Si hay un especialista del cine catastrofista, ese género que se encarga de destruir permanentemente a la tierra, ese es Roland Emmerich, aunque hay que reconocer que lo ha hecho por partes o etapas. Primero fue sólo Estados Unidos, ya sea a través de la invasión alienígena (Día de la Independencia), o de dinosaurios (Godzilla), y luego por efectos del cambio climático (El día de mañana). Con 2012, Emmerich destruye todo el orbe.
Acaba de finalizar otra versión de la CADE realizada en nuestra ciudad. Tres días de reunión de los más importantes ejecutivos y miembros de la política nacional para, supuestamente, abordar temas de trascendencia nacional, pero, a las finales, tres días donde resuena más los cocteles y la fanfarria.
El terror ha sido para el cine, desde su nacimiento, uno de sus temas favoritos, sabiendo interpretar, y explotar, la fascinación inacabable que tiene el ser humano por las tramas misteriosas y por todo aquello que el hombre no puede controlar, mucho más si está cargada de elementos sobrenaturales.
El descubrimiento de una nueva red de espionaje ha puesto en vitrina, también nuevamente, el fantasma chileno que nuestro país lleva dentro y que es, lamentablemente, uno de los grandes impulsores de nuestra ausente unidad nacional.
Nuevamente la empresa de educación superior Alas Peruanas está en líos. Esta vez no es por su bajísima calidad académica, por el no pago a sus profesores, sus particulares formas de hacerse de alumnado incautos o sus estilos trapaceros de crecer infraestructuralmente. No, nada de eso. Lo novedoso de su nuevo lío es que ahora se ha convertido en una agencia de viajes, especialmente para políticos y magistrados a los que luego les pasará la factura.
Aunque la universidad nacional siga en huelga, por lo menos la local, no pasó desapercibida la celebración por los veinte años de la caída del Muro de Berlín. Sabemos que ese un hecho histórico que para muchos puso punto final al siglo XX, pero pongo acento en la universidad, por que creo que ese espacio es el que más sufrió ese acontecimiento debido a la debacle ideológica que trajo consigo; es decir, el fin del marxismo rampante, pensamiento que se entronizó en muchas universidades públicas y que es una de las causantes de su actual desgracia.
Manido recurso del cine efectista cuando explota la fatalidad que se experimenta con las enfermedades terminales. De eso trata esta cinta que más allá de la historia ya manoseada, tiene como atractivo ver juntas a Cameron Diaz y Abigail Breslin en tamaño dramón.
Confieso con rubor que hasta yo me la creí. Es decir, me ilusioné con que nuestro país sería la sede de los Juegos Panamericanos del 2015 y hasta pensé que ese era el elemento que le faltaba a este gobierno, y en particular a Alan, para redondear la imagen de una gestión óptima. Sin embargo, el sueño acabó y de nuevo a la cruda verdad: no somos sede de nada, y no podremos serlo si no cambian varias cosas.
Cargada ha estado esta semana con el tema de las barras bravas. Casi todos los medios locales han abordado el tema y en casi todos he sido invitado para participar del debate u opinar acerca de este repetitivo fenómeno.
Una nueva aventura de El Búho: producir, semanalmente, un programa de diálogo sobre temas actuales, con cierto tono irreverente, exclusivamente para ser visto a través de la web de este semanario. Asi que si les interesa pueden pinchar aquí.
Aprovechando la fiebre jacksonmaniana que se elevó con su lamentable muerte, llega este documental que tiene como único fin satisfacer a su fanaticada mundial y convertir a Michael Jackson en el primer mito del presente siglo.