El soundtrack de lo dulce, un desaforado manifiesto romántico y cursi, uno de los mejores (y menos conocidos) discos pop en español. Son sus letras naïf, los ambientes que crea su sintetizador que es azúcar puro y el rasgueo simplísimo de su guitarra los que hacen que, el único álbum de este grupo español, sea referencia obligatoria para los melómanos hispanohablantes. Provenientes del país vasco, Javier e Iñaqui logran un producto de acabados magníficos y una referencia obligatoria si se quiere hacer pop en español. El mito termina por construirse cuando al indagar por conciertos o entrevistas al grupo no se halla ninguna, solamente se tiene una foto promocional. Simplicidad técnica, alta capacidad compositora y poca exposición: tres cosas que le faltan a los artistas pop hispanohablantes, y luego nos pregutamos de porqué estamos como estamos. La cohesión melódica y rítmica es el punto fuerte, mientras que la ingenuidad y el amor inocente son los ejes temáticos de este ícono.
Destacan: La Noche Inventada (así debe sonar una noche estrellada), Nadadora (experiencia sensorial), Como un Aviador (un vaivén relajante), El Bello Verano ("soñar un verano, en el que fuimos novios y poderle cambiar el final" aprende Juanes!), Portugal (qué originales los Hombres G!), Buen Vigia, Viaje a los Sueños Polares (una de las mejores canciones de amor, si me preguntan), Al Otro Lado (te reto a no pensar en El Principito), carlos Baila (prácticamente ves a la pareja bailando), Yo te Perdí una Tarde de Abril (acá hay un hombro), Dame Estrellas o Limones (el colmo de la ingenuidad) y Martín se ha ido para Siempre.
Ladies and Gentlemen: Karlos Romano C. (entusiasta garagero que pide la inmediata beatificación de Jack White. Este espacio se ha plegado a su lucha)
Vade retro Satana
Para aquellos fieles seguidores heterodoxos de los 4 primeros discos, Lp’s ‘ediciones limitadas’ y las ‘legendarias cintas perdidas’ de los White Stripes; sin duda Get Behind Me Satan resulta más bien un gusto adquirido para los acostumbrados a los vertiginosos riffs minimalistas, crudos y de baja fidelidad.
La propuesta re-inventiva de ‘los padres del revival garage’ muestra la madurez alcanzada tras (hasta ese entonces) 8 años de existencia como grupo, haciendo un disco no tan rockero como sus predecesores. He aquí mis apreciaciones.
Empecemos por ‘Blue Orchid’, batería simple y riff repetitivo, ¿qué más se puede decir? , funciona. Sólo al Sr. III (Jack White) se le podría ocurrir hacer de su guitarra un bajo disminuyéndole una octava y sobresaturarla de una distorsión cremosa hasta el infinito más uno. ‘The Nurse’, ¿alguien dijo marimba y quiebres abruptos?. ‘My Doorbell’: canción para niños rockeros. ‘Forever For Her (Is Over For Me)’, Meg White y su maraca, dejalos y ven conmigo. ‘Little Ghost’, la mandolina, los duetos y el fantasmas combinan como el pollo a la brasa con papas. ‘The Denial Twist’, Connan O’Brian regresa “Late Night”. Luego esta ‘White Moon’, bateria entrometida en una canción de cuna, no te vas a dormir.
‘Instinct Blues’, te golpeara como Muhammad Ali cuando menos te lo esperes, tiene el plus de un final épico, (la batalla final del señor de los anillos es un chancay). ‘Passive Manipulation’, 35 segundos de Megan Martha White como vocalista, con esto queda claro de que fueron ex esposos, al incesto dile No! , o deja abierta la posibilidad de un revolcón. ‘Take, Take Take’ hermano ilegitimo de ‘The Denial Twist’ con coros pegadizos. ‘As Ugly As I Seem’, siames de ‘White Moon’, ahora incorporando los bongos con guitarra ligera. ‘Red Rain’ (back to old school, baby!!), que manía de Jack White por tocar con afinaciones abiertas en Do y jugar con el ‘slide’, deja bien en claro sus preferencias por el Delta y Country Blues, Son House y Blind Willie Mctell estarían orgullosos de él, complemento perfecto para Meg y sus campanas. El folk ’I’m Lonely (But I Ain’t That Lonely Yet)’ repite la fórmula de las demás canciones con acompañamiento de piano poniendo así fin a los ¾ de hora de GBMS.
Tiene un sabor diferente pero siguen siendo los White Stripes sin duda alguna, uno de los mejores grupos de rock de todos los tiempos (¿Verdad que soy imparcial?). Escúchalo, digiérelo y disfrútalo.
Nota del Editor: Del espinoso tema del incesto, a los hijos ilegítimos y el placer pecaminoso de la marimba, el Get Behind Me Satan es la reinvención de un dueto que lleva el southern rock a niveles altísimos de calidad técnica. El único reproche es la falta de unidad melódica (o de haberla es terriblemente difusa) y temática, lo cual al final no impide que sea un buen disco que, al final del día, no se torna imprescincible.
La mejor formación del mítico ensamble de jazz fusión, el primer disco con Jaco y embrión de lo que será el legendario Heavy Weather. A mediados de los 70s, las barreras del jazz habían sido derribadas: la experimentación y fusión son moneda corriente entre los músicos dedicados al género. Dentro del grupo, la siempre problemática silla del baterista es cubierta por Alex Acuña y, lo que sería un fichaje galáctico, Jaco Pastorius se adueña del bajo. Con esos dos nombres, está por demás seguir hablando del contexto.
El disco comienza de manera genial con Black Market (un collage de ritmos caribeños y tropicales), siguen con Cannon Ball (un tributo a Adderley con un sonido sordo de vientos), sigue Gibraltar (reminiscencia marítima), Elegant People (siempre me remite al tango), Three Clowns (me gusta creer que es un diálogo entre tres, pero no logro confirmar la teoría), Barbary Coast (un viaje funky en tren) y Herandnu (péndulo melódico).
Siempre he tratado de hacer crítica y expresar ideas ajenas a la música de manera caleta, sin embargo ahora siento que es necesario violar esa regla.
Hay algo que siempre digo a todo el mundo, somos ciudadanos y no súbditos. No puede haber nadie por encima de las leyes, por más que se le atribuyan grandes obras a alguien, este no puede estar por encima de nadie. En un fallo histórico; que desafia la actitud tan peruana del criollismo, el perromuerteo, la sacada de vuelta y la pendejada; se ha condenado a Alberto Fujimori.
Que todos lo tengan en cuenta, si violas la ley tienes que pagar, al final del día todos somos iguales ante las normas y todos tenemos las mismas responsabilidades. No importa cuán popular seas, no importa cuántos logros hayas alcanzado: INTEGRIDAD es el mensaje que todos debemos de aprender.
Para acompañar un temón del maestro Daniel F, el punk peruano producto de un entorno gris es voz autorizada para denunciar los excesos y apuntar con el dedo a todos los asesinos de la ilusión.
Nota de Actualización:
¿Y pensamos que se había acabado? Esto nunca acaba: el progresismo, la capacidad de indignarse, el inconformismo son parte del espíritu juvenil. No es venganza, no es el proyectar rencor sobre Fujimori (ya quisieran alguno que tildan de caviar a medio mundo), es el firme anhelo de que en este país las cosas se hagan bien: que los criminales estén en las cárceles, que el presidente esté en palacio y que la gente esté en las calles cuando aquel trate de hacer alguna pendejada. Y la razón lo exige así: Fujimori debe mantenerse en la cárcel haciéndole campo al siguiente hijo de puta que trate de comportarse como él.
La canción menos smith de los Smiths, un tema conocídisimo pero con una instrumentalización muy poco usual para los precursores del britpop y crisol del indie. No es que la temática cambie, (más bien Morrisey se despacha con 6 minutos de lírica melancólica y tonada lúgubre) sino que el maestro Marr no hace riffs complejos ni utiliza las técnicas complejísimas a las que estaba acostumbrado. Su guitarra imita la función de un sintetizador y se limita (?) a crear ambientes sombríos y lluviosos. Un dato, las inefables tAtU blasfemaron al hacer un cover desastroso.
Disfruten: