Archivos de marzo,2012

La pobreza es la forma más mortal de la violencia

marzo 29, 2012
La pobreza es la forma más mortal de la violencia.
Mahatma Gandhi.


Los datos hablan: la pobreza es la forma más mortal de violencia, causa alrededor de 18 millones de muertos al año en el mundo, mientras que todos los conflictos armados causan aproximadamente 100 mil muertos al año. Asimismo, la pobreza ocasiona más muertos que el crimen violento en el planeta. En el caso de los Estados Unidos de Norteamérica, la criminalidad causa 10 homicidios por cada 100,000 habitantes por año y la mortalidad origina 286 muertes de afrodescendientes por cada 100,000 habitantes por año. Las mediciones estadísticas más serias revelan que la pobreza victima más seres humanos que las guerras mundiales, regionales y civiles, y que los campos de concentración y exterminio del Siglo XX. Manuel Piqueras, Solidaridad frente a Homicidio.

A veces los sueños se desensueñan y encarnan

marzo 25, 2012
Pedro Salinas (1891-1935), gran poeta español de la generación del 27 del siglo pasado, poetiza el amor y el desamor desde los sueños que, a veces se desensueñan y encarnan. La realidad de la aventura humana del amor y su transfiguración poética se fusionan: sólo un sueño es verdadero cuando es amor, sólo el amor se manifiesta en un sueño creativo. El ser humano es en última instancia un animal amoroso, un corazón pensante, allí reside el centro de su tragedia y su esperanza.



“Torpemente el amor busca.
Vive en mí como una oscura
fuerza extrañada. No tiene
ojos que le satisfagan
su ansia de ver. Los espera.
Tantea a un lado y a otro:
se tropieza con el cielo,
con un papel, o con nada.
Ni aire ni tierra ni agua
le sirven para salir
desde su mina a la vida,
porque él ni vuela ni anda.
Sólo quiere, quiere, quiere,
y querer no es caminar,
ni volar, con pies, con alas
de otros seres. El amor
sólo va hacia su destino
con las alas y los pies
que de su entraña le nazcan
cada día, que jamás
tocaron la tierra, el aire,
y que no se usaron nunca
en más vuelos ni jornadas
que los de su oficio virgen.
Y así mientras no le salgan,
fuerzas de pluma en los hombros,
nuevas plantas,
está como masa oscura,
en el fondo de su mar,
esperando que le lleguen
formas de vida a su ansia.
Se acerca el mundo y le ofrece
salidas, salidas vagas:
una rosa, no le sirve.
El amor no es una rosa.
Un día azul; el amor
no es tampoco una mañana.
Le brinda sombras, espectros,
que no se pueden asir,
llenos de incorpóreas gracias;
pero un querer, aunque venga
de las sombras,
es siempre lo que se abraza.
Y por fin le trae un sueño,
un sueño tan parecido
que se siente todo trémulo
de inminencia, al borde ya
de la forma que esperaba.
Que esperaba y que no es:
porque un sueño sólo es sueño
verdadero
cuando en materia mortal
se desensueña y se encarna.
Y allá se vuelve el amor
a su entraña,
a trabajar sin cesar
con la fe de que de él salga
su mismo salir, la ansiada
forma de vivirse, esa
que no se puede encontrar
sino a fuerza
de esperar desesperado:
a fuerza de tanto amarla”.



Pedro Salinas
(de Razón De Amor - 1936)”.

El silencio por Jorge Luis Borges

marzo 16, 2012
La belleza y la hondura de este poema de Jorge Luis Borges, es el silencio como experiencia, como paradoja que nos recupera para el amor, que nos dirá todo: “Sentirás el latido enamorado/ Con que tu corazón recuperado/ Te irá diciendo todo, todo, todo.”.



El silencio

No digas nada, no preguntes nada.
Cuando quieras hablar quédate mudo
Que un silencio sin fin sea tu escudo
Y al miso tiempo tu perfecta espada.

No llames si la puerta esta cerrada
No llores si el dolor es más agudo
No cantes si el camino es menos rudo
No interrogues sino con la mirada.

Y en la calma profunda y transparente
Que poco a poco y silenciosamente
Inundarás tu pecho transparente.

Sentirás el latido enamorado
Con que tu corazón recuperado
Te irá diciendo todo, todo, todo.

Albert Camus: la memoria del pobre entre el absurdo y la rebelión

marzo 14, 2012
Escribe: Manuel Piqueras


Albert Camus (1913-1960), despliega la fuerza de su pensamiento poético en su obra maestra, El hombre rebelde (1952). En su ensayo filosófico Camus “se propone proseguir, ante el asesinato y la rebelión, una reflexión comenzada alrededor del suicidio y de la noción de absurdo”, expuesta en su obra filosófica germinal, El mito de Sísifo (1942). En los ciclos camusianos de creación, el absurdo se vuelca en la rebelión y al final gira en el amor. Entre el primer y ultimo ensayo, el pensador poético plantea: “Desde la memoria del pobre, en la luz (del absurdo y la rebelión), el mundo sigue siendo nuestro primer y último amor”. Este manifiesto camusiano, tiene una actualidad absoluta en este tiempo de tragedia y esperanza.



El horror ante el asesinato y el despojo lógico

En la gran crisis mundial del Siglo XX, tiempo de asesinato y despojo de inmensas masas de víctimas inocentes, se conmovieron los cimientos más profundos de la humanidad. Ante esta realidad, Camus se pregunto: “¿La vida tiene sentido de ser vivida?”. Su primera respuesta fue el absurdo, seguida luego por la rebelión y, antes de su muerte, por el amor.

La porción inocente consciente de la humanidad vivió el siglo en la compleja combinación de estas tres respuestas. Camus encontró su fuerza en la “memoria de los pobres”, en “ese secreto de luz cálida, (...) que lo había ayudado a vivir y a vencerlo todo” .

El encuentro de la inocencia con experiencia

Las relaciones de amistad y de admiración intelectual entre Hannah Arentd y Albert Camus son notorias, se asemejan a las que Arendt tuvo con Walter Benjamín. Terminada la Segunda Guerra Mundial, entre 1945 y 1949, Karl Jaspers y Hannah Arendt volvieron a reunirse en la empresa común: “La filosofía debería volverse concreta y práctica, sin olvidar por ello ni un solo momento su origen”.

La revista Die Waltung, fundada por Jaspers, fue un lugar significativo de la reforma intelectual y moral del pensamiento de nuestra civilización, Albert Camus fue uno de sus más importantes colaboradores. En este proyecto Arendt se aproxima a Camus y a su obra, señalando que dentro de la filosofía de la existencia francesa, Camus, en particular, era “un nuevo tipo de persona, alguien que sencillamente y sin nacionalismo europeo alguno era un europeo”.

En 1952, Arendt realizó un viaje desde Nueva York hasta el viejo continente, llevando su obra maestra Los orígenes del totalitarismo, publicada en inglés. En su estadía en Paris quedo muy decepcionada del “hegelianismo organizado” de los intelectuales franceses, salvo de Camus “Ayer vi a Camus; sin duda, el mejor hombre que hoy tiene Francia. Esta muy por encima del resto de los intelectuales (franceses). “

Ese mismo año Camus publico El hombre rebelde, el “hegelianismo organizado” —Jean Paul Sartre, Simone de Beauvioir, etc.— reaccionaron ideológicamente y sin escrúpulos para aislarlo. Camus conoció tiempos de soledad, Arendt le envió una carta que expresaba su reconocimiento “He leído El hombre rebelde, me gusta mucho” .

En 1957, Camus recibió el Premio Nobel en Literatura, preparaba una novela que llamaba El primer hombre. A la mitad del camino, el 4 de enero de 1960, Camus encontró la muerte en un accidente de automóvil.

En los años sesenta, dos obras maestras, Sobre la revolución de Hannah Arendt y El hombre rebelde de Albert Camus, fueron la lectura obligatoria en la rebelión del discurso libre de los estudiantes de Berkeley.

El absurdo

La existencia humana, en tiempo de mega crisis, de asesinato y despojo lógico, se precipita al abismo del absurdo. En el imaginario se produce una catástrofe de sentido, las representaciones colectivas se pueblan de guerras y de campos, y de sus víctimas en masa. En la mitología, la leyenda antigua de Sísifo, la maldición ritual de subir y bajar de una montaña sin propósito alguno, es el sin sentido mismo.

El pensamiento poético de Camus, bebe del pozo de su tiempo, mas allá del nihilismo de Andre Gide, plantea la única pregunta significante ante esta trágica concreción: “¿Vale la pena la vida de ser vivida?. ” El suicidio colectivo se torna una respuesta metafísica hipotética frente a una catástrofe del sentido de la existencia humana.

La rebelión

El asesinato y el despojo lógico se incrementan rompiendo todo límite humano y moral. El problema de la rebelión adquiere sentido preciso en el pensamiento occidental con el cristianismo. Camus propone una rebelión con sentido —opuesta al resentimiento, a la dominación y a la violencia—.

La rebelión metafísica, la rebelión histórica, y la rebelión y el arte se encuentra escindidas entre el bien y el mal, y el mal radical. La crítica demoledora de Camus a las rebeliones históricas más importantes por su extensión e intensidad en el mundo, el bolchevismo y el nazismo, posee un sorprendente parecido con la de Walter Benjamín en sus notables “Tesis sobre la filosofía de la Historia”.

La rebelión del medio día que plantea Camus, se halla en el polo opuesto de la rebelión en nombre de la ideología y el terror. En el imaginario, el mito y el pensamiento del medio día, a la mitad del camino, entre los extremos racionales, cínicos y violentos de la criba de la modernidad, se revela la luz del amor al mundo del hombre en rebelión.

Desde la memoria del pobre, el secreto de luz cálida

Los ciclos simbólicos y conceptuales de la creación camusiana, conducen al misterio del soplo del secreto de luz cálida en el mundo, desde la memoria del pobre: “La solidaridad de los hombres se funda en el movimiento de rebelión y éste, a su vez, no encuentra justificación sino en esa complicidad. Tendremos, por lo tanto, derecho a decir que toda rebelión que se autoriza a negar o a destruir esa solidaridad pierde por ello el nombre de rebelión y coincide en realidad con un consentimiento homicida” .



"Apocalipsis: el amor nunca muere", en Solidaridad frente a homicidio: ensayos sobre la no violencia militante en el siglo veintiuno. Ideele. Lima: 2003.

De 'otras Indias mejores' a 'otras Américas mejores'

marzo 03, 2012
"Embarcarse para estas y otras Indias mejores", San Juan de la Cruz. Correspondencia.


Por Manuel Piqueras Luna

Tiempo de memoria en tiempo de crisis, volver a las fuentes, desde estas Páginas Libres queremos hacer la remembranza de dos grandes creadores de la cultura peruana, Manuel Piqueras Cotolí (1885-1937) y Gustavo Gutiérrez Merino (1928). Tengo conciencia de que son dos fuentes de inspiración de mi vida y mis escritos, de mi imaginario intelectual y vital, pero manteniendo el maravilloso libre arbitrio del hombre libre: releyéndolos y respetándolos en el misterio impenetrable de sus creaciones.


"Estamos, en estos días, asistiendo a la exposición retrospectiva de la obra del artista español Manuel Piqueras Cotolí (1885-1937), en el Museo de Arte de Lima. En pocas semanas se entregará el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades al teólogo peruano Gustavo Gutiérrez Merino (1928). ¿Qué une a estas dos originales personalidades de nuestra creación cultural? Piqueras Cotolí y Gutiérrez Merino, cada uno en su propio lenguaje, en dos momentos críticos y lúcidos de la historia de las Américas, logran articular, con fortaleza y delicadeza, todas las sangres fragmentadas y enfrentadas en estas tierras de tragedia y esperanza. Sus obras iluminan, ¿como un haz de luz?, el laberinto de nuestra identidad: ¿quiénes somos? ¿de dónde venimos? ¿a dónde vamos?

Manuel Piqueras, escultor y arquitecto español, en su búsqueda de un lenguaje plástico -arquitectónico y escultórico- que congregara universos complejos, diversos y polarizados -los horizontes tempranos, intermedios y tardíos del mundo andino, y las tradiciones del mundo hispánico-, trazó un camino original en la creación de una obra artística, de una visión estética, y de un principio de humanidad andino y universal. El Pabellón del Perú, su obra cumbre, que ganó la medalla de oro para nuestra patria en la Feria Iberoamericana de Sevilla (1927-1930), es la plasmación de lo que Piqueras nombró como estilo "neoperuano", un collage andino e hispánico llevado hasta sus últimas consecuencias: "Manuel Piqueras Cotolí fue, sobre todo, el forjador de un estilo arquitectónico que reivindicaba nuestro lugar en el mundo. La mixtura entre lo hispano y lo precolombino, entre lo moderno y la raíz de nuestra identidad".

Su exploración artística está ubicada en una gran corriente del pensamiento de sentido y del gran arte de los siglos XIX y XX en Europa y América, que se ha ido planteando crecientemente como una ruptura con una visión europea -u occidental- encerrada en sí misma, y se ha ido embarcando en una apertura ascendente a la diversidad cultural dentro de la universalidad humana. Gustavo Gutiérrez -fraile, sacerdote y teólogo peruano-, a lo largo de su vida y su obra, va abriéndose paso no sólo en la maduración de un gran pensamiento teológico, sino en la ascensión hacia un bello lenguaje poético cargado de fuerza y ternura. Sus obras maestras, Hablar de Dios desde el sufrimiento del inocente, una reflexión sobre el libro de Job (1986) y En busca de los pobres de Jesucristo, el pensamiento de Bartolomé de las Casas (1992), constituyen una contribución fundamental a la creación cultural, histórica y actual de una utopía andina y universal.

Gutiérrez va haciendo camino desde su hablar de Dios, desde el sufrimiento del inocente. En esa huella humilde va hilvanando una utopía que conduce desde "otras Indias mejores" en el siglo XVI hasta "otras Américas mejores" en el siglo XXI. Entre estas dos centurias se producirán dos cambios de época que han conmovido los cimientos de la humanidad hacia horizontes ilimitados. En nombre del Dios de Jesucristo, del valor de la vida y la libertad humana, y desde el punto de visión de los pobres, Gustavo Gutiérrez es, junto con su antecesor Bartolomé de Las Casas, la conciencia lúcida de la continuidad y discontinuidad de la destrucción y la restitución de los indígenas en el siglo XVI, y de la opresión y liberación de los pobres en el siglo XX largo.".


La Republica.pe
28 de septiembre de 2003