Institución Tunantera Centro Jauja

Guido Madrid, Edilberto Balvín y Rodolfo “Achcar” Cordero se han ido en el año que nos antecedió. Se fueron dejando una estela luminosa inagotable en el cóncavo cielo de los Yauyos-Jauja.
La alegría que sabían contagiarnos ha quedado suspendida en la memoria colectiva del Centro Jauja, institución que ellos amaban con la pasión y el desborde que sólo los verdaderos amantes saben hacerlo.
Ellos constituían un magisterio permanente de la verdadera tunantada en ese cóncavo cielo yauyino, escenario magistral para mostrar el auténtico orgullo xauxa. Por ello será difícil que nuestra decana institución encuentre sustitutos.
Sin embargo, la enseñanza mostrada será para todos un permanente aprendizaje que nutrirá a nuestros danzantes cuando de mostrar identidad y prosapias xauxas se trate.
Cuando se extienda sobre la plaza de la fiesta esa música tunantera que encandila y arroba nuestros oídos, los rostros de Edilberto, Guido y Rodolfo sorprenderán nuestros recuerdos y los veremos como siempre lo hemos hecho: con una sonrisa abierta y caracajeante, con pasos acompasados a esa música siempre triste y dulce y esa terca y porfiada vocación de galantear y enamorar a cuánta dama divisen a su alcance.
El “20 de Enero” de este año tiene el condimento de saber que nuestros desaparecidos tunanteros nos acompañan desde su morada eterna con sus nombres acunados en nuestra memoria, con sus alegrías envolviendo la nuestra y sus guapidos alentando a este añejo y glorioso “Centro Jauja”, orgullo de nuestra nacionalidad y rectora de esta tradición anual, en la concavidad inmensa del cielo de los Yauyos-Jauja.
No es fácil retrotraer este recuento cuando de nuestros amigos estamos hablando, los relatos se llenan de palabras tristes que se cristalizan en el tiempo y se suspenden como estalactitas níveas en nuestras miradas, pero esta vez cuando evocamos la jocundidad y gestos chascarreros de nuestros tres tunanteros ausentes, el guapido eufórico y fiestero del “Centro Jauja” se revitaliza y renace cual émulo mítico griego que renace de sus cenizas, mismo ave fénix tunantero. Entonces de estos también míticos “chutos” volveremos a escuchar en típico dialecto xauxa y con guitarra en mano:
(dónde amaneces, duermes, vives, me dices)
Maltrko shipshin nimanquim
(dónde, con quién fornicas, me dices)
Taracapa shikintrko hualalá
(al píe del “taraco” amanecí)
Ishkay huamlata sajtalcul
(entre dos mujeres amanecí)
Foto: Domingo Martínez Castilla






