La fe de Qohélet (1/2)

Qo 12: 1-7: Acuérdate de tu Hacedor durante tu juventud, antes de que lleguen los días aciagos y alcances los años en que dirás: “No les saco gusto.” Antes de que se oscurezca la luz del sol, la luna y las estrellas, y a la lluvia siga el nublado. Ese día temblarán los guardianes de casa y los robustos se encorvarán, las que muelen serán pocas y se pararán, las que miran por las ventanas se ofuscarán, las puertas de la calle se cerrarán y el ruido del molino se apagará, se debilitará el canto de los pájaros, las canciones se irán callando, darán miedo las alturas y rondarán los terrores. Cuando florezca el almendro y se arrastre la langosta y no dé gusto la alcaparra, porque el hombre marcha a la morada eterna y el cortejo fúnebre recorre las calles. Antes de que se rompa el hilo de plata, y se destroce la copa de oro, y se quiebre el cántaro de la fuente, y se raje la polea del pozo, y el polvo vuelva a la tierra que fue, y el espíritu vuelva a Dios, que lo dio.
Comentario
¿Quién es Qohélet? El nombre Qohélet no se puede explicar sin problemas. Parece que indica la función del director de la asamblea (qahal), de donde la traducción griega ‘Eclesiastés’ (ekklesia). Por testimonio propio (1: 1), es Salomón, hijo de David, que nos ofrece algo así como el testamento del rey (1: 12). Con ello, Qohélet se ubica dentro de la tradición sapiencial, pero parece obvio que lo hace en medio de una crisis de la sabiduría.
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