En nuestro análisis, Sarah Palin, la candidata a la vicepresidencia republicana, gobernadora de Alaska, es más un impacto publicitario de "mecha corta" que le subió algunos puntos a MacCain. Una maniobra efectista para “ganarse alguito”, pero cuidado que podría salirle “el tiro por la culata”. Para MacCain, Palin, puede ser un arma de doble filo, gana en lo inmediato, pierde en lo mediato. Ni de lejos Sarah Palin es una Margaret Tacher ni una Golda Meir
-gobernantes conservadoras de amplia experiencia, gran capacidad política y amplio consenso en sus buenos tiempos-, que lo pueda suceder en la presidencia de la superpotencia si algo le sucediera. En contraposición, Palin es una política novata que puede crear muchos problemas en términos de inestabilidad y de inseguridad incrementado el miedo de los estadounidenses frente a la continuidad de la catástrofe de la administración de George W. Bush marcada por el caos, a la cual MacCain está estrechamente asociado.







