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Blog de Andre Suarez
Relatos que saben a cuentos cuando uno se toma el tiempo de escribirlo... Claro, la vida no deja de ser cuento.

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Archivos de 02 February 2010


Mi debilidad son las rubias deshabridas, o simplemente las rubias. Aquellas rubias que se jactan de ser rubias naturales, que no necesitan el tinte sintético sobre sus cabellos. ¿Y por qué esa debilidad? Pues siempre me lo cuestioné, desde pequeñito, y ahora que 20 años pesan sobre mí encuentro una explicación sociológica al asunto.
Me gustan las rubias, porque ellas conforman un campo social distinto al mío, un campo social que, para bien o para mal, la publicidad ha creado en ellas un estandar de belleza para la sociedad limeña. Dicha publicidad categoriza a la rubia vinculándola con elementos implícitos como la belleza y la popularidad. Y debe ser que mi gusto por ellas se deba a eso, que soy víctima mediática de la publicidad y un enamoradizo empedernido entre comercial y comercial de perfumes y bellas rubias semidesnudas.
Pero siento que mi debilidad va más de eso. Las rubias me gustan, porque el campo social con el que me identifico no tiene vinculación alguna con el campo social de rubias, porque socioeconómicamente hablando ellas pertenecen a una sociedad más lucrada que la mía, lo que genera prejuicios y altercados para una correcta socializacion entre dos campos sociales distintos.
Y así es como las rubias las observo como un campo social paralelo al mío que intento acercarme, pero de manera timida a ser rechazado, porque las veo tan distintas a mí que pienso que no tendrá éxito mi empresa de conocerlas. Además, la diferencia con dicho campo social es lo que también las dota de particularidad, porque las rubias pertenecen a una minoría, lo que causa en mí una mayor atención. Eso es algo que en cristiano se entiende por "costumbre". Me gustan las rubias, porque no es costumbre que siempre las vea, por lo que me gustan de manera singular, así como a los rubios les gusta las morenas.

Bueno, las líneas anteriores forma parte de mi explicación sociológica de mi debilidad por las rubias, solo falta mi explicación emocional. Y sucede que las rubias me gustan, porque en un guiño de mirada veo en ella la mujer ensueño del comercial del perfume que jamás oleré. Me gustan las rubias, porque cualquier jean les va bien, porque miran con ojos verdes y azules, que secuestran mis ojos negros para llevarlos a una paleta multicolor de encanto. Me gustan dichas rubias, porque sencillamente sé que robarles un beso es tan dificil como saludarlas con un beso en la mejilla. Unas rubias que las beso en un verso que no se identifican con ellas, porque nunca leen mis palabras tímidas resultado de una observación inocente.

¿Y por qué titulo que dicha debilidad es desgraciadamente peruana?
Porque enamorarse de las rubias resulta un masoquismo sentimental debido a las diferencias sociales, el clasismo y el prejuicio. Y la única manera de sacarle el gusto a tener dicha debilidad es yendose del país, donde una persona como yo, parecida a los 24 millones de peruanos que somos, tendrá la ligera posibilidad de encantar a una rubia que "por costumbre" está harta de ver rubios, que espera ver a un morenito pelucón como yo que le guste por ser diferente. Y como dijo un gran filósofo "No hay rubia que quiera más a un negro que una alemana".
Amén.