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Blog de Andre Suarez
Relatos que saben a cuentos cuando uno se toma el tiempo de escribirlo... Claro, la vida no deja de ser cuento.

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Archivos de 09 February 2010
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Parece que los casi 4 900 afiliados al grupo Quiero mandar a RENZO SCHULLER a vender chullos a la premiación del Oscar del Facebook no olvidan las palabras del conductor en Mesa de Noche. "¿Qué hacen por allá -Magaly Solier y Norma Martinez-? ¿Vendiendo chullos?" fueron las palabras que el cable diseminó como rigero de polvora en nuestra sociedad herida y sucia de sarna debido al racismo. Darle con palo a Schuller en este post es dar una noticia vieja, porque esos 4 900 afiliados lo hacen por mi. Y lo bueno de Schuller, además de ser un buen idiota, es que supo unir a los peruanos contra el racismo. Digamos que se inmoló para que odiemos a un racista de su estirpe.
El grupo fue creado por Gabriela Cruz Tirado, como indica la cuenta del Facebook. Y me quito el sombrero ante y por ella debido a una idea tan original, así como de originales post que muestran una cruda verdad. El portal web del El Comercio publicó un par de comentarios muy cierto. "Esta nominación es un golpe a esa argolla de actores que aparecen en el 99% de las películas peruanas estrenadas comercialmente y que no le han ganado a nadie. Felizmente Claudia Llosa no se acolleró a esa argolla. Imagínense ‘La teta’ dirigida por Fabrizio Aguilar. Les apuesto que Melania Urbina hubiera hecho de Fausta, Magdyel Ugaz de la prima, Gustavo Bueno del tío, y hasta ponían a Diego Bertie como el jardinero".

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Me reí mucho con el comentario y que es tristemente cierto. El cine, debido a la poca inversión pública, se ha convertido en una actividad de las esferas más altas, que tienen el capital y el tiempo suficiente para dedicarse a grandes empresas filmográficas. Entonces, este cine es un producto de dicha clase exclusiva, que hace de sus películas imágenes de sus propias vidas. Este fue el caso de Tarata, que la mayoría de peruanos esperaba un retrato histórico del atentado, pero Fabrizio Aguilar solo dijo que era un recuerdo que él tuvo del atentado. UN RECUERDO CUANDO ÉL ERA UN NIÑO. Dicha película la vendieron bien, con mucha expectativa, pero terminó siendo una pachotada, como sería un senderista bebiendo Coca Cola.
Regresando al primate de Schuller, y de una señorita con muy buen tino para las agrupaciones del Facebook, sin embargo, Llosa, la directora de la Teta Asustada, dio un giro de 180 grados al producir una película con Magaly Solier. Tuvo sus críticas por el caracter antimachista, pero el éxito en el extranjero la hizo brillar.

Aunque el grupo del Facebook provoca mi ira contra el racismo, me da gusto saber que entre las críticas y la indignación por el racismo, tenemos un hilo conductor entre todos, que es que nadie quiere ser victima de racismo. Yo una vez lo fui y pido que nadie más nunca lo sea.
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Soy un ser despreciable y eso me hace entender mi padre. Y más precisamente, soy un ser despreciable según la etiqueta social según mi padre. La oración es muy fuerte para lo que promete, pero en realidad exagero. No del todo, pero en algo. Sucede que mi padre, desde hace un par de años, se las ha dado por corregir ciertos "malos habitos mios", que connotan desprecio hacia los demás.
Este es el caso típico cuando almuerzo con él. Por ejemplo, cuando termino de comer, dejo los cubiertos de manera aleatoria en el plato y mi padre me pregunta "¿No te gustó?, es que eso significa desprecio". Y yo le digo "Bueno, pero solo fue un movimiento mío al azar. No con la intención que propones". Y así siempre pasa cada tarde o noche cuando acompaño a mi padre. La última vez que me corrigio mi "despreciabilidad implícita" fue cuando servía vino. Mi padre me pasa la botella y yo la recibo cogiendo la base de la misma. Mi padre me reprocha y me dice que así no. Yo no lo escuché por la bulla y comencé a servirme de esa manera. Él medio alzó la voz y me dijo que así no, que eso significa desprecio. No tuve más que voltear los ojos, como El Exorcista, y acomodar mi mano sobre la botella. Una amiga de mi madre vio mi gesto y comenzó a reir. Mi padre le explica que mi particular forma de coger la botella es desprecio; sin embargo, la amiga de mi madre no estaba para aprender lecciones de etiqueta cuando veía en mí un rostro de "Puta madre, todo está mal cuando decido hacer algo".

En fin, desde esa noche creo que soy un ser despreciable pero de manera tácita para los cuadriculados de la etiqueta social. Y mi única defensa es mi clásico relativismo cultural, que me inhibe de determinismos culturales, como es la etiqueta y los buenos modales. No digo que sea un cerdo, sino que si uno sabe desde un inicio que toda accion es un acto social para con otro circunscrito en un campo social, bueno, uno puede darse la libertad de quebrartar eso sin necesidad de hacer un escándalo, como puede ser servir vino cogiendo desde la base de la botella.