El presidente Obama ha logrado una victoria política, social y moral de gran trascendencia, al hacer aprobar una ley de reforma sanitaria, que como señala Antonio Cano, corresponsal de El País en Washington D.C., establece cambios inclusivos fundamentales en la salud privada y pública para la población pobre en USA: “La ley prohibirá desde el próximo año que las compañías aseguradoras rechacen a un paciente por sus condiciones médicas preexistentes o lo expulsen cuando contraiga una enfermedad grave. Esas prácticas, las más sangrantes de todas las medidas abusivas que son corrientes actualmente, dejan en el desamparo a miles de enfermos de cáncer que se ven obligados a vender todas sus propiedades y endeudar a su familia para pagar sus tratamientos.”
Asimismo, el corresponsal de El País, señala: “Esta legislación obligará a todas las empresas a asegurar a sus empleados o, en ciertos casos, ofrecerles ayudas para que lo hagan por su cuenta. Se creará un seguro público de salud al que podrán sumarse todos aquellos que pierdan su trabajo o no tengan recursos para pagar un seguro privado. Los jóvenes y trabajadores autónomos que ahora mismo renuncian a un seguro porque no lo creen necesario, serán obligados por esta ley a acogerse a algún plan o tendrán que pagar una multa si no lo hacen.”.
Finalmente, el periodista informa: “En conjunto, se calcula que un 96% de la población de Estados Unidos contará a partir del próximo año con un seguro de salud.” Las fuerzas contrarias a esta reforma social esencial en la salud pública son muy grandes, pero el presidente Obama ha tenido un logro sin precedentes, un ejemplo, para los países del Tercer Mundo y América Latina, tendrá que persistir en esta andadura.






