Introducción
Creer en la existencia de Dios es relativamente fácil; lo difícil es creer que Dios habla.
Para intentar desentrañar el lenguaje de Dios, hago aquí unos comentarios bíblicos, que no pretenden ser mucho más que una reflexión acerca del cristianismo y los retos que enfrenta en el presente, hecha desde la llamada ‘nueva koiné’, es decir, desde la hermenéutica filosófica.
Debo señalar que hago este ejercicio de subtilitas intelligendi, explicandi et applicandi, en el que consiste interpretar, de buena fe, es decir, procurando no contrariar a la razón, ajustándome a las posibilidades que me brinda la tradición cristiana y evitando la atribución de significados aberrantes al texto bíblico. Pero debo advertir que, para guiarme en la inetrpretación de los textos, asumiré el punto de vista de Qohélet, aquel enigmático personaje del Antiguo Testamento que, según creo, habló en un lenguaje muy afin al lenguaje de nuestro tiempo. Esto último significa que muchas cosas sonarán inevitablemente extrañas y quizás hasta ofensivas para quienes aprecian lecturas más conservadoras de la Biblia.
» leer más

Debo señalar que hago este ejercicio de subtilitas intelligendi, explicandi et applicandi, en el que consiste interpretar, de buena fe, es decir, procurando no contrariar a la razón, ajustándome a las posibilidades que me brinda la tradición cristiana y evitando la atribución de significados aberrantes al texto bíblico. Pero debo advertir que, para guiarme en la inetrpretación de los textos, asumiré el punto de vista de Qohélet, aquel enigmático personaje del Antiguo Testamento que, según creo, habló en un lenguaje muy afin al lenguaje de nuestro tiempo. Esto último significa que muchas cosas sonarán inevitablemente extrañas y quizás hasta ofensivas para quienes aprecian lecturas más conservadoras de la Biblia.
» leer más




