Archivos de junio,2009

Los nativos en el Perú, encuentro de culturas en la Amazonía

junio 16, 2009
Las imágenes por la televisión de un grupo de nativos en Amazonas, que desentierran uno de sus muertos, extraen el ataúd, abren la tapa, exigiendo al periodista para que mire los cortes en el cuerpo hechos en la autopsia de un hospital y; por el otro lado, el periodista que se resistía a que abran el ataúd, exclamando que sin necesidad que le muestren el cuerpo, creía en lo que decían. Las imágenes del Apu nativo herido en un hospital, que afirma que fueron baleados desde las cinco de la mañana en la Curva del Diablo y los nativos que lucharon en la guerra del Cenepa, en respuesta al ataque, quitaron los fusiles a la policía para luego dispararles con sus mismas armas; la expresión que los animales, los árboles, el agua, el aire, el suelo y el subsuelo les pertenecen y que no permitirán que nadie ingrese a sus territorios para destruirlos, porque esa es la herencia que va de generación en generación; la expresión que ellos no tienen ningún representante (Apu) de los nativos en el Congreso y; la expresión que si interrumpen la paz de su comunidad, ellos responderán con la ferocidad con la cual han actuado, aún a costas de su exterminio.

La idea principal de estas imágenes es que la interrupción de la vida de paz en la cual vive un grupo humano origina la violencia. La paz es el resultado de la interrelación de materia (naturaleza), energía (grupo humano y animal), significado (concepciones, ideas). Si estos tres aspectos forman un espiral creativo, es decir se genera un desarrollo, entonces el resultado es la paz. Las concepciones, que han surgido de la vida de un grupo humano en un entorno natural específico, aparentemente tienen una existencia independiente, pero está demostrado, que ellas influyen en los cambios en la naturaleza y en las relaciones entre los miembros del grupo humano. Si la influencia externa, rompe el espiral de materia-energía-significado (naturaleza-grupo humano-concepciones), entonces se ha roto la paz interna, sobreviniendo la violencia.

Recordemos las imágenes, que la historia ha ido dejando de generación en generación, en el caso de la relación del inca Atahualpa con el conquistador Pizarro. Un grupo de aventureros españoles, movidos por la ambición, llegan a Cajamarca. El fin es usufructuar de las riquezas de la naturaleza destruyéndola y para ello van ha utilizar la energía del grupo humano como si fuera de un grupo animal, guiado por una concepción corruptiva de robo. Pizarro, haciendo uso de armas de fuego captura a Atahualpa, pero previamente, dialoga con el Inca. En señal de “paz” agasaja con vino a los “comandantes incas”, juega ajedrez en presencia del Inca y éste aprende indicándole una jugada con la cual ganaba, le entrega la Biblia diciéndole que es la palabra de Dios, por lo que el Inca puso el libro sobre su oído y sin escuchar a Dios lo arroja al suelo. En estas imágenes, la idea principal es que durante el encuentro, el Inca actuaba con honestidad y Pizarro con deshonestidad. Con los comandantes militares incas borrachos con vino, la tropa sin dirección fue fácil derrotarlo con las armas de fuego. Capturado el Inca, se procede a otra mentira, decirle que si llenaba un cuarto con oro, era libre. La historia, en este caso y en sucesivos casos, nos dice, que la paz de un grupo se rompe con la deshonestidad (mentira, engaño, estafa, falacia). Pero también, podemos constatar que el grupo conquistador recurre a la falacia de aparecer como el grupo bueno, que trae el desarrollo, es decir recurre a la dualidad (grupo humano-concepción), que considera al grupo humano a conquistar, a sus concepciones del mismo y a la naturaleza que ocupa, como bienes a someter; concibiéndoles como seres inferiores y malos y, ellos como los seres superiores y buenos.

¿En que se diferencia las imágenes de estas historias con las imágenes que recientemente se ha visto en el enfrentamiento entre el Gobierno y los Apus? Primero, que, escuchando hablar a los Apus, no queda la menor duda de su actuación honesta, que ellos solo defienden la naturaleza que ocupan y, por el otro lado el gobierno afirmando que los nativos han actuado sanguinariamente porque los manipulan desde fuera (los nacionalistas de Ollanta y de otros gobiernos dejando tácito que se refiere a Hugo Chávez, Evo Morales, Daniel Ortega) y “como son ignorantes” porque se trata de una cultura “inferior” esta plenamente justificado que se los someta con una ley externa y se les diga que cosa tienen que hacer con la naturaleza que habitan.

Una conclusión sería, que al parecer, en el encuentro de dos culturas, si se trata de mantener la paz, la actuación tendrá que ceñirse al respeto del espiral creativo de cada comunidad, y solamente, esto es posible mediante la práctica de un valor universal: decir la verdad y practicar la honestidad. En el caso actual, el gobierno no respeta el espiral de desarrollo de las comunidades, y para justificar su actuación construye una falacia, que el Gobierno es el dueño de la naturaleza, cuando la Constitución señala que es el Estado, y lógicamente un verdadero Estado tiene razón de ser, si se respeta la relación que hay entre grupo humano-naturaleza-concepciones, establecidas en cada comunidad.

En el enfrentamiento de la Amazonía, después de lo ocurrido en la Curva del Diablo, ahora el gobierno ha promovido el diálogo. Por un lado, los líderes nativos (Apus) que tienen el reconocimiento de sus comunidades y, por el otro lado los representantes del gobierno encabezado por Yehude Simon, los ministros y ministras, hombres y mujeres de confianza del presidente Alan García, pero que no representan a comunidades específicas. Las comunidades todas, desde el Sur hasta el Norte están en efervescencia, reclamando respeto derogando las leyes, porque la suspensión indefinida les suena a mentira. Pienso, que estas leyes, si realmente estamos por el respeto de las comunidades nativas, y realmente queremos la paz con ellas, el Gobierno no tiene porque intervenir, y deben dejar, para que sean los líderes nativos en la forma de cómo ellos deciden en sus comunidades y de cómo estos se reúnen con otros Apus, elaboren la ley y; para la formalidad, sea el Congreso que lo ratifique y el Presidente las publique. Si Alan García hace eso, estará pasando de la pre-democracia a la democracia, y de una concepción que promueve la violencia, a una concepción que promueve la paz entre culturas.

Evaluación de la carrera magisterial

junio 16, 2009
Las evaluaciones de los profesores para ingresar a la carrera magisterial, tienen por finalidad, escoger a quienes reúnen requisitos preestablecidos, para ocupar las plazas en el magisterio. La concepción del Gobierno sobre la educación, reza que realizando este proceso de evaluaciones la educación mejorará. Por el contrario un sector mayoritario de profesores, siente que no ocurrirá tal mejora, por tanto, han decidido no participar de dichas evaluaciones. Se ha establecido una dicotomía: los que creen que con evaluaciones se mejorará la educación y los que no creen. Ambas formas de pensar, no tienen en cuenta los avances en modelos educativos que hay hasta la actualidad, modelos que se construyen, incorporando los avances científicos en la sicología, funcionamiento cerebral y en las investigaciones de las formaciones sociales.

Las evaluaciones en los procesos sociales, cada día incorporan elementos de las mediciones en los procesos naturales. Así como en estos últimos, todavía hay magnitudes que no es posible medir, como por ejemplo, cuánta energía es necesaria para iniciar una catástrofe, aunque la energía ya se mide con precisión; en los procesos sociales, las magnitudes son todavía mucho más complejas. Por supuesto, medir las magnitudes del clima natural (temperatura, presión, humedad, velocidad de vientos, radiación solar, etc.) y en función de estos parámetros realizar una evaluación del clima, que permita tomar decisiones, es algo que cada día se hace con mayor precisión; pero, medir las magnitudes del clima institucional o de un grupo social (valores, actitudes, resiliencias, etc.), los avances son muy limitados, las magnitudes todavía no están muy bien precisadas y los instrumentos de evaluación que se dispone son imprecisos, además que existe una interrelación entre el grupo social y su entorno natural, que influye fuertemente en el clima social, situación que a la inversa ocurre, pero con una influencia muy insignificante, tal como es el caso del calentamiento global, producto de varias decenas de años de influencia de las actividades contaminantes de los grupos sociales.

La educación es un proceso social, pero para que este proceso ocurra, los actores sociales, primero construyen un modelo educativo. Es el modelo educativo que se encarna en el proceso educativo. Pero, por ninguna de las partes, el Ministerio de Educación o el SUTEP o el colegio de profesores, piensan en el modelo educativo. La razón, pienso, es que el modelo de educación que implementan o reproducen o reclaman, no es conocido por estos mismos elementos participantes, pues se trata de modelos que copiaron de otras realidades, que repiten por la fuerza de la costumbre. Es parecido a una planta o cultivo transgénico, que tiene muy altos rendimientos en un país lejano, pero que si se copia los mismos parámetros en otro lugar, no funcionará, y por más evaluaciones que se haga, el problema no se corregirá. Por tanto, el problema central, es primero caracterizar el modelo educativo que se implementa a través del Ministerio y que los profesores aceptan a cambio de un salario; después de ello, se tiene que evaluar este modelo. Entonces, aparece el verdadero problema ¿en función de que criterios de evaluación se debe evaluar el modelo educativo?

La educación, ha sido la herramienta básica para el desarrollo de los pueblos. En consecuencia, los criterios para evaluar un modelo educativo son los parámetros del desarrollo que son los indicadores de salud, de ciencia y tecnología, de trabajo productivo, de salud moral, de confort, etc. Una evaluación, a ojo de buen cubero, que emplea solamente un instrumento de evaluación, como es el estado de percepción y satisfacción, nos revela rápidamente, que el modelo educativo actual es un fracaso. Entonces, no tiene ningún sentido que el gobierno aplique exámenes a los profesores (no es una evaluación en el sentido de evaluar, sino es una autoevaluación) y que un sector mayoritario de estos se resistan a rendir dichos exámenes; ambos sectores, no se dan cuenta de lo que quieren; porque el problema de fondo es la crisis del modelo educativo actual, ante la cual se hace muy poco.

Los peruanos entre 3 años a 16 años asisten a las escuelas desde hace varias décadas, hoy son 8 millones aproximadamente, que estarán 13 años de su vida en la Escuela, pero, las generaciones de los profesores actuales y de los que cesaron, poco hicieron para afrontar los graves problemas de desarrollo, pues éstas continúan como son las precarias condiciones de salud y alimentación, condiciones deplorables de vivienda, actitud consumista de ciencia y tecnología, la corrupción generalizada, etc. La pregunta es ¿Pará qué 8 millones de peruanos utilicen 13 años de su vida yendo a la escuela actual? Entonces, debemos darnos cuenta, que el tipo de Escuela, la forma de educar, esa es la que ha fracasado, por tanto han fracasado, los ministros, los especialistas de Uses y Ugels, los directores de colegios centenarios y los profesores. Nadie de fuera, nos va construir un verdadero modelo educativo, para que permita nuestro desarrollo. El calco o copia de otros modelos es deshonesto y está más que demostrado que conducen al fracaso. El Modelo educativo, que nos saque del atraso, está por construirse. Hay esfuerzos en ese sentido, pero estos son como plantas que surgen vigorosas, si no tienen un sistema articulado de sostenibilidad, con el tiempo sucumben a la influencia del medio social. En ese sentido, se reclama, un nuevo modelo educativo, que apunte a solucionar los bajos índices de desarrollo, que como se ha dicho en miles de discursos de políticos históricos como José Carlos Mariátegui y otros, será creación histórica.

Recién algunas universidades, empiezan a investigar seriamente, la sicología del niño andino, selvático y costeño; conocimientos que son el sustento para articular un modelo educativo exitoso. Mientras tanto, las facultades de educación se dedicaron a copiar modelos educativos y a reproducirlos en las mentes de profesores, que cual conquistadores llevan el “saber” a diversos lugares. Recién, después de un cruento derramamiento de sangre en Amazonas, los miembros del Gobierno, toman dato, que existe otro Perú que ellos desconocían como son las comunidades nativas e indígenas, que han pagado impuestos y recursos al estado, pero a cambio no reciben nada para su desarrollo y, que por el contrario son mirados como culturas de atrasados y cuyos territorios falta conquistar para darle utilidad a dichos recursos. Afloró la mentalidad de Pizarro, que está dormida en muchos congresistas y políticos. El concepto de democracia, no era tal, sino era el equivalente primitivo de defender los propios intereses o de inversionistas que dejan gollerías, y que las elecciones eran solamente un mecanismo de engaño, por el cual se accede a los cargos de gobierno. Han colisionado culturas. Esta es otra de las características que deberá incorporar un modelo educativo. Se ha tomado nota de otro dato, la formación moral de un Apu, por ejemplo, en la práctica de la honestidad, en nada se parece a la formación moral de un gobernante limeño de la triquiñuela, manipulación, un artífice en la construcción de falacias; este es otro elemento a considerar, las investigaciones ya nos revelan que la formación moral de valores universales de honestidad y laboriosidad se forjan participando en el proceso productivo y en una interrelación de respeto con la naturaleza, aspecto que en la forma de educar actual no ha sido incorporado en las escuelas y por el contrario, los profesores van a las comunidades, con un fin, expresado o tácito, de mentalizar a los niños y adolescentes que el futuro está en las grandes ciudades.

Mientras tanto, el Ministro de Educación, los especialistas, los Dirigentes Sindicales, el Colegio de profesores, están muy entretenidos en hacer otras cosas, menos en afrontar el verdadero problema de la educación en el Perú, hoy.