Desde estas Páginas Libres hemos criticado abiertamente la intervención militar reciente del Estado sionista fundamentalista de Israel en la franja de Gaza, específicamente la llamada, por el gobierno israelí, “Operación plomo fundido”, la matanza de civiles inocentes, muchos de ellos niños inocentes; pero en ningún momento estamos en el coro de lo de Umberto Eco, notable intelectual y escritor mundial, llama acertadamente el nuevo antisemitismo.
Toda discrimación por razones étnicas (o de cualquier desigualdad horizontal de que se trate), es una fuente de violencia en el mundo, no ganan por este sendero ni los palestinos ni los israelíes, sólo gana el fundamentalismo, el sectarismo y la violencia que atenta contra cualquier entendimiento pacífico entre las partes después de una guerra que tiene sus orígenes en el desastre de la fundación de esos estados por Inglaterra, y que ahora hay que reparar en un acuerdo de paz duradera de largo aliento.
Ciertamente, somos realistas de que se trata de un camino difícil el de la paz auténtica entre Israel y Palestina, no contra el apartheid y la guerra, en esa huella caminamos tanto con Umberto Eco como con Jimmy Carter, y con una comunidad democrática de intelectuales concientes, activos y operantes en el mundo.







