Archivos de mayo,2008

Viviendas en Lima y calidad de vida. Venta de departamentos y derrumbes

mayo 03, 2008
Observamos el boom de las construcciones de edificios de departamentos de 10 a más pisos. Producto de las excavaciones, según manifiestan sin las licencias municipales, son varios trabajadores que perdieron la vida asfixiados por los derrumbes en las cimentaciones. Las casas aledañas han sido deterioradas y muchas personas se quedaron de la noche a la mañana en la calle, viviendo en habitaciones alquiladas.

Nuevamente, las inversiones corruptivas han encontrado una forma de obtener ganancias, sin considerar el desarrollo social. Por ejemplo, un edificio de 18 pisos con 4 departamentos por piso de 90 metros cuadrados, considerando que cada departamento será ocupado por una familia corta de 4 personas, hace un total de 72 departamentos para 288 personas, de las cuales más de la mitad son niños y niñas en edad escolar. Se producen una alta concentración poblacional, y no se han proyectado centros sociales de salud, educación y recreación deportiva.

Se observa la demolición de casas antiguas en barrios tradicionales, o se compran terrenos en manzanas de casas con dos pisos. Levantar un edificio de 18 pisos junto a casas de 2 pisos traerá como consecuencia, que las casas aledañas pierdan luz solar y campo visual. Traerá ruidos molestos al aumentar los vehiculos en la calle. En una zona que no estaba diseñada para edificios altos, sin ninguna consideración de calidad de vida, se agrede a los vecinos del edificio quedando eliminada la calidad de vivienda que gozaban.

Las áreas verdes se reducen más. No son suficientes para tanta concentración de la población. El criterio que alrededor de cada edificio, debe contar con un área verde de hasta una distancia igual a la mitad de su altura, se viene vulnerando completamente. Cuando hacen las cimentaciones, las casas vecinas quedan en el aire, por que no se deja espacio para jardines. Los pequeños jardines deben compartirse con toda la aglomeración de personas que traen los edificios.

El gobierno, no hace absolutamente nada para frenar esta destrucción de la herencia histórica de las manzanas de casas de dos pisos. Al contrario exhibe las cifras del boon de inversiones en construcciones como un gran logro. Los edificios que deben ser diseñados para manzanas vacías o en lugares que permitan que los jardines sean amplios, considerando la altura de los edificios, se están convirtiendo en la nueva tugurización “moderna”.

Por otro lado, tampoco se considera en los distritos donde se están autorizando estas construcciones de edificios, que cuenten con la suficiente cantidad de pistas para evitar atascamientos vehiculares. Se sigue con el crecimiento desordenado de la ciudad, sin ninguna planificación. Las universidades, no expresan sus propuestas de desarrollo urbano, o si las tienen, carecen de mayor impacto.

Se han permitido las tugurizaciones en las faldas de los cerros aledaños, en las quintas que no tienen mantenimiento técnico y en las pequeñas ciudades que se apuntalan sin ninguna planificación a la gran Lima. Esto se ha hecho, sin considerar el suministro de energía, de agua, instalaciones de desague, pistas en número suficiente y sin la construcción de instalaciones para los servicios de salud y educación. Pero lo más grave, es que se han hecho sin las instalaciones para las actividades productivas. Con una aparente modernidad, se vienen construyendo edificios de departamentos, generando graves problemas de congestionamiento, que deterioran cada vez más la calidad de vida de los millones de peruanos en Lima.

Las inversones corruptivas, asi como traen miseria a las comunidades cuando invierten en la minería o la extracción de petróleo, gas y otros, asimismo, están llevando pobre calidad de vida, al invertir en edificios de departamentos, movidos solamente por el interes de obtener ganancias, que son llevadas fuera del país.

Tampoco en la ciudad, se planificaron las construcciones para las instalaciones de la producción, resultando que calles completas, las casas de viviendas se hayan convertido en improvisados talleres, con instalaciones precarias, en rubros que van desde la venta ilegal de drogas, pasan por talleres mecánicos, bodegas de abarrotes, hasta instituciones educativas privadas. Se carecen de restaurantes y prolifera el menu de la carretilla o de la señoras que las preparan y los llevan en ollas, para que sean consumidos en pleno centro de trabajo o atendiendo a los clientes, Ha resultado, que los centros de reahabilitación de salud, centros educativos y campos deportivos, están rodeados por avenidas cubiertas por humo denso que emiten los vehículos congestionados, además del ruido excesivo de los vehículos y de talleres. No solo hay pésimas condiciones de la calidad de vida, sino también pésimas condiciones de la calidad en el trabajo.

Por décadas, un modelo educativo que no tuvo en cuenta una educación para la calidad de vida, reflejada en la calidad de construcciones para vivienda y para la producción, ha traído este panorama de desorden y miseria que se observa en las ciudades, en las campiñas y en las comunidades en el país. Las viviendas de Lima, son la expresión más palpable, de esta miseria educativa. Por un lado los departamentos y casas de lujo, por el otro lado, están rodeados de las casas vecinas contiguas, de los cerros aledaños cubiertos de casas, que no poseen las condiciones de salubridad básicas y que la gran obra municipal ha sido construir escaleras para subir a los cerros y by pass en las pistas para aliviar la congestión vehicular; en un intento de tapar una mediocridad en el crecimiento urbano, fruto del centralismo que llevan implícitas las inversiones corruptivas.