Darío Núñez Sovero
Cuando uno recibe visitas, sobran motivos para colmarse de una callada alegría interna. De pronto nuestra cansina monotonía se sacude de su reiterancia y uno constata que, efectivamente, está presente en el afecto de personas varias y en distintos puntos del planeta. Es una viva y feliz verificación de que estamos vivos y que mucho de lo que hagamos servirá para multiplicar la alegría y el confort de las personas a quienes estimamos. Saber que nuestra modesta bonhomía termina allí donde empieza la correspondencia de quienes amamos. En temporadas de fiestas de carnavales es refrescante pasear por las calles jaujinas, hacerlo significó para este escriba reencuentros sorprendentes y muy gratos con amigos a quienes habíamos dejado de ver por buen tiempo. Por ejemplo: salí el último miércoles de carnaval huarancaíno y en plena calle me topé con Marcelo Robles que había llegado desde Nueva York, luego de breve conversa me despedí y más allá me encuentro con Pompeyo Hinojosa quién retornaba desde Las Vegas. Sigo andando y debo expresar mi saludo, a continuación, para Virgilio Bueno y su familia que ha llegado desde Estados Unidos. Cuando me disponía a llegar a mi casa no puedo menos que alegrarme de tener ante mis ojos a Coco Solís quién en forma responsable ha asumido el compromiso de padrino de monte en su barrio de La Samaritana y para ello ha llegado desde Nueva York. Así en toda la provincia de Jauja son miles los jaujinos que han retornado aunque por breves días para estar con los suyos en las festividades de nuestro carnaval.
De izquierda a derecha: Neri Orihuela, quien escribe estas líneas, Gerardo García Rosales y Roberto Mellado, rodeando a los huajleros de la Traida de Huarancayo
Estas palabras las considero necesarias para explicar, además, tres visitas que, entre otras que no registré, saturaron mi emoción carnestolenda en estás recientes fiestas de nuestra Jauja. Desde hace mucho tiempo no compartía unos momentos con uno de mis más caros amigos de infancia: Gerardo García Rosales. En el ciberespacio lo podemos ubicar como chatogar@hotmail.com, pero en la vida misma hacían muchas cajas de cerveza que no nos veíamos (metalenguaje que sólo yo y él entendemos). Fue un momento especial del que, naturalmente, hubo resultados proficuos que se traducirán en la próximo lanzamiento de su obra reciente referida a una antología de autores jaujinos que, Gerardo, ha seleccionado cuidadosamente y que será presentado en Lima.
La otra visita cargada de emotividad fue aquella que recibí de parte de Marx Espinoza Soriano. Era viernes jaujino, día esperado por toda la comunidad del barrio de la Rica Libertad, pues, el monte espera ansioso a sus parejas bailantes, mientras en mi casa unos golpes anuncian desde mi puerta la presencia de alguien. Asomo por mi ventana y verifico que es Marx acompañado de una dama jaujina de agraciada belleza (no podía ser de otro modo), mientas vamos desarrollando una enjundiosa charla voy constatando de que el lado cultural de Jauja está intacto, tal como ha sido en sus mejores épocas. Marx es un culto y novísimo escritor que traduce sus inquietudes en impactantes ediciones que se leen en toda la región. Me explica que la Municipalidad de Jauja le ha aprobado su proyecto para realizar la Primera Feria de Libro y que ésta se realizará como parte de las actividades del próximo aniversario de la fundación española de Jauja. Me pide que lo apoye difundiéndola y asumo con rigor dicha insinuación, del que todo jaujino debe participar. Nos despedimos con un refrescante aliento de alegría común y de admiración por tan cálida y grácil compañía.
Nuestros carnavales son puertas abiertas para el rencuentro de cúanto jaujino hay disperso por el planeta, lo que no sabemos, sin embargo, es si entre los hijos pródigos estarán algunos a quienes hemos dejado de ver buen tiempo. Por ello fue una sorpresa recibir la visita de más amigos de infancia como Roberto Mellado y nuestro inefable Miguel Pérez, con quienes, acompañados de Lucho Ramírez Chamorro, Orlando Calderón, “Chepo” Moisés Gamarra entre otros, mataperreábamos en la Jauja de la década del 60 y setenta. Hace tiempo que Roberto se ha propuesto ser padrino de monte, para ello ha suspendido momentáneamente sus labores odontológicas y se acompaña de su bella pareja Azucena, poseedora de una simpatía y alegría envidiables. Huésped de todo el calendario de carnavales, Roberto Mellado ha vuelto a Chiclayo sin poder coronar su deseo de apadrinar un monte jaujino tal como fuera el encargo de su difunto padre, don Santiago Mellado Salazar. Es de seguro que el 2011 retornará con las mismas ansias y espera que aquella próxima vez si le den la oportunidad ansiada. Mike Pérez, por su lado, no escondió la ocasión para prodigar su emoción y cariño por nuestros paisanos y comprovincianos fiesteros y aprovechó el momento para invitar a todos a acompañar a su familia en las festividades de la Virgen del Carmen que se realizan anualmente en Paca en el mes de Julio.
Pero la emoción mayor fue la que me dio mi último hijo Darío Wílbert. Él vino desde París acompañado de tres amigos franceses atraídos por la fama que Jauja viene logrando no sólo en su fecunda historia sino también en sus costumbres, especialmente de los carnavales. Nicolás Voilmy, Nora Begdouche y Sabrina Bramesbah, son nuevos admiradores de la grandeza xauxa, de la riqueza culinaria peruana y sus imponentes restos monumentales, así como también de su variedad paisajística y han vuelto a Europa con la promesa de retornar cuanto antes. Emociones como las que nos han regalado todos los anteriormente citados son escasas por ello les expresamos nuestro agradecimiento y les reiteramos nuestra voluntad de abrirles nuestros corazones cuantas veces sea posible.





