Archivos de agosto,2009

Phoenix - Consolation Prizes

agosto 31, 2009
A casi dos años de vida del blog hemos alcanzado la visita 100000, un hito si tomamos en cuenta que alguno de los discos que hemos venido comentando a lo mucho fueron escuchados por 100000 personas (exagero por supuesto [ojalá esté exagerando]). Como dije en el post de aniversario, mientras todavía tenga conexión a internet y muchos datos musicales que compartir, esta ventana seguirá abierta.
La canción que comento ahora es una pieza indie importada de Paris. Los Phoenix, genios del ritmo electrónico, crean una melodía bastante dinámica. El fraseo de la guitarra y la voz zigzagueante atrapan a cualquiera asegurando que él tema estará por lo menos un par de días en la cabeza.
Nadie quiere premios consuelo, nunca nos conformamos hasta tener lo que (a quien) queremos.

Lou Reed - Transformer

agosto 20, 2009
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Después de su salida de The Velvet Underground y un primer solo album regularon, el gran Lou se junta con David Bowie para empezar a crear. Bajado de revoluciones, a una velocidad más moderada que el frenesí vocal que derrochaba en cada disco de los VU. Reed reinterpreta algunas de las canciones que compuso en su antigua banda, pero principalmente se dedica a componer nuevos temas que exploten su habilidad vocal y vaya que lo logra. Sus letras coquetean con la ambigüedad de saberse una persona bien en la frontera con los bajos fondos, retrata la fortaleza espitirual (moral?) en medio de la miseria material y la marginalidad. Travestismo, prostitución: "el lado salvaje" neoyorkino ya no visto con una mirada ruda ni negativa como en el debut VU y Nico, más bien con una cercanía comprensiva y, cuando ya la has escuchado muchas veces, nostálgica.
Destacan: Vicious (un cencerro), Perfect Day (geniales vocales), Hangin' Round (coqueteo glam), Take a Walk on the Wild Side (su canción más conocida, la mejor del disco además), Satellite of Love (otra vez la voz que destaca), I'm So Free (otra vez el glam) y Goodnight Ladies (coqueteo jazzístico).

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Buzzcocks - Love Bites

agosto 11, 2009
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Si rastreamos el movimiento indie hasta sus orígenes, antes del C86, más allá de los Smiths, más allá de New Order, antes incluso que Joy Division, nos encontraríamos con una banda punk que a primeras oídas comparte más con los Ramones que con Oasis. Las letras irónicas, la agresividad rítmica y la estridencia de sus acordes los identifican como meros punks y nada más. Sin embargo, y aquí me permito un análisis subjetivo, la melodía no es tan caótica o revolucionaria como se puede pensar. Si nos detenemos en la guitarra armónica de Pete Shelley (líder del grupo) se observan complejas combinaciones que mantienen (de algún modo) la cohesión de todo el desorden que crean sus compañeros, y por otro la guitarra melódica de Diggle de vez en cuando se anima a salirse del cuadro totalmente. Y si hay algo que hemos sostenido en este espacio es que el indie, a parte del rollo independiente, musicalmente reinvindica el protagonismo guitarrero de los clásicos británicos. ¿Qué es lo que más me gustó del disco? La contínua evocación al sonido ferroviario en sus canciones así como en las instrumentales.
Destacan: Real World (todos a bordo, "no sé ni cómo te llamas"), Ever Fallen in Love (with Someone You Shouldn't've) (el primer tema que escuché de ellos, amor a primera oída), Nostalgia (en las vías, "una sensación de nostalgia por las épocas a venir"), Just Lust (homenaje al twist), Sixteen Again (tema central del disco, ¿, te acuerdas cómo te sentías a los 16?), Walking Distance (instrumental fenomenal, te lleva a las meras rieles), Love is Lies (una ironía bárbara), Nothing Left (la voz tiene una potencia desorbitante) y Late for the Train (materializan todas las evocaciones en un gran instrumental).

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Modest Mouse - Good News for People Who Love Bad News

agosto 05, 2009
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Pieza simbólica de aquello que conocemos como sonido indie, que no es otra cosa música al estilo indie británico pero hecha en EUA, y uno de los mejores del 2004. El cuarto disco de los Modest termina por cuajar sus innovaciones compositoras y la habilidad interpretativa de sus miembros (ojo, para este disco aún no se había incorporado el maestro de maestros Johnny Marr). El álbum cuenta en el protagónico con sintetizadores que evocan el vaivén al que uno se ve sometido en el vagón de un tren o en altamar, a veces violento y (la mayor parte del tiempo) relajado. Acompaña una percusión de golpes secos y una guitarra que regala riffs que se traducen en intros y outros sensacionales. La voz despiadada de Isaac Brock, adecuada para gritar a la gente cada una de sus verdades, termina por ser una cereza muy amarga: perfecta para aquellos que amamos las malas noticias.
Destacan: el triunvirato del disco The World at Large, Float On y Oceans Breaths Salty (el ejemplo perfecto del vaivén descrito), Bury me With It y Dance Hall (una dupla violenta), Bukowski y The Devil's Workday (influencia de Tom Waits), The View (un bailable), Black Cadillacs, One Chance y The Good Times are Killing Me (núcleo del disco: la armonía y la melodía parecen confluir hacia estos temas).

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