Verdad absoluta: negada y afirmada a la vez
La Biblia nos habla de la ira de Dios, pero ¿puede Dios tener sentimientos? ¿Acaso tener sentimientos no significa padecer? Y si es así, ¿puede padecer un ser que es perfecto?
Seguramente hemos escuchado este tipo de preguntas infinidad de veces. Lo que hay que tener claro es que no hay manera de resolverlas mediante un conocimiento definitivo, consistente y coherente, de la naturaleza divina. Los problemas lógicos que se siguen a partir de los intentos de dar respuesta a preguntas como esas son incontables, interminables e irresolubles. Frente a ello, la salida teológica clásica es la del recurso al misterio: la naturaleza divina se halla más allá de la capacidad humana de conocer, de modo que lo sensato es no aspirar a una coherencia y consistencia absolutas en nuestros discursos acerca de Dios.
Pues bien: el creyente escéptico sigue fielmente este consejo. Si Dios es un misterio, nada de lo que digamos acerca de él puede ser considerado un conocimiento verdadero en un sentido apodíctico, ni por lo tanto una verdad de la que no podamos dudar. Hay que aceptarlo con valentía: no es posible tal conocimiento en esta vida. Qué le vamos a hacer: no hay una verdad absoluta respecto de Dios que se halle al alcance de nuestra capacidad cognoscitiva. De haberla, la fe sería innecesaria.
Las imágenes que ilustran este fragmento han sido tomadas de una célebre parodia de la Inquisición española realizada por Monty Python, el famoso grupo cómico británico de los años setenta. Cuando unos personajes son presionados a responder a ciertas preguntas triviales, exclaman, a modo de queja:
¡No esperaba a la Inquisición española! Dicho lo cual, aparecen en escena tres cardenales que dicen:
¡Nadie espera a la Inquisición española! Y empieza un interrogatorio hilarante con unas torturas muy tontas. Bueno, tampoco en Lima se espera a la Inquisición española, pero en previsión de lo inesperado, más vale aclarar que no niego la verdad absoluta.
La religión no tiene sentido sin la afirmación de la verdad absoluta. Ocurre, sin embrago, que no es una verdad cognoscitiva. Leído lo cual, tampoco se debe saltar a la conclusión, igualmente infundada, de que entonces la fe es irracional. Nada sería más ajeno a la tradición cristiana.
Si no quedó claro, aquí va otra vez: opino que en la religión cristiana la verdad absoluta es enteramente racional, a pesar de no ser una verdad cognoscitiva. Me parece, más bien, que la verdad absoulta es
performativa... pero eso será materia de otra entrada.