias concretas que el Cura de Ars hacía, el núcleo de su enseñanza sigue siendo en cualquier caso válido para todos: las almas cuestan la sangre de Cristo y el sacerdote no puede dedicarse a su salvación sin participar personalmente en el “alto precio” de la redención.
En la actualidad, como en los tiempos difíciles del Cura de Ars, es preciso que los sacerdotes, con su vida y obras, se distingan por un vigoroso testimonio evangélico. Pablo VI ha observado oportunamente: “El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan, o si escucha a los que enseñan, es porque dan testimonio”[32]. Para que no nos quedemos existencialmente vacíos, comprometiendo con ello la eficacia de nuestro ministerio, debemos preguntarnos constantemente: “¿Estamos realmente impregnados por la palabra de Dios? ¿Es ella en verdad el alimento del que vivimos, más que lo que pueda ser el pan y las cosas de este mundo? ¿La conocemos verdaderamente? ¿La amamos? ¿Nos ocupamos interiormente de esta palabra hasta el punto de que realmente deja una impronta en nuestra vida y forma nuestro pensamiento?”[33]. Así como Jesús llamó a los Doce para que estuvieran con Él (cf. Mc 3, 14), y sólo después los mandó a predicar, también en nuestros días los sacerdotes están llamados a asimilar el “nuevo estilo de vida” que el Señor Jesús inauguró y que los Apóstoles hicieron suyo[34].
La identificación sin reservas con este “nuevo estilo de vida” caracterizó la dedicación al ministerio del Cura de Ars. El Papa Juan XXIII en la Carta encíclica Sacerdotii nostri primordia, publicada en 1959, en el primer centenario de la muerte de san Juan María Vianney, presentaba su fisonomía ascética refiriéndose particularmente a los tres consejos evangélicos, considerados como necesarios también para los presbíteros: “Y, si para alcanzar esta santidad de vida, no se impone al sacerdote, en virtud del estado clerical, la práctica de los consejos evangélicos, ciertamente que a él, y a todos los discípulos del Señor, se le presenta como el camino real de la santificación cristiana”[35]. El Cura de Ars supo vivir los “consejos evangélicos” de acuerdo a su condición de presbítero. En efecto, su pobreza no fue la de un religioso o un monje, sino la que se pide a un sacerdote: a pesar de manejar mucho dinero (ya que los peregrinos más pudientes se interesaban por sus obras de caridad), era consciente de que todo era para su iglesia, sus pobres, sus huérfanos, sus niñas de la “Providence”[36], sus familias más necesitadas. Por eso “era rico para dar a los otros y era muy pobre para sí mismo”.[37] Y explicaba: “Mi secreto es simple: dar todo y no conservar nada”[38]. Cuando se encontraba con las manos vacías, decía contento a los pobres que le pedían: “Hoy soy pobre como vosotros, soy uno de vosotros”[39]. Así, al final de su vida, pudo decir con absoluta serenidad: “No tengo nada… Ahora el buen Dios me puede llamar cuando quiera”[40]. También su castidad era la que se pide a un sacerdote para su ministerio. Se puede decir que era la castidad que conviene a quien debe tocar habitualmente con sus manos la Eucaristía y contemplarla con todo su corazón arrebatado y con el mismo entusiasmo la distribuye a sus fieles. Decían de él que “la castidad brillaba en su mirada”, y los fieles se daban cuenta cuando clavaba la mirada en el sagrario con los ojos de un enamorado[41]. También la obediencia de san Juan María Vianney quedó plasmada totalmente en la entrega abnegada a las exigencias cotidianas de su ministerio. Se sabe cuánto le atormentaba no sentirse idóneo para el ministerio parroquial y su deseo de retirarse “a llorar su pobre vida, en soledad”[42]. Sólo la obediencia y la pasión por las almas conseguían convencerlo para seguir en su puesto. A los fieles y a sí mismo explicaba: “No hay dos maneras buenas de servir a Dios. Hay una sola: servirlo como Él quiere ser servido”[43]. Consideraba que la regla de oro para una vida obediente era: “Hacer sólo aquello que puede ser ofrecido al buen Dios”[44].
En el contexto de la espiritualidad apoyada en la práctica de los consejos evangélicos, me complace invitar particularmente a los sacerdotes, en este Año dedicado a ellos, a percibir la nueva primavera que el Espíritu está suscitando en nuestros días en la Iglesia, a la que los Movimientos eclesiales y las nuevas Comunidades han contribuido positivamente. “El Espíritu es multiforme en sus dones… Él sopla donde quiere. Lo hace de modo inesperado, en lugares inesperados y en formas nunca antes imaginadas… Él quiere vuestra multiformidad y os quiere para el único Cuerpo”[45]. A este propósito vale la indicación del Decreto Presbyterorum ordinis: “Examinando los espíritus para ver si son de Dios, [los presbíteros] han de descubrir mediante el sentido de la fe los múltiples carismas de los laicos, tanto los humildes como los más altos, reconocerlos con alegría y fomentarlos con empeño”.[46] Dichos dones, que llevan a muchos a una vida espiritual más elevada, pueden hacer bien no sólo a los fieles laicos sino también a los ministros mismos. La comunión entre ministros ordenados y carismas “puede impulsar un renovado compromiso de la Iglesia en el anuncio y en el testimonio del Evangelio de la esperanza y de la caridad en todos los rincones del mundo”.[47] Quisiera añadir además, en línea con la Exhortación apostólica Pastores dabo vobis del Papa Juan Pablo II, que el ministerio ordenado tiene una radical “forma comunitaria” y sólo puede ser desempeñado en la comunión de los presbíteros con su Obispo[48]. Es necesario que esta comunión entre los sacerdotes y con el propio Obispo, basada en el sacramento del Orden y manifestada en la concelebración eucarística, se traduzca en diversas formas concretas de fraternidad sacerdotal efectiva y afectiva[49]. Sólo así los sacerdotes sabrán vivir en plenitud el don del celibato y serán capaces de hacer florecer comunidades cristianas en las cuales se repitan los prodigios de la primera predicación del Evangelio.
El Año Paulino que está por concluir orienta nuestro pensamiento también hacia el Apóstol de los gentiles, en quien podemos ver un espléndido modelo sacerdotal, totalmente “entregado” a su ministerio. “Nos apremia el amor de Cristo –escribía-, al considerar que, si uno murió por todos, todos murieron” (2 Co 5, 14). Y añadía: “Cristo murió por todos, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos” (2 Co 5, 15). ¿Qué mejor programa se podría proponer a un sacerdote que quiera avanzar en el camino de la perfección cristiana?
Queridos sacerdotes, la celebración del 150 aniversario de la muerte de San Juan María Vianney (1859) viene inmediatamente después de las celebraciones apenas concluidas del 150 aniversario de las apariciones de Lourdes (1858). Ya en 1959, el Beato Papa Juan XXIII había hecho notar: “Poco antes de que el Cura de Ars terminase su carrera tan llena de méritos, la Virgen Inmaculada se había aparecido en otra región de Francia a una joven humilde y pura, para comunicarle un mensaje de oración y de penitencia, cuya inmensa resonancia espiritual es bien conocida desde hace un siglo. En realidad, la vida de este sacerdote cuya memoria celebramos, era anticipadamente una viva ilustración de las grandes verdades sobrenaturales enseñadas a la vidente de Massabielle. Él mismo sentía una devoción vivísima hacia la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen; él, que ya en 1836 había consagrado su parroquia a María concebida sin pecado, y que con tanta fe y alegría había de acoger la definición dogmática de 1854”[50]. El Santo Cura de Ars recordaba siempre a sus fieles que “Jesucristo, cuando nos dio todo lo que nos podía dar, quiso hacernos herederos de lo más precioso que tenía, es decir de su Santa Madre”[51].
Confío este Año Sacerdotal a la Santísima Virgen María, pidiéndole que suscite en cada presbítero un generoso y renovado impulso de los ideales de total donación a Cristo y a la Iglesia que inspiraron el pensamiento y la tarea del Santo Cura de Ars. Con su ferviente vida de oración y su apasionado amor a Jesús crucificado, Juan María Vianney alimentó su entrega cotidiana sin reservas a Dios y a la Iglesia. Que su ejemplo fomente en los sacerdotes el testimonio de unidad con el Obispo, entre ellos y con los laicos, tan necesario hoy como siempre. A pesar del mal que hay en el mundo, conservan siempre su actualidad las palabras de Cristo a sus discípulos en el Cenáculo: “En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo” (Jn 16, 33). La fe en el Maestro divino nos da la fuerza para mirar con confianza el futuro. Queridos sacerdotes, Cristo cuenta con vosotros. A ejemplo del Santo Cura de Ars, dejaos conquistar por Él y seréis también vosotros, en el mundo de hoy, mensajeros de esperanza, reconciliación y paz.
Este es un artículo escrito por la periodista española MARILO MONTERO dirigido a la Ministra de Salud española Bibiana Aído a consencuencia de la legalización del aborto de menores de edad sin el consentimiento de sus padres en dicho país.
NO SE LO DIGAS A MAMÁ
Por: Marilo Montero
21 de Marzo de 2009
Fuente: www.marilomontero.com
Me gustaría saber la identidad de los nueve expertos en los que la ministra Bibiana Aído se escuda para defender que una niña de dieciséis años puede abortar sin consultar con sus padres. Me gustaría saber de qué son expertos y si son padres y madres. Me gustaría saber en qué se fundamentan para decir que dejar tan dramática decisión en manos de una adolescente aterrada es lo mejor para ella. Me gustaría saber si se han parado a pensar que esa criatura, tras mantener una relación sexual precipitada, va a empezar a sufrir lo que la literatura científica ya ha diagnosticado ante un aborto.
El síndrome de aborto reúne quince síntomas psicológicos que van desde la angustia al sentimiento de culpabilidad, la ansiedad, los terrores nocturnos, la depresión, los trastornos de alimentación o de la vida sexual. Síntomas que pueden llegar a aparecer, dicen los psicólogos de la Asociación de Víctimas del Aborto, incluso años después de haber abortado. Me gustaría saber con qué valor lanza la joven ministra Aído, con una sonrisa, como quien anuncia un anticonceptivo novedoso, que una niña de dieciséis años está tan capacitada para abortar como para casarse.
Una niña de dieciséis años no está capacitada para abortar ni para casarse, por mucho que se esté normalizando lo que son parches en la vida. Una cosa es que lo haga y otra bien distinta la sacudida que la vida le da a una adolescente casada, quien sale adelante gracias a los apoyos de la familia. Me gustaría saber quién le va a informar a las adolescentes de dieciséis años de que si se queda preñada puede abortar sin decírselo a los padres y también en quién se va a apoyar ante semejante circunstancia. ¿En la mamá-administración, o en su mejor amiga, con la que intercambia los vaqueros e inventa en su habitación coreografías de Beyoncé?
Me gustaría saber si esos expertos conocen lo que es ser padres y las complicaciones a las que nos enfrentamos para conquistar la confianza de nuestros hijos en la difícil adolescencia. Me gustaría saber el protocolo de actuación que se llevará a cabo cuando una niña de dieciséis años acuda al centro para abortar y cómo será tratada. Me gustaría saber qué pretenden con esta propuesta de Ley, que autoriza a que se rompa la confianza entre hijos y padres. Y me gustaría saber qué se pretende de los padres el día que nuestra hija decidiera abortar en soledad. ¿La recibimos con un aplauso? ¿Le damos sopa caliente? ¿Le preguntamos si llegó a ponerle nombre? ¿O quién habría sido el padre? ¿Debemos obviar el tema, o celebrarlo con una barbacoa? ¿Trae esas instrucciones la nueva reforma de la Ley del aborto? Una cuestión más: ¿meterán en la cárcel a una madre que le discuta esa decisión a su hija adolescente? O es la ley del “no se lo digas a mamá porque no la necesitas”.
Señorita Aído, me gustaría saber si mi hija ha abortado sola. Porque soy su madre.
La Asociación de Pintores con la boca y con el pie reúne a decenas de discapacitados que nacieron sin brazos, o quedaron con sus brazos incapacitados debido a enfermedades o accidentes, algunos de ellos nacieron sin brazos y con defectos en las piernas; sin embargo, las ganas de vivir de estas personas discapacitadas es tanta que se han convertido en excelentes artistas, y de sus obras viven, porque no desean ser una carga para la sociedad.
Del resultado de sus hermosas pinturas, que son pintadas con la boca y el pie, hacen hermosas tarjetas de navidad, libros de cumpleaños, direcciones y agendas, papeles de regalo, calendarios de escritorio, rompecabezas, láminas y libros que relatan las biografías y obras de sus más destacados artistas, tales como "El Arte de la Superación" y el libro de "A.E. Stegmann" entre otros.
Usted puede ayudar a la Asociación de Pintores con la Boca y el Pie comprando sus artículos en esta navidad -o en cualquier época del año- para solventar los gastos de su mantenimiento.
También puede hacer un depósito en el Banco de Crédito del Perú en la cuenta a nombre de la Asociación de Pintores con la Boca y con el Pie (APBP)N° 194-1561576-0-93 o acercarse a sus oficinas directamente.
La Asociación de Pintores con la Boca y con el Pie está ubicada en:
Av. Primavera N° 120 Oficina A-204
altura cuadra 1 de Caminos del Inca
Urb. Chacarilla del Estanque - Surco
Lima - Perú
"La Infancia de la Virgen María y de San José" de Ana Catalina Emmerich, un libro, según las visiones de la beata, que nos ayudará a conocer quiénes fueron los antepasados de la Virgen María, la vida de los padres de la Virgen María -San Joaquín y Santa Ana-, los problemas que vivieron antes del nacimiento de la niña María, el misterio de la Inmaculada Concepción, el nacimiento de la Virgen María y su niñez hasta su ingreso en el Templo de Jerusalén consagrada a Dios hasta el día de su casamiento con San José. Asimismo, este libro echa una mirada a la infancia de San José, los conflictos con sus hermanos y cómo se inicia en el oficio de carpintero hasta el día de su casamiento con la Virgen María, y cómo fue elegido por Dios entre muchos pretendientes de la casa de David.
También puedes descargar el libro y ver los videos de "La Amarga Pasión de Cristo" de Ana Catalina Emmerich en:
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X celebra la Santa Misa Tridentina con el rito católico en latín, todos los últimos domingos de cada mes a las 11 am., el viernes anterior al domingo a las 7 pm., el sábado anterior al domingo a las 11 am. y el lunes posterior al último domingo de mes a las 7 pm.
La Santa Misa es celebrada en la Capilla "Niño Jesús de Praga" ubicada en la Av. Cayetano Heredia N 1164 - Jesús María, Lima - Perú.
(altura del Círculo Militar)
Para confirmar las fechas y horarios de la Santa Misa llamar al teléfono 4717233.
Vatican
Yesterday (25/10/2009), the study commission made up of experts from "Ecclesia Dei" and the Society of St. Pius X held its first meeting. It took place in the Palazzo del Sant'Uffizio, the headquarters of the Congregation for the Doctrine of the Faith and of the Pontifical Commission "Ecclesia Dei".
Its aim was to identify and examine the doctrinal differences between the Society and the Apostolic See.
These are the following:
1. the concept of Tradition,
2. the Missal of Paul VI,
3. the interpretation of Second Vatican Council in continuity with Catholic doctrinal Tradition,
4. the Catholic principles of ecumenism
5. the interreligious dialogue and religious freedom.
These questions will be studied in the course of discussions to be held over the coming months, probably twice a month.
Las conversaciones han comenzado.
GLORIA.TV
Vaticano.
Ayer (25/10/2009), la comisión del estudio compuesto de expertos del "Ecclesia Dei" y la Fraternidad Sacerdotal San Pio X celebró su primera reunión.
Ocurrió en el Palacio del Santo Oficio, las jefaturas de la Congregación para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Pontificia del "Ecclesia Dei".
La intención de la reunión es identificar y examinar las diferencias doctrinales entre la Fraternidad Sacerdotal San Pío X y la Doctrina Apostólica Vaticana.
Éstos son los puntos tratados:
1. El Concepto de la Tradición,
2. El Misal de Pablo VI,
3. La Interpretación del Concilio Vaticano II en continuidad con la tradición doctrinal católica,
4. Los Principios Católicos del Ecumenismo,
5. El Diálogo interreligioso y la libertad religiosa.
Estos aspectos serán estudiados en el curso de las discusiones que se sostendrán durante los meses que vienen, probablemente dos veces al mes.
La Capilla de la Iglesia Nuestra Señora de la Soledad ubicada en la Plazuela San Francisco de Asís s/n en el centro de Lima, Perú, celebra todos los días domingos a las 10:00 am. la Santa Misa Tridentina con el rito extraordinario en latín.
Desde el domingo 01 de Marzo del 2009, en la Capilla de la Iglesia de Nuestra Señora de la Soledad, se ofician todos los domingos del año a las 10:00 a.m. la Solemne Misa Mayor en el Rito Extraordinario de la celebración eucarística, la misma que estará a cargo del Rector de la Iglesia el R.P. Fray José Luis Mejia Power O.P. con la colaboración de la Asociación “San Pío V”.
Esta iniciativa de los Hermanos de Nuestra Señora de la Soledad, está encaminada a difundir el culto al Santísimo Sacramento como parte de sus fines sacramentales, y que ya viene haciendo con otros ejercicios piadosos como la celebración de los “Jueves Eucarísticos” todos los días jueves del año a partir de las 4:00 p.m. en la capilla de los hermanos.
La Celebración de la Santa Misa en el Rito Extraordinario expresa mucho mas los fines propios de la misa, pues se centra en la presencia sacramental del Señor Jesús y del sacrificio eucarístico que se realiza más que en otros elementos.
El “Rito Extraordinario de la Celebración Eucarística” es la llamada “Misa Tridentina”, esta se celebra en latín y con el misal promulgado por San Pío V, publicado nuevamente por el Beato Juan XXIII en 1962 y aprobado como Rito Extraordinario de la Santa Misa por S.S. Benedicto XVI.
Más información al teléfono 4268674.
Páginas de la Cofradía y Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad:
El Tribunal Constitucional (TC) de Perú emitió este lunes un fallo que prohíbe al gobierno entregar gratis o vender la "píldora del día siguiente", alegando el riesgo de efecto abortivo, informó Ernesto Álvarez, uno de los magistrados del órgano constitucional.
El Tribunal Constitucional (TC) de Perú emitió este lunes un fallo que prohíbe al gobierno entregar gratis o vender la "píldora del día siguiente", alegando el riesgo de efecto abortivo, informó Ernesto Álvarez, uno de los magistrados del órgano constitucional.
"El TC ha llegado a la conclusión que una píldora que puede ser abortiva, lo es indistintamente si se vende o se regala. El Estado no puede participar en la venta ni en su distribución gratuita, y por lo tanto tiene que apartarla como herramienta válida de la política del Ministerio de Salud", dijo Álvarez, citado por la agencia oficial Andina.
La sentencia del Tribunal fue ante un pedido de aclaración de parte del Ministerio de Salud sobre el fallo de octubre del TC que prohíbe al gobierno la distribución gratuita de la píldora en las instituciones públicas, dijo.
Álvarez explicó que los magistrados optaron por la decisión porque el Estado es el que tiene "más responsabilidad" en la defensa del derecho a la vida, y no puede vender la píldora, aun a precios simbólico, sabiendo que hay riesgo de que sea abortiva.
El ministro de Salud, Oscar Ugarte, dijo que ante fallo del TC, "el lote de 6.000 tabletas que tiene el ministerio lo donará a una ONG que trabaja en el campo de la salud, sexual y reproductiva para que le dé el uso más adecuado y eso no contraviene en las disposiciones de la sentencia".
El fallo previo sobre la distribución de la píldora provocó división en el gobierno del presidente Alan García y también en la población.
El primer ministro, Javier Velásquez, los ministro de Salud, Oscar Ugarte, y de la Mujer, Nidia Vílchez, calificaron de "absurdo y discriminatorio" el fallo; mientras el ministro de Defensa, Rafael Rey, y el cardenal Juan Luis Cipriani, figura del Opus Dei en América Latina, aplaudieron la decisión del TC.
Asimismo, organizaciones feministas y un sector de la prensa rechazó el fallo, mientras organizaciones religiosas y colegios católicos salieron a las calles en defensa de la prohibición de la píldora.
Clarisas de Lerma Convento de la Asunción Carmelitas Descalzas
Los vecinos de Lerma sólo ven a las clarisas de La Asunción cuando salen a votar. Se levantan a las seis y media de la mañana y dedican seis horas al día a la oración.
Llegan de toda España, con sus títulos bajo el brazo: farmacéuticas, físicas, actrices, publicistas, abogadas, estudiantes, empresarias o empleadas. De todas las clases sociales. De Neguri, pero también de Leganés. Algunas, amigas del presidente de Endesa o del director general de la Policía, Juan Cotino. Otras, de barrios humildes de Madrid, Sevilla, Badajoz o Bilbao. Chicas como Alejandra, brillante ejecutiva de Arthur Andersen. «Estás loca, allí no pegas», coreaban sus compañeros cuando les dijo que se metía a monja de clausura. «Comprendí que luchar por el dinero y por el prestigio social no era suficiente para dar sentido a una vida», dice ella.
Al cardenal Rouco Varela se le llena la boca cuando hablan de las monjas: «¿Pueden imaginarse que haya un monasterio de clarisas de 123 religiosas cuya edad media no supera los 30 años? Todas ellas proceden de las profesiones más exitosas en las que se mueve la mujer en España. No caben, están durmiendo en literas, ocho están en espera de poder entrar en el monasterio. No les digo qué monasterio para que no las perturben en su paz». El nombre que el cardenal no da, el lugar donde se obrado el milagro de la fecundidad vocacional, no es otro que el de La Ascensión de las clarisas de Lerma (Burgos). A sor Verónica, algunos la llaman «la nueva Clara», en referencia a la fundadora de la congregación, Clara de Asís, enamorada de Dios y de san Francisco, que creó la orden guiada por un lema: «Mi Dios y mi todo».
Verónica Berzosa nació el 27 de agosto de 1965 en Aranda de Duero (Burgos). Su padre era comerciante y profesor de música. El día de su nacimiento tiró cohetes porque por fin llegaba una niña después de cuatro varones. Un bebé precioso, de ojos verdes, que creció feliz en una familia unida como una piña. Una niña que desde pequeña recibe indicaciones de Dios. La primera, según cuenta ella misma en el libro Clara ayer y hoy (editorial BAC), se la da un confesor el día de su primera comunión: «Si quieres ser feliz un día, estrena un par de zapatos; una semana, mata un cerdo; toda la vida, monja de clausura». Verónica crece, se convierte en un chica guapa que se lleva a los chicos de calle, estudia, forma parte de una pandilla que va a discotecas y fuma porros y se echa un novio que estaba tan enamorado de ella que hasta le compró un caballo. Pero todo eso no la llenaba. «Algo en mi interior me urgía a buscar sin descanso. Viendo cómo la gente destruía su vida, yo deseaba buscar algo que no se acabara, que fuera eterno». Y lo encontró en un convento de clarisas moribundo. Cuando ella llegó, hacía 23 años que en el monasterio de Lerma no ingresaba una novicia. Algunos apostaron que no duraría nada. No sólo duró sino que hizo revivir al convento. A sus 24 años, optó por Dios, «porque no merece la pena gastar las fuerzas en lo que tiene fin». Las vocaciones comenzaron a fluir atraídas por el imán de sor Verónica, la monja de ojos verdes y pecas convertida en maestra de novicias. Las futuras monjas de clausura se enteran de la existencia de este convento por el boca a boca, a través de sus amigas o en las pascuas juveniles. Se organizan en Semana Santa y durante ellas las chicas, procedentes de monasterios, parroquias y congregaciones de toda España, tienen la posibilidad de conocer a las clarisas de Lerma. Así llegaron sor María Olatz, una bilbaína que lo tenía todo y todo lo dejó: «Cristo me robó el corazón. Él lo llena todo. Siento que vale la pena dárselo todo y que todo es poco». Y sor Isabel, sor Patricia, sor Ana Belén... hasta la última postulanta, que entró el pasado sábado.
El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define al Sacrilegio como "Lesión o profanación de cosa, persona o lugar sagrados."
El sacrílego es aquél que no siente respeto o le falta al respeto a lo que es sagrado, lo que realizan al faltar el respeto a lo sagrado es un Sacrilegio, y si lo hacen de manera intencionada y deliberada es una profanación.
Cuando se trata de una palabra o algo que es dicho verbalmente se llama blasfemia.
Comete sacrilegio aquella persona que insulta a un sacerdote, que profana lugares sagrados (Iglesias, Altares, Cementerios, etc.) o que profana las cosas sagradas, como los Santos Sacramentos, la Sagrada Eucaristía, los Santos Evangelios, las reliquias, los instrumentos de uso ceremonial para la Santa Misa, etc.
¿Cómo se desacraliza la Sagrada Eucaristía?
De muchas maneras hoy en día gracias a la Eucaristía en la mano.
Fotos: Radio Cristiandad
Muchos reciben la Eucaristia en la mano por temor de contagiarse hepatitis y mas recientemente la gripe A y eso es errado, es pensar en la Sagrada Eucaristia como una comida transmisora de enfermedades.
El recibir la Eucaristia en la mano hace que la devoción se pierda, que se desacralice la Eucaristía reduciéndola a una mera comida, que se exponga a las manos de personas que entran a las iglesias a desacralizar las Eucaristías intencionalmente (arrojándolas dentro de las pilas de agua bendita, o dejándolas dentro de los cancioneros, o tirándolas al suelo, etc) y que caigan en manos de satánicos.
Los mismos católicos no saben el daño que se hacen a sí mismos y a otros tomando la Eucaristia y guardándosela para adorarla en sus casas o dárselas a algún familiar enfermo.
La Eucaristia se recibe de manos consagradas -sacerdotes- y va directo a la boca, esa es la ley de la Iglesia Católica. La disposicion que dice que puedes recibirla en la mano es una norma de rango inferior regulada por las Conferencias Episcopales y dice claramente "para el feligrés que desee recibirla en la mano" y últimamente algunas Conferencias Episcopales recomiendan hacerlo por los motivos de la Gripe A.
He sido testigo directamente de el caso de un sacerdote jesuita (que celebra la Eucaristía en el CAPU de la PUCP) que, luego de iniciada la Santa Misa y al momento de entregar la Eucaristía, dijo "la Conferencia Episcopal ha recomendado recibir la Eucaristía en la mano para evitar el contagio de la Gripe A, por lo cual se pide su comprensión y la Eucaristía será entregada a todos en la mano."
En este caso, yo me acerqué a recibir la Eucaristía de rodillas y en la boca -como siempre lo hago- y no me fue negada, pero el sacerdote se limpió los dedos despectivamente en su hábito para continuar entregando la Eucaristía en la mano al resto de la fila.
Ningún sacerdote puede imponer o hacer creer a los fieles que la norma que regula el recibir la Eucaristía en la mano es de cumplimiento obligatorio sólo porque la Conferencia Episcopal lo dice, la ley de la Iglesia Católica dice en la boca y ejemplo de ello es el Papa Benedicto XVI a quien estos obispos, cardenales y sacerdotes prefieren no imitar.
Lamentablemente muchos sacerdotes difunden el error de recibir la Eucaristía en la mano por comodidad: es más rápido distribuirla así y de esa forma ellos no tienen contacto con la boca del receptor y así no se exponen a contagios tampoco. Craso error por parte de ellos también.
La ley vigente de la Iglesia Catolica es recibir la Eucaristia en la mano, por ello, el Papa Benedicto XVI la entrega en la boca y de rodillas, para resaltar la divinidad ahí presente (en la Eucaristia) a la que todos le debemos adoración.
¿Qué tipo de adoración se le dá a Dios si la recibes en la mano y de pie? Muchos me dicen yo la recibo con devoción en la mano, el problema es que eso no es posible porque si tú supieras A QUIÉN ESTÁS RECIBIENDO Y FUERAS CONSCIENTE DE ELLO NO LA RECIBIRÍAS EN LA MANO.
Jesucristo le dijo a vidente boliviana llamada Catalina Rivas (léase el libro LA PASION página 21), quien ha sido investigada rigurosamente debido a sus estigmas y que cuenta con la aprobación de la Iglesia Católica, que "No son ni 10 ni 20 los verdugos que destrozan Mi Cuerpo; son muchísimas las manos que lastiman Mi Cuerpo, recibiendo la comunión en la mano— el trabajo sacrílego de Satanás" (información que comparto para los que quieran creer).
Pueden descargar este libro desde este blog si así lo desean, pero otra gran mentira soltada al ruedo para justificar la Eucaristía en la mano es que Jesucristo la entregó así a sus apóstoles, hecho que nadie puede afirmar por cuanto no hay evidencia de ello. En el libro "La Amarga Pasión de Cristo" que contiene las visiones de Ana Catalina Emmerich (beatificada por Juan Pablo II) donde se habla de la Institución de la Eucaristía -entre otras cosas- tampoco se menciona que Jesucristo haya entregado la Eucaristía en la mano a sus apóstoles.
Recordemos las palabras que el sacerdote solía rezar luego de entregada la Eucaristía durante la Santa Misa (y que aún se reza en la Misa Tridentina con el rito extraordinario tradicional en latín) "Lo que tomamos con la boca, recibámoslo, Señor, con alma pura; y de don temporal conviértasenos en remedio eterno.Tu Cuerpo Señor, que he recibido, y Tu sangre que he bebido, permanezcan estrechamente unidos a mis entrañas, y haz que no quede mancha alguna de pecado en mí, alimentado con sacramento tan puro y santo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén."
Laicos, dejen de buscar excusas para recibir la Eucaristía en la mano, escuchen sus conciencias y dejen entrar la misericordia de Dios que anhela su adoración y respeto.
Sacerdotes, "los tibios serán vomitados" según las Sagradas Escrituras; calienten nuevamente sus corazones de amor por Dios y encontrarán el celo y el amor por la Sagrada Eucaristía que, evidentemente, han perdido.
Fuente: TESTIMONIO de Autores Católicos Escogidos.
El año 1921, S.S. Benedicto XV, a petición del Cardenal Desiderio José Mercier, concedió a toda la nación belga el oficio y la Misa de Santa María Virgen Mediadora de todas las Gracias, para que se celebrara el 31 de mayo.
La Sede Apostólica otorgó este mismo oficio y formulario a muchas otras diócesis e Institutos religiosos que lo habían pedido, con lo cual su memoria se hizo general.
El Concilio Vaticano II, en 1964, expuso ampliamente la función de Santa María en el misterio de Cristo y de la Iglesia: "La función maternal de María para con los hombres de ningún modod oscurece ni disminuye la única mediación de Cristo, sino que muestra su eficacia. En efecto, cualquier influjo salvador de la Santísima Virgen en los hombres nace, no de alguna necesidad objetiva, sino del beneplácito divino y deriva de la superabundancia de los méritos de Cristo, se apoya en la mediación de Él, depende totalmente de ella, y de ella obtiene toda su eficacia; en modo alguno impide la unión inmediata de los creyentes con Cristo, sino que la favorece"(Lumen Gentium, 60)
Finalmente en el año 1971, la Sagrada Congregación para el Culto Divino aprobó la Santa Misa que lleva por título Virgen María, Madre y Medianera de la Gracia, que, en fiel armonía con la doctrina del Concilio ya mencionado, conmemora a la vez la función maternal y el papel mediador de la Santísima Virgen. Actualmente esta Misa se celebra en muchos lugares el 8 de mayo.
El formulario, naturalmente, enaltece en primer lugar a Cristo, "verdadero Dios y verdadero hombre, único Mediador, viviente siempre para inteceder por nosotros" (Prefacio de la Santa Misa). Pero también recuerda a la Santísima Virgen, "Madre y Mediadora de la Gracia", porque Dios Padre, "por misteriosos designio de (Su) Providencia" (Prefacio), la asoció a la obra de la redención humana.
San Martín de Porres es muy popular en toda América. No sólo ejerce el atractivo que han ejercido siempre los sencillos cuando el Señor ha querido glorificarlos, sino que su misma persona constituye todo un símbolo.
Nacido en Lima (Perú) como hijo natural de un caballero español y de una mulata en 1579, representa entre los santos a los «coloured men» del Nuevo Mundo, a ese pueblo de gentes de color que se ven dolorosamente humillados por su condición de negros. Tardó su padre en reconocerlo pero al final asintió, teniendo de todas formas que partir dejando al pequeño al cuidado de su madre. Son misteriosos los caminos del Señor: no fue sino un Santo quien lo confirmó en la fe de sus padres.
Fue Santo Toribio Mogrovejo, segundo arzobispo de Lima y actual patrono del Episcopado Latinoamericano, quien hizo descender el Espíritu sobre su moreno corazón. Martín aprendió el oficio de barbero y también algo de medicina. Era inteligente, y fue tal su amor por los hermanos que no tardó en aprender para poderlos servir mejor. Desde niño sentía predilección por los enfermos y los pobres en quienes reconocía sin duda el rostro sufriente de su Señor. A los 15 años la gracia recibida y el ardor por vivir más cerca de Dios en servicio completo a sus hermanos humanos lo impulsó a pedir ser admitido como donado en el convento de los dominicos que había en Lima.
Era Martín enfermero cuando entró como terciario laico en el convento de Dominicos de Lima, en el que fue recibido a la profesión (1603) siguió ejerciendo su profesión dentro del convento para con sus hermanos. El cuidado que ponía por los enfermos se extendía aun a los animales: perros, gatos, pavos, y aun ratones, eran objeto de su solicitud.
Pronto la virtud del moreno dejó de ser un secreto. Su servicio como enfermero se extendía desde sus hermanos dominicos hasta las personas más abandonadas que podía encontrar en la calle. En 1603 le fue concedida la profesión religiosa y pronunció los votos de pobreza, obediencia y castidad. Hombre de gran caridad, unía a su incesante oración las penitencias más duras. Era mucho el amor, eran poco el sueño y la comida, lo sostenía la oración, la infinita misericordia de Dios. Es muy probable que haya conocido a Santa Rosa de Lima.
A Martín le agradaba el ayuno y la oración: sobre todo el orar de noche, a ejemplo de Jesús. En la oración obtenía grandes luces que hacían maravillosas sus lecciones de catecismo.
La virtud del Santo, su intensa vida espiritual, sostenían su entrega, pero sin duda alguna, aquello que más recuerda el pueblo de Lima son sus numerosos milagros. A veces se trataba de curaciones instantáneas, en otras bastaba sólo su presencia para que el enfermo desahuciado iniciara un sorprendente y firme proceso de recuperación. Muchos lo vieron entrar y salir de recintos estando las puertas cerradas.
Su vida entera, oculta y radiante a un mismo tiempo se desarrolló dentro de un mundo lleno de ángeles y demonios en el que Martín conservó siempre una perfecta serenidad.
El pueblo de Lima venera hoy su dulce y sencilla imagen, con su escoba en la mano dando de comer, de un mismo plato, a perro, ratón y gato.
A los 60 años de edad, Fray Martín cayó enfermo y supo de inmediato que había llegado la hora de encontrarse con el Señor. El pueblo se conmovió, y mientras en la calle toda Lima lloraba, el mismo virrey fue a verlo a su lecho de muerte para besar la mano de quien decía de sí mismo ser un perro mulato, tal era la veneración que todos le tenían. Poco después, mientras se le rezaba el credo, besando el crucifijo con profunda alegría, el Santo partió. Murió en 1639.
Pero esta partida no lo alejó de su pueblo quien esperanzado le reza a diario aguardando su tierna intercesión y agradeciendo sus milagros. Fray Martín de Porres, el mulato "Santo de la escoba" fue canonizado el 6 de mayo de 1962 por el Papa Juan XXIII.
La solemnidad de Todos los Santos no podía por menos de provocar el recuerdo de los Fieles difuntos, presentes todos los días en la oración de la Iglesia Católica.
La fecha del 2 de noviembre se fijó a comienzos del siglo Xl.
La súplica por los difuntos pertenece a la más antigua tradición cristiana, lo mismo que la ofrenda del sacrificio eucarístico para que «brille sobre ellos la luz eterna».
En todas las misas, la Iglesia Católica pide, por supuesto, por «cuantos descansan en Cristo», pero también extiende su súplica en favor de «todos los muertos cuya fe sólo el Señor conoce» y por «cuantos murieron en su amistad»
Al orar por todos los que han abandonado este mundo, pedimos también a Dios «que, al confesar la resurrección de Jesucristo, su Hijo, se afiance también nuestra esperanza de que todos sus hijos resucitarán»
Si creemos que «todos volverán a la vida» es porque Jesús nos dijo: «Yo soy la resurrección y la vida, y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre»
Afirmamos, por fin, en nuestra oración, que Jesús es el lazo de unión con nuestros hermanos difuntos: «a Él nos unimos por la celebración del memorial de su amor» en especial en la celebración del «misterio pascual», con la comunión en su cuerpo y sangre.
Oración de Santa Gertrudis para liberar 1,000 almas del Purgatorio
Nuestro Señor Jesucristo le enseñó la siguiente oración a Santa Gertrudis para liberar mil almas del Purgatorio:
"Eterno Padre, te ofrezco la Preciosísima Sangre de Tu Divino Hijo, en unión con todas las Misas celebradas hoy en todo el mundo, por todas las Santas Almas del Purgatorio. Amén".
Las almas del Purgatorio estarán eternamente agradecidas e intercederán por nosotros ante Dios.
La Iglesia Católica nos manda echar en este día una mirada al cielo, que es nuestra futura patria, para ver allí con San Juan, a esa turba magna, a esa muchedumbre incontable de Santos, figurada en esas series de 12,000 inscritos en el Libro de la Vida, - con el cual se indica un número incalculable y perfecto, - y procedentes de Israel y de toda nación, pueblo y lengua, los cuales revestidos de blancas túnicas y con palmas en las manos, alaban sin cesar al Cordero sin mancilla.
Cristo, la Virgen, los nueve coros de ángeles, los Apóstoles y Profetas, los Mártires con su propia sangre purpurados, los Confesores, radiantes con sus blancos vestidos, y los castos coros de Vírgenes forman ese majestuoso cortejo, integrado por todos cuantos acá en la tierra se desasieron de los bienes caducos y fueron mansos, mortificados, justicieros, misericordiosos, puros, pacíficos y perseguidos por Cristo.
Entre esos millones de Justos a quienes hoy honramos y que fueron sencillos fieles de Jesús en la tierra, están muchos de los nuestros, parientes, amigos, miembros de nuestra familia parroquial, a los cuales van hoy dirigidos nuestros cultos.
Ellos adoran ya al Rey de reyes y Corona de todos los Santos y seguramente nos alcanzarán abundantes misericordias de lo alto.
Esta fiesta común ha de ser también la nuestra algún día, ya que por desgracia son muy contados los que tienen grandes ambiciones de ser santos, y de amontonar muchos tesoros en el cielo. Alegrémonos, pues, en el Señor, y al considerarnos todavía bogando en el mar revuelto, tendamos los brazos, llamemos a voces a los que vemos gozar ya de la tranquilidad del puerto, sin exposición a mareos ni tempestades.
Ellos sabrán compadecerse de nosotros, habiendo pasado por harto más recias luchas y penalidades que las nuestras.
Muy necios seríamos si pretendiéramos subir al cielo por otro camino que el que nos dejó allanado Cristo Jesús y sus Santos.
Santo Padre Pío de Pietrelcina recibiendo la Eucaristía en la boca y de rodillas.
Ningún Santo la recibió en las manos ¿por qué no siguen su ejemplo?
Los Santos
La Sagrada Biblia llama "Santo" a aquello que está consagrado a Dios. La Iglesia Católica ha llamado "santos" a aquellos que se han dedicado a tratar de que su propia vida le sea lo más agradable posible a Nuestro Señor.
Hay unos que han sido "canonizados", o sea declarados oficialmente santos por el Sumo Pontífice, porque por su intercesión se han conseguido admirables milagros, y porque después de haber examinado minuciosamente sus escritos y de haber hecho una cuidadosa investigación e interrogatorio a los testigos que lo acompañaron en su vida, se ha llegado a la conclusión de que practicaron las virtudes en grado heroico.
Para ser declarado "Santo" por la Iglesia Católica se necesita toda una serie de trámites rigurosos. Primero una exhaustiva averiguación con personas que lo conocieron, para saber si en verdad su vida fue ejemplar y virtuosa. Si se logra comprobar por el testimonio de muchos que su comportamiento fue ejemplar, se le declara "Siervo de Dios". Si por detalladas averiguaciones se llega a la conclusión de que sus virtudes, fueron heroicas, se le declara "Venerable". Más tarde, si por su intercesión se consigue algún milagro totalmente inexplicable por medios humanos, es declarado "Beato". Finalmente si se consigue un nuevo y maravillosos milagro por haber pedido su intercesión, el Papa lo declara "santo".
Para algunos santos este procedimiento de su canonización ha sido rapidísimo, como por ejemplo para San Francisco de Asís y San Antonio, que sólo duró 2 años. Poquísimos otros han sido declarados santos seis años después de su muerte, o a los 15 o 20 años. Para la inmensa mayoría, los trámites para su beatificación y canonización duran 30, 40,50 y hasta cien años o más. Después de 20 o 30 años de averiguaciones, la mayor o menor rapidez para la beatificación o canonización, depende de que obtenga más o menos pronto los milagros requeridos.
Los santos "canonizados" oficialmente por la Iglesia Católica son varios millares. Pero existe una inmensa cantidad de santos no canonizados, pero que ya están gozando de Dios en el cielo. A ellos especialmente está dedicada esta fiesta de hoy.
La Santa Biblia afirma que al Cordero de Dios lo sigue una multitud incontable.
En el cielo están San Chofer de bus y Santa Lavandera de ropa. San Mensajero y Santa Secretaria. Santa Madre de familia y San Gerente de Empresa. San Obrero de construcción y San Agricultor. San Colegial y Santa Estudiante. Santa Viuda, Santa Solterona, Santa Niña y Santa Anciana. San Sacerdote, San Obispo, San Pontífice, San Limosnero, San Celador, Santa Cocinera, San Arrendatario y San Millonario, y muchos más que amaron a Dios y cumplieron sus deberes de cada día.
Señor Jesús: que cada uno de nosotros logremos formar también parte un día en el cielo para siempre del número de tus santos, de los que te alabaremos y te amaremos por los siglos de los siglos. Amén.
Esta es la voluntad de Dios: Que lleguemos a la santidad