INFORME BILIOSO

Darío A. Núñez Sovero
Esta es una nota enteramente biliosa, cargada de una cólera de antología. Ahora poco no más Jauja celebraba que nuestro centenario colegio josefino había sido incorporado a la red de colegios emblemáticos del país. Tarea menuda y compleja en la que mediaron diligentes gestiones de conocidos personajes del medio que radican en Lima. Hasta hubo ceremonia pública de entrega de la respectiva Resolución de designación en la que posaron para las fotografías autoridades que se auparon al momento.
La alegría fue mayor cuando se conoció, por antecedentes de otros colegios que ya habían merecido tal distinción, que nuestro colegio ampliaría y mejoraría su infraestructura con auditorio, piscina, campos deportivos, talleres, salas informáticas, aulas, etc..Ni qué decir del mejoramiento dela calidad educativa con la capacitación a la que deberían ser sometidos los docentes. Hasta allí todo bonito. Lindo.
Hoy, recorriendo los parajes marginales del Barrio El Porvenir, de súbito, me llamó la atención un hecho insólito: Ocurre que entre el coliseo josefino y la infraestructura de aulas del Colegio “San José” hay una franja de terreno que no es propiedad de la comunidad josefina, desde antaño es una chacra donde se cultivan artículos de pan llevar. Por versiones de Luis Bonilla García, viejo profesor ya extinto, me informé que los dueños se resistían a venderlo al colegio. Esta misma versión me la dio doña Lucía Yamamoto cuando era Presidenta de la APAFA y que intentó adquirirlo con fondos de actividades. Como se comprenderá comprar esta franja es importante para la comunidad estudiantil del Colegio dado a que se garantizaría su unidad territorial, así como también se posibilitaría realizar las construcciones pendientes para darle la categoría (que ahora sólo está en una resolución) de colegio emblemático.
Sin embargo, como para sepultar estas justas aspiraciones, he constatado que en parte de esa misma franja han empezado a construir una vivienda de material noble. Vivienda que entorpecerá cualquier buen deseo de ampliar una infraestructura moderna para nuestro Colegio. Me asaltaron, entonces, varias preguntas: ¿y el Director del Colegio?, ¿y la actual APAFA?, ¿y la comunidad docente?, ¿y el llamado Sindicato de Profesores?.
Enfrascados como están nuestras actuales autoridades por el momento eleccionario y absorbidos por la vehemencia de ser reelectos (¿?), no se dan cuenta de lo gravísimo del problema. Es más, entiendo que para hacer una construcción de esta envergadura se ha tenido que gestionar la licencia respectiva y, de oficio, el Alcalde ha debido conocer de este enojoso asunto. Entonces: ¿cómo es que camina este atropello contra una comunidad educativa de entrañable raigambre en nuestra provincia?. ¿Acaso nuestro Alcalde no debió ser el primero en advertir de este hecho injurioso y ponerlo en agenda de sesiones para ver la posibilidad de una expropiación por ser de interés común?. La explicación es simple: como no es jaujino no siente a nuestra tierra, sencillamente no le interesa lo que pueda atentar contra nuestras instituciones.
¿Y así quiere que lo reelijamos?




